Dormir bien no depende solo de cuánto descansamos, sino también de cómo colocamos el cuerpo cada noche

ACyV / EC
En pleno invierno, cuando muchas personas ajustan sus rutinas nocturnas por el frío, vuelve una pregunta habitual: ¿existe realmente una posición para dormir que mejore el descanso y reduzca molestias físicas? La ciencia ha analizado esta cuestión durante años, aunque aún existen pocos estudios de gran escala. Aun así, diversas investigaciones con personas monitorizadas mientras duermen apuntan a patrones consistentes y útiles. Estas observaciones permiten entender mejor cómo se comporta el cuerpo durante la noche. También ayudan a identificar qué posturas parecen más beneficiosas según los datos disponibles.
Los estudios realizados con marineros en buques cargueros, soldadores en Nigeria y voluntarios en laboratorios revelan que dormimos mayoritariamente de lado, seguidos por quienes descansan boca arriba y un pequeño porcentaje que lo hace boca abajo. Para analizarlo se han empleado cámaras infrarrojas, sensores corporales y sistemas capaces de detectar la postura incluso bajo mantas gruesas. Entre todas las posiciones, dormir de lado muestra ventajas claras para la calidad del sueño. Quienes eligen esta postura suelen tener menos interrupciones respiratorias. Además, se observa una reducción de problemas vinculados a los ronquidos y la apnea obstructiva del sueño.
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Las investigaciones también relacionan esta postura con menos molestias musculares. En Nigeria, los trabajadores que dormían boca arriba presentaban mayor incidencia de dolor de espalda que quienes lo hacían de lado. Estudios en Australia identificaron que muchas personas con dolor cervical adoptaban “posiciones provocativas”, es decir, de lado pero con torsiones que generaban tensión añadida. En Portugal, un pequeño ensayo mostró que el 90% de los participantes redujo su dolor tras modificar su forma de dormir. Sin embargo, los especialistas insisten en que estas conclusiones no pueden generalizarse sin investigaciones más amplias. Aun así, ofrecen una orientación útil para quienes buscan mejorar su descanso.
El lado elegido también influye en ciertos problemas médicos. En casos de reflujo gastroesofágico, dormir sobre el lado izquierdo puede aliviar síntomas, probablemente porque limita el ascenso del ácido. En cambio, el lado derecho puede relajar el esfínter esofágico inferior y favorecer la acidez. Por otro lado, dormir boca abajo aumenta la presión sobre el rostro y puede intensificar las arrugas, según expertos en cirugía estética. En conjunto, la evidencia apunta a que la postura lateral es la más ventajosa, aunque cada persona responde de forma diferente. Los especialistas recomiendan probar ajustes, observar su efecto y evitar obsesionarse, ya que la preocupación excesiva también perjudica el sueño.