Estas no siempre se están muriendo cuando pierden las flores. En muchos casos, simplemente han terminado una fase de floración y necesitan tiempo para adaptarse al hogar

ACyV
Las orquídeas no siempre se están muriendo cuando pierden las flores. En muchos casos, simplemente han terminado una fase de floración y necesitan tiempo para adaptarse al hogar, recuperar energía y volver a reunir las condiciones adecuadas para florecer. El experto en plantas André Alonso recuerda que la clave está, muchas veces, en la temperatura.
“Os voy a contar el mayor secreto de las orquídeas. La mayoría de las orquídeas no se mueren. Lo que pasa es que dejan de florecer”, explica Alonso en su vídeo. El problema, según señala, es que muchos compradores se acostumbran a verlas llenas de flores en la tienda y, cuando estas caen en casa, interpretan esa pérdida como una señal de fracaso.https://datos.elconfidencial.com/pildoras-subsecciones/?section=cta-seo
El experto recuerda que una Phalaenopsis comprada en flor suele venir de un invernadero profesional, donde ha recibido luz, humedad, fertilizante y temperatura en condiciones muy controladas. Al llegar a una vivienda, la planta se encuentra con un ambiente distinto y necesita reorganizar su ciclo: producir nuevas hojas, desarrollar raíces y acumular reservas antes de volver a florecer.
El truco para que florezca
La parte más importante llega con el cambio térmico. “Aunque sea una planta tropical necesita notar una bajada de las temperaturas”, advierte André Alonso. En el caso de las orquídeas Phalaenopsis, esa diferencia entre el día y la noche puede funcionar como una señal natural para iniciar una nueva floración.
Alonso explica que estas plantas suelen necesitar varias semanas con noches algo más frescas para interpretar que ha llegado el momento de volver a sacar flores. El problema aparece cuando dentro de casa la temperatura apenas cambia: 23 grados durante el día, 22 por la noche y ninguna señal clara para la planta.
Por eso, una orquídea puede tardar meses o incluso más de un año en volver a florecer sin que eso signifique que esté mal cuidada. “No porque esté mal. No porque la hayas matado. Sino porque todavía está adaptándose y esperando las condiciones adecuadas”, indica el experto en plantas. La recomendación es no tirarla cuando pierde las flores, sino mantener una rutina constante de cuidados.
Entre las pautas que propone Alonso están la paciencia, la luz indirecta, una humedad adecuada, una fertilización moderada y, siempre que sea posible, cierta variación térmica entre el día y la noche. Como referencia, plantea temperaturas de 24 a 28 grados durante el día y de 17 a 20 grados durante la noche. La caída de flores, por tanto, no es necesariamente el final de la planta, sino una pausa antes de su próxima floración.