En un momento en el que la fidelidad tiene diferentes significados y en el que la no monogamia es abrazada cada vez por más gente, surge la duda de si dentro de las relaciones abiertas tiene sentido hablar de infidelidad

Marita Alonso / SModa
“Sé discreto y no seas descarado. Tenía que ser con desconocidos”, canta Lily Allen en Madeleine, una canción en la que expresa en clave musical que la relación abierta que tenía con David Harbour se vio truncada cuando las normas que tenían pactadas fueron ignoradas por el actor. El disco West End Girl se ha convertido en una autopsia de la separación de la pareja escrita sobre un pentagrama, y aunque muchos han aplaudido a la cantante por convertir sus canciones en una venganza pública, otros se han preguntado por qué habla de cuernos cuando tenían una relación abierta.
Eva Moreno, sexóloga y colaboradora de Gleeden, web de encuentros extraconyugales, asegura que precisamente una de las razones más habituales por las que sus pacientes acuden a terapia son las infidelidades dentro de este tipo de parejas. “Lo que define la fidelidad no es la exclusividad sexual, sino los acuerdos, la honestidad y el cuidado. Una relación abierta sana se basa en muchísima comunicación, en muchísima responsabilidad emocional, en muchísima transparencia y no en hacer lo que a cada uno le apetece bajo el paraguas de tener una relación abierta. La no monogamia exige hablar mucho más, comunicarse mucho mejor, con mayor conciencia, conectando mucho más con la vulnerabilidad, no dar las cosas por supuestas, renegociar límites, tratar las inseguridades, los celos, los tiempos, el sexo seguro, las expectativas… En definitiva, infinidad de cosas que las relaciones cerradas no se cuestionan”, dice.
El estudio Percepción social del amor del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) revela que un 1,8% de los españoles admite tener relación abierta. El 0,6% asegura practicar el poliamor y el 81,5% asocia el amor verdadero con ser fiel siempre. Conviene aclarar, antes de continuar, que una relación abierta no es lo mismo que el poliamor, aunque ambos forman parte de las no monogamias consensuadas. Arola Poch, sexóloga de Wyylde, dice que las relaciones abiertas son las que acuerdan poder tener relaciones sexuales con otras personas, pero siguen manteniendo una estructura afectiva clásica de pareja, mientras que el poliamor rompe con la idea normativa de pareja. “Se llega a acuerdos que tienen que ver con tener relaciones afectivas y/o sexuales con otras personas. Implica también un cambio en la estructura de las relaciones, dejando atrás el parejocentrismo”, comenta.
Cantidad de personas piensan que las relaciones abiertas son una forma de poner los cuernos de manera consensuada, algo que Poch niega rotundamente. “Un mito de las relaciones abiertas es que están siempre teniendo sexo con otras personas. No tiene por qué ser así. Muchas parejas valoran especialmente la posibilidad de poder hacer cosas, aunque luego hagan más o menos. En cualquier caso, precisamente las relaciones abiertas, consensuadas, honestas y claras, son lo contrario a poner los cuernos”, aclara.
Experiencias positivas
Marta es una diseñadora de moda que tiene desde hace ocho años una relación con dos personas. Considera que este está siendo su momento más estable y feliz. “Mucha gente cree que tener una relación abierta supone estar todo el día teniendo sexo por ahí, pero en mi caso implica bastante gestión, calendario y la tranquilidad de saber que si conozco a alguien con quien conecto, puedo dejarme llevar y explorar. Para mí los cuernos implican el engaño y saltarse los acuerdos”, explica a S Moda. “Según cómo entiendo yo mi relación abierta, hay acuerdos y límites que se han establecido previamente y que todas las partes respetamos. Esos límites pueden ser explícitos o implícitos. Incluso cuando ciertas cosas no se han hablado directamente, muchas veces el contexto y la confianza dejan claro qué puede herir a la otra persona. También aparece cuando alguien se escuda en ‘no estaba definido’ para justificar acciones que sabe que traicionan la confianza de la pareja”, dice.
“En nuestro caso nos lo contamos todo, bien antes de tener una cita con otra persona o si ha pasado de manera esporádica nos lo contamos al día siguiente. Si me enterase de que mi pareja ha tenido relaciones con otra persona y me lo ha estado ocultando, lo viviría como una infidelidad y arruinaría mi confianza en esa persona. De hecho, me parecería más grave porque esa persona ya se encontraba en una configuración relacional que le daba mucha libertad, por lo que el engaño sería bastante absurdo”, asegura.
Sara es guionista y lleva más de 16 años con su pareja. Para evitar que la monotonía, la cotidianidad e incluso la apatía les dominaran, decidieron abrir la relación. En su caso, abogan por el denominado DADT: Don’t Ask, Don’t Tell (Si no te preguntan, no cuentes) por lo que, aunque tienen vínculos fuera de la pareja, la condición es que no se hable de lo que hacen. “Lo que te ofrecen las relaciones abiertas es poder disfrutar más allá del sexo extramarital, pues te permite poder ser tú y poder ser otra persona a ojos de otra persona. Si no cumples los acuerdos, estás poniendo los cuernos, y lo delicado es que los acuerdos y las reglas en cierto sentido están hechas para ser rotas”, asegura. “Las emociones son un territorio tan complejo que no se pueden compartimentar en una lista de do’s y dont’s. Por eso creo que los cuernos los asociaría con descuidar la relación; estás siendo emocionalmente infiel a la otra persona. Las relaciones abiertas no se tratan solo de tener sexo fuera de la pareja, sino de tener otras vidas fuera de ella, explica. “Los cuernos pueden estar en la idea de la intimidad compartida. Quizá el sexo fuera del matrimonio es menos grave que estar compartiendo intimidades con un vino con una persona a la que le estás contando vulnerabilidades que no le has contado a tu pareja”, añade.
Falta de referentes
En No monogamia para personas con ansiedad (Continta Me Tienes, 2025), Lola Phoenix comenta que la sociedad empuja a la gente pensar desde muy temprano que la monogamia es el modelo natural de relación. Lamenta la falta de ejemplos de vínculos con más de una pareja en las historias, películas o programas. “La narrativa habitual gira en torno a dos personas: el príncipe y la princesa. Incluso en los juegos infantiles se refuerza esa idea; al jugar a formar una familia o imaginar el futuro, suele darse por hecho que habrá una única pareja con la que compartir una casa, un coche y una vida en común”, asegura. Sin embargo, son cada vez más las celebridades que han abierto sus relaciones y han hablado de ello. Will Smith explicó a GQ que tenía una relación abierta con Jada Pinkett Smith. “Las experiencias, las libertades que nos hemos brindado mutuamente y el apoyo incondicional, para mí, representan la máxima definición de amor”, aseguró. En nuestro país, la relación abierta que mantienen Juan del Val y Nuria Roca es una de las más conocidas y ambos hablan sin tapujos al respecto. Roca acudió al pódcast A solas con, de Vicky Martín Berrocal, y no dudó en hablar sobre ello. “Ninguna relación está cerrada. Es decir, tú tienes el compromiso que quieres adquirir con tu pareja, pero las parejas y las personas se cruzan. Tú no te enamoras más o menos, te enamoras antes o después”, dijo.
Poch subraya la importancia de la comunicación en este tipo de relaciones. “En el momento en que se están rompiendo las normas habituales de las relaciones y se construyen normas específicas hay que ser mucho más claro y fluido. Al salir a un terreno no normativo será muy necesario hablar de emociones, miedos, inseguridades… Y revisar cómo se va evolucionando como relación. Negociar y llegar a acuerdos desde las ganas de construir una relación sana, honesta, con confianza y cuidados”, asegura.
Es además vital hablar con la pareja acerca de dónde se sitúan los límites de la infidelidad, especialmente en un momento en el que es tan fácil interactuar con otras personas de manera privada mediante las redes y las plataformas digitales. El teléfono se puede convertir en un dinamizador de parejas al permitir a la gente tener una profunda intimidad con otros. Porque del mismo modo que es necesario hablar con la pareja, sea la relación abierta o no, sobre acuerdos, límites y emociones, es también necesario revisar qué es para cada uno la fidelidad, que lejos de ser un concepto cerrado y claro, tiene diferentes matices y es capaz de transformarse con el tiempo.
Fuente: https://elpais.com/smoda/moda/2026-06-09/son-posibles-los-cuernos-en-una-relacion-abierta.html