No mantener la mirada en una conversación puede estar escondiendo alguna dificultad social o problema de salud mental

Marina Ortiz / Bienestar / ABC
Hay un dicho popular que indica que los ojos son el reflejo del alma. Esta parte de nuestro cuerpo, en concreto, de nuestro rostro, suele ser de las más expresivas, mostrando emociones y estados de ánimo que a veces podemos ocultar pero se reflejan en ellos.
En una sociedad en la que parece que cada vez más evitamos el contacto real con las personas debido a las pantallas y las redes sociales, saber cómo expresarnos y comunicarnos parece volverse complicado para muchos.
Aunque en ello también influye la personalidad de cada persona, es decir, ser más o menos tímido o extrovertido, hay ciertos elementos que en la comunicación son esenciales para poder entendernos, tanto al hablar como con nuestros gestos faciales o corporales.
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La mirada entra de lleno en ese contexto en el que la expresión puede complementar y enriquecer nuestra comunicación con los demás. Así, los ojos, como comentamos al inicio de este artículo, suelen dar información a los demás sobre nuestras emociones reales.
En este sentido encontramos algo común que le puede ocurrir a muchas personas: encontrar dificultad para mirar a los ojos a alguien con quien tenemos una conversación. A priori, puede parecer que este comportamiento es inocente por ser incosciente o no elegir hacerlo, sin embargo la psicología explica detrás de no mantener la mirada en una conversación podría haber varias explicaciones.
Lo que la psicología dice de quienes no miran a los ojos al tener una conversación
La psicóloga Lara Ferreiro, a través de un vídeo en YouTube, analiza la relevancia del contacto visual en las interacciones humanas, más concretamente en la comuniación no verbal. Para ello, comienza indicando que «la mayoría de la gente focaliza el 43% de su atención en tus ojos», lo cual nos hace conscientes de la importancia de estos.
Así, explica que mirar a los ojos mientras hablamos con alguien tiene diferentes beneficios interpersonales, como fomentar la escucha activa, ayudando a procesar mejor el mensaje del interlocutor, aumenta la confianza ya que estable un vínculo de mayor seguridad entre las personas que se comunican y, por último, la psicológa indica que ayuda a crear relaciones saludables, pudiendo desarrollar interacciones sociales más fuertes y positivas.
Con estas ideas, Ferreiro afirma: «Muchas veces, evitar el contacto visual en psicología se ha visto asociado a personas las cuales son diagnostivadas con trastorno de ansiedad social». Esto también es respaldado desde ‘Piscólogos en Málaga’.
Esta fuente indica que «otra posible causa de la incomodidad de mirar a los ojos puede ser la ansiedad social. Las personas que experimentan ansiedad social pueden sentirse ansiosas o temerosas en situaciones sociales, lo que puede dificultarles mirar a los ojos cuando hablan». Además, mencionan que el comportamiento puede ser aprendido desde que somos pequeños, por lo que si se ha crecido en entornos en los que no se daba valor a ese tipo de comunicación no verbal, hacerlo de forma tan consciente puede ser incómodo.
El miedo, posible causa de este comportamiento
Por su parte, el psicólogo Christian Payá, a través de una respuesta a una consulta de un usuario de ‘Mundo psicólogos’, indica que mirar a los ojos «implica, de alguna manera, exponerse» y relaciona evitar ese gesto con sentir miedo:
«Generalmente cuando hay dificultades para mantener la mirada, la emoción que hay detrás de este comportamiento es el miedo. Miedo al juicio, miedo a ver algo en su mirada que pueda no gustarnos, miedo a que vean algo de nosotros que nosotros mismos rechazamos. En definitiva suele tratarse de un miedo al rechazo», siendo esta otra de las posibles causas que hay detrás de quienes no pueden sostener la mirada al hablar o les cuesta hacerlo.