El partido oficialista quiere que la gobernadora renuncie a su cargo por permitir la presencia de agentes estadounidenses en operativos de campo contra organizaciones criminales

Carlos Carabaña / El País
Este sábado, figuras relevantes del Partido Acción Nacional (PAN) acudieron a la norteña Chihuahua para apoyar a su gobernadora, María Eugenia «Maru Campos», quien desde hace semanas mantiene un pulso con el Gobierno central y Morena debido al papel que desempeñaron agentes estadounidenses en un operativo contra un narcolaboratorio.
La presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, los excandidatos presidenciales Xóchitl Gálvez y Ricardo Anaya, el expresidente del partido hasta 2024, Marko Cortés, y su sucesor, Jorge Romero, además de otros diputados y senadores del partido azul, llegaron por la mañana al Estado para participar en la marcha y la concentración bajo el lema “Yo con Maru”. Morena y sus aliados quieren que la gobernadora sea sometida a juicio político por traición a la patria.
La marcha estaba convocada para partir desde el estacionamiento de la Ciudad Deportiva hacia el Centro de Convenciones de la ciudad y, ahí, celebrar un acto de apoyo clásico, con varios discursos de los dirigentes nacionales, incluido uno del expresidente del país, Vicente Fox. También estaba presente el otro panista que ha dirigido México, Felipe Calderón. Este trayecto, de poco más de un kilómetro, fue liderado por César Jáuregui Robles, político panista y ex fiscal de Chihuahua.
Jáuregui Robles justo presentó su renuncia en relación con este conflicto político. Básicamente, a la vuelta de un operativo en la Sierra Tarahumara contra un laboratorio de drogas, un accidente mortal de tráfico desveló que habían participado, de forma directa, al menos dos agentes de Estados Unidos. Esto, al presuntamente hacerse sin el aval ni la supervisión del Gobierno federal, es una violación a la Ley de Seguridad Nacional.
Para el PAN, este caso y la figura de Maru Campos han sido un salvavidas político. Después de dos relanzamientos fallidos y meses de hastío, las críticas de Morena a la gobernadora se volvieron una rampa para tomar impulso cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos pidió al Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum que detenga, con fines de extradición, al gobernador oficialista de Sinaloa, Rubén Rocha, y parte de su equipo por presuntos vínculos con el narcotráfico
Esto le dio al partido conservador una causa para organizarse y una narrativa: hay un gobierno panista que combate al crimen organizado frente a una Administración central de Morena a la que acusan de proteger a los cárteles de la droga.
Esto, además de permitirles pelear la agenda y recuperar pulso, también parece haber arañado puntos de popularidad a la presidenta Sheinbaum. De acuerdo a la última encuesta de Enkoll realizada para EL PAÍS y W Radio, desde marzo los niveles de aprobación de Sheinbaum han bajado de 75 a 68%. Aunque los indicadores son altos, es la caída más pronunciada en su popularidad desde que asumió el cargo hace ya un año y medio.
A la crisis por la imputación del gobernador de Sinaloa y sus colaboradores, hay que sumarle la debilidad económica del país. En este sondeo, los encuestados ponen como sus mayores preocupaciones la inseguridad, la corrupción y la economía. Seis de cada diez personas preguntadas están a favor de un juicio político de la gobernadora Campos, la misma proporción de gente que cree que las acusaciones contra Rocha Moya son muy verosímiles.

PAN
Este acto en Chihuahua puede verse también como una respuesta a la que 15 días atrás, también en sábado, organizó Morena en el Estado para repudiar a la gobernadora Campos. El partido oficialista esperaba reunir al menos a 10.000 personas en la que llamó “la marcha más grande en la historia de Chihuahua”; pero finalmente se congregaron apenas unos pocos cientos.
Encabezaba la marcha Ariadna Montiel, flamante presidenta del partido, y Andrés Manuel López Beltrán, quien estaba a punto de renunciar como secretario de Organización. También estaban los aspirantes morenistas a candidato a gobernador de Chihuahua: la senadora Andrea Chávez y el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar. El partido oficialista dijo que el fracaso de su convocatoria fue por el sabotaje del gobierno de Maru Campos.
Fue a finales de abril, cuando tras la muerte de dos agentes de la CIA en un accidente de tráfico a la vuelta de desmantelar un laboratorio de drogas al sur de Chihuahua, el oficialismo comenzó una serie de críticas a Campos, a la que acusan de permitir que personal de la agencia estadounidenses realicen operaciones de campo, con la intención de que la gobernadora renuncie a su cargo por su “entreguismo” con Estados Unidos y haber vulnerado la Ley de Seguridad Nacional.
Pocos días después y tras que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se quejase de la falta de empatía por parte de su homóloga mexicana, el Departamento de Justicia lanzaba la bomba de Sinaloa, publicitando la acusación por narcotráfico contra Rocha Moya, varios funcionarios de su Gobierno y un senador de Morena, mandando las críticas de vuelta al partido en el poder.
Fuente: El País