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Desde Puebla, Rigoberta Menchú advierte crisis de deshumanización | Quadratín

Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz 1992

La Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú Tum, advirtió en Puebla sobre la crisis global de deshumanización que enfrenta la sociedad contemporánea y llamó a que la tecnología y la inteligencia artificial estén al servicio de las personas, la paz y la reducción de las desigualdades.

Durante su participación en el Smart City Expo Latam Congress con la ponencia Hacia ciudades más humanas, inclusivas y sostenibles, la activista, líder indígena maya-quiché y defensora de los derechos humanos sostuvo que el desarrollo tecnológico carece de sentido si no está acompañado por valores humanos, ética y respeto mutuo.

Ante autoridades, académicos y representantes de distintos sectores, Menchú afirmó que una ciudad inteligente no puede definirse únicamente por la tecnología que incorpora, sino por la capacidad de sus habitantes para construir relaciones humanas sanas y entornos amigables.

La Nobel de la Paz describió una profunda crisis de deshumanización que, dijo, fue advertida desde hace décadas y que hoy se refleja en sistemas de exclusión, racismo, discriminación, violencia y odio.

Alertó además sobre el riesgo de institucionalizar estas prácticas a través de los nuevos esquemas de comunicación global y expresó preocupación por el debilitamiento de principios como la autodeterminación de los pueblos, la convivencia entre naciones y el respeto a los derechos humanos. Frente a este panorama, propuso un proceso de “humanización” colectiva basado en la educación para la paz, el diálogo y un liderazgo sustentado en valores humanistas.

Asimismo, planteó que la inteligencia artificial debe concebirse como una extensión de la conciencia humana y no como un fin en sí mismo. Uno de los planteamientos centrales de su intervención fue la necesidad de incorporar el conocimiento ancestral y la diversidad cultural al desarrollo tecnológico.

En ese sentido, propuso la creación de una plataforma tecnológica global que integre todos los idiomas del mundo y sea capaz de interpretar los significados, cosmovisiones y filosofías de las distintas culturas, incluyendo las de los pueblos indígenas.

Menchú destacó también que la ciencia y la tecnología pueden convertirse en herramientas de justicia social cuando se utilizan para atender problemáticas humanas. Como ejemplo, mencionó el uso del ADN para identificar víctimas de conflictos armados y desapariciones forzadas, permitiendo brindar verdad y consuelo a las familias.

El progreso no solo se mide por indicadores económicos: Chedraui

Durante la inauguración, el presidente municipal de Puebla, José Chedraui Budib, reconoció a Menchú como una de las principales referencias morales de América Latina y afirmó que el progreso debe medirse por su capacidad para ampliar derechos y reducir desigualdades, no únicamente por indicadores económicos o avances tecnológicos.

El alcalde sostuvo que una ciudad inteligente debe fortalecer la participación ciudadana y mejorar la calidad de vida de sus habitantes, al tiempo que reiteró el compromiso de su administración con la inclusión de mujeres y pueblos originarios.

Al concluir el encuentro, el Ayuntamiento de Puebla entregó a Rigoberta Menchú una copia de la Cédula Real de la ciudad de Puebla, documento histórico que data de 1532.

Rigoberta Menchú Tum nació en Guatemala en 1959, recibió el Premio Nobel de la Paz en 1992 por su defensa de los derechos humanos y de los pueblos indígenas, y desde 2025 cuenta también con la nacionalidad mexicana.

Fuente: Quadratin

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