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Ken Salazar responde a Sheinbaum sobre el caso Zambada: “No fue nuestro avión, ni nuestro piloto, ni nuestra operación” | El País

El exembajador insiste en negar cualquier participación estadounidense en la emboscada que acabó con el histórico capo en una cárcel al norte de la frontera

Ken Salazar en Ciudad de México, el 17 de diciembre de 2024. Mónica González Islas

El exembajador estadounidense en México, Ken Salazar, ha respondido este miércoles a las insistentes preguntas de México sobre el caso Ismael El Mayo Zambada. La sorprendente emboscada que llevó al histórico capo a ser detenido al otro lado de la frontera hace ya dos años ha vuelto a los focos.

La presidenta, Claudia Sheinbaum, acusa al FBI de orquestar o, al menos, ser partícipe de la supuesta traición interna del cártel de Sinaloa, abriendo otro frente en la campaña contra el injerencismo de la Casa Blanca.

Además, la Fiscalía General de la República (FGR) ha señalado este mismo miércoles a la agencia estadounidense de entregar información “falsa e insuficiente” al respecto. Mientras que la mandataria conminó al entonces embajador Salazar a dar explicaciones. La respuesta de Salazar ha sido insistir en negar cualquier conexión: “No fue nuestro avión, ni nuestro piloto, ni nuestra operación”.

México está tomando el caso Zambada como bandera para contraatacar en medio de las presiones estadounidenses. En el alero están todavía las insólitas denuncias por narcotráfico del Departamento de Justicia contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, y otros nueve altos funcionarios estatales, así como las amenazas veladas de seguir imputando a gobernadores en activo acusados de narcopolíticos.

El detonante para centrar de nuevo el tiro en el caso Zambada ha sido el anuncio de que la avioneta con la que fue trasladado a suelo estadounidense, en una supuesta traición de Joaquín Guzmán, uno de los hijos del Chapo, está siendo expuesta como un trofeo en un museo de Nuevo México.

La presidenta dedicó su mañanera del martes íntegramente a tratar el caso, deslizando cuando menos falta de información por parte de su contraparte. México ha activado también los resortes jurídicos. La fiscal general, Ernestina Godoy, ha detallado este miércoles en una rueda de prensa que, cuando sucedió el suceso, al personal de la procuraduría se le negó el acceso primero a las oficinas del FBI en El Paso, Texas, y después en el aeropuerto de Santa Teresa de Nuevo México, donde tenían resguardado el avión.

No “se proporcionó la información requerida”, “ni se permitió tomar fotografías”, afirmó la fiscal, además de añadir que “las autoridades norteamericanas han dado datos falsos e imprecisos de identificación de ese avión”. Lo más rocambolesco, según las acusaciones mexicanas, es el caso del piloto de la aeronave. Estados Unidos tampoco habría facilitado información sobre él, “solo que pidió ser deportado a México” nada más aterrizar. Pero la fiscal precisó que no acabó ahí su peripecia: siguió delinquiendo en territorio mexicano y, posteriormente, fue detenido y extraditado a Estados Unidos.

La acusación personal de Sheinbaum a Salazar tiene que ver con que, según la mandataria, México “solicitó información en varias ocasiones” a Estados Unidos sobre la posible participación de sus agencias en el caso Zambada. La mandataria afirma que la respuesta del entonces embajador fue que “no había habido ninguna participación”. Una postura que parece agrietarse con el detalle del avión expuesto como un trofeo. “Entonces”, añadió la presidenta, “la primera pregunta es, ¿quién miente aquí? ¿Salazar?”.

La respuesta del diplomático ha sido asegurar que tanto el fiscal general Merrick Garland como él mismo se pusieron en contacto “con el gobierno mexicano el 25 y 26 de julio de 2024 sobre las detenciones de Ismael Zambada García y Joaquín Guzmán” para negar cualquier conexión con lo ocurrido.

“La verdad es la verdad, the truth is the truth”, añade Salazar en el mensaje publicado en sus redes sociales. El exembajador hace mención también a su libro biográfico, donde repasa su etapa como diplomático en México.

El libro ha azuzado más todavía la polémica al afirmar que que el expresidente, Andrés Manuel López Obrador, estaba preocupado por lo que El Mayo pudiera testificar ante las autoridades estadounidenses sobre su gobierno y los vínculos del narcotráfico. La presidenta Sheinbaum también salió al paso del polémico: “Si alguna preocupación tenía el presidente López Obrador, es más bien la participación de Estados Unidos en la captura del Mayo”.

Fuente: El País

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