Está fuera y dentro de tu casa, aumenta los niveles de cortisol y la irritabilidad y es casi imposible evitarlo

Andrea del Valle González / VozPópuli
Está en ventiladores, coches, transporte público y electrodomésticos, pero tú no lo escuchas. Un reciente estudio psicológico que confirma que un “ruido fantasma”, apenas perceptible por el oído humano, genera mal humor, estrés e incluso ansiedad. Los afectados solo perciben los síntomas, pero son incapaces de detectar la fuente de malestar, y ahora la ciencia descubre el motivo detrás de este desequilibrio.
El estudio, publicado recientemente por la revista científica Frontiers in Behavioral Neuroscience, revela cuál es este “ruido fantasma”: el infrasonido. No lo oyes, pero lo cierto es que está en todas partes. Tráfico urbano, maquinaria industrial y antiguos sistemas de ventilación, incluso dentro de casa. Los sistemas de calefacción convencionales pueden producir infrasonido de alta intensidad, y electrodomésticos como lavadoras, secadores y neveras también, estos últimos de baja frecuencia.
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El “ruido fantasma” está dentro y fuera de tu casa
La maquinaria no es la única en emitir infrasonidos, sino que la misma naturaleza también es fuente de ellos. Las olas del mar son, probablemente, la mayor fuente natural de infrasonido en la Tierra. A la lista se suman los truenos, terremotos, grandes cascadas y vientos. Los científicos apuntan que estas vibraciones -inferiores a 20 Hz e imperceptibles por el oído humano- afectan al bienestar de las personas de forma silenciosa y constante. Se desencadenan tres efectos:
- Aumenta el cortisol, la hormona del estrés
- Mayor irritabilidad
- Aumento de la tristeza
Seis investigadores de la Universidad de Edmonton, en Canadá, están detrás del hallazgo. Liderados por el psicólogo Rodney M- Schmaltz y Trevor J. Hamilton, es interesante analizar el experimento que llevaron a cabo. El equipo escogió a 36 participantes, todos ellos estudiantes universitarios de pregrado. Cada uno de ellos proporcionó una muestra de saliva, escuchó un audio de cinco minutos y, tras hacerlo, entregó una segunda muestra.

No todos los audios eran iguales: solo la mitad de ellos contenía infrasonidos de 18 Hz. Tras analizar los resultados de las muestras, los estudiantes que escucharon esta versión mostraron niveles de cortisol considerablemente más altos. En la otra cara de la moneda, otro grupo de jóvenes escuchó música calmante sin infrasonidos, y sus niveles de cortisol bajaron, lo que demuestra una vez más que este tipo de piezas musicales sí influye hormonalmente.
Aumenta la irritabilidad pero no la ansiedad
Los psicólogos apuntan que los infrasonidos aumentan la irritabilidad, que no es lo mismo que la ansiedad. Se intensifica la molestia, pero hay otro factor a tener en cuenta: la muestra es limitada y es necesario ampliarla. Los propios investigadores apuntan que 36 participantes es un número bajo, 27 de ellos mujeres. Además, todos ellos eran estudiantes universitarios -de entre 18 y 36 años- y recibieron infrasonidos de la misma frecuencia, 18 Hz.
El problema detrás de estos resultados es la dificultad de evitarlos. Los infrasonidos están en todo nuestro entorno. No solo se transmiten por el aire, sino también por el suelo. Penetran en las casas, los edificios y en todos los vehículos. Si a esto se le suma el frenético nivel de vida que llevamos, presiones autoimpuestas y responsabilidades diarias, supone un granito más en toda una montaña de arena.