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La científica que revolucionó la medicina moderna y ganó un Nobel sin doctorado | SER

Su figura no es muy mediática, pero es indispensable para la humanidad

Miguel Muñoz / Cadena SER

Mariola Sarrió llegó a Serendipias para hablar de mujeres en la ciencia y nos trajo un perfil increíble al programa, que en este episodio trataba sobre la muerte, aunque paradójicamente nos iba contar la historia de una científica que contribuyó a tratar y curar muchas enfermedades mortales. Se trata de la bioquímica Gertrude Belle Elion, una que desgraciadamente no es demasiado conocida a pesar de haber descubierto muchísimos fármacos esenciales para la medicina. Pero gracias a la colaboradora y a Victoria Linares Vidal, investigadora del laboratorio de toxicología de la Universitat Rovira i Virgili, nos ayudaron a conocer su biografía.

Nos contaban que esta mujer desarrolló algunos fármacos que «realmente han sido muy importantes en el siglo XX, sobre todo relacionados con leucemia infantil, para la gota, para el herpes e incluso algunos para la malaria», hablamos de una gran cantidad de enfermedades autoinmunes y ciertos tipos de cáncer que se han podido tratar y se están tratando en la actualidad con algunos de estos descubrimientos que hizo y que han salvado y siguen salvando millones de vidas. Y lo más increíble es su camino hasta llegar a esa revolución, porque Gertrude nació en Nueva York en 1918 en el seno de una familia muy humilde, de hecho, llegó a vivir en el Bronx. Aunque en el colegio parece que le gustaban todas las asignaturas, su interés por las ciencias se despertó cuando tenía unos 15 años, momento en el que su abuelo murió de cáncer.

Desastres y oportunidades

Esa pérdida la marcó profundamente y fue el inicio de su vocación. Su idea a partir de ahí fue no solo encontrar tratamientos, sino que quería entender las enfermedades para poder idear unos que fueran específicos. «Esta es una idea de la medicina moderna, no solamente dar cosas al azar, sino entender por qué algo deja de funcionar para parchearlo», comentaba Ignacio Crespo. Y su procedencia humilde no le supuso un escollo insalvable, porque consiguió estudiar Química gracias a su brillante expediente académico, eso sí, se encontró con otros problemas. «Era una alumna que destacaba y su intención era dedicarse a la investigación, pero estas plazas estaban solamente reservadas para los hombres, de modo que tuvo que trabajar de profesora de secundaria y de ayudante en un laboratorio para poder pagarse el máster de Química en la Universidad de Nueva York», narraba Sarrió.

Elion se graduó en 1941, pero el contexto cambiaría todas las reglas del juego: el estallido de la Segunda Guerra Mundial provocó que muchos hombres tuvieron que ir al frente. Y a pesar de lo fatal que es un acontecimiento así, para ella fue una oportunidad. Los conflictos del siglo XX dejaron libres algunos puestos de trabajo especializados y las mujeres pudieron demostrar que eran más que cualificadas para asumirlos. De esta forma, en 1944 empezó a trabajar como ayudante del químico estadounidense George Hitchings, pudiendo así dedicarse a lo que siempre quiso. Linares comentaba que, hasta el momento, los medicamentos se investigaban mediante ensayo-error, pero ella siguió la máxima que se había propuesto, así que concluyó que tenía que entender primero cómo funcionaban las células sanas y las que no para idear un fármaco que incidiera solo en las dañadas.

Una revolución en medicina

Todos estos descubrimientos que realizaron cosecharon algunos galardones, destacando el Premio Nobel en Medicina en 1988 junto con Hitchings, básicamente «por este nuevo enfoque para diseñar medicamentos que eran muchísimo más específicos, mucho más eficaces y, sobre todo, también tenían muchos menos efectos secundarios», que además es el que tenemos actualmente para desarrollar fármacos, o al menos «deriva de esta forma racional de entender la farmacología y la medicina desde su idea inicial en ese momento». Pero también este logro tiene algo «muy atípico», y es que la científica ganó un Nobel «a pesar de no tener el doctorado», porque aunque lo empezó, «desde la universidad la obligaron a escoger entre dedicarse a tiempo completo al doctorado o dejarlo, y ella eligió seguir investigando».

Su figura es tan relevante en el mundo de la medicina que «su nombre aparece en más de 45 patentes y su equipo desarrolló el primer medicamento contra el SIDA», y aunque ya estaba retirada cuando salieron estas fórmulas contra el VIH, es parte de este avance que consiguió que «una enfermedad que hasta el momento era mortal» pudiera contenerse, y todo gracias «al cambio de enfoque científico que ella había generado». Gertrude B. Elion ideó un modelo que fue «absolutamente revolucionario» y «a pesar del contexto de sus orígenes humildes y de la falta de oportunidades por ser mujer, acabó revolucionando el mundo de los fármacos».

Escucha Serendipias completo

Este es un fragmento de Serendipias, con Ignacio Crespo. Puedes escuchar el programa completo aquí:

Fuente: https://cadenaser.com/nacional/2026/07/30/la-cientifica-que-revoluciono-la-medicina-moderna-y-gano-un-nobel-sin-doctorado-cadena-ser/

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