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45.7% de residentes ha dejado el Centro Histórico en un lapso de 20 años | LJO

La población pasó de los 76 mil a los 41 mil habitantes: Inegi e Implan

Yadira Llaven Anzures / La Jornaada de Oriente

En un lapso de solo 20 años, el corazón de Puebla se ha quedado casi a la mitad: el Centro Histórico perdió 45.7 por ciento de su población, de acuerdo con datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y el Instituto Municipal de Planeación (Implan) en 2023.

Lo que antes era un espacio vibrante con 76 mil 102 habitantes, hoy cuenta con apenas 41 mil 293, como resultado de un proceso de gentrificación que ha encarecido el costo de vida y el desplazado a residentes de bajos ingresos hacia la periferia. 

De las 13 mil 587 viviendas totales registradas en 202018.1 por ciento (2 mil 342 inmuebles) se encuentran deshabitadas, mientras que 10.1 por ciento corresponden a viviendas de uso temporal. 

La transformación del uso de suelo, que hoy prioriza el turismo y los servicios sobre la vivienda, es especialmente visible en barrios fundacionales como Analco y El Alto, así como San Francisco, Los Sapos, El Carmen y Santiago, donde el auge de plataformas como Airbnb y la inversión inmobiliaria están reconfigurando la identidad social de la zona.

El Centro Histórico que le dio a Puebla en 1987 la declaratoria de Patrimonio Cultural de la Humanidad, por la Unesco, enfrenta un proceso de transformación urbana caracterizado por el aumento del costo de vida, el desplazamiento de los habitantes de ingresos bajos que vivían en antiguas vecindades y una modificación en el uso de suelo que prioriza el sector servicios y el turismo sobre el habitacional. 

La ausencia de residentes permanentes ha derivado en la subutilización de edificios monumentales, los cuales se destinan a negocios de estacionamientos, bodegas o permanecen desocupados, lo que en algunos casos propicia la demolición de interiores conservando únicamente los muros perimetrales.

En contraste, el crecimiento habitacional se dio al sur de la ciudad en las juntas auxiliares de San Francisco Totimehuacan y San Baltazar Campeche, que concentraron 52 por ciento del incremento de viviendas particulares habitadas en las últimas dos décadas.

La sustitución del comercio tradicional por franquicias 

La transición de una economía barrial a una de servicios turísticos ha provocado el cierre de negocios tradicionales como fondas, dulcerías, loncherías y tiendas de abarrotes, que han sido reemplazados por franquicias, cafeterías de especialidad, bares y boutiques cuyos costos de consumo se encuentran por encima del poder adquisitivo de los antiguos residentes.

Investigadores como Carlos Montero Pantoja y Yesenia Hernández García, en su estudio en “Proceso de gentrificación del Centro Histórico de Puebla”, compilado en el libro Procesos de gentrificación y verticalización de la ciudad, alertaron que la “terciarización” de la zona central en la capital poblana ha generado una “elitización” del espacio público. 

Afirmaron que los establecimientos actuales responden a los hábitos de consumo de una población flotante con alta capacidad contributiva, incluyendo a los denominados “nómadas digitales”.

Tal situación es reforzada por la Asociación de Hoteles y Moteles de Puebla, que ha detectado al menos 10 casonas que ofrecen alojamiento exclusivo a extranjeros que laboran a distancia para empresas en Estados Unidos, Canadá y Europa, aprovechando que el costo de vida en Puebla es menor en comparación con sus países de origen, encareciendo los costos por las rentas en la zona.

El director Gustavo Ponce de León urgió a las autoridades a regular este tipo de servicios que representan pérdidas para el sector hotelero, considerando a las plataformas que ofrecen la renta de cuartos como una competencia desleal.

A pesar de ello, la gerente del Centro Histórico, Aimeé Guerra Pérez, dijo recientemente que la autoridad capitalina es incompetente para regular el precio de las rentas y viviendas en esta área, para combatir la gentrificación.

El mercado inmobiliario y tarifas de hasta 30 mil por pernoctar 

Montero Pantoja y Hernández García documentaron que el Barrio de los Sapos y el sector de San Francisco son los ejemplos más visibles de la especialización turística en Puebla.

En Los Sapos, inmuebles que funcionaban como vecindades o tiendas de anticuarios ahora albergan hoteles cuyos costos por noche oscilan entre los 2 mil y hasta los 30 mil pesos, dependiendo de la categoría de la habitación.

En San Francisco, la operación de hoteles de cadenas internacionales y firmas locales ha elevado la plusvalía de la zona. 

De acuerdo con las páginas oficiales, las tarifas de alojamiento en establecimientos como La Purificadora o Banyan Tree Puebla fluctúan entre los 125 y los mil 754 dólares por noche. 

Esta inversión privada ha fomentado la renovación de viviendas del siglo XX para convertirlas en lofts o departamentos residenciales de alto costo, eliminando la oferta de vivienda en renta para estudiantes o trabajadores de salario mínimo.

Desde la perspectiva inmobiliaria, el Centro Histórico es considerado un sector rentable debido a que cuenta con infraestructura básica y especializada (como fibra óptica), alineamientos determinados y no requiere inversión en urbanización nueva. 

Sin embargo, los desarrolladores adquieren inmuebles a precio de suelo, suman el costo de renovación, y la demanda impone precios finales inaccesibles para las clases populares.

Transformación urbana orientada al “blanqueamiento social”

Para los investigadores, la transformación urbana en Puebla presenta indicadores de “blanqueamiento social” y “aburguesamiento”. 

La oferta de vivienda renovada se dirige a sectores de ingresos medios y altos, mientras que los habitantes originales enfrentan la inaccesibilidad a los servicios básicos por el encarecimiento de los mismos.

A pesar de ello, el gobierno del estado de Puebla anunció recientemente una inversión de mil 300 millones de pesos para la rehabilitación de casonas antiguas de El Alto, Analco y La Luz, con fines turísticos.

El coordinador del gabinete estatal, José Luis García Parra, informó que el plan busca la adecuación de infraestructura y servicios, con la reactivación de la económica y el repoblamiento de la zona centro. 

Sin embargo, el análisis del proceso de gentrificación advierte que suele elevar los costos de las propiedades, dificultando el retorno de la población a la zona centro.

Al final, el discurso institucional de “mejora”, “conservación” y “progreso” se confronta con la realidad de los residentes locales, quienes suelen ser los últimos beneficiarios de la renovación urbana, viéndose obligados a trasladarse a la periferia donde el valor del suelo sea acorde a su capacidad de ingresos.

Fuente: https://www.lajornadadeoriente.com.mx/puebla/45-7-de-residentes-ha-dejado-el-centro-historico-en-un-lapso-de-20-anos/

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