Malvasía de Toro, garnacha peluda de Terra Alta, y tempranillo de Rioja, son las tres variedades que protagonizan estas elaboraciones

Enrique Calduch–Gastrópoli / VozPópuli
Mariano García es probablemente el enólogo más famoso de España. Nació en la finca de Vega Sicilia, donde su padre estaba encargado de tareas agrícolas. Luego estudió enología en la Escuela de la Vid en Madrid, después pasó por Burdeos para perfeccionarse; y por último volvió a la bodega que le vio nacer y fue el enólogo de la mítica Vega Sicilia durante muchos años, y con tres propietarios diferentes. Hasta 1998, en que ya dejó la firma. Tras su marcha le llovieron propuestas de trabajo por todas partes, pero se lo tomó con tranquilidad.
En el pueblo de Tudela de Duero, en la ribera del mismo, pero fuera de la denominación de origen, había montado una bodega, Mauro, que por cierto era el nombre de su padre. También había desembarcado en Toro, a finales de los noventa, con la bodega San Román, una de las más prestigiosas de esa denominación. Y por fin aceptó, convencido por su amigo Javier Zaccagnini, para montar en Ribera del Duero la bodega Aalto, donde lleva más de 20 años ejerciendo como enólogo.
San Román Malvasía 2023
Apoyado por sus hijos Alberto y Eduardo, todo lo que tocan les sale bien, no en balde a Mariano se le conoce por ello como “el mago”. La familia está en varios proyectos, uno en Ribera del Duero, en concreto con la firma Garmón, acrónimo de Garcia Montaña, los apellidos de sus hijos. En Rioja tienen registrada Bodegas Mauro con la marca Baynos. En 2021 montan una pequeña bodega en Bierzo, llamada Mauro, también, donde elaboran el vino Valeyo. Cualquiera de las marcas donde están los apellidos de esta familia son un sinónimo de calidad, y están con las máximas puntuaciones en todas las guías vinícolas del país.

El mundo de los blancos también lo han tocado. Empezaron con un Mauro Blanco elaborado con la variedad godello, del Bierzo, en 2001, mucho antes que esta uva se haya puesto de moda. A pesar de tener una bodega recién estrenada en esas tierras, el Mauro Blanco lo hacen como siempre: vendimian la godello, y luego, en camiones frigoríficos, bajan las uvas a su bodega de Tudela de Duero y lo elaboran allí como “Vino de la tierra de Castilla y León”. En Rioja hacen un Baynos blanco con la variedad “viura”. Y la última es la novedad que les presentamos. Se trata del San Román Malvasía 2023 de la D.O. Toro. Lo hacen con la variedad llamada “malvasía castellana”, que como comentan desde Mauro, sería también la “dona blanca” gallega, muy utilizada en Monterrei. En primer lugar, es un vino seco, con una nariz que presenta tonos frutales y florales, recuerdos de maderas nobles y tonos de pastelería y ahumados. En boca es donde se lanza más, tiene estructura, potencia, es cremoso, algo salino, con nervio y muy buena acidez. P.V.P. 47 euros.
Lassot 2023
Y si la malvasía castellana es una variedad poco frecuente, le ocurre lo mismo a la “garnacha peluda”. No es que esta uva tinta tenga pelos, sino que en la parte interior de las hojas hay como unas vellosidades, que es lo que le da el nombre. Es una variedad muy especial y escasa. De las 150 hectáreas que hay en el mundo, 69 están en Cataluña; y Joan Àngel Lliberia, al frente de la Bodega Edetaria, tiene siete, concretamente. Con el fruto de ellas ha elaborado el vino Lassot 2023, cien por cien hecho con garnacha peluda.
Lliberia es uno de los mejores elaboradores de la Denominación de Origen Terra Alta. La zona vinícola está ubicada en la provincia de Tarragona, junto al Ebro, y su capital es Gandesa. Las garnachas, de todo tipo, están allí muy asentadas; fundamentalmente la garnacha blanca, con los que hacen unos vinos soberbios. Digamos que Terra Alta es la capital de la garnacha blanca, y tiene sentido, porque está muy cerca de Reus que durante decenios y en la actualidad, se han especializado en la elaboración de vermuts; y la base para hacerlos, es precisamente la uva blanca.

Joan elabora blancos y tintos muy buenos, e incluso un estupendo rosado basándose en unas fincas de su propiedad con unas 60 hectáreas de viñedo. Con este Lassot 2023 ha rizado el rizo, y digamos que es una elaboración que se sitúa en la línea más moderna y actual. Fermentan las uvas a baja temperatura, con la mínima intervención, y luego pasa 10 meses en ánforas de gres. Lo primero es que tiene muchísima personalidad. Aparece en nariz fresco, directo, explosivo en su frutosidad, muy especiado y con un fondo de sotobosque. La boca es sabrosa, salina, muy fluida, aunque con estructura, final amargoso, y largo. Muy bueno, puro Mediterráneo. P.V.P. 60 euros.
Monte Real Gran Reserva 2009
Cerraríamos el trío con el Monte Real Gran Reserva del 2009 Edición Limitada. Un clásico excelente. Pertenece a Bodegas Riojanas, con base en Cenicero. Una firma con 135 años a sus espaldas. Incluso un poquito más porque elaboraban un vino en una bodeguita y lo presentaron en 1888 en la Exposición Universal de Barcelona, donde consiguió un oro. Eso los animó y en 1890, la familia Artacho, inauguraron la bodega y la compañía. En 1901 registran la marca Viña Albina; y en 1933 la de Monte Real. Desde entonces han mantenido una excelente trayectoria. Controlan unas 800 hectáreas de viñedo, de las cuales 200 son suyas.
Después de muchas generaciones, la propiedad sigue en manos de la familia, y los Frías Artacho están al frente de la casa, que además dispone de bodegas en Toro, Rías Baixas, Rueda y que como otras muchas firmas potentes riojanas cotiza en bolsa.

Sus grandes reservas son vinos que están muy valorados, y en concreto este del 2009, les ha salido redondo. Es un tempranillo cien por cien que ha pasado tres años y medio en barricas criándose, hasta que se embotelló en 2013; y luego ha permanecido 12 años reposando en botellero. La selección de las mejores uvas para aguantar tanta madera y tanto reposo es la base de todo, bajo la dirección técnica del enólogo Emilio Sojo. El resultado es un vino que mantiene la fruta en nariz y que va dando paso a tonos especiados de pimienta negra, canela, clavo. Hay un toque avainillado y de cacao, de la madera de la crianza. En boca está maduro, aterciopelado, con buena acidez. La recomendación es tenerle un buen rato descorchado antes de servirlo; o decantarlo en una jarra, para que se vaya abriendo. A pesar de su añada, es un vino de guarda que estará perfectamente en forma más de una docena de años. Su P.V.P. es de 24 euros.
Tres vinos para tener en cuenta de cara a celebraciones.