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Día Internacional del Vermú: Ruta por Reus, cuna de la bebida que vuelve a estar de moda | El Mundo

El 23 de marzo se hace honor a este licor que es parte de la identidad de la ciudad catalana desde el siglo XIX y que protagoniza cada vez más los aperitivos en muchos lugares de España.

Una tienda de vermús en el centro de Reus.
Una tienda de vermús en el centro de Reus.

Aunque parezca mentira, la primavera ya está aquí y, como todos los primeros domingos de esta recién inaugurada estación (que este año cae el 23 de marzo), se celebra el Día Internacional del Vermut, esa bebida que protagoniza los aperitivos en muchos lugares de España.

Este licor que bebían nuestros abuelos, cuya base es el vino infusionado con hierbas, especias, raíces y botánicos (más de cien en muchos casos), al que luego se le añade ajenjo (ingrediente imprescindible), alcohol vínico hasta los 15 grados y azúcar, lleva presente en nuestro país desde finales del siglo XIX. Tras una etapa de apogeo y posterior decadencia a mediados del XX, la tradición de beber vermú ha resurgido con fuerza en los últimos años, y se ha convertido en una de las bebidas de moda, no sólo para disfrutar de un aperitivo, sino también hay quien lo consume incluso por la noche como alternativa a otras bebidas alcohólicas.

En vaso, en copa, con hielo o sin él, con corteza de naranja o no… no hay una norma establecida de cómo tomar esta bebida de trago corto que los expertos aconsejan consumir como a «cada uno le guste más». Eso sí, se recomienda acompañarlo de una ración de patatas fritas, aceitunas, encurtidos o boquerones en vinagre, que es lo que mejor le va.

Un vermú típico servido en Reus.
Un vermú típico servido en Reus.

Nacido en Alemania, donde se dice que, al principio, los monjes lo dispensaban como producto medicinal para abrir el apetito, la llegada del vermú a España se produjo en 1839, a través de Reus, en Tarragona, donde aterrizaron las primeras botellas desde Italia, el primer país que lo empezó a comercializar. Enseguida tuvo gran éxito y rápidamente se consolidó como una de las principales industrias de la ciudad, que se convirtió en un referente mundial y reconocida como la cuna del vermú. Numerosas familias locales iniciaron la elaboración de esta bebida, creando marcas que perduran hasta hoy. Se dice que, entre finales del XIX y principios del XX, había en la zona unas 30 bodegas dedicadas a ello, y hasta 200 en toda Cataluña.

Tras los mejores vermús

Instalaciones de la bodega especializada en vermú Casa Padró.
Instalaciones de la bodega especializada en vermú Casa Padró.

Así que, si hay un lugar que deberían visitar los amantes de esta bebida ese es Reus, donde es parte integral de su identidad desde el siglo XIX. Allí, la hora del vermú, a partir de las 12 del mediodía, es casi sagrada en la mayoría de los establecimientos. Las terrazas y locales de las principales plazas de la localidad catalana, como las del Mercadal, las Peixateries Velles, la Farinera o la Libertad, son perfectas para degustar y explorar esta rica tradición. Un museo y la visita a varias de las bodegas más emblemáticas deberían completar la experiencia.

Empezamos la ruta por una bodega centenaria situada a una media hora a las afueras de Reus: Casa Vermouth Padró (Carrer d’Avall, 17, Bràfim). Sus orígenes vinícolas se remontan a 1886 (hoy es la 5ª generación de la familia Padró), cuando ya hacían vermú a granel. Sin embargo, no es hasta 2014 cuando empiezan a embotellar y a comercializar su vermú de gama alta. Tienen tres marcas, Dondel, Myrrha (rojo y blanco) y Padró & Co (el más experimental del que elaboran cinco versiones). La visita a esta bodega es una viaje en el tiempo, ya que las instalaciones se han conservado como hace un siglo, desde la casa señorial que data de 1776 hasta el patio con maquinaria, coches y carromatos antiguos. El recorrido guiado pasa por el herbolario, un vivero, la sala de especias, un espacio donde se suceden las tinajas donde se infusiona y macera el vino y por último la sala de barricas. Además de descubrir la historia de la familia y el proceso de elaboración, los visitantes podrán tocar, oler y degustar los ingredientes con los que se hacen sus vermús, que tendrán posibilidad de catar al final (con patatas fritas y aceitunas, como manda la tradición) y comprar en su coqueta tienda. Precio: 24 euros. Reservas aquí.

Sala donde se infusiona y se macera el vermú de Casa Padró.
Sala donde se infusiona y se macera el vermú de Casa Padró.

En El Morell, muy cerca de Reus, se encuentra una de las bodegas más emblemáticas de vermú de España. Bodega Yzaguirre (Ctra.Reus-El Morell, km 7,8), que lo elabora desde hace más de cien años. Durante la visita a sus instalaciones, se descubrirán algunos de los secretos de esta casa propiedad de la familia Salla-Solé, como el uso de hasta 80 especias, plantas aromáticas y raíces para hacer su bebida más emblemática que, tras la maceración, envejecen en barricas de roble. La visita incluye la degustación de seis variedades de vermú: negro, blanco, rosado, y las reservas. Precio: 5 euros. reservas aquí.

Otra visita obligada es a Vermut Miró (Carrer d’Adrià Gual, 10), en el mismo Reus. Esta fábrica emblemática ofrece una inmersión en el proceso de creación de sus vermús, más de 10 referencias, que se elaboran con una fórmula que aún se mantiene en secreto tras más de 100 años de actividad. Durante la visita, los interesados pueden sentirse alquimistas por un día y degustar sus productos más innovadores. Precio: 5 euros. Reservas aquí.

Cartel publicitario en un escaparate de Reus.
Cartel publicitario en un escaparate de Reus.

Fundada en 1851, De Muller (Camí del Mas de Valls, 1, Reus) es otra de las bodegas que merece una visita, ya que ha sido testigo de la evolución del vermut en la zona. Desde el principio, su Vermut Iris se ha elaborado siguiendo la fórmula tradicional, basada en una una infusión de raíces y plantas aromáticas que, tras un periodo de maceración, su extracto se mezcla con una selección de vinos. En su fórmula secreta se usan hasta 150 componentes. El resultado es una infusión aromática que entra en maceración con el vino para crear el tan característico aroma y sabor del vermut de Reus. La visita guiada termina con una cata de seis variedades de vermú. Precio: 10 euros. Reservas aquí.

La antigua fábrica de Vermuts Rofes (Sant Vicenç 21-23, Reus), uno de los centros más importantes en la fabricación y comercio de esta bebida desde su fundación en 1890, es hoy un popular restaurante lleno de historia, encanto y buena cocina que ofrece platos típicos acompañados por buen vermú. Los clientes pueden visitar la antigua fábrica con una visita teatralizada que termina con una cata. También existe la posibilidad de disfrutar de su Vermut Experience, una iniciativa propia que compagina la buena mesa con la experiencia de degustar y aprender sobre la historia y calidad de esta bebida elaborada en la casa desde el siglo XIX. Comienza con una explicación sobre el su origen y cualidades, sigue con una degustación y finaliza con una cena. Visitas, desde 9 euros, con comida, 34 euros. Reservas aquí.

Museos y una parada modernista

Interior de Casa Navàs en Reus.
Interior de Casa Navàs en Reus.

El Museo del Vermut alberga la colección privada relacionada con el vermú más grande y completa del mundo, con más de 6.500 artículos, incluyendo más de 2.100 botellas, 450 carteles, 3.000 etiquetas y cientos de objetos publicitarios relacionados con la bebida. La colección representa cerca de 2.300 marcas diferentes, procedentes de 57 países tan diversos como Egipto, Costa Rica, Israel o Japón. En el espacio hay también paneles que explican por qué Reus es la gran capital del vermú y cómo ha evolucionado este licor a lo largo de los años. La visita es gratuita y sin reserva, pero se puede complementar con un aperitivo y un menú opcional en su restaurante reconocido con un solete Repsol. Precio: desde 10 euros. Reservas aquí.

Y, para finalizar esta ruta, uno no se puede ir de Reus sin visitar uno de sus mayores tesoros arquitectónicos: Casa Navàs, situada en la céntrica plaza del Mercadal. Diseñada por Lluís Domènech i Montaner sin límite de presupuesto, es uno de los mejores ejemplos del modernismo europeo. Una joya que, salvo algunos daños que sufrió en la Guerra Civil, como la de su torre, está prácticamente intacta desde que se levantó entre 1901 y 1908. Su pomposo y recargado interior es digno de ver. Sus paredes y vidrieras, la decoración, los muebles, las pinturas, los tejidos de seda, las lámparas… conservan su estado original, incluidas todas las comodidades que sólo los ricos tenían en los hogares en 1904, como el teléfono, la luz eléctrica y el sistema de calefacción radiante. La casa ofrece varios tipos de visitas: las guiadas, la que incluye un vermú, las teatralizadas y en la que se muestran rincones ocultos. Precio: desde 10 euros. Es necesario reservar aquí.

Exterior de Casa Navàs.
Exterior de Casa Navàs.

Reus es una de las capitales más destacadas del modernismo en Cataluña, junto a Barcelona, por lo que la presencia de edificios tan relevantes como la Casa Navàs en la localidad es muy numerosa.

Fuente: https://www.elmundo.es/metropoli/otros-planes/2025/03/23/67dd37d9e85ece22358b45bc.html

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