De la pasarela a las trincheras, frente y detrás de la cámara. La carismática fotógrafa Lee Miller revive en Lee, la película protagonizada por Kate Winslet que se estrena hoy en España. Yo Dona habla con su hijo, Antony Penrose sobre el filme y su obra, que también es homenajeada en la galería FotoNostrum de Barcelona.

MARÍA ALMENAR / Yo Dona
Existen muchas historias de chicas a las que les sucedieron cosas. Lee Miller era una mujer que hizo que las cosas sucedieran. No me importa admitir que la adoro». Con estas palabras, Kate Winslet resume en el libro Lee Miller su admiración por la legendaria fotógrafa, una mujer que capturó con su cámara tanto los horrores de la Segunda Guerra Mundial como la belleza de momentos conmovedores, con las mujeres a menudo en el centro de sus imágenes.
Winslet luchó durante ocho años para llevar su historia al cine y se entregó en cuerpo y alma a investigar su obra para interpretarla en Lee, la película que se estrena hoy en España y que se centra en su etapa como reportera de guerra.
No fue solo musa, fue artista
La actriz británica escribió el prólogo del libro sobre Lee Miller en 2022, desde Saint-Malo, mientras rodaba el filme que rinde homenaje a una mujer que no sólo fue una cara bonita que se rodeó de artistas del surrealismo como Pablo Picasso, Joan Miró y Man Ray, quien le enseñó el arte de la fotografía. «La palabra musa me irrita el alma porque se ha usado demasiado para definir a Lee, basándose sólo en su aspecto», comparte Winslet en el texto.
Lee Miller escribió su propia historia. Su carrera comenzó como modelo en Nueva York, con apariciones en Vogue y retratos firmados por Edward Steichen, pero pronto se aburrió y el estallido de la guerra la llevó a capturar el devenir del mundo con su cámara Rolleiflex. Fue testigo directo de eventos históricos, demostrando, además de valentía, un enorme talento y sensibilidad artística. «Esta fotógrafa-escritora-reportera hizo todo lo que hizo con amor, deseo y coraje, y es una inspiración para lo que uno puede conseguir y para lo que uno puede soportar, si nos atrevemos a agarrar la vida firmemente entre las manos y vivirla a todo gas», concluye Winslet.
La guerra bajo los ojos de Lee Miller
Coincidiendo con el estreno de la película, la galería FotoNostrum de Barcelona acoge hasta el 20 de marzo la exposición itinerante ‘Lee Miller: Crónicas de Guerra’. A través de 124 fotografías, la muestra recorre su extraordinaria carrera, con especial foco en su trabajo fotoperiodístico durante la Segunda Guerra Mundial. Quien mejor conoce las muchas vidas de Lee Miller es su único hijo, Antony Penrose, fruto de su relación con el artista surrealista Roland Penrose. Escritor, fotógrafo y curador, ha dedicado su vida a preservar el legado de su madre y es autor de The Lives of Lee Miller, el libro en el que se basa el filme. Con motivo del estreno de Lee, Penrose habla en exclusiva con Yo Dona sobre el legado de su madre: una mujer extraordinaria con una vida de película.

Antony Penrose, hijo de Lee Miller, en la inauguración de la exposición de fotos de su madre en Fotonostrum.Valeryia Pankova & Paul Horia Tamas.
Un estreno cinematográfico, documentales, libros, exposiciones… Lee Miller está en boca de todo el mundo. ¿Por qué su figura sigue inspirando?
Lee vivió según sus propias reglas, convirtiéndose en un ejemplo en un mundo que comienza a valorar a las mujeres de una manera más respetuosa.
Como guardián de su legado, ¿crees que ahora el mundo entiende mejor el legado de tu madre?
No hay duda de que Lee Miller fue una mujer muy adelantada a su tiempo cuando realizaba su extraordinario periodismo de guerra. En su época, sólo un pequeño grupo de personas comprendía su trabajo, principalmente por su labor periodística. Hoy en día, se la reconoce y aprecia por su increíble logro de abrirse camino en un mundo dominado por hombres. Con el tiempo, hemos ganado objetividad sobre su legado, y por fin está recibiendo la atención y el reconocimiento que merece. De hecho, es gratificante escuchar historias de muchas mujeres que me cuentan que la vida de Lee Miller las inspiró a hacer cosas que antes temían o creían imposibles. Algunas han terminado relaciones tóxicas, otras han cambiado de carrera o han desarrollado su creatividad. Si su legado sigue inspirando a más personas, será la mejor recompensa por todo el esfuerzo que implica mantenerlo vivo.
Tú mismo has reconocido que la visión que tenías de tu madre ha cambiado cuando descubriste toda la verdad sobre ella. ¿Cómo definirías hoy a Lee Miller, y las muchas vidas que inspiraron tu libro?
Lee Miller fue una mujer de grandes contrastes. para enfocarse intensamente en su próximo proyecto o actuar con gran generosidad y compasión por los demás. No estaba dispuesta a vivir según las reglas de nadie, pero defendía la paz, la libertad y la justicia. La única forma de definirla es que fue una mujer surrealista, tanto en su trabajo como en su manera de vivir.

Kate Winslet en la película sobre Lee Miller, recrea una famosa foto de la protagonista en la bañera de Adolf Hitler.© Sky UK Ltd
El libro, ahora se ha adaptado a la gran pantalla con la película Lee. ¿Por qué hay que verla?
Más que una película es un testimonio de una etapa fundamental en su vida y vemos su talento a muchos niveles. Vemos el arte y la habilidad de Lee Miller para conseguir las fotos que necesitaba, la determinación para triunfar en un mundo dominado por hombres. Sentimos también el dolor y el horror de la guerra y del Holocausto. Esta película son varias historias contadas en una, incluyendo la angustia y el hermetismo de Lee sobre sus traumas de infancia y guerra, así como el descubrimiento de su obra tras su muerte. Si quieres conocer los logros y la vida interior de una mujer extraordinaria, ve a ver esta película.
Kate Winslet se involucró desde el minuto uno en su papel, buceando en los archivos de Lee Miller durante años para impregnarse de su poliédrica personalidad. ¿Qué remarcas de su interpretación?
Cuando vi a Kate Winslet en Titanic, hace ya más de 25 años, supe que era la persona que quería para interpretar a mi madre. Tuve que esperar mucho tiempo, pero a día de hoy es un sueño hecho realidad. Su actuación es excepcional, la fotografía fabulosa y la música, profundamente conmovedora. Lo que más valoro es la precisión con la que la interpreta. Cuando vi el primer montaje de la película, me confundí porque creí que habían grabado a mi madre en realidad, aunque sabía que eso era imposible.

Kate Winslet, en otra escena de la película.© Sky UK Ltd
¿Cuál fue tu papel en el desarrollo de la película?
Trabajé muy de cerca con la guionista Marion Hume. Es una investigadora increíble y encontró material interesante que desconocía. Hume comparte con Kate Winslet una pasión por la integridad, y no escribió nada que no pudiera ser probado, lo que nos llevó a algunas aventuras, como una visita a Dachau y a ciertos lugares de Múnich.
¿Alguna anécdota qué compartir durante el rodaje?
En la escena de Dachau, aparezco como extra interpretando a un prisionero cuando Lee y David Scheman entran en el campo de concentración. Me vistieron con un uniforme a rayas y la maquilladora Annamaria Dinai me afeitó la cabeza. Erzebet, una asistente de producción, me llevó al set, un antiguo cuartel del ejército soviético en las afueras de Budapest. Al girar la esquina, vi una fila de cadáveres demacrados frente a un barracón sombrío. Sentí como si un caballo me hubiera dado una patada en el estómago. Era una recreación de una fotografía de Lee que llevé en la memoria durante 47 años. Vivir con esa imagen en blanco y negro ya era duro, pero verla en tres dimensiones, a color y aterradoramente real, me llenó de lágrimas. Erzebet fue muy amable. Me llevó a mi sitio. No necesité actuar para parecer miserable. Así me sentía, pero sabía que tenía comida y una cama caliente esperándome en casa y que nadie iba a asesinarme sumariamente.
Háblame también de la exposición en Barcelona. De los más de 40.000 documentos gráficos que descubristeis en el desván de Lee Miller como cronista de guerra, habéis seleccionado 124 fotografías. ¿Qué imágenes representan mejor el espíritu de tu madre?
Es muy difícil seleccionar una foto, cada una cuenta una historia y todas, tienen su mirada. Me gustan por ejemplos las escenas de las enfermeras cuando no están atendiendo a los heridos. Se las ve en actitud relajada en el campamento, se nota que no posan para un hombre y se sienten cómodas ante el objetivo de Lee Miller.

Mujeres militares en un salón de moda de París en 1944.© Lee Miller Archives
¿Qué me dices de la icónica imagen de Lee Miller en la bañera de Adolf Hitler fotografiada en 1945?
Es una imagen que parece cómoda, pero es muy morbosa, incluso macabra. Lee Miller y David E. Scherman llegaron al apartamento de Hitler en Múnich el día de su muerte, el 30 de abril de 1945, aunque ellos no sabían que justo ese día se iba a suicidar. Llevaban días fotografiando los horrores en los campos de concentración y recorrieron la casa en busca de otra historia. Encontraron la bañera de Hitler y vieron en ella un símbolo. Como exmodelo y fotógrafa, Lee era muy consciente del poder de la imagen y de los objetos que debían rodearla. Colocaron su retrato, pero lo que más llama la atención es la alfombrilla sucia. Lee se sacó las botas encima de la alfombrilla impoluta y dejó expresamente la suciedad de la tierra del campo de concentración de Dachau. A continuación, se desnudó y se introdujo en la bañera como si nada. Acababan de retratar un momento significativo.
También se muestran imágenes explícitas de muertos y cadáveres…
Me conmueve especialmente la fotografía de La hija del alcalde.Regina Lisso era apenas una adolescente y se suicidó junto a su padre y su madre cuando los aliados tomaron la ciudad. Lee estaba realmente enfadada con la situación y escribió: «Recostada en el sofá hay una chica con dientes extraordinariamente bonitos, cerosos y polvorientos». La foto que tomó de ella es extremadamente respetuosa, parece que la chica duerma. También hay otras fotos más explícitas de niños moribundos en hospitales, víctimas de la corrupción y la estupidez de la guerra.
Precisamente, Lee Miller sufrió censura tras la guerra, ya que muchas de sus fotografías se consideraban demasiado crudas o explícitas. En Vogue, ella misma declaró: «Les ruego que crean que esto es verdad». ¿Cómo crees que esta censura la afectó?
No hay duda de que la censura contribuyó a la desilusión de Lee con el fotoperiodismo. Se había arriesgado todo para mostrarle al mundo lo que estaba ocurriendo, y de repente nadie quería escuchar. Debió de ser insoportable vivir con ello. En mi caso, estas imágenes del horror de la guerra me ayudaron más tarde, a entender la depresión y el estrés postraumático que había vivido mi madre en silencio. Había visto alguna foto, pero nunca nos contó todo lo que había retratado. Lee decidió guardárselo y rehízo su vida cocinando en el mundo de la gastronomía creativa.
Si Lee Miller estuviera viva hoy, ¿crees que haría fotoperiodismo de guerra en Ucrania o Palestina?
Es difícil saberlo. La Segunda Guerra Mundial era algo muy personal para Lee porque se libraba contra un enemigo que tenía literalmente en la puerta de su casa y al que odiaba profundamente. Estoy seguro de que estaría indignada por lo que está ocurriendo en Gaza, y mi intuición me dice que sentiría la presión suficiente como para verse obligada a ir.
En todo caso, ¿por qué necesitamos a más Lee Miller?
Necesitamos personas con una pasión genuina por la paz, la libertad y la justicia, que tengan una dedicación absoluta a exponer los abusos y las injusticias del mundo.
Fuente: https://www.elmundo.es/yodona/actualidad/2025/03/07/67c9b41de85ece814d8b45bf.html