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Naomi Campbell. La fiera que se merendó la pasarela y engordó a los paparazzi | Yo Dona

Pertenece Naomi Campbell a la estirpe de las supermodelos de los 90, y de todas ellas es sin duda la más icónica por su belleza, su carácter y su biografía, casi mito a estas alturas

Naomi Campbell, en 1991, cuando ya era una de las modelos más cotizadas del mundo. GETTY IMAGES

Casi como una secuela volcánica, Naomi Campbell relevó a la divina Iman en la cuota de la diversidad. Incluso llegó mucho más lejos, al convertirse en la primera modelo negra en inmortalizarse en la portada de la edición british de Vogue en agosto del 88. Hizo retruécano poco después, pero en la versión francesa. Ayudó que su íntimo mentor, Yves Saint Laurent, amenazara con boicotear a la publicación si se seguía negando a la inclusión en la cover de una modelo lejos del canon caucásico… «Existen prejuicios. Es un problema y ya no puedo seguir aceptando que se esconda bajo la alfombra», espetaba a un cronista de The Guardian en 1997. Para aquel entonces, ya había montado campo base en el Olimpo junto a sus colegas occidentales o «familia elegida», como le gustaba referir. Solo se agarró de los pelos con su archienemiga Tyra Banks. Porque la Campbell formó (y forma) parte del mayor dream team de la historia de la moda, cuando las revistas aún eran fragante papel estucado y portadas con golpe seco. Como room mates,Evangelista, Crawford, Schiffer, McPherson, Christensen, Turlington… y luego su querida Kate Moss, incluso Carla Bruni. Todas grabaron ese membrete mágico y exclusivo llamado supermodels, pero la Campbell supuso la rosa rara más salvaje de toda la sarta. La rebelde e inestable, que se liaba a guantazos y humillaciones con su propio séquito; la bellísima expresión de la pulsión y el contraste, con postizos, lentillas, mil pelucas; la que fuera confidente de Nelson Mandela y la novia de un chulazo panzón y machista de la Fórmula 1 (¿recuerdan a Briatore?); la del velo y el crucifijo en el pecho en el velatorio de Gianni Versace en un Duomo de Milán convertido en videoclip. Venerada hoy a sus 56 años, madre de dos criaturas subrogadas, coleccionó parejas y escandaleras, bajones emocionales y míticas producciones.

Desfilando para Dsquared2 en 2025.
Desfilando para Dsquared2 en 2025.LAUNCHMETRICS SPOTLIGHT

Nacida en 1970 en Streatham, un barrio del sur de Londres, la trazabilidad de Naomi recala en la Italia Conti Academy of Theatre Arts donde practica ballet, lo que le vale figurar en videoclips de Bob Marley o Culture Club cuando aún le leían cuentos para dormir. Entre bambalinas la vigilaba su madre, Valerie, bailarina jamaicana emigrada a UK a la que su marido de origen chino dejó empantanada con Naomi en el vientre. Pese a la ausencia, la carrera despegó con avidez. Rubricó compromiso con la agencia Synchro con 15 añitos. Un año más tarde, aparecía de rebote en la portada de la edición británica de Elle, tras el non show de última hora de otra modelo. Ya no se bajó del pedestal. Incluso una estrepitosa caída en un desfile para Vivienne Westwood en 1993 aceleró su entronización. Sin pausa, acumuló un expediente sideral, con campañas para Versace, Ralph Lauren, Dolce & Gabbana y Louis Vuitton, aparte de cincelarse como imagen de Yves Saint Laurent y obnubilar al John Galliano de Dior. Todo ello trufado con posados legendarios para Mario Testino, Patrick Demarchelier, Richard Avedon, Ellen von Unwerth, Herb Ritts, Steven Meisel, Annie Leibovitz, Peter Lindbergh o Helmut Newton. La vimos en el cine (A Wong Foo, ¡gracias por todo!, Julie Newmar; Prêt à porter, de Robert Altman… ) y en documentales que glosan la era de aquellas mujeres casi deidades. Lanzó un disco que solo tuvo éxito en Japón (1994) y replicó con mala baba a Lady Gaga en la serie American Horror Story: Hotel, en 2015.

Con Joaquín Cortés, con quien mantuvo idilio dramático, en 1997.
Con Joaquín Cortés, con quien mantuvo idilio dramático, en 1997.GETTY IMAGES

Escandalosamente escandalosa, se convirtió en españolísima cuando se anudó al fajín gitano de Joaquín Cortés. El duende con perilla, corsario y bailaor se enredaba en romance con aquel tifón ingobernable llenito de celos. Todo acabó de madrugada en un hospital de Gran Canaria, con barbitúricos, alcohol, broncas y despecho, un apetitoso y mediático rosario de la aurora. La Campbell, en plena madurez, ha seguido dando el callo para grandes firmas. En 2024, el museo Victoria & Albert de Londres le dedicó su propia exposición retrospectiva titulada Naomi: In Fashion. Los claroscuros no se disipan de su vida ni en la mediana edad. Una investigación de la Comisión de Beneficencia de UNICEF inhabilitó en 2024 a Naomi por la mala gestión de su altruismo. Al parecer, la top solo destinó el 8,5% de los ingresos de su proyecto solidario a obras benéficas y gastó el resto en hoteles de lujo, spas, champán y vuelos privados. Así que tiene prohibido ser fideicomisaria de una organización benéfica hasta 2030. Genia y figura. Nadie sobre la pasarela ha aventado tanto revuelo. Lo mismo que nadie ha desfilado como ella, con ese tranco inigualable. Desafiante. Hipnótica. Insultante. La historia pop, los tabloides y el front row le reservan lugar de honor.

Fuente: https://www.elmundo.es/yodona/moda/2026/06/15/6a2933c621efa0ac048b45bd.html

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