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Guerra en Silicon Valley: el ‘all-star’ de los ingenieros multimillonarios de la IA que Zuckerberg recluta con ofertas de hasta 300 millones | Crónica

El creador de Facebook se ha lanzado a una ‘guerra’ contra otros colosos como Google para captar, a través de ofertas de sueldos astronómicos, a los mejores ingenieros del mundo. Paga bonus de 100 millones para que Meta lidere un sector que augura «una nueva era para la humanidad»

Mark Zuckerberg, dueño de Meta, y algunas de las ‘mentes’ que ha fichado para su proyecto de revolucionar la Inteligencia Artificial.

LOS ÁNGELES

Mark Zuckerberg va muy en serio con su apuesta por la inteligencia artificial. No quiere quedarse atrás en lo que entiende que inaugurará «una nueva era para la humanidad». Tanto, que el fundador de Facebook está dispuesto a pagar cifras que hacen parecer modesto el sueldo de Mbappé en el Real Madrid. Son contratos de gran estrella de la NBA: 300 millones de dólares por cuatro años, recibiendo 100 de esos el primer año, para algunos de los grandes genios que conformen su dream team de la inteligencia artificial. Son ofertas a la que ha tenido acceso la revista norteamericana Wired y que están circulando como la pólvora por los mentideros de Silicon Valley. Algunos ya se han dejado seducir por ellas.

En la lista de sus nuevas contrataciones hay programadores, investigadores y fundadores de startups en torno a la IA, más de una veintena de posiciones clave para el particular asalto de Meta a ese mercado. Es la presente obsesión del tercer hombre más rico del mundo, superado tan sólo por Elon Musk y Larry Ellison en las listas de Forbes. Frustrado por el lento progreso de su empresa en materia de inteligencia artificial y por la tibia respuesta ante su modelo de lenguaje Llama, él mismo se ha dado a la tarea de fichar a lo más selecto del sector.

A sus 41 años, Zuckerberg quiere armar un equipo de al menos 50 grandes talentos para alcanzar el nivel de innovación que hasta ahora no ha conseguido y por lo que ha recibido una importante cantidad de críticas. Tanto le va en el envite que se ha reunido personalmente con casi cada uno de sus nuevos empleados, organizando cenas en su casa de Palo Alto y Lake Tahoe. Hasta ha reorganizado sus oficinas para tener más cerca a las nuevas incorporaciones.

Durante meses ha estado enviando correos electrónicos directamente a cientos de las mentes más brillantes de la industria, tratando de reclutar ingenieros, investigadores y científicos para su ambiciosa meta. A uno de ellos le resultó tan extraño que el mismo magnate de Meta le escribiera directamente, que tardó varios días en contestar pensando que se trataba de una broma.

Zuckerberg no ha dudado en incursionar en territorio enemigo para confeccionar su equipo de All Stars de la IA. Meta se ha llevado al menos a una decena de empleados de las altas esferas de la competencia, OpenAI, la gran referencia actual en materia de inteligencia artificial, un golpe que ha sentido de cerca el propio CEO de la compañía, Sam Altman. En la cúpula de OpenAI lo comparan estos movimientos con un robo en el salón de su casa.

UNA GUERRA ENTRE EMPRESAS

En un mensaje interno enviado a sus empleados, Altman aseguró que «Meta está actuando de una manera que resulta un tanto desagradable», asumiendo que es una clase de guerra entre compañías que no ha hecho más empezar. Él mismo confirmó en un podcast la política de incentivos de Meta y los 100 millones de dólares en bonos, sin aclarar si se ofrecieron en efectivo, stock options u otras formas de pago. Piensa defenderse de los ataques del gigante tecnológico revisando sus propias políticas salariales.

Para liderar la causa, Zuckerberg se ha decantado por Alexandr Wang, un joven de 28 años que ya era multimillonario antes de que el creador de Instagram llamara a su puerta. Fundador de Scale AI, una compañía de inteligencia artificial para organización de datos y evaluación de modelos tecnológicos, posee una fortuna valorada en 3.600 millones de dólares. Ya en 2021, cuando sólo tenía 24 años, se convirtió en el milmillonario más joven del mundo.

Un genio de la física y las matemáticas, Wang es hijo de inmigrantes chinos que trabajaron como físicos en el laboratorio de Los Alamos, en Nuevo México, donde Robert Oppenheimer gestó la bomba atómica, parte del Plan Manhattan. Tras un breve paso por el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT, por sus siglas en inglés), cofundó Scale AI junto a Lucy Guo, una ingeniera a la que Wang despidió en 2018 por diferencias en la gestión de la compañía. Aún así, Guo es hoy la multimillonaria más joven del planeta hecha a sí misma, destronando a Taylor Swift en la lista de Forbes.

Curioso resulta que durante los peores compases de la pandemia, Wang fue compañero de apartamento de Altman. Coinciden, además, en sus gustos políticos. Ambos fueron fotografiados en Washington en la toma de posesión de Donald Trump. Wang fue más allá y puso un anuncio en The Washington Post pidiéndole al mandatario que invirtiera con fuerza en IA para no quedarse atrás con respecto a los chinos. «Estimado presidente Trump», decía el anuncio, «Estados Unidos debe ganar la guerra contra la IA».

El otro hombre al frente del Meta Superintelligence Lab (MSL), como han bautizado la nueva división, será Nat Friedman, antiguo presidente ejecutivo de GitHub, una plataforma para creación de código fuente de programas de ordenador. Producto también del MIT, Friedman, de 47 años, cuenta con la fundación de un par de compañías en su expediente, además de una extensa carrera como ejecutivo de Microsoft, la compañía que adquirió GitHub en junio de 2018 por 7.500 millones de dólares. Microsoft decidió poner a Friedman al frente de su programa.

Según su página web, creció en Charlottesville, Virginia, y lleva conectado a internet dede 1991, un espacio que considera su «verdadera casa». Cree en los equipos pequeños de trabajo, en deshacerse de los mediocres y en adaptar el universo a sus propias preferencias. Además de las dos empresas, Ximian y Xamarin, Friedman cofundó una forma de capital riesgo, NFDG, desde la que ha invertido en startups del sector de la IA como Perplexity, Figma y Superintelligence.

En la lista de los «genios» de Zuckerberg también está Daniel Gross, cofundador de NFDG y antiguo CEO de Safe Superintelligence (SSI). Será el encargado de liderar la división de productos de IA. Su reemplazo será Ilya Sutskever, otro candidato al que trató de seducir Zuckerberg, sin éxito. No sólo trató de de fichar a Sutskever, sino que intentó adquirir SSI, una firma valorada en 32.000 millones de dólares. El dinero no va a ser problema. El creador de Facebook le ha prometido a sus fichajes fondos de sobra para llevar a cabo sus propósitos empresariales.

HA FICHADO EN GOOGLE

Ruoming Pang trabajaba para Apple antes de dejarse seducir por los millones de Meta. Es uno de los que cobrará una cifra astronómica por cambiar de bando, según fuentes de la agencia Bloomberg. Trapit Bansal, experto indio en matemáticas y estadística, ha vuelto a la que fuera su casa. Doctor en Filosofía y Ciencias de la Informática, trabajó como becario para Facebook, en 2016, antes de incorporarse a OpenAI, en 2017, y desarrollar un modelo de inteligencia artificial, el 01, «que lleva el razonamiento y la resolución de problemas al siguiente nivel».

Zuckerberg también ha pescado en aguas de Google. Shuchao Bi fue director de ingenieros en el gigante tecnológico con sede en Mountain View y cofundador de YouTube Shorts. Es todo un defensor de las nuevas tecnologías. No entiende la IA como una amenaza sino como el avance más importante de la última década. «La ciencia humana se basa en la inspiración y la reiteración», dijo durante una charla el mes pasado en la Universidad de Columbia, en Nueva York. «Cada pocos meses vemos cómo algo que antes se creía imposible se hace realidad. Eso debería hacernos cuestionar todas las cosas que todavía creemos imposibles».

Johan Schalkwyk es un experto en integración de voz en sistemas complejos que trabajaba para Google. Pei Sun fue parte del equipo de Gemini en Google DeepMind, la división de AI de la compañía. Jack Rae también decidió dejar atrás su carrera en Google para incorporarse a Meta. La lista de talento robado por Zuckerberg en compañías del sector es extensa.

Todo, a punta de talonario, poniendo sobre la mesa cifras que son desproporcionadas incluso para Silicon Valley, donde el sueldo medio de un ingeniero de software ronda los 160.000 dólares al año y el de un novato los 120.000. Satya Nadella, el presidente ejecutivo de Microsoft, recibió un paquete de compensación de 79,1 millones de dólares en 2024 y Dara Khosrowshahi, el CEO de Uber, se llevó 39,4 millones, la mayoría en acciones. De ahí la atención que están generando las mareantes ofertas de Meta y que la propia compañía ha querido matizar.

EL MERCADO «está muy caliente, pero no tanto»

En una charla con empleados de la firma, el presidente tecnológico de Meta, Andrew Bosworth, aclaró que no todo el mundo está recibiendo esa clase de compensación y que aunque el mercado laboral «está muy caliente, no está tan caliente». «Tenemos un número reducido de puestos de liderazgo para los que estamos contratando, y esas personas requieren un premium», dijo.

La ambición de Zuckerberg no parece tener límites. No basta con haberse convertido en el propulsor de las redes sociales a escala mundial. Ahora quiere liderar la carrera por la superinteligencia a través de un hipotético sistema de IA que exceda los poderes de la mente humana. «A medida que aumenta el ritmo de la IA, el progreso se acelera y el desarrollo de la superinteligencia es cada vez más evidente», dijo en un comunicado.

«Creo que este será el comienzo de una nueva era para la humanidad y estoy totalmente comprometido a hacer lo necesario para que Meta lidere el camino», añadió.

UNA DÉCADA DE ESFUERZO

Es una campaña en la que lleva metido de lleno desde hace más de una década. El de White Plains, Nueva York, ha invertido miles de millones para liderar la carrera por la inteligencia artificial, de momento, sin demasiado éxito. Cierto es que la tecnología está presente en sus gafas inteligentes y en la aplicación que estrenaron en abril, Meta AI. Sin embargo, el lanzamiento de ChatGPT en 2022 dejó claro quién llevaba la voz cantante. Desde entonces, el resto de gigantes tecnológicos han ido a remolque, incluyendo a Meta, Google, Apple y Amazon.

Tanto Zuckerberg como los principales investigadores en la materia creen que la superinteligencia es un objetivo futurista. El primer paso debe ser la creación de «inteligencia general artificial», o AGI, la abreviatura de una máquina capaz de hacer cualquier cosa que el cerebro humano puede hacer. La superinteligencia iría más allá.

Altman, CEO de Open AI, sospecha que las descomunales ofertas que Meta está poniendo sobre la mesa terminarán por no tener el efecto deseado. «En la medida en que se centren en eso, y no en el trabajo ni en la misión, no creo que vayan a crear una gran cultura de trabajo», dijo. «Estoy muy feliz de que, al menos, hasta ahora, ninguno de nuestros mejores hombres haya decidido irse con ellos», presumió.

De hecho, es consciente de la fuga de talento que se ha producido en la división de Meta AI en los últimos meses, sometidos por la presión para desarrollar productos en tiempo récord, las tensiones internas y las interesantes propuestas de otras empresas en medio de un clima de competencia feroz en Silicon Valley.

Es una guerra por la superinteligencia que Altman está convencido de poder ganar. Zuckerberg, en cambio, pretende arruinarle el plan.

Fuente: https://www.elmundo.es/cronica/2025/07/16/68714981fc6c831b068b4589.html

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