Los hallazgos arqueológicos y sus interpretaciones

Guillermo Altares, jefe de Internacional de El País, y Lourdes Lancho nos traían esta semana Los mundos perdidos en A vivir que son dos días, un espacio que dedicaron a los neandertales, que aunque siempre se ha tenido la imagen de que eran «unos tipos que tienen el cerebro en su cachiporra», la realidad es que eran mucho más inteligentes y tenían más habilidades de las que se nos han quedado grabadas en el imaginario. Para hablar de este tema contaron con Ignacio Martín Lerma, profesor de Prehistoria de la Universidad de Murcia y codirector de la investigación en la cueva de El Arco en esa comunidad, quien nos revelaba muchísimos datos que se han podido recabar de ellos gracias a la investigación científica.
De hecho, estuvieron hablando sobre el sentido de comunidad que tenían, porque se sabe que los seres que vivían en el pasado empezaron a organizarse mucho más y mejor de lo que podríamos pensar. Nos contaba que está convencido de que «en la prehistoria y en el Paleolítico, en el Pleistoceno, una red social era una red social de verdad», lo que quiere decir que «lo que tenían era una red social generada para la vida real» en la que «todos los miembros de un clan, de un grupo, confiaban los unos en los otros, tenían ideas comunes e iban todos a una», algo que ocasionaba que pudieran mantenerse con vida en muchas circunstancias.
«Esa cohesión social es realmente lo que genera, por ejemplo, que personas invidentes, que personas que tienen ausencia de alguno de los miembros, de pronto puedan vivir«, algo muy significativo porque, si es ahora con infinidad de posibilidades y es complicada la vida para alguien con algún problema de este tipo, podemos imaginar lo que sería en la prehistoria, así que esa ayuda comunitaria era imprescindible, y como se ha podido demostrar, mucha de esa gente falleció a avanzada edad para la época, lo que denota que había cohesión y empatía. Pero lo que más le gusta apuntar al experto es que tenían «una relación mucho más sana con el medio», al cual no lo consideran como «un escenario», sino que «el medio es un modo de vida», sentimiento que genera «un respeto hacia él impresionante».
Inicio de la civilización
Sobre esto, Lancho recordaba la reflexión del antropólogo Alfredo González Ruibal sobre los cazadores-recolectores, pues decía que «eran una parte más» de «un grupo cohesionado, cada uno con su función y formaban parte de ese medio y de esa naturaleza» que también mencionaba Martín Lerma. En este punto, la presentadora incidía en cómo somos capaces de ubicar y detectar cuándo fue el inicio de la civilización precisamente fijándonos en esos indicios e hipótesis de supervivencia y apoyo, pero también por las evidencias que nos ha traído la ciencia a través de los descubrimientos arqueológicos.
Y es que lo podemos observar «cuando se encuentra a un miembro de un clan con alguna deficiencia, con algún hueso soldado», porque lo que denota ese hecho, el de que se ha curado de una lesión que requiere mucho tiempo y tranquilidad (lo que en aquella época no tenían), es que «alguien se dedicó a cuidarlo en la convalecencia». Es más, comentaban que han dado incluso con especímenes de neandertales que presentaban algunas enfermedades como la artritis, por lo que necesitarían ciertas ayudas para poder seguir con vida en algunas circunstancias. Es decir, estaban totalmente civilizados en su contexto.
Comunicación y cultura de grupo
Además de esas evidencias, encontramos también otras que tienen que ver con la cultura y la comunicación. Altares hablaba de cosas «de los sapiens», por ejemplo, que «hay cuevas con dibujos de mamuts en zonas donde no se han encontrado mamuts», lo que puede ser indicativo de una transmisión de conocimiento de aquellos que los habían visto. «Podía haber redes de comunicación donde la gente fuese capaz, sin escritura, de comunicarse cosas», explicaba el periodista, quien también apuntaba que, en el caso de los neandertales, «en realidad sí que podemos hablar de que tenían una cultura», por lo que había transmisión de información.
Sobre esto, Ignacio entraba en la transmisión oral que nos podría demostrar el arte, como los mencionados dibujos de los mamuts, porque «quiere decir o que lo han visto o que se lo han contado», por lo que «ha tenido que haber claramente una comunicación». Pero eso no es todo, sino que si nos centramos en otros aspectos también podemos verlo. En este caso, nos explicaba que el método más característico de talla de los neandertales, denominado Levallois, «necesita una explicación, porque no es un simple golpe», sino algo más complejo, así que para poder aprender exactamente la técnica te la tienen que enseñar, algo que es muy difícil si no hay alguna forma de comunicación. Es decir, que podemos hablar de sentido de grupo y civilización también a través de estas evidencias históricas.
Escucha Los mundos perdidos
Este es un fragmento de Los mundos perdidos de A vivir que son dos días, con Lourdes Lancho. Puedes escucharlo completo aquí:

Neandertales, los parientes que también nos hicieron humanos