La rectora Lilia Cedillo Ramírez contrató al presidente de la Federación Mexicana de Tiro con Arco, Gabriel Ramos Rodríguez –empresario sin experiencia en obra civil–, para construir un estadio de atletismo que hoy registra menos de 50% de avance. Además, la obra se levanta en una zona industrial donde está prohibido construir equipamiento deportivo, rodeada de plantas con ductos de gas, y sin licencias de uso de suelo

Gabriela Hernández / Proceso
PUEBLA, Pue (Proceso).– A un año de que la rectora Lilia Cedillo Ramírez presumiera que la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) contaría con un estadio de atletismo, que sería un referente internacional, la edificación de ese espacio deportivo no alcanza ni 50% de avance y se reportan deficiencias en su proceso constructivo.
La institución reconoce que ya pagó los 160.9 millones de pesos que presupuestó para la construcción total del inmueble, y ahora justifica que ese recurso sólo cubre una primera etapa del proyecto, aunque eso contradice toda la documentación emitida por la propia BUAP –de la cual Proceso tiene copia– que evidencia que ese monto es suficiente para que el estadio esté terminado.
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Desde una reunión que sostuvieron en noviembre de 2024, el empresario favorito de la 4T y también presidente de la Federación Mexicana de Tiro con Arco, Gabriel Ramos Rodríguez, convenció a la rectora Cedillo Ramírez para que le otorgara el contrato de esa obra –con una licitación a modo– pese a que no era ingeniero, ni arquitecto, ni constructor con experiencia probada en ese tipo de inmuebles.
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A cambio, el también representante en México de la firma Mondo, empresa líder en comercialización e instalación de revestimiento de pistas deportivas prefabricadas, ofreció a la rectora que gestionaría que esa pista fuera certificada Clase 1, la más alta que otorga la Federación Mundial de Atletismo, para albergar competencias internacionales, y le prometió conseguir, para lucimiento de su rectorado, que ese nuevo espacio deportivo sería sede de un Campeonato Iberoamericano.
Como las empresas de Ramos no reunieron los requisitos para licitar por una obra de esas características, el presidente de la World Archery México propuso a la firma tapatía Constructora Cicomex, SA de CV, para cubrir el trámite.
La convocatoria para la licitación DIE-OP-CONV-005/2025 se publicó en el Periódico Oficial del Estado de Puebla el 26 de junio de 2025, con un evidente candado: el revestimiento de la pista de atletismo tendría que hacerse con “material sintético prefabricado”, requisito que sólo la multinacional Mondo podría cubrir.
Luego de que el 8 de agosto de 2025 Constructora Cicomex obtuvo el contrato, de acuerdo con un documento en poder de este medio, Gabriel Ramos Rodríguez fue nombrado director general de obra; al hermano y socio de éste, Germán, se le designó administrador del proyecto y el personal de la empresa Mondo Continental, SA de CV, especializada en equipamiento deportivo, inició la ejecución de los trabajos sin contar con la experiencia en obra civil de estructura tipo A clasificada, que corresponde edificaciones cuyo daño o colapso pondría en alto riesgo la vida humana.
De acuerdo con Minutas que emitió la Dirección de Infraestructura Educativa (DIE) de la BUAP y la empresa GAPA, contratada como supervisora externa, desde octubre se empezaron a hacer múltiples observaciones al proceso constructivo que realmente encabezaba Ramos.
Desde deficiencias en procesos estructurales, como compactación y exceso de humedades en los terrenos, el uso de materiales de baja calidad, falta de un laboratorio certificado, errores en la cimbra y colado de muros, participación de personal sin el perfil técnico, entre otras, que daban cuenta de que la calidad de la obra ejecutada estaba fuera de la requerida, de acuerdo con las bases de licitación y al proyecto.
La cuchara del jefe de los arqueros
Por alertar sobre el desastre constructivo, los arquitectos Gustavo Alfonso Álvarez Sandoval y Alfonso Álvarez Suárez, quienes vía el despacho A+A diseñaron el proyecto arquitectónico de esa pista, fueron sacados de la supervisión de la obra la cual ejercían mediante la empresa GAPA.
Aunque la BUAP niega relación contractual con Ramos y atribuye la responsabilidad de su contratación a la empresa Cicomex, el presidente de la World Archery México aparece en vídeos dando instrucciones sobre procesos constructivos de muros que después se cuartearon y tuvieron que ser resanados con sellador. También, el empresario participó durante la ceremonia para la colocación de la primera piedra, encabezada por la rectora en octubre de 2025.
Por si esto fuera poco, Proceso encontró que, en el predio donde la BUAP decidió construir ese estadio con capacidad hasta para tres mil espectadores, está prohibida la construcción de obras de equipamiento deportivo, pues es una zona industrial rodeada de plantas que tienen instalaciones y ductos de gas.
Por ello, el proyecto se inició sin licencias de uso de suelo y construcción, y aunque éstas sean emitidas, serían inválidas conforme a la Ley de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano de Puebla.
También se confirmó que no existe en la plataforma de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) aprobada para ese proyecto, ni permiso para descargas en el Registro Público de Derechos de Agua (Repda), pese a lo cual se construyó un desagüe hacia el río Alseseca, parte de la cuenca del Atoyac.
Obra a medias totalmente pagada
En el predio de la preparatoria Alfonso Calderón Moreno, donde esa obra debió inaugurarse desde diciembre de 2025, se observa que aún no se construyen las rampas paramétricas que se contemplaron en el diseño original y que serían su característica principal; no está completo el circuito de calentamiento y tampoco otra pista de tres carriles que pasaría por debajo de las gradas.
Las gradas al poniente se aprecian aún en obra negra, sin terminados y las butacas; en el lugar donde deberían estar los palcos techados hay varillas expuestas; en tanto que las gradas al oriente apenas presentan mínimos avances; no hay ni siquiera una luminaria, la fachada aún no tiene forma y tampoco existe la pista de campo traviesa que, de acuerdo con el proyecto, debería de tener muros de gavión, vegetación y un espejo de agua.
Los espacios donde tendrían que ser para los gimnasios, baños y oficinas están inacabados; mucho menos se ha instalado el elevador para 13 personas.
En entrevista con Proceso, David Domínguez Titla, miembro del consejo de Obras de la BUAP, sostiene que los 161 millones de pesos que se pagaron a la empresa Cicomex corresponde al actual avance de obra y afirma que se abrirán otras etapas constructivas para lo cual la institución lanzará otras licitaciones y destinará más presupuesto.
José Luis Ramos, Subdirector de la Dirección de Infraestructura Educativa de la BUAP, detalla que esos trabajos en los recursos corresponden al retiro de la capa orgánica, el mejoramiento del suelo, la base hidráulica, la estructura del pavimento, la construcción de los muros, lo que es el campo de atletismo, una primera etapa de las gradas y los espacios para gimnasios, oficinas, bodegas y área de fisioterapia, aunque Proceso cuenta con fotos y vídeos de que a la fecha esos últimos espacios realmente no se han concluido ni siquiera en obra negra.
Los reportes de la Tesorería de la BUAP confirman que entre diciembre de 2025 y marzo de 2026 se pagó a Cicomex –que realmente era Gabriel Ramos– el total del presupuesto y se asegura que el avance físico de la obra es de ciento por ciento.
Domínguez Titla ofreció que proporcionaría a Proceso una copia del contrato que realmente se firmó con Cicomex que, según él, correspondía al avance actual que registra el proyecto por 161 millones de pesos. Pero incumplió.
Aparte, su argumento se contrapone con la convocatoria de licitación a precio unitario que publicó la BUAP en el POE, así como con otros documentos en poder de este medio, como la Carátula de Contrato, las Bases de Licitación, la Memoria Descriptiva del Proyecto y el Catálogo de Conceptos donde nunca se menciona que la obra se haría por etapas.
Toda esa información coincide en que los trabajos a realizar son “construcción de pista de atletismo con revestimiento de material sintético prefabricado y que incluye: gradas y rampas de concreto, espacios para gimnasio, bodega, oficinas, áreas de fisioterapia y de medicina de alto rendimiento y servicios sanitarios, palcos techados, elevador, super postes para alumbrado, instalaciones eléctricas, hidráulicas, sanitarias, pluvial y un circuito de campo traviesa con camino peatonal, guarniciones, rellenos, muros de gavión y un espejo de agua”.
Igual, en el expediente está el Programa calendarizado y cuantificado de erogaciones mensuales, con logotipos de constructora Cicomex, SA de CV y el Presupuesto por Agrupadores presentado por Mondo Continental, SA de CV donde se detalla que la ejecución total de ese proyecto arquitectónico costaría 161 millones de pesos.
También, hay proyecciones firmadas por representantes de la BUAP donde se dan por concluidos y pagados trabajos que a la fecha están inacabados o ni siquiera se han empezado.
Ayer lunes Proceso entregó una serie de preguntas sobre estas anomalías a la rectora Lilia Cedillo, sin que hasta el cierre de la edición se hubiera recibido respuesta.