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Descubren un asentamiento maya que retrata la vida cotidiana de quienes nunca vivieron en los palacios | Historia NG

El hallazgo de K’oxol Ja’ II, en Yucatán, permite asomarse a la vida cotidiana de las poblaciones mayas que quedaron fuera de las grandes historias de reyes, sacerdotes y pirámides.

Su nombre procede de la lengua mayta y combina las palabras k’oxol, «mosco», y ja’, «agua».
INAH

Lucía Fernández Moreno / Historia National Geographic

Redactora de National Geographic

urante siglos, la civilización maya ha llegado hasta nosotros a través de sus templos monumentales, sus inscripciones y las tumbas de sus gobernantes. Pero, lejos de los palacios, también vivieron miles de personas cuya historia quedó escrita en materiales mucho más frágiles: una vivienda levantada sobre la roca, un pozo de agua o una sencilla ofrenda enterrada bajo sus cimientos.

Ahora, un nuevo hallazgo en la península de Yucatán permite acercarse precisamente a ese mundo cotidiano. Entre la vegetación y la piedra caliza ha aparecido K’oxol Ja’ II, un asentamiento que no habla de reyes ni de conquistas, sino de las personas que formaban la base de una de las civilizaciones más fascinantes de la historia.

El pueblo maya que se escondía entre la selva y la roca

K’oxol Ja’ II fue localizado a mediados de 2025 durante los trabajos de salvamento arqueológico por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en los terrenos de la Terminal Multimodal de Progreso, una infraestructura vinculada al proyecto del Tren Maya de Carga. El asentamiento, hasta ahora desconocido, está formado por 21 monumentos y varios rasgos naturales asociados.

Se sabía que los antiguos mayas decoraban sus dientes con materiales como el jade, pero un nuevo análisis refuerza la idea de que estas modificaciones pudieron haber sido para la salud dental, no solo por la estética.

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Su nombre procede de la lengua maya y combina las palabras k’oxol, «mosco», y ja’, «agua». La traducción sería, por tanto, algo así como «agua de los moscos» o «agua donde brotan los moscos», una denominación que refleja la estrecha relación entre las comunidades antiguas y el paisaje que habitaban.

Con una extensión de 2.257 metros cuadrados, los arqueólogos consideran que el lugar tuvo una función principalmente habitacional. Los restos de cimientos y otras estructuras permiten imaginar cómo se organizaban las viviendas y, con ellas, la vida diaria de una comunidad alejada de los grandes centros ceremoniales.

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Los arqueólogos consideran que el lugar tuvo una función principalmente habitacional.INAH

Las investigaciones sitúan la ocupación del asentamiento en un amplio período que va desde el Preclásico, entre el 400 a.C. y el 250 d.C., hasta el Clásico Tardío, entre los años 450 y 900. Bajo la coordinación de la arqueóloga Susana Echeverría Castillo, un equipo de especialistas ha trabajado para reconstruir la historia de un lugar que ofrece una perspectiva poco habitual sobre el mundo maya.

El agua como hilo conductor

Uno de los elementos más reveladores del asentamiento es la forma en que sus habitantes aprovecharon y modificaron los recursos hídricos. Los cuerpos de agua, tanto permanentes como estacionales, parecen haber desempeñado un papel fundamental en la organización de la comunidad.

El cenote principal conserva los restos de un brocal construido para modificar su entrada, probablemente con el objetivo de controlar el acceso al agua y gestionar su consumo. Esta intervención en el entorno muestra que sus habitantes no se limitaron a adaptarse al paisaje, sino que también lo transformaron para garantizar uno de los recursos esenciales para su supervivencia.

Precisamente por estas características, los investigadores creen que K’oxol Ja’ II pudo ser una población de importancia intermedia dentro de la organización territorial de la región. Su comunidad habría dependido de una entidad rectora situada en El Chiik, otro asentamiento localizado durante los trabajos arqueológicos vinculados al Tren Maya de Carga y situado al noroeste.

Una historia sin rastro

Las excavaciones de campo ya han finalizado y los investigadores trabajan ahora en el análisis de los materiales recuperados. Entre ellos se encuentran restos líticos, fragmentos de cerámica y sedimentos que podrían aportar nuevos datos sobre las prácticas y la vida cotidiana de los antiguos habitantes. También se recuperaron dos ofrendas relacionadas con la consagración de los cimientos de las construcciones.

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K’oxol Ja’ II fue localizado a mediados de 2025.INAH

El descubrimiento resulta especialmente importante porque desplaza la mirada de los grandes gobernantes hacia las personas que rara vez aparecen en los relatos históricos. Como han señalado los responsables de la investigación, estas comunidades representan a quienes no dejaron inscripciones ni monumentos grandiosos, pero cuya existencia fue imprescindible para el funcionamiento de la sociedad maya.

Fuente: https://historia.nationalgeographic.com.es/actualidad/descubren-asentamiento-maya-que-retrata-vida-cotidiana-quienes-nunca-vivieron-palacios_26773

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