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Los cubanos tratan de sobrevivir con libretas de racionamiento en medio de la escasez | AP

Un hombre muestra su cartilla de racionamiento, conocida como «libreta», mientras al fondo se ve una imnagen enmarcada de Fidel castro, en una bodega estatal de La Habana, Cuba, el sábado 2 de mayo de 2026. (AP Foto/Ramón Espinosa)

POR  DÁNICA COTO / AP

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LA HABANA (AP) — José Luis Amate López no ha tenido un cliente en casi dos semanas, sin contar al flacucho gatito marrón que se escabulle por la bodega donde trabaja en el centro de La Habana.

Los estantes, que durante su infancia estaban repletos de productos, permanecían casi vacíos a finales de abril, con apenas unas pocas cosas que ofrecer a los 5.000 clientes que dependen de la tienda estatal para obtener alimentos subsidiados.

Las libretas de racionamiento del gobierno, que antes garantizaban una dieta saludable y mantenían a las familias bien alimentadas durante un mes, ahora se están reduciendo.

A medida que la economía se derrumba y los precios se disparan, cada vez más cubanos se ven incapaces de costear alternativas a las tiendas estatales y luchan por subsistir con salarios exiguos en un país socialista de casi 10 millones de habitantes, donde los bienes básicos se venden cada vez más en dólares estadounidenses.

“Realmente ningún cubano ya puede vivir con los productos de la libreta”, expresó Amate López.

“Viviendo del aire”

El líder revolucionario Fidel Castro instauró la cartilla de racionamiento —“la libreta”— a comienzos de la década de 1960. Ofrecía productos fuertemente subsidiados que iban desde leche hasta pescado e incluso cigarrillos. Los cubanos sabían que su bodega asignada estaría abastecida con todo lo que necesitaban para el día primero del mes.

La libreta se redujo durante el “Período Especial”, cuando la ayuda soviética se desplomó en la década de 1990 y la privación golpeó a Cuba. En ese tiempo, los cubanos perdieron en promedio entre un 5% y un 25% de su peso corporal, según un estudio publicado en una revista médica, y productos como pan, leche, huevos y pollo se conseguían en cantidades escasas.

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Aun así, muchos cubanos que vivieron esa etapa aseguran que la situación actual es peor.

Amate López recordó que su bodega asignada estaba tan llena hace décadas que “no podía casi ni caminar”.

Ahora es un cuarto vacío con viejos carteles polvorientos que detallan los precios y las cantidades de casi dos docenas de productos que ya no están disponibles, como yogur, pasta y pastillas de jabón. Dos congeladores industriales que antes estaban repletos de carne y pollo solo sirven para mantener fría la botella de agua de Amate López. En abril, los únicos artículos que tenía para vender eran arroz, azúcar y garbanzos partidos.

Los adolescentes cubanos que cumplen 15 años, un cumpleaños emblemático en América Latina, solían recibir pastel y varias cajas de cerveza. Ahora sólo reciben 3 kilogramos (6,6 libras) de carne molida. El gobierno optó recientemente por celebrar a quienes cumplen 65 años entregándoles sardinas, una pastilla de jabón y un paquete de papel higiénico. Pero Amate López comentó que no tiene esos artículos.

La habanera Ana Enamorado, de 68 años, contó que en abril sólo pudo comprar garbanzos partidos y un kilogramos (2 libras) de azúcar en su bodega asignada.

Le cuesta comprar el resto de los bienes básicos en pequeñas tiendas privadas conocidas como “mipymes” con su salario y pensión, que suman unos 8.000 pesos cubanos (16 dólares) al mes.

Un cartón de 30 huevos cuesta aproximadamente 3.000 pesos (125 dólares), un kilogramo de picadillo ronda los 900 pesos (37 dólares) y medio kilogramo de harina de maíz cuesta cerca de 200 pesos (8 dólares).

“En la libreta no viene casi nada y estamos viviendo casi del aire”, afirmó.

Sus almuerzos y cenas son una rotación de arroz, carne molida sazonada y harina de maíz, o a veces nada en absoluto. Recordó que antes podía comer cerdo, cordero, fricasé, tajadas de plátano frito y congrí.

“Ahora hay que reducir, una comida al día y vivir del recuerdo”, dijo Enamorado.

Subsidios a las personas necesitadas en lugar de a los productos

Cuba importa hasta 80% de los alimentos que consume, incluidos los productos que se ofrecen en las tiendas estatales y que cada vez están menos disponibles por la falta de recursos del gobierno.

“Simplemente ya no tienen el dinero para hacerlo”, señaló William LeoGrande, profesor de la American University que ha estudiado Cuba durante años, refiriéndose a que el gobierno se está quedando sin fondos. “Las cosas llegan de manera improvisada”.

LeoGrande indicó que el gobierno “metió la pata” con la unificación de dos monedas cubanas en 2021, y que la inflación resultante ha persistido porque el Estado gasta mucho más dinero del que ingresa.

El gobierno tiene que dejar de imprimir dinero y equilibrar su presupuesto sin recortar drásticamente los servicios sociales, un desafío porque la mayor parte de los fondos estatales se destina a salud, educación, bienestar social e importaciones de alimentos, explicó.

“Cualquier recorte importante del gasto estatal va a tener un impacto social profundo, por eso no lo han hecho”, sostuvo LeoGrande, y añadió que la inversión del gobierno en turismo es “mucho mayor” que la demanda turística, que se ha desplomado.

En los últimos años, el gobierno cubano ha hablado de subsidiar a las personas necesitadas en lugar de subsidiar productos. Eso liberaría dinero para importar combustible, medicinas y otros artículos, dijo LeoGrande.

Pero muchos cubanos todavía dependen de sus libretas de racionamiento mientras se agravan las crisis de la isla, con severos apagones, escasez de petróleo y un bloqueo energético de Estados Unidos que persisten.

Comediantes cubanos han parodiado la libreta de racionamiento, creando un personaje llamado “Pánfilo” que canta un estribillo rimado en un video reciente publicado en internet: “ponga la libreta en un panteón que cumplió ya su función”.

Dificultades para comprar productos básicos

En una tarde soleada reciente, Lázaro Cuesta, de 56 años, hacía fila para recibir una ración diaria de dos pequeños panecillos para él y su esposa.

“Antes tenía 80 gramos y valía 5 centavos, ahora tiene 40 gramos y vale 75 centavos”, relató. “Y con más mala calidad”.

Cuesta trabaja en la preparación de alimentos y gana 6.000 pesos cubanos (250 dólares) al mes. Su esposa, enfermera jubilada, recibe 4.800 pesos de pensión mensual. Además, reciben 200 dólares al mes del hermano y la hija de ella, que viven en el extranjero.

Las remesas les permiten comer aguacates, huevos y congrí, contó Cuesta.

“Por las remesas, si no… ahórcate”, dijo mientras se agarraba el cuello con la mano derecha.

Aproximadamente el 60% de los cubanos en la isla recibe remesas, pero Rosa Rodríguez, de 54 años, en La Habana, no es una de ellas.

“Todo escasea aquí, todo, hasta el pobre pan ese que nos dan”, se quejó Rodríguez. Gana 4.000 pesos cubanos (8 dólares) al mes, lo que, según ella, no es un mal salario para Cuba, pero “por más que trabajes, no da”.

Rodríguez explicó que el único producto que obtuvo en su bodega asignada en abril fue una donación de 4 libras (1,8 kilogramos) de arroz, y le cuesta comprar otros artículos básicos.

Si compras frijoles, señaló, ya no puede comprar azúcar, y la mayor parte de su salario se va en un cartón grande de huevos. “Si me jubilo, me muero” afirmó.

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Fuente: https://apnews.com/article/cuba-racionamiento-comida-escasez-libreta-f4d26f7ba2d893c3b5d012826a8687fa

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