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Boris Cyrulnik, psiquiatra: «Los seres humanos necesitamos tener sueños y recuerdos para darle una dirección a nuestra vida» | ABC

El experto, impulsor en el estudio de la resiliencia, reivindica la importancia de construir sentido vital a través de las expectativas de futuro

Boris Cyrulnik reivindica la necesidad de tener propósitos y metas para darle una dirección a nuestra vida.

Isaac Asenjo / ABC

Tener sueños en la vida -entendidos como propósitos o metas- es fundamental para la salud mental, el bienestar emocional y la felicidad general. De ahí que la ciencia sugiera que la felicidad surge cuando nuestras actividades diarias tienen un significado y añaden valor a nuestra identidad. Un camino, no un destino. Una forma de interpretar el mundo que no se encuentra en la búsqueda desesperada o en el placer momentáneo, sino más bien en la capacidad de vivir plenamente.

Según la literatura de Harvard y otras universidades, cerca del 50% de la capacidad para sentirse feliz, viene determinada por la genética, mientras que el entorno y las decisiones personales influyen en el resto.

«Si nuestra dirección viene de un dolor no superado, sin resiliencia, al recibir un golpe sufrimos muchísimo»

En este contexto el reconocido neurólogo, psiquiatra y psicoanalista francés Boris Cyrulnik, uno de los grandes referentes internacionales en el estudio de la resiliencia, ha reivindicado la importancia de construir sentido vital a través de los recuerdos y las expectativas de futuro.

En una intervención en el proyecto educativo Aprendemos Juntos, impulsado por BBVA, el experto defiende que «vivimos en un mundo de sentido» y que esa narrativa personal es clave para afrontar las adversidades.

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A sus 88 años, el psicoanalista francés subraya que la resiliencia no consiste en evitar el dolor, sino en aprender a integrarlo y reconstruirse a partir de él. «Si nuestra dirección viene de un dolor no superado, sin resiliencia, al recibir un golpe sufrimos muchísimo, y sin posibilidad de modificar ese sufrimiento», advierte, destacando que la diferencia está en cómo se procesa ese sufrimiento.

La resiliencia no implica evitar el dolor, sino aprender a integrarlo y reconstruirse a partir de él

Su propia biografía respalda esa visión de la que habla en sus conferencias y charlas por todo el mundo. De origen judío, perdió a sus padres durante el Holocausto y sobrevivió ocultándose de los nazis en distintos lugares de Francia. Esa experiencia marcó profundamente su trayectoria investigadora y su interés por comprender cómo las personas pueden rehacerse después de un trauma.

El divulgador sostiene que la resiliencia no implica evitar el dolor, sino aprender a integrarlo y reconstruirse a partir de él. Uno de los aspectos más destacados de la explicación se encuentra en la diferencia entre sufrimiento y trauma. Según detalla el experto, la neurociencia permite observar estas diferencias mediante imágenes cerebrales. Durante un trauma, el cerebro ‘se apaga’ o funciona de forma muy limitada, mostrando una actividad reducida. En cambio, en situaciones de sufrimiento, aunque haya tristeza, ansiedad o enfado, el cerebro sigue activo y operativo.

La resiliencia, ampliamente estudiada en la literatura científica, se define como la capacidad de adaptarse y recuperarse ante situaciones difíciles. Investigaciones en neurociencia han demostrado que las personas resilientes presentan mayor actividad en áreas cerebrales como la corteza prefrontal, relacionada con el control emocional y la gestión del estrés.

«Nunca los jóvenes han estado tan protegidos, pero tampoco tan ansiosos»

Sin embargo, el experto – autor de libros sobre el sufrimiento como ‘Los patitos feos: La resiliencia’, ‘El amor que nos cura’ o ‘El murmullo de los fantasmas’ – advierte de los riesgos de simplificar este concepto que, de un tiempo hasta ahora no dejamos de escuchar y repetir, y critica en una de sus entrevistas más recientes la idea de que niños o adultos puedan salir adelante sin apoyo, y señala que la sobreprotección puede debilitar a los jóvenes al impedirles desarrollar confianza propia.

El experto defiende la importancia de entornos sociales y comunitarios como el deporte o el teatro, donde enfrentarse a retos reales. «Nunca los jóvenes han estado tan protegidos, pero tampoco tan ansiosos», concluye, aludiendo a una sociedad que ha pasado del miedo a la angustia anticipatoria. Frente a ello, propone educar en resiliencia para transformar el dolor en crecimiento y sentido vital.

Fuente: https://www.abc.es/bienestar/psicologia-sexo/boris-cyrulnik-psiquiatra-seres-humanos-necesitamos-tener-20260502171852-nt.html

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