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Señales que indican que una persona sufre deterioro cognitivo | Alimente+Salud

No son solo olvidos. Por qué la velocidad del habla puede ser una señal más precisa del envejecimiento cerebral que los fallos de memoria o lenguaje

No es solo la dificultad para encontrar las palabras adecuadas (Pexels)

Por Sarah Romero / Alimente+Salud

¿Te has fijado alguna vez en que un familiar mayor tarda más de lo normal en responder durante una conversación? ¿O que hace más pausas cuando intenta encontrar la palabra adecuada? Aunque solemos pensar que olvidar nombres u objetos es el principal signo de deterioro cognitivo, la ciencia está empezando a mirar más allá. Los estudios más recientes apuntan a que la velocidad del habla -y no tanto la dificultad para encontrar palabras- podría ser un indicador más temprano y preciso de un cerebro que empieza a envejecer de forma patológica. 

El deterioro cognitivo hace referencia a la pérdida progresiva de funciones mentales como la memoria, la atención, el lenguaje, la capacidad de planificación o el juicio. Puede aparecer como parte del proceso normal de envejecimiento, pero también puede ser el comienzo de enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer o el deterioro cognitivo leve (DCL), una etapa intermedia entre el envejecimiento normal y la demencia. Detectarlo de forma temprana es crucial, ya que permite intervenir con terapias, cambios en el estilo de vida e incluso medicamentos que pueden retrasar o mitigar la progresión de la enfermedad. 

Uno de los síntomas más comunes que preocupan a las personas mayores y a sus familiares es la dificultad para encontrar palabras durante una conversación. Este fenómeno, en el que una persona comienza a perder la capacidad de nombrar tanto a personas como objetos cotidianos conocidos como ‘anomia’, ocurre con frecuencia a cualquier edad, pero aumenta con los años

Según una investigación publicada en la revista Aging, Neuropsychology and Cognition, estos fallos en la búsqueda de palabras no siempre indican un problema significativo. De hecho, pueden deberse a múltiples causas, como el estrés, la fatiga o la ansiedad. Pero la velocidad del habla sí que puede servir mejor como biomarcador del cerebro envejecido.

Experimento

El trabajo liderado por el Hospital Baycrest y la Universidad de Toronto, analizó a 125 adultos de entre 18 y 90 años. Usaron inteligencia artificial para medir la fluidez verbal, la cantidad de pausas, la variedad léxica y la rapidez con la que los participantes hablaban al describir imágenes. Descubrieron que aquellos que hablaban más despacio mostraban mayores déficits en funciones ejecutivas como concentrarse o manejar información simultánea, incluso si no cometían errores al buscar palabras. En cambio, aquellos que tardaban más en encontrar las palabras, pero mantenían una velocidad de habla constante, no mostraban deterioro cognitivo

El trabajo de seguimiento confirmó que la cadencia del habla ordinaria refleja la vitalidad cognitiva. Esa distinción despeja temores frecuentes: un lapsus puntual al buscar un sustantivo puede ser simplemente la huella del envejecimiento normal; en cambio, una ralentización gradual de la fluidez al hablar -con un discurso que pierde celeridad y donde la persona se traba con más frecuencia-, debe entenderse como una señal de alarma que merece seguimiento antes de plantear pruebas de memoria. 

La ciencia dice que los adultos mayores tienden a usar más palabras de función y menos palabras de contenido, especialmente palabras menos frecuentes o más específicas; esto sugiere que, con la edad, preferimos estructuras gramaticales más simples y vocabulario más común, posiblemente como estrategia compensatoria ante las dificultades de acceso al léxico.

¿Cuándo preocuparse?

Es normal que con la edad aumenten los momentos de ‘me cuesta encontrar esta palabra’, pero según los expertos, hay ciertos signos que deben hacernos considerar una evaluación profesional:

  • Tener dificultades para seguir o mantener una conversación.
  • Cambios en la velocidad del habla o habla más lenta de lo habitual.
  • Uso excesivo de muletillas.
  • Sustitución frecuente de palabras por otras incorrectas o vagamente relacionadas.
  • Frustración evidente al hablar.
  • Dificultad para nombrar objetos muy cotidianos.

Si estos síntomas se agravan con el tiempo o interfieren con las actividades diarias, es importante consultar con un médico o un logopeda especializado en trastornos del lenguaje y cognición.

Cosas que ayudan

De la misma manera, existen estrategias para mantener la agilidad verbal y cognitiva como practicar la conversación frecuente con amigos o familiares, realizar juegos de palabras, crucigramas o lectura en voz alta, utilizar ayudas visuales como etiquetas y listas, reducir el estrés y mejorar la calidad del sueño o participar en programas de estimulación cognitiva o terapia del habla.

Fuente: https://www.elconfidencial.com/salud/2026-02-23/salud-enfermedades-demencia-cerebro_4285044/

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