Los Periodistas

Irvine Welsh: «¿Qué producen las corporaciones con sus beneficios? Mierda. Películas de mierda, libros de mierda, televisión de mierda» | PAPEL

El novelista escocés recupera a los personajes de ‘Trainspotting’ en ‘Hombres enamorados’ y los retrata en pleno conflicto con su improbable y romántica madurez

Irvine Welsh en Málaga. MARTÍN MESA

Málaga

No es la primera vez que Irvine Welsh (Edimburgo, 1958) recupera a los protagonistas de su primera novela, Trainspotting, publicada en 1993. Lo hizo en Porno (2002), donde Sick Boy y los demás se disolvían en una decadencia que sustituía la adicción a la heroína por el negocio de la pornografía. Ahora, en su última novela, Hombres enamorados, que publica Anagrama el 13 de mayo con la traducción de Arturo Peral y Laura Salas, el autor los retoma donde los dejó en su ópera prima, enfrentados a una madurez improbable y obligados a tomar decisiones difíciles. Welsh vuelve así su mirada a los finales de los 80, a los años duros de Reagan y Thatcher y a la generación que asumió entonces decepciones hoy vigentes. El escritor escocés presentó su novela este fin de semana en la Feria del Libro de Málaga.

Hombres enamorados es una novela escrita 30 años después de Trainspotting, pero retoma a los personajes justo donde los dejó entonces. ¿Cómo ha resuelto un paréntesis tan largo?

Siempre estoy inventado personajes nuevos, pero al mismo tiempo siempre regreso a los personajes que ya he creado. Así que Hombres enamorados ya venía cocinándose desde algún tiempo a base de material disperso. Lo que pasa es que siempre necesito una excusa para reunir todo ese material y publicarlo. El detonante tuvo que ver con el cambio de milenio, cuando me puse a pensar en cómo las generaciones posteriores a la Segunda Guerra Mundial se vieron afectadas por las circunstancias. Y pensé en cómo la gente como los personajes de Trainspotting tuvo que afrontar esos retos mientras se enamoraban, formaban sus familias, tenían hijos, se asentaban y asumían esos otros retos personales; ya sabes, ese punto en que ya no puedes ir a emborracharte y drogarte con los amigos tan alegremente como antes. Encontré que había ahí un gran tema del que escribir. Al mismo tiempo, cuando vives esos trances, la sociedad te interpela con cambios que no siempre puedes encajar con calma. Todo ese potencial me fascinó.

//NO UTILIZAR SIN PERMISO DE FOTOGRAFÍA// Fotógrafo: Carlos Garcia Pozo 21/02/2020 – Madrid – Comunidad de Madrid – Reportaje entrevista con Andrés Roca-Rey torero peruano

Entrevista. 

Irvine Welsh: «Como sociedad queremos justicia, pero como individuos sólo buscamos venganza»

  • Redacción:ANDRÉS SEOANE

Antonio Moreno 14.09.2018 Barcelona Cataluña.Entrevista a Irvine Welsh escritor (autor de Trainspotting) en Barcelona.Foto:Antonio Moreno

Cataluña. 

Irvine Welsh: «El sexo tiene mucho que ver con la mortalidad»

Pero, en realidad, estos temas siempre han sido una constante en su obra.

Sí, es cierto. Pero tenía a estos tipos, ¿sabe?, a Sick Boy, a Renton y a los demás. Y pensé que sería interesante verlos así, enamorados, con veintitantos años y obligados a tomar decisiones. Quería que se enamoraran de verdad, sin cinismo, y que al mismo tiempo tuvieran que enfrentarse a un mundo que cambiaba. Es genial poder meter todo eso en un libro.

¿Le preocupaba cómo iban a recibir los lectores a estos personajes cuando el amor los saca de sus peceras? Quizá haya alguien a quien no le guste encontrarse a Sick Boy con Amanda, una chica tan pija.

 Bueno, es que ese juego es muy interesante. Tenemos ahí a Sick Boy intentando encajar con esta chica, empujado además por una presión social notable, porque no se trata solo de ella, también de su familia, a la que quiere impresionar. Al mismo tiempo, Sick Boy no puede escapar de sí mismo, con lo que tenemos un conflicto que funciona muy bien en la historia.

Entonces, ¿le interesaba más escribir sobre la permanencia de la juventud que sobre la madurez?

A veces, escribir novelas se parece a beber alcohol. Lo conviertes en una costumbre pero, de pronto, aparece algo en tu subconsciente que te sorprende. La cuestión es cómo, en cada época, cada uno lucha por seguir siendo uno mismo en medio del ruido, los políticos, la tecnología y todo eso. Y la respuesta estuvo desde el principio en el amor. Yo quería escribir sobre el amor. Y el amor es algo que se manifiesta de manera muy especial cuando tienes 20 años.

ANDALUCIA/MALAGA. 09/05/26. FOTOGRAFO: MARTIN MESA. ENTREVISTA CON EL ESCRITOR BRITANICO IRVINE WELSH RECONOCIDO POR SU NOVELA TRAINSPOTTING

Irvine Welsh en Málaga.MARTÍN MESA

Sí, pero ¿no es más fácil escribir sobre el amor ambientando la historia a finales de los 80, como es el caso? ¿No sería más difícil hacerlo en una novela que transcurriera en el presente?

Es más difícil escribir sobre el amor desde una perspectiva actual, por supuesto. Internet terminó mitigando todo aquel conflicto que el amor traía consigo. La tecnología nos está conduciendo a una sociedad sin amor. Todo lo que tiene que ver con la IA y con una interacción virtual cada vez más lograda, más realista, nos empuja en esa dirección. Al mismo tiempo, el apogeo tecnológico está logrando una reacción adversa por parte de cada vez más gente, interesada en conectar con otros personajes de una manera real. Es un fenómeno muy curioso. Escribir sobre el amor en estas circunstancias tendría entonces un fruto muy distinto de Hombres enamorados, claro. Creo que esa resistencia creciente contra la virtualidad por encuentros auténticos entraña a su vez otro conflicto muy interesante.

Después de publicar Crash, J. G. Ballard afirmó que uno de los rasgos más notorios de aquel tiempo era la imposibilidad de definir el amor de una manera concreta. Él tenía esa perspectiva ya en los 70.

Sí. A ver, en los 80 se nos planteó un dilema: había que escoger entre el amor y dinero. Y cada uno escogió, en función de lo que había. Entonces teníamos a Reagan y a Thatcher, que no solo destruyeron nuestras democracias, también destruyeron el mercado libre. Se le puso un precio a todo y hubo que atenerse a eso. El mercado tecnofashion actual es una consecuencia lógica de aquella coyuntura. Hacemos todo lo posible para manipularnos a nosotros mismos con tal de garantizarnos un hueco en un oligopolio para el que no significamos nada. Es un caso alucinante de hipnosis de masas que permite a gente sin escrúpulos liderar los partidos políticos, con discursos armados a base de delirios cada vez más aberrantes. El éxito de esta campaña ha sido incontestable, hasta el punto de llevar a la gente a movilizarse contra sus propios intereses. Cualquiera que se plante y diga no es dinamitado no por el poder político, sino por los suyos. Es devastador y ridículo.

¿Tiene el punk algún sentido en este contexto?

Es fundamental. Todo el mundo está vinculado de alguna manera u otra al control económico, porque no se puede vivir sin dinero. Si tienes suerte y, por ejemplo, logras sacar un negocio familiar adelante, puedes obtener cierta independencia, pero al final las grandes corporaciones se nutren de todos esos pequeños esfuerzos. ¿Y qué producen las corporaciones con esos beneficios? Pues pura mierda. Películas de mierda, libros de mierda, televisión de mierda. Una mierda que se repite continuamente, sin remisión, y que llega a normalizarse incluso entre los niños. Ser punk hoy significa preguntarse si no hay algo más que toda esta mierda. Así que ya lo creo que tiene sentido.

Pero los personajes de la novela no parecen buscar el amor, sino el dinero, aunque finalmente acaban encontrándolo.

Sí, aunque eso obedece a un proceso, digamos, inconsciente. Todo el mundo tiene la necesidad de conectar con alguien, por mucho que ponga toda su atención en ganar dinero. Y el amor es la fuerza que dirige esa necesidad de conectar y de expresarnos tal y como somos con alguien más. No podemos ignorar ese instinto. Los personajes de Hombres enamorados pueden estar preocupados por ganar dinero, como dices, porque lo necesitan, pero son conscientes de esa necesidad de conexión y hacen lo que pueden para satisfacerla.

¿Le preocupa la nostalgia?

Sí. Me preocupa que alguna vez pueda crear una imagen distorsionada del pasado. Cuando escribes, es fácil llegar a imaginar un pasado que nunca existió y sentirlo como si fuese real. Pero intento evitarlo. Por otra parte, la nostalgia es un producto cada vez más explotado desde la política justo en los mismos términos, solo que de manera interesada por motivos obvios. Así que, mira, que les jodan. Por lo menos, yo aspiro a ser todo lo honesto que pueda.

¿Qué es lo más importante que ha aprendido desde que escribió Trainspotting hasta ahora?

Seguramente, a no confiar en nadie.

¿Se ha sentido decepcionado?

No, para nada. Me encanta mi vida, me encanta lo que hago. Mira, si tienes una vida que no te gusta, y si eso te lleva a la depresión o a la ansiedad, hay productos químicos que pueden ayudar. Pero, al final, eres tú quien tiene que hacer un esfuerzo para relacionarte con los demás, mantener a los amigos y llevar la mejor vida posible. Eso no te lo dan los medicamentos, lo tienes que resolver tú. Del mismo modo, escribir me ha ayudado siempre a mantenerme estable. Y no me refiero solo a lo económico, ya me ayudaba cuando desempañaba todo tipo de oficios para ganarme la vida. Sin embargo, al mismo tiempo, siempre he sido muy consciente de que era yo quien tomaba las decisiones sobre lo que escribía y que nadie más iba a participar en eso. A esto me refería.

¿Es Hombres enamorados su respuesta a la secuela cinematográfica de Trainspotting que dirigió Danny Boyle en 2017?

No lo creo. Aquella secuela estaba más basada en otra novela, Porno, que también recuperaba a los personajes aunque en un tiempo más reciente. Hombres enamorados se sitúa en el tiempo entre Trainspotting Porno. En Porno escribí sobre la muerte del amor, en un mundo domesticado, con Internet y todo eso. Pero Hombres enamorados va directo al comienzo del amor, antes de que el algoritmo nos convirtiera en esclavos de la tiranía financiera.

En Hombres enamorados dialoga a través de varias citas con autores del Romanticismo como Samuel Taylor Coleridge y William Blake. ¿Se considera usted un escritor romántico?

No soy un escritor romántico. Soy un alma romántica. Salvando todas las distancias, Blake escribió sobre la transición de un mundo poético a otro mucho más pragmático y yo he querido escribir sobre la transición de un mundo en que el amor era algo posible a otro mundo que lo ha monetizado absolutamente todo. Dicho sea sin pretensión alguna por mi parte.

¿Qué se puede escribir después de Hombres enamorados?

Una novela que no tiene nada que ver con esta ambientada en Las Vegas. La publicaré en agosto en el Reino Unido.

Fuente: https://www.elmundo.es/papel/cultura/2026/05/10/6a00baa4e85eceaa2a8b457b.html

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio