Los problemas para dormir aumentan con el paso de los años, algo a lo que podemos poner remedio de manera sencilla y eficaz

Patricia Núñez–Bienestar / VozPópuli
Dormir es una necesidad fundamental para la salud, tanto física como mental. Tener un sueño reparador tiene muchos beneficios para la salud, entre ellos, mejora la función del sistema inmunológico, del estado de ánimo, y de la memoria; y puede prevenir enfermedades como la obesidad, la diabetes o problemas cardiovasculares. Sin embargo, no es tan sencillo dormir bien. Así lo aseguran los expertos que desvelan el aumento de los problemas de insomnio entre la población.
Según la Sociedad Española de Neurología, entre un 20 y un 48% de la población adulta española sufre dificultad para iniciar o mantener el sueño. Un problema que aumenta con el paso de los años. Y es que, el envejecimiento altera el patrón de sueño.
Tal y como señalan los estudios, es en torno a los 60 años cuando se comienza a tener más etapas ligeras de sueño que sueño profundo. Unas alteraciones que pueden deberse tanto a problemas médicos relacionados con la edad, como la hipertensión, la insuficiencia renal o el dolor; como a hábitos, y ante las que la mayoría recurren a remedios tan populares como la melatonina, la valeriana o el magnesio. Sin embargo, la solución más efectiva es otra.
Dormir bien a partir de los 60 años no es sencillo. Foto: Drazen Zigic en Freepik
Esta es la clave para dormir profundamente a partir de los 60 años
Como decíamos, son muchas las personas que aseguran tener problemas para dormir, algo que ha dado popularidad a numerosos remedios tanto naturales como farmacológicos, para dormir mejor. Eso sí, para los expertos, el principal aliado es una buena higiene del sueño. Es decir, tener unas rutinas y hábitos que promuevan un sueño de calidad y ayuden a evitar problemas como el insomnio.
Entre estas prácticas se encuentra intentar mantener el mismo horario cada día, tanto a la hora de irse a dormir como para despertarse, incluidos los fines de semana. Además, se recomienda evitar las cenas copiosas que dificulten la digestión, o cenar muy tarde; lo ideal es hacerlo al menos dos horas antes de irse a dormir.
La clave para dormir bien es tener una buena higiene del sueño. Foto: Freepik
Otro de los factores determinantes para dormir bien es practicar ejercicio físico, algo que no solo mejora el cuerpo, también la mente, y nos ayuda a conciliar el sueño. Eso sí, los expertos insisten en que hay que evitar la actividad intensa en las horas previas a dormir, ya que puede tener el efecto contrario.
Además, es importante evitar las siestas largas durante el día, no más de 20 minutos; y se recomienda crear un ambiente relajante que ayude a conciliar el sueño.
Otra de estas rutinas clave para tener una buena higiene del sueño que nos ayude a dormir es la exposición a la luz natural, algo que, tal y como señalan los estudios, ayuda a regular el ritmo circadiano que controlar el ciclo-vigilia y a producir melatonina, la hormona del sueño.
Tampoco hay que olvidarse de los problemas de salud mental como la ansiedad, el estrés o la depresión, que pueden influir negativamente en la calidad de nuestro sueño. En estos casos, es clave recurrir a terapias que nos ayuden a controlarlos.