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El sánscrito, la lengua tía del castellano que todavía hoy revela belleza y espíritu | El Confidencial

El sánscrito y el latín son hijas de una supuesta lengua muy antigua, tan desconocida como sospechada, a la que llamamos indoeuropeo. Por tanto, el hindi y el español serían lenguas primas hermanas

Foto: Copia manuscrita de 1800 d. C., siglo II a. C. Bhagavad Gita, Colección Schoyen, Noruega
Copia manuscrita de 1800 d. C., siglo II a. C. Bhagavad Gita, Colección Schoyen, Noruega

El sánscrito y el castellano, quién lo iba a decir, pertenecen a la misma familia, aunque no a la misma generación. El gallego, el portugués, el catalán, el francés, el italiano e incluso el rumano son nuestras lenguas hermanas, pues todas ellas son hijas del latín. De la misma manera, el hindi, el bengalí, el maratí, el nepalí, el guyaratí y el panyabí, entre otras, son hijas del sánscrito. Y a su vez, el sánscrito y el latín son hijas de una supuesta lengua muy antigua, tan desconocida como sospechada, a la que llamamos indoeuropeo. Visto así, el hindi y el español serían lenguas primas hermanas, una de la familia indoaria, otra de la familia itálica. Del mismo modo, el inglés, el alemán y el sueco son hijas del protogermánico; y el ruso, el polaco y el serbio lo son del protoeslavo, y todas ellas son también lenguas primas hermanas nuestras. 

El prefijo proto- significa en lingüística histórica “primero”, “originario”, “antecesor”. En términos de parentesco familiar, el sánscrito sería una lengua tía del español. Sin embargo, lenguas tan cercanas a nosotros como el vasco, el húngaro o el finés carecen de todo rastro de parentesco con nuestro castellano. 

Lenguas tan cercanas como el vasco, el húngaro o el finés carecen de todo rastro de parentesco con nuestro castellano 

El sánscrito es la lengua madre de la familia indoaria. El latín lo es de la familia románica. Sánscrito y latín siguen vivos, aunque no sean lengua materna de nadie ni se hablen comúnmente. Se utilizan en contextos religiosos, litúrgicos y académicos. Mientras tanto, sus literaturas han sido modelos de elegancia y precisión. 

El sánscrito es una de las lenguas más longevas junto con el egipcio, el chino, el griego y el hebreo. Con las dificultades que supone señalar un nacimiento, se suele fechar en torno al año 1700 a. C., aunque el documento escrito más antiguo data del 1500 a. C. No parecería justificada esta datación si no fuera porque dicho documento es una miscelánea de textos litúrgicos, himnos, rituales, comentarios teológicos y especulaciones diversas que pertenecen a un largo periodo de transmisión oral que se extiende —y eso sí está documentado— durante unos ocho siglos. 

Hasta el siglo X la literatura del norte y del centro de la India se escribió exclusivamente en sánscrito, con independencia de la lengua materna del autor. Lo mismo sucedió con el latín en Europa. 

Hasta el siglo X la literatura del norte y del centro de la India se escribió exclusivamente en sánscrito, con independencia de la lengua materna del autor 

A partir de entonces, sánscrito y latín fueron perdiendo espacios de influencia y cedieron paso a las lenguas modernas, aunque no desaparecieron. De su vigencia actual dan testimonio algunas decenas de miles de hablantes que los utilizan en contextos intelectuales. Algunos brahmanes, además, consideran el sánscrito como lengua propia. Y se emplea como lengua litúrgica, académica y cultural. Se enseña en universidades y en la India es una de las 22 lenguas oficiales, si bien su estatus es más simbólico y cultural que práctico. 

El latín es oficial en el Vaticano. Se sigue usando en la liturgia, en documentos oficiales y en la comunicación formal de la Iglesia. Algunos seminarios y universidades lo enseñan como lengua clásica, y ciertos círculos de entusiastas lo practican. También se utiliza en cánticos religiosos y como lengua ceremonial.

Lengua sagrada

La lengua sagrada del hinduismo, el budismo y el jainismo es el sánscrito; la de los cristianos, el latín; la de los ortodoxos, el griego; la de los judíos, el hebreo; la de los musulmanes, el árabe. 

El hinduismo es la tercera religión más extendida tras el cristianismo y el islam. Cuenta con unos 1.200 millones de seguidores, principalmente en la India y Nepal. El budismo tiene unos 530 millones de adeptos, sobre todo en China, Tailandia, Japón, Myanmar (Birmania) y Vietnam. El jainismo cuenta con unos 4,5 millones, casi todos en la India. El sánscrito sirvió para escribir los textos sagrados de las tres religiones, algo así como sus “biblias”. 

Los Vedas son la “biblia” de la tradición religiosa, filosófica y cultural de los hinduistas. Veda significa “saber” o “conocimiento”. Son himnos, plegarias, rituales y enseñanzas que se transmitieron oralmente durante siglos antes de ser fijados por escrito entre el 1500 y el 500 a. C. Son además fuentes de mitología, poesía, filosofía, normas sociales e incluso de astronomía y medicina.

Un manuscrito de medicina escrito en sánscrito (C.C)

Los sutras (hilos o aforismos breves) del budismo, que fueron redactados en lenguas continuadoreas del sánscrito original, recogen las enseñanzas atribuidas a Buda y sus discípulos. Los textos sagrados de los jainistas se llaman āgamas (“tradición transmitida”). 

Rituales, mantras y ceremonias se recitan en sánscrito porque las palabras mismas —así lo consideran los creyentes— tienen poder espiritual. Como las tradiciones hindúes, budistas y jainistas confiaban en la memorización de los textos, el sánscrito, con su estructura métrica y fonética, facilitaba la recitación, esencial para el efecto espiritual. Es, por tanto, una lengua sagrada, precisa, poderosa y venerada como vehículo transmisor de doctrinas y filosofías. No cuenta con transmisión familiar, pero se enseña en escuelas y hogares. Dentro y fuera de la India existen grados, másteres y cursos de filología sánscrita. 

El sánscrito es una lengua sagrada, precisa, poderosa y venerada como vehículo transmisor de doctrinas y filosofías 

Los creyentes la consideran la lengua de los dioses. Las vibraciones de sus sonidos tienen poder espiritual. Las palabras no solo designan cosas, sino que están conectadas con la esencia metafísica de lo nombrado. Hay sacerdotes y eruditos hindúes en India y Nepal que hablan sánscrito. Lo utilizan para recitar mantras, himnos y textos religiosos en ceremonias.

Lengua perfecta

El sánscrito es una lengua perfecta por su estructura, por su valor cultural y por su dimensión espiritual. Su gramática es el primer gran ejemplo de codificación de una lengua. Pāṇini (siglo IV a. C.) le dio forma, veinticuatro siglos antes del nacimiento de la lingüística moderna. 

Su obra, Aṣṭādhyāyī, es una descripción gramatical compuesta por 3.959 reglas breves, que funcionan como normas extremadamente concisas y prácticas, de altísima precisión, comparable a los lenguajes de programación modernos. Son aforismos o sutras ordenados de tal modo que cada uno se basa en el anterior y sirve de soporte al siguiente. 

Cada sutra puede estar compuesto por unas pocas palabras, e incluso por una sola. Están redactados con una economía extrema del lenguaje para facilitar la memorización, que era la forma de transmitir la obra en ausencia de métodos de impresión. El objetivo era ser recitado y memorizado por los estudiantes. La concisión extrema permitía recordar largas secuencias de reglas. 

Están redactados con una economía extrema del lenguaje para facilitar la memorización, que era la forma de transmitir la obra 

Una extraordinaria habilidad para describir una lengua perfecta —eso significa “sánscrito”—. Este encadenamiento ayudaba a la memorización en una época en que el aprendizaje dependía de la transmisión oral. Combina una estructura gramatical rigurosa, riqueza expresiva, fonética precisa y una dimensión espiritual difícilmente igualadas por otras lenguas. 

La gramática no fue una excepción. Obras de filosofía, lógica, matemáticas, astronomía, medicina y otras ciencias se escribieron en sánscrito. En ese aspecto es comparable al latín en la Europa medieval. Para señalar su importancia basta decir que es clave para el estudio de la historia intelectual de Asia. 

Algunos préstamos del sánscrito a las lenguas europeas modernas son karma, nirvana, mantra, gurú, yoga y avatar.

El latín de Oriente

Más que una reliquia del pasado, el sánscrito es un puente que une tradiciones, religiones y lenguas a lo largo de milenios. Su perfección estructural y su profundidad espiritual lo convierten en un modelo para la filología y la filosofía, y conserva un prestigio inalterable como vehículo de lo sagrado y lo erudito. 

Algunos préstamos del sánscrito a las lenguas europeas modernas son ‘karma’, ‘nirvana’, ‘mantra’, ‘gurú’, ‘yoga’ y ‘avatar’ 

Ilumina los lazos ocultos que unen al español con esa lengua hermana lejana, revelando la unidad de lo humano a través de la palabra. 

Si el latín forjó la herencia cultural de Europa, el sánscrito hizo lo propio con la de Asia. Y en ambos casos, el poder de la lengua trascendió lo meramente utilitario para convertirse en fundamento de civilización. Su vigencia actual, aunque limitada, es testimonio de resistencia cultural y de la fuerza inmortal del lenguaje. 

*Rafael del Moral es sociolingüista experto en lenguas del mundo y autor de la ‘Enciclopedia de las lenguas’, ‘Breve historia de las lenguas’, ‘Historia de las lenguas hispánicas’ y’ Las batallas de la eñe’, así como de numerosos artículos en revistas especializadas.

Fuente: https://www.elconfidencial.com/cultura/2025-08-29/el-sanscrito-la-lengua-tia-del-castellano-que-todavia-hoy-revela-belleza-precision-y-espiritu_4196898/

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