La muerte de dos sanitarios destapa una red de médicos que organizaba fiestas clandestinas con drogas hospitalarias sustraídas en Buenos Aires.

Libertad Digital
Un escándalo sin precedentes sacude al ámbito sanitario en Argentina tras revelarse la existencia de las Propo Fest: fiestas clandestinas organizadas por anestesiólogos donde se consumen drogas robadas de hospitales, como propofol y fentanilo, en un entorno de «viajes controlados» al borde de la muerte. Según la información ampliada por El Mundo, la trama, que incluye orgías y pagos de hasta 3.000 dólares por asistir, ha salido a la luz tras la muerte de dos personas y la difusión de audios que detallan estas prácticas.
Bajo una dinámica que recuerda a la película de los noventa Línea Mortal, en la que cinco estudiantes de medicina deciden experimentar en sí mismos lo que se esconde más allá de la muerte, los participantes utilizaban bombas de infusión —también sustraídas— para alcanzar estados de apnea, mientras un colega realizaba ventilación manual asistida para evitar el fallecimiento. Según relatan fuentes médicas, esta élite se ha aprovechado de la deficiente vigilancia de los suministros en el sistema de salud argentino para sustraer estas sustancias sin ser detectados.
El caso ha llegado a los juzgados tras dos muertes en el barrio de Palermo de Buenos Aires. La primera fue la de Alejandro Zalazar, un residente de 34 años del Hospital Rivadavia, hallado con una vía conectada al pie y jeringas a su alrededor. Las investigaciones confirmaron que el material pertenecía al Hospital Italiano. Pocos días después, se encontró el cuerpo de Eduardo Betancourt, un enfermero de 44 años, en cuyo domicilio se hallaron 112 ampollas de diversas drogas.
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Pese a que la Justicia no halló indicios de participación de terceros, su familia sostiene que «pagó con su vida por saber demasiado».
Una élite bajo sospecha
La investigación ha puesto el foco en figuras del sector médico como Delfina Lanusse y Chantal Leclerq, quienes fueron captados por otros compañeros manipulando pertenencias de Zalazar tras su muerte. Leclerq reconoció ante la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (Aaarba) el consumo de propofol, ketamina, fentanilo y midazolam, asegurando haberlos obtenido del Hospital Rivadavia.
Asimismo, se señala a Hernán Boveri, exmédico del Hospital Italiano, y a Lanusse como presuntos responsables del robo de sustancias en dicho centro. «Son una élite, están organizados, son prácticamente indestructibles, pero esta es la primera vez que hay un caso que afecta en su totalidad a la anestesiología. Tarde o temprano van a caer, no lo van a poder evitar», profetizan colegas del sector consultados por medios argentinos.