Vivimos con la sensación constante de llegar tarde, de no parar nunca y de no estar a la altura. El psiquiatra pone el foco en ese cansancio colectivo que muchos han aprendido a ocultar y lanza una advertencia

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Alejandro Martínez Rico, psiquiatra, ha puesto palabras a una sensación cada vez más compartida: la de vivir agotados por un ritmo que no encaja con cómo funciona nuestra mente. En uno de sus vídeos, el especialista lanza una reflexión directa y reconocible que conecta con miles de personas: “Nadie nos explicó que este ritmo no es humano”.
El mensaje parte de escenas cotidianas que muchos han normalizado a la fuerza. Quedarse un sábado en casa porque el cuerpo no da más, no tener la vida resuelta a ninguna edad o desconectar del móvil para volver a uno mismo no son fracasos, sino respuestas sanas. “Es normal no estar feliz todos los días”, recuerda el psiquiatra, desmontando la idea de que la felicidad permanente sea una obligación.
Martínez Rico apunta a una presión silenciosa pero constante: la exigencia de estar siempre activos, disponibles y productivos. “El cerebro no está diseñado para vivir con diez pestañas abiertas, veinte preocupaciones simultáneas y la sensación permanente de que algo importante se nos está escapando”, explica. Ese estado de alerta continua, lejos de motivar, acaba pasando factura.
Uno de los conceptos más potentes del discurso es la falsa épica del “puedo con todo”. Según el especialista, ese mantra que suena valiente hacia fuera suele esconder un desgaste profundo. “Por dentro empieza a romper”, advierte, señalando que el problema no siempre está en la persona, sino en “pretender vivir como si no tuviéramos límites”.
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La ansiedad aparece así no como una debilidad individual, sino como una compañera incómoda del día a día en un modelo de vida acelerado. El psiquiatra describe ese punto en el que uno sabe que no quiere seguir igual, pero tampoco encuentra la forma de frenar sin miedo a que todo se venga abajo. Ahí es donde, sostiene, empieza la necesidad de un cambio real.
Ese enfoque da sentido a su libro Ansiedad, déjame en paz, que plantea una alternativa clara al discurso del rendimiento constante. No se trata de llegar a todo ni de cumplir expectativas imposibles, sino de algo más básico y a la vez más difícil: “No para llegar a todo. Sino para llegar a ti”. Un mensaje que reivindica la calma como algo necesario, aunque no se viralice.