Los Periodistas

El vino autosuficiente que nace aislado en un bosque y revoluciona Ribera del Duero | El Confidencial

La bodega Bosque de Matasnos acumula premios y reconocimientos tanto por la calidad de sus vinos como por su respeto a la naturaleza, de quien se abastece sin causar daño ni dejar huella

Vista aérea de la bodega Bosque de Matasnos, con las placas y las balsas pluviales. (BdM)

Por Jose Luis Gallego / El Confidencial

No hay tendido eléctrico, ni tuberías de agua potable, ni red de alcantarillado. Tampoco grandes carreteras ni pueblos cerca. Solo bosque, viñedo y silencio. En mitad de los páramos que separan Burgos y Soria, a casi mil metros de altitud, Bosque de Matasnos produce algunos de los vinos más singulares de Ribera del Duero funcionando de forma prácticamente autosuficiente

La bodega genera toda la energía que consume mediante placas solares y biomasa, reutiliza el agua de lluvia y de sus pozos, emplea ganado para prevenir incendios y fertilizar el terreno y ha convertido el monte que la rodea en una alianza natural contra plagas y sequías. “No me gusta hablar de sostenibilidad porque se ha abusado mucho de esa palabra. Nosotros vivimos así porque no nos queda otra”, resume Jaime Postigo, fundador del proyecto. 

El contraste con el modelo habitual del sector resulta evidente. Frente a las bodegas monumentales y el despliegue arquitectónico que domina buena parte del turismo del vino, aquí todo parece diseñado para desaparecer dentro del paisaje. La construcción apenas sobresale entre sabinas, robles y encinas. No busca imponerse al entorno, sino convivir con él.

Foto: conservar-naturaleza-economia-rural-gran-reto

TE PUEDE INTERESARConservar la naturaleza fomentando la economía rural: ese es el gran reto

Jose Luis Gallego

Hace veinte años, cuando Postigo y su mujer llegaron hasta este rincón de la raya entre Burgos y Soria, el monte era un terreno abandonado y reseco donde apenas se escuchaban pájaros. Hoy lo sobrevuelan buitres y cernícalos, cantan alondras y oropéndolas y hay nidos y madrigueras por todas partes. Todo mientras ovejas, vacas y burros ayudan a mantener el equilibrio ecológico del bosque. “No sé si somos un viñedo con bosque o un bosque con viñedo”, dice. 

PREGUNTA: Así que ni abastecimiento de agua potable, ni conexión eléctrica, ni sistema de alcantarillado. 

RESPUESTA: Eso es. Somos cien por cien autosuficientes. No me gusta la palabra sostenible porque creo que se ha abusado de ella, y en muchos casos desde el engaño. Nosotros lo somos en esencia, básicamente porque no nos queda otra, ya ves donde estamos. Ahora parece un edén, rodeados de bosque, un bosque repleto de vida, de flores, de plantas aromáticas y de toda clase de animales. Pero hace veinte años, cuando mi mujer y yo llegamos aquí, esto no era ni mucho menos así. La gente cree que cuanto más bosque mejor pero no es así. Los científicos nos dicen que los paisajes en mosaico, como el que hemos creado aquí, cobijan mayor biodiversidad. Antes esto era un erial de vida silvestre, una maraña forestal densa y reseca en completo estado de abandono. Apenas se oía un pájaro y parecía a punto de arder. Por eso de lo que me siento más orgulloso, además de los grandes vinos que estamos elaborando, es de lo mucho que le hemos devuelto a la naturaleza.

Vista aérea de las viñas (BdM)

El topónimo del lugar tiene su aquel. En los años sesenta se roturó una parte del bosque para el cultivo del cereal y las gentes subieron con sus caballerías para aprovechar la leña. La mayoría eran burros por su alta capacidad de carga y de transitar por terrenos pedregosos, y buena parte de ellos sucumbieron por el esfuerzo. Desde entonces la finca es conocida como bosque de Matasnos. Hoy los asnos de Jaime viven placenteramente y acuden a saludar mansamente en cuanto te adentras en la arboleda, son unos animales preciosos. 

P: También utilizáis al ganado para prevenir incendios y obtener abono natural. 

R: Muchas de las cosas que hemos aprendido a hacer nos las ha sugerido la propia naturaleza. Tenemos un rebaño de doscientas ovejas, todas ellas de raza autóctona, que actúan como una brigada forestal para la prevención de incendios. Mantienen el sotobosque a raya, sin que crezca en exceso, además nos proveen de un abono natural rico en nutrientes y libre de cualquier producto químico. Y lo mismo pasa con las vacas, también autóctonas. Nuestras razas ganaderas están tan en peligro de extinción como muchas especies, sin embargo pocos se acuerdan de ellas. Los asnos son de la raza zamorano leonesa, grandes y de pelo lanudo. Y no nos olvidemos de nuestras abejas, que además de producir una miel de altísima calidad y cien por cien ecológica son los grandes polinizadores del campo, sin ellas estaríamos todos perdidos.

Uno de los asnos que viven en el bosque de Matasnos (Jose Luis Gallego)

P: Otro de los aspectos más llamativos es el del agua. Mantener una bodega sin acceso seguro al agua puede parecer muy arriesgado. 

R: En absoluto. No estamos conectados a ninguna tubería de suministro exterior. Aquí no viene el agua de ningún sitio ni se va por ningún sitio. Recogemos el agua de nuestros pozos o de la lluvia y toda la que ensuciamos, gris o negra, la volvemos a reutilizar y a meter en el medio. Gracias a todo ello a día de hoy tenemos una capacidad de embalsado de unos seis millones de litros, y pronto la vamos a aumentar. El agua es un recurso básico, pero muy escaso, y cada vez lo va a ser más. Somos muy conscientes de ello. En las próximas décadas el agua en España va a pasar a ser un factor disruptivo para la actividad agraria en general y para el cultivo de la vid en particular. Aquí somos plenamente conscientes de ello, por eso la utilizamos con la máxima eficiencia, dándole valor a cada gota. 

P: Y lo mismo pasa con la energía. Hemos visto las placas solares en el tejado de la bodega. 

R: Pero no solo eso.También tenemos una huerta solar aquí cerca. Producimos el cien por cien de la energía que consumimos. Además aprovechamos los restos de poda y los procedentes de la gestión forestal para abastecer a las calderas de biomasa, y estamos aprovechando la IA para mejorar en términos de eficiencia energética con las soluciones tecnológicas más avanzadas. Con todo ello hemos reducido al mínimo las emisiones de carbono de nuestro proceso productivo, y esperamos ser pronto neutros en emisiones. Por eso somos la única bodega española que ha sido seleccionada para el Proyecto Life Climawin de la UE. El Climawin es un proyecto para contribuir a mitigar el cambio climático desde el sector vitivinícola y adaptarnos a sus consecuencias.

Jaime Postigo en el bosque de Matasnos. (Jose Luis Gallego)

P: ¿Te preocupa el cambio climático? 

R: Por supuesto. Mi negocio es el vino, y el vino y el clima están íntimamente ligados. La viña es un cultivo muy resistente, que necesita un cierto nivel de calor y de estrés hídrico, pero cuando esos niveles se superan la cosa se complica. Y se están superando ampliamente. En las tierras altas del Duero tenemos una de las cosechas más tardías del mundo. Aquí la fiesta de la vendimia era tradicionalmente sobre el Pilar (12 de octubre), ahora para esas fechas ya hemos acabado de vendimiar. Las cosechas vienen antes porque hace más calor y eso es una realidad indiscutible. Y no se trata de preocuparse sino de prepararse para afrontar esa realidad. 

P: Y qué se puede hacer. 

Pues el problema es que el vino se mueve fácil, pero la viña no. El viñedo no se puede mover de hoy para mañana. Nosotros estamos a casi mil metros, pero los que tienen las viñas pegadas al mar van a tener cada vez más dificultades. Por eso la mejor respuesta es la adaptación. Aquí estamos empezando a adaptarnos aprovechando las que nos brinda la propia naturaleza, como la agricultura regenerativa, que fomenta las alianzas. Instalamos cajas nido de murciélagos y cernícalos para que nos ayuden a controlar las plagas de insectos y roedores de los que se alimentan. Y lo mismo pasa con la vegetación. Hemos aprendido que las mejores soluciones vienen de la naturaleza. Y hay una cosa que me gustaría dejar clara. Como ya he dicho yo me dedico a hacer vino para ganar dinero, por negocio. En Bosque de Matasnos mantenemos muchos puestos de trabajo y dinamizamos la economía rural de la zona. Esto es antes que nada una empresa, pero el principal socio de esta empresa es la naturaleza. No solo cuidamos de ella por compromiso personal, sino porque estamos convencidos de que es la mejor inversión que podemos hacer. Aunque a veces cueste adaptarse.

Jaime Postigo paseando por el bosque de Matasnos (Jose Luis Gallego)

P: ¿Qué tipo de retos plantea convivir con la naturaleza? pongamos un ejemplo 

R: Una mañana mi mujer y yo vimos desde casa a unos corzos saliendo de la viña. Cuando bajamos comprobamos que aquella noche se habían zampado la uva de toda una fila de cepas. Estamos hablando de un palet de botellas. Al coste actual serían alrededor de 14.000 euros. Solo en una noche. No podíamos poner un vallado eléctrico alrededor de toda la viña. ¿La solución? Sembramos una mano de forraje en el campo de al lado para que acudieran allí a comer y se olvidaran de la viña. Y así resultó. Matasnos es un super sistema, es un super individuo. Matasnos no es el bosque ni es el viñedo, es una alianza de ambos: de todos los que vivimos aquí dentro. Y cuando digo todos me refiero a todos los seres vivos: a toda la flora y la fauna, toda la biodiversidad que acogemos. Y por suerte cada vez somos más. No sé si somos un viñedo con bosque o un bosque con viñedo, lo que sí sé es que después de veinte años de trabajo, de prueba error, prueba error, hemos alcanzadio un punto de equilibrio mágico: el que nos permite elaborar unos grandes vinos en mitad de un paraje impresionante. 

Como insiste en señalar su fundador y máximo responsable, Bosque de Matasnos no es una oenegé sino una bodega. Sin embargo su propósito y empeño personal le han permitido obtener los mismos resultados que persiguen las organizaciones conservacionistas: restaurar la naturaleza para recuperar la biodiversidad perdida y protegerla. Todo ello elaborando algunos de los vinos más afamados dentro y fuera de nuestro país. Quizá sea por eso: porque se han echado como socio a uno de los mejores que pueda tener todo aquel que trabaje el campo. Antes de la despedida Jaime nos confiesa que “con el paso de los años he comprendido que, más que del vino, soy un apasionado de la naturaleza”.

Fuente: https://www.elconfidencial.com/medioambiente/naturaleza/2026-05-29/bodega-bosque-matasnos-vino-naturaleza_4363007/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio