Relacionarse con las personas equivocadas provoca malestar e incluso ansiedad y depresión, y un profesional de la salud mental da las claves para poder identificarlas

Andrea del Valle González / VozPópuli
Hablar constantemente de tus éxitos, corregir a todo el mundo, dar consejos que nadie ha pedido o necesitar tener siempre la última palabra puede acabar alejando a las personas que tienes alrededor.
El psiquiatra Fernando Mora identifica cinco actitudes habituales en las personas tóxicas y advierte de una consecuencia común: “consumen mucha energía emocional y a la larga se quedan solas”.
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Mora explica que estas conductas pueden reconocerse en conversaciones cotidianas y lanza una recomendación: “Si las reconoces en ti, como psiquiatra, te recomiendo que las cambies”.
Tener siempre la última palabra es un hábito tóxico
La primera conducta es muy fácil de reconocer: “Necesitan tener siempre la última palabra”. No importa demasiado cuál sea el tema. “Se hable del tema que se hable, tienen que cerrar la conversación teniendo la razón”, señala. Y cuando no la tienen, el problema no termina: “Y si no la tienen, no acaba nunca”.
El psiquiatra pasa a la segunda señal para identificar a las personas tóxicas, y esta tiene que ver con la capacidad de escuchar. Mora apunta a quienes “convierten todo en algo suyo”.

El patrón es sencillo: alguien cuenta una experiencia y la otra persona aprovecha inmediatamente para contar la suya. “Alguien cuenta algo y a la mínima aprovechan para contar su anécdota”, explica. El problema es que “no escuchan, esperan el momento de ser los protagonistas”.
No des consejos que nadie te ha pedido
Ofrecer soluciones antes de escuchar completamente el problema no es ningún favor. Al contrario, hace que la otra persona no se sienta escuchada ni comprendida. Mora lo resume así: “Dan consejos sin que se los pidan”.
La persona cuenta algo que le preocupa y recibe inmediatamente una solución. Sin embargo, quizá no estaba buscando eso: “La otra persona no quería una solución, quería que la escucharan”. Muchas veces, la empatía debe ir antes que cualquier otra reacción.
Un comportamiento especialmente incómodo
La cuarta conducta es, para Mora, especialmente incómoda: “Corrigen absolutamente todo”. No se trata solo de señalar errores importantes. “En cualquier conversación tienen que estar siempre corrigiendo, incluso los detalles sin importancia”, explica.
Una corrección puntual puede ser útil, pero convertir cada conversación en una sucesión de rectificaciones puede generar tensión y hacer que los demás prefieran evitar determinados temas. Todo esto, a la larga, te puede convertir en una persona tóxica que genera rechazo.
Las personas tóxicas siempre hablan de sus logros
Otro rasgo muy habitual de las personas tóxicas es que “aprovechan para hablar de sus logros a la mínima oportunidad”. Detrás de esto hay una necesidad de ser siempre el centro de la atención y de quedar por encima del otro.
¿De qué manera? El psiquiatra pone ejemplos muy concretos: “Encuentran la oportunidad para hablar de sus viajes o de su sueldo en cualquier conversación”.

Hablar de un viaje, de un ascenso o de un éxito profesional no convierte automáticamente a alguien en una persona tóxica. La clave está en la repetición y en la necesidad constante de convertir esos logros en el centro de la conversación.
¿Cómo afectan las personas tóxicas?
La expresión “persona tóxica” no es un diagnóstico clínico, pero la psicología sí estudia el impacto de las relaciones marcadas por interacciones negativas. La evidencia científica relaciona los conflictos interpersonales mantenidos con un mayor malestar psicológico, incluso se puede sufrir ansiedad y depresión en los peores casos..
Un estudio publicado en ‘Psychology and Aging’ encontró que mantener niveles elevados de interacciones sociales negativas se asociaba con una peor percepción de la salud y más limitaciones funcionales, altos niveles de negatividad y problemas de sueño. Por eso, es importante saber reconocer los patrones de comportamiento. Mucha atención si detectas estas señales:
- Te sientes constantemente cansado
- Cualquier conversación es una competición
- No respeta tus límites
- Mides cada palabra que dices por miedo a un nuevo conflicto
Si te ocurre esto con un amigo o cualquier relación personal, puede existir una dinámica poco saludable. Detectar las conductas de las que habla Fernando Mora es un punto de partida, pero también debes observar tu propio comportamiento, porque todos tenemos comportamientos tóxicos, e identificarlos es el primer paso para cambiarlos y eliminarlos.
El problema no es solo reconocer a las personas difíciles, sino hacer autocrítica y detectar aquellas actitudes que pueden estar deteriorando nuestras propias relaciones. La conclusión del profesional es contundente: “Estas personas consumen mucha energía emocional y a la larga se quedan solas”.