La vasija, ricamente decorada, se encontraba en una tumba al noroeste de China. Su composición revela las técnicas de fermentación del pueblo Qin.

Foto: National Cultural Heritage Administration | Ruru Chen
Juan Pedro Chuet-Missé / Historia National Geographic
Redactor de Historia National Geographic
En sus campañas los arqueólogos suelen hallar restos de templos y viviendas, cerámicas, armas, huesos de animales o de personas, pero muy raramente alimentos que podrían ser consumidos (aunque nadie tendría el coraje para probarlo). Es lo que ha sucedido en el noroeste de China, donde en el pasado otoño se ha encontrado una extraña bebida alcohólica en una necrópolis, y un reciente estudio publicado en Journal of Archaeological Science: Reports ha revelado de qué se trataba.
La bebida de la antigua China
El líquido se encontraba en una botella de bronce que, según los expertos, tendría una antigüedad de 2.300 años. El recipiente estaba en una tumba de la necrópolis de Shanjiabao, en Guyuan, región autónoma de Ningxia Hui. En su interior había 3.740 mililitros de una bebida alcohólica elaborada a base de cereales, elaborada por el pueblo Qin durante el periodo de los Reinos Combatientes (475-221 a.C.)

Llamar «cerveza» a esta bebida nos da una idea aproximada de lo que es, pero es impreciso. La preparación se obtuvo por fermentación de cereales y levaduras, aunque no tiene relación con la cerveza de lúpulo moderna. Su química y su método de elaboración pertenecen a la larga tradición china de bebidas fermentadas a partir de grano, una tradición que, según el estudio, se remonta al yacimiento de Shangshan, en Zhejiang, donde se ha documentado un método de fermentación de arroz y hongos de entre 9.000 y 10.000 años de antigüedad.

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El pasado del pueblo Qin
La necrópolis de Shanjiabao se sitúa en la orilla oriental del río Daying, en el suroeste del distrito de Yuanzhou, y a apenas dos kilómetros al sur de la Gran Muralla. Rodeada de instalaciones defensivas fronterizas, se considera un cementerio público destinado a las tropas de guarnición y a la población local. Allí se excavaron 183 tumbas, 179 de ellas pertenecientes al pueblo Qin.
En la tumba M39, situada en el extremo norte del cementerio, apareció el recipiente de bronce con boca en forma de ajo, un tipo de vasija asociado al almacenamiento de bebidas alcohólicas y considerado representativo de la cultura Qin.
La vasija, catalogada como M39:5, estaba sellada con un tejido en el interior de la boca y con un revoque de barro con desgrasante orgánico en el exterior, sin tapa añadida. Tras retirar el sellado con bisturí y pinzas estériles, los investigadores extrajeron unos 3.740 mililitros de un líquido de color azul verdoso claro e inodoro, junto con una pequeña cantidad de sedimento. De ahí se tomaron una muestra líquida de 50 mililitros y una muestra de sedimento para su análisis.
El análisis de la bebida
La espectroscopia infrarroja y otros sistemas determinaron que el líquido era una bebida alcohólica, donde se identificaron 24 clases distintas de compuestos orgánicos, entre ellos aminoácidos, ácidos grasos e hidratos de carbono, que aportaron información sobre los nutrientes y el perfil de sabor de la bebida. Las concentraciones elevadas de ácido láctico y ácido oxálico, frente a la escasa presencia de ácido tartárico, apuntaron a una bebida de cereal y no a un vino de fruta.

En tanto, el análisis de microfósiles reveló los ingredientes: panizo o mijo común, y cereales del género Triticeae, es decir, trigo y cebada. Los fitolitos y las levaduras apuntan además a que el fermento empleado fue el qu, un preparado de grano colonizado por microorganismos. Con el qu, la sacarificación del almidón y la fermentación ocurren a la vez, un procedimiento que ya aparece descrito en textos chinos antiguos.
El misterio por resolver
Los autores del estudio sostienen que el hallazgo aclara qué cereales usaba el pueblo Qin y cómo los elaboraba, y ayuda a reconstruir la historia de la tecnología de fermentación en China. Queda sin resolver, eso sí, por qué la bebida acabó en una tumba. El alcohol tenía un papel social y ritual en la China antigua, y los casi cuatro litros de la ‘cerveza’ de Shanjiabao pudieron ser una ofrenda funeraria, provisiones para el difunto o parte de las ceremonias del entierro. Los investigadores tienen la última palabra.