La presidenta Claudia Sheinbaum enfrentó durante julio una sucesión de acontecimientos que parecían pertenecer a agendas distintas: comercio, seguridad, migración, diplomacia, futbol y el más reciente, la revocación de la visa a Andy López Beltrán. Todas convergieron en el mismo eje de tensión en que se ha convertido la relación con Estados Unidos

Dalila Escobar y Rodrigo Hernández López / Proceso
Un piloto, una gobernadora, un director de la DEA, migrantes asesinados, un tratado comercial ralentizado, una comunicación oficial devuelta en un acontecimiento inédito en la diplomacia reciente y una invitación telefónica para la final del Mundial de Futbol 2026 convergieron en unos cuantos días de julio en la agenda de la presidenta Claudia Sheinbaum. Ningún hecho se desprendió del anterior, pero todos tuvieron el mismo punto de origen: Estados Unidos.
El primer día de julio comenzó con la mala noticia para el gobierno de Sheinbaum de que el tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá se negociará cada año y no cada 16, como pretendía para darle mayor certidumbre a la economía mexicana.
La administración Trump impuso su determinación de que el instrumento comercial que ha permitido a México convertirse en el principal exportador a Estados Unidos será sometido a revisiones anuales durante la próxima década. Sheinbaum y su secretario de Economía, Marcelo Ebrard, buscaron minimizar el impacto al asegurar que esta revisión no significaba terminar con el tratado, además de que en cualquier momento se puede extender a 16 años; también subrayan que México aún tiene las mejores condiciones arancelarias ante Estados Unidos, si se compara con cualquier otro país.
Sin embargo, el instrumento comercial tan defendido por Sheinbaum quedó sometido al chantaje del gobierno estadunidense, que ahora decidió incluir temas no comerciales en la negociación, como el cumplimiento del acuerdo de agua entre ambas naciones.
Capitalización fallida
El mes pasado comenzó intenso para la agenda presidencial. El 2 de julio, el medio Pie de Nota dio a conocer que el FBI hizo una exhibición pública del avión en el que fue traslado ilegalmente a Texas Ismael el Mayo Zambada, quien ya fue condenado a cadena perpetua por la justicia estadunidense.
En un intento por capitalizar la información y responsabilizar a Estados Unidos del secuestro, una serie de contradicciones enredaron más el caso, comprometieron la versión del gobierno mexicano y lo devolvieron al centro del debate.
El miércoles 15 la Fiscalía General de la República reconoció formalmente que fue hasta junio de 2026 –casi un año después del secuestro del Mayo Zambada, manos de Joaquín Guzmán López a territorio estadunidense– cuando, mediante coincidencias de voz y huellas dactilares, identificó a Mauro Alberto Núñez Ojeda, el Jando, como el piloto de esa operación.
La versión abrió una contradicción documentada con la propia información de la administración Sheinbaum: en febrero de 2025 el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, ya había señalado públicamente al Jando como “piloto de confianza” de la célula delictiva.
Pese a ello, la administración federal lo entregó a Estados Unidos en agosto de 2025, junto con otros 25 delincuentes de alta peligrosidad, casi un año antes de que la FGR estableciera oficialmente su identidad.
Además, el gobierno de Sheinbaum omite la información que en el sexenio pasado dio la entonces secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez (hoy secretaría de Gobernación), sobre el piloto que participó en la operación del secuestro del líder del Cártel de Sinaloa.
El 26 de julio de 2024, apenas un día después del secuestro de Zambada, Rosa Icela Rodríguez informó que ante el agente federal de Migración, en Aviación General del Aeropuerto Internacional de Hermosillo, se presentó un gestor de nombre Armando Ibarrola, quien llevó “el plan de vuelo para una aeronave matrícula N8454Z, con programación de salida a las 8:00 horas del 25 de julio, y en este plan de vuelo se indicaba la salida al aeropuerto de Santa Teresa”, en Texas, Estados Unidos.
Según la secretaria, el piloto a bordo era Larry Curtis Parker, quien presentó su pasaporte y efectuó la coordinación en el aeropuerto de Hermosillo. Categórica, afirmó que contaban con la lista de todas las personas que realizaron vuelos.
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Fragmento del texto publicado en la edición 38 de la revista Proceso correspondiente a agosto, cuyo ejemplar digital puede adquirirse en este enlace.