Al borde de Sherwood Forest, este árbol milenario se convirtió durante siglos en uno de los grandes símbolos de Inglaterra gracias a su vínculo con la leyenda de Robin Hood. Su desaparición marca el final de una historia que atravesó más de un milenio de cambios, guerras y generaciones de visitantes

- Lara Tarrío / La Razón
El Major Oak, el legendario roble de Sherwood Forest vinculado a la leyenda de Robin Hood, ha muerto tras cerca de 1.200 años de vida. Los responsables del bosque atribuyen su deterioro a una combinación de factores, entre ellos la presión de millones de visitantes a lo largo de décadas, las sucesivas olas de calor y los periodos de sequía registrados en los últimos años.
Situado en el condado de Nottinghamshire, el árbol estaba considerado uno de los símbolos naturales más reconocibles de Inglaterra. Su muerte se confirmó después de que esta primavera no produjera hojas por primera vez. Aunque los expertos llevaban años alertando de su deterioro, la noticia ha sido recibida con tristeza por conservacionistas, historiadores y visitantes habituales del bosque.
Según los gestores de Sherwood Forest, el paso de millones de turistas acabó compactando el suelo alrededor del árbol, dificultando la absorción de agua, oxígeno y nutrientes por parte de sus raíces. A ello se sumaron más de un siglo de intervenciones para sostener sus enormes ramas y el impacto de varios años marcados por temperaturas extremas y escasas precipitaciones.
Los expertos subrayan además que los árboles centenarios rara vez mueren únicamente por su edad. De hecho, el Woodland Trust considera que el Major Oak podría haber sobrevivido varios siglos más de no haber sufrido el deterioro acumulado por la actividad humana y los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos.
Un árbol unido a la leyenda de Robin Hood

El Major Oak era famoso por su enorme tronco hueco, que la tradición popular asocia al refugio de Robin Hood y sus hombres. Sin embargo, los expertos explican que esa cavidad fue causada por la acción de hongos, un proceso habitual en árboles de gran edad.
Durante décadas, los visitantes podían acercarse al árbol e incluso entrar en su interior, aunque desde los años setenta quedó protegido mediante un vallado. La medida buscaba frenar el deterioro provocado por el contacto directo del público y la presión sobre el terreno.
Los especialistas también señalan que algunas de las estructuras instaladas desde comienzos del siglo XX para sostener sus grandes ramas pudieron contribuir a su declive. El deterioro más reciente coincidió, además, con cinco años de altas temperaturas y falta de lluvias, incluido el verano de 2022, cuando el Reino Unido superó por primera vez los 40 grados.
A lo largo de su historia, el árbol sobrevivió a incendios, tormentas y nevadas, y llegó a convertirse en uno de los grandes símbolos del bosque de Sherwood. Su tronco alcanzó una circunferencia de unos 11 metros y fue protagonista de numerosos actos culturales, incluido el paso de la antorcha olímpica durante los Juegos de Londres 2012.
Un símbolo que seguirá en pie
Pese a su muerte, el Major Oak permanecerá en Sherwood Forest como monumento histórico y como refugio para numerosas especies de fauna, insectos y hongos. La RSPB, entidad que gestiona el bosque, destaca que el árbol seguirá desempeñando un papel ecológico clave durante las próximas décadas.
El Major Oak llevaba en pie desde la conquista normanda de Inglaterra, ocurrida en 1066, y su legado continuará a través de descendientes obtenidos mediante bellotas y esquejes. En los últimos años se han plantado ejemplares procedentes del histórico árbol en distintos lugares del mundo.
La muerte del Major Oak también ha reabierto el debate sobre la protección de los árboles centenarios. Judi Dench, embajadora del Woodland Trust, recordó que el roble formaba parte del imaginario colectivo británico y que durante generaciones estuvo asociado a las historias de Robin Hood y al bosque de Sherwood.