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Bernardino de Sahagún, el desconocido fraile español que preservó la memoria de los indígenas de México | El Cultural

Juan Miguel Zunzunegui cuenta en un libro editado por la Fundación Banco Santander la labor de este misionero que dedicó su vida a estudiar la lengua y la cultura de los pueblos nahuas.

Retrato anónimo de Bernardino de Sahagún realizado en el siglo XVII. Museo Nacional de Historia de México.

Fernando Díaz de Quijano / El Cultural

El fraile español Bernardino de Sahagún (h. 1499-1590), una figura poco conocida en México y aún más desconocida en España, tuvo un papel esencial como “guardián de la lengua náhuatl”. Así lo califica en su subtítulo la biografía realizada por el conocido historiador y divulgador mexicano Juan Miguel Zunzunegui, editada por la Fundación Banco Santander en su colección Biografías de Historia Fundamental.

Zunzunegui, que está estos días de visita en España y con el que hemos conversado también acerca del otro libro que ha venido a presentar, sobre Hernán Cortés, ha desgranado este martes en la sede de la fundación la importantísima labor de Bernardino de Sahagún, un hombre que dedicó 60 años de su vida a preservar la lengua y la cosmovisión de los pueblos nahuas tras la conquista de México. “No trabajó para la Iglesia, ni para la Corona, ni para su propio ego, sino para los indígenas”, sostiene el autor de su biografía.

Bernardino de Sahagún (llamado así por el pueblo leonés en el que nació, aunque su nombre real era Bernardo de Rivera) se embarcó hacia Nueva España, el actual México, en 1529. Lo hizo formando parte de una segunda oleada de misioneros franciscanos, después de que Fray Antonio de Ciudad Rodrigo regresara a España para buscar más frailes que ayudaran en las labores de evangelización.

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Realizó la travesía en el mismo barco en el que regresaban a Nueva España los 400 indígenas tlaxcaltecas que habían acompañado a Hernán Cortés en su primer viaje de retorno a la península. “Tuvo 14 semanas de trayecto para conocerlos e ir empapándose de su lengua, una lengua complejísima que nadie había escuchado nunca y que no estaba emparentada con ninguna otra”, explica Zunzunegui.

La obra de Sahagún, especialmente su monumental Historia General de las Cosas de Nueva España, es considerada la precursora de la etnografía y la antropología modernas. Según explica Zunzunegui, el misionero no solo buscaba evangelizar, sino que desarrolló un innovador método basado en entrevistas, cuestionarios y la colaboración con sabios indígenas para documentar una cultura que corría el riesgo de desaparecer.

Miguel Zunzunegui, este martes en la sede de la Fundación Banco Santander, en Madrid.

“Bernardino de Sahagún entendió que cuando una civilización pierde su memoria, pierde también su alma”, señala el autor para destacar la relevancia del fraile en la construcción de la identidad mexicana.

Un puente entre dos mundos

El libro profundiza en cómo Sahagún, formado en la Universidad de Salamanca, se convirtió en un nexo cultural sin precedentes. Entre sus logros destaca la fundación del Colegio de la Santa Cruz de Santiago Tlatelolco en 1536, el primer proyecto educativo mestizo de América destinado a las élites indígenas, donde se enseñaba gramática, retórica y latín, mientras los frailes aprendían la lengua náhuatl.

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Zunzunegui enfatiza que este esfuerzo intelectual desmiente la idea de una imposición cultural absoluta: “Comprender a Sahagún ayuda a comprender que no se dio la conquista como tal, sino un proceso de migración, mezcla, fusión y mestizaje”.

El autor añade una reflexión contundente sobre la intención de estos misioneros: “No haces la gramática de la lengua de un pueblo al que quieres exterminar. Haces la gramática de la lengua de un pueblo con el que te quieres entender”.

Portada de ‘Bernardino de Sahagún. Guardián de la memoria náhuatl’, de Juan Miguel Zunzunegui (Fundación Banco Santander)

Zunzunegui sostiene que Sahagún “es un hombre excepcional pero no es una excepción. Como él había otros 200 frailes entregados en cuerpo y alma, convencidos de que había que proteger a estos pueblos”.

El autor del libro subraya que, al momento de tocar suelo en Veracruz por primera vez, Sahagún iba descalzo. Esta práctica de ir sin calzado era una característica compartida con otros frailes de la orden franciscana. Zunzunegui menciona, por ejemplo, que Fray Junípero Serra llegó igualmente descalzo y caminó en esas condiciones desde la Ciudad de México hasta California, fundando misiones a su paso. El propio Sahagún, añade el autor, incluso subió al volcán Popocatépetl, a más de 5.000 metros de altura, y seguramente lo hizo «descalzo o con sandalias».

Persecución y legado olvidado

A pesar de su importancia capital, Sahagún enfrentó graves obstáculos. Fue perseguido por la Inquisición y sus superiores le requisaron su trabajo por considerar que su interés en las tradiciones indígenas era sospechoso de «connivencia» o incluso de ser «satánico». Su obra permaneció prácticamente en el olvido durante casi 400 años hasta que fue recuperada por investigadores en el siglo XX.

Francisco Javier Expósito, responsable de Historia en la Fundación Banco Santander, describe a Sahagún como “un aventurero del espíritu que ejerció su humanidad desplegando una actividad sobrehumana hasta los 90 años”.

El volumen no solo narra su biografía, sino que explora mitos fundacionales como la muerte del Quinto Sol y la caída de Tenochtitlan, situando al lector en el complejo contexto del siglo XVI.

Con este lanzamiento, se busca no solo homenajear a un «enlazador de mundos», sino también recordar que “somos un solo pueblo” con una historia compartida.

Además, la Fundación Banco Santander ha compartido en sus redes sociales la siguiente entrevista en profundidad con Juan Miguel Zunzunegui a propósito de su libro sobre Sahagún.

Juan Miguel Zunzunegui explica que sus fuentes principales para la redacción del libro han sido los trabajos de Ángel María Garibay y su discípulo más sobresaliente, Miguel León-Portilla, a quienes define como los dos grandes sabios mexicanos del náhuatl.

El autor destaca que Garibay fue un sacerdote y filólogo pionero en la primera mitad del siglo XX, mientras que califica a León-Portilla como una «bestia intelectual» fundamental por su capacidad para traducir y rescatar la obra de Sahagún del náhuatl, haciendo comprensibles para el público moderno textos tan complejos como el Códice Florentino.

Además de estos referentes, Zunzunegui menciona haber recurrido a la edición de Francisco del Paso y Troncoso de la propia obra de Sahagún, así como a las crónicas de Jerónimo de Mendieta y Torquemada.

Fuente: https://www.elespanol.com/el-cultural/historia/20260527/bernardino-sahagun-desconocido-fraile-espanol-preservo-memoria-indigenas-mexico/1003744260864_0.html

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