Los Periodistas

Los manuscritos descubiertos en Egipto tras la Segunda Guerra Mundial que cambiaron la historia del cristianismo

Los textos de Nag Hammadi de 1945 permitieron recuperar los planteamientos de aquellos “filósofos originarios” perseguidos por la Iglesia

En 1945, al término de la Segunda Guerra Mundial, un campesino egipcio encontró trece códigos de papiro cerca de Nag Hammadi, en el Alto Egipto. Estos textos, conservados durante dieciséis siglos en buen estado, permitieron conocer en mayor profundidad la historia de los gnósticos, aquellos que, a lo largo del tiempo, han buscado en el conocimiento el regreso a los orígenes. Los manuscritos pusieron en duda los planteamientos presentados por la Iglesia como oficiales y, debido a esto, sus seguidores en el pasado como los cátaros, templarios o los rosacruces fueron perseguidos durante siglos.

El escritor Guillermo Mas Arellano, autor de La gnosis: hijos de la sabiduría, deja caer que estos rollos no fueron puestos en Nag Hammadi por casualidad. En su libro relata como este campesino egipcio de nombre Muhammad Ali, junto a sus hermanos, encontraron una vasija perdida en el interior de un macizo montañoso de Jabal al-Tarif. Al romperla, hallaron estos textos gnósticos perfectamente conservados en lengua copta. Para el autor, “suponen el mayor conjunto de enseñanzas relativas al cristianismo gnóstico jamás encontradas”.

¿Qué es la “gnosis”? Su traducción literal es “conocimiento”, aunque Mas Arellano añade que, en su interpretación, quiere decir “Revelación”. A lo largo de la historia, aquellos que se han dedicado a buscar esta sabiduría se les ha conocido como gnósticos. Estos “iniciados” persiguen una lectura profunda de los textos sagrados en un viaje íntimo, con el objetivo de conquistar el Reino de Dios mediante un largo proceso de aprendizaje. Según esta visión, existen mensajes ocultos reservados para unos pocos en estos textos, accesibles únicamente para la minoría que sea capaz de realizar este camino interior sapiencial.

Entre los grupos gnósticos más destacados a lo largo de la historia se encuentran los cátaros, templarios, rosacruces, alquimistas y masones. De hecho, Mas Arellano afirma que los masones son los herederos de la Orden del Temple. Estas corrientes “iniciáticas” hallaron en estos papiros de Nag Hammadi la ocasión perfecta para rescatar la búsqueda de la “gnosis”. Sus planteamientos chocaron con la versión oficial de la Iglesia católica y es por eso por lo que, durante varios siglos, fueron perseguidos por los tribunales inquisitoriales, mientras que la mayoría de los escritos fueron destruidos.

“Los gnósticos son los filósofos originarios”

Guillermo Mas Arellano, autor de “La Gnosis: hijos de la Sabiduría”

Entre los documentos recuperados en 1945 figuran evangelios como el de Tomás, donde se presenta a Jesús como un maestro de la sabiduría -Sophia- más que como un salvador por la cruz. También se hallaron otros manuscritos apocalípticos, filosóficos, teológicos y herméticos, lo que abrió el debate a múltiples interpretaciones sobre Jesús, Dios y la salvación. Por eso, este descubrimiento resultó clave para la corriente gnóstica, puesto que hasta el siglo XX se sabía muy poco sobre los gnósticos.

Napoleón ante la esfinge, pintura de Jean-Léon Gérôme, c. 1868.

Napoleón ante la esfinge, pintura de Jean-Léon Gérôme.

Mas Arellano menciona a Simón “el Mago”, contemporáneo de Jesús, como claro ejemplo de gnóstico que se batió en duelo con San Pedro para demostrar su divinidad. En su libro recoge que “sería un samaritano perteneciente a una rama disidente del judaísmo” al que se le atribuyeron milagros como “convertir piedras en paz comestible” o “la capacidad de volar con el cuerpo físico”. Según la tradición, Simón perdió en su duelo mágico directo con San Pedro. Para el escritor madrileño, “los gnósticos son los filósofos originarios”.

Uno de los ejemplos de gnósticos más recientes sería el de Napoleón Bonaparte, quien viajó a Egipto en busca de la “sabiduría” llegando a dormir en la pirámide de Keops. Ya que, según afirma Mas Arellano, la figura divina del faraón egipcio tuvo su continuidad en el César romano, lo que explicaría cómo ciertos emperadores, motivados por aspiraciones divinas, buscaron en la gnosis una vía hacia el poder. El referente que los gnósticos toman es el de Akenatón, quien decidió romper con una tradición milenaria y se marchó al desierto a fundar una ciudad nueva para proclamar que todos los dioses anteriores eran falsos; y que ahora él sería el intermediario con Dios. Para el autor, este gesto supuso el fin del politeísmo y dio lugar al monoteísmo.

Los gnósticos tomaron caminos como la “iniciación”, entendido como un “morir y renacer”, al igual que la Resurrección de Jesús, que usaron -y usan- de forma simbólica como la imagen del proceso de iluminación de todo aquel que aspira a alcanzar el conocimiento y, con él, llegar al Reino de los Cielos. Para concluir, Mas Arellano piensa que los textos de Nag Hammadi ya habían llegado, de manera directa o indirecta, a las sociedades secretas. En estas, a través de ritos iniciáticos, se invita al iniciado a enfrentarse a sus demonios para comenzar el renacimiento hacia un conocimiento esotérico, es decir, hacia unas enseñanzas que están reservadas solamente para unos pocos. Debido a todo esto, los papiros descubiertos en 1945 impulsaron un nuevo resurgir de quienes, aún hoy, buscan la gnosis en el mundo actual.

Fuente: https://www.vozpopuli.com/altavoz/cultura/los-manuscritos-descubiertos-en-egipto-tras-la-segunda-guerra-mundial-que-cambiaron-la-historia-del-cristianismo.html

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