Una nueva investigación pone a prueba una de las teorías más polémicas de la historia antigua: ¿eran las visiones de los misterios eleusinos producto de una sustancia psicoactiva?

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Sarah Romero / Historia National Geographic
Durante más de mil años, se llevó a cabo un ritual secreto en una sala monumental de piedra en el santuario de Eleusis, a las afueras de Atenas. Allí, en medio de antorchas encendidas y juramentos de silencio, miles de griegos de todo tipo, desde esclavos, pasando por poetas, hasta los propios reyes, experimentaban algo que cambiaba su vida para siempre. Al salir del Telesterion, la gran sala para la iniciación en los misterios de Eleusis, muchos aseguraban que ya no temían a la muerte. ¿A qué se debían estas visiones y cambios de perspectiva? ¿Misticismo o química?
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Kykeon: la enigmática bebida sagrada
Si hay un elemento común en todas las reconstrucciones históricas de los Misterios Eleusinos, es el ‘kykeon’, una bebida sagrada que los iniciados consumían tras un periodo de ayuno y purificación. Aunque sus ingredientes se mantenían en secreto, pues revelarlos se castigaba con la muerte, los textos antiguos la describen como una mezcla de cebada, agua y menta.
Hasta ahí, todo puede parecer muy normal. Sin embargo, algunos investigadores han propuesto que la cebada usada en el ‘kykeon’ estaba contaminada, a propósito o de manera controlada, con ‘ergot’ (Claviceps purpurea), un hongo que crece en los granos húmedos y que produce potentes alcaloides relacionados químicamente con el LSD, la potente sustancia psicodélica que provoca alteraciones de conciencia y de la percepción durante horas.
Esta teoría, conocida como la hipótesis psicodélica de Eleusis, fue sugerida por primera vez por el etnobotánico R. Gordon Wasson, el químico Albert Hofmann (descubridor del LSD) y el clasicista Carl Ruck en 1978, en su libro The Road to Eleusis. Hoy, casi medio siglo después, la ciencia moderna parece apoyar esta hipótesis con nuevos datos.
Ergot y alquimia griega
La gran pregunta que siempre se ha hecho al respecto es bastante simple: ¿podían los antiguos griegos manejar un hongo potencialmente letal como el ‘ergot’ sin provocar intoxicaciones masivas? Pues todo parece indicar que sí.

Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional y Kapodistríaca de Atenas han reproducido un método antiquísimo de mezclar ceniza vegetal con agua para producir una solución alcalina (lejía natural). Al hervir en ella esporas pulverizadas del hongo ergot, comprobaron que las toxinas más peligrosas se descomponían completamente, generando en su lugar compuestos como la amida del ácido lisérgico (LSA).
¿Y qué tiene de especial la LSA? Es prima hermana del LSD, aunque un poco menos potente. Según los científicos, una sola dosis oral de 0,5 mg puede inducir alteraciones perceptivas notables, y una sensación de ‘disolución del ego’, muy similar a las experiencias religiosas.
En las condiciones del estudio, un solo gramo de ‘ergot’ tratado adecuadamente proveería la dosis suficiente para un iniciado. Haciendo cálculos, para los cientos o miles que participaban cada año, solo se habrían necesitado unos pocos kilogramos de cebada infectada con el hongo. Estas cifras resultan bastante plausibles para la economía agrícola del Ática.
¿Qué eran los Misterios Eleusinos?
Estaban dedicados a Deméter y Perséfone y representaban el mito cíclico de la muerte, la pérdida y el renacimiento. La preparación implicaba abstinencia, ritual, caminatas simbólicas y una atmósfera ceremonial cargada. Lo que seguía tras beber el ‘kykeon’ es uno de los secretos mejor guardados de la historia antigua. Los pocos testimonios que los transgredieron (como el del satírico poeta Aristófanes o el escritor cristiano Clemente de Alejandría) hablan de una gran luz, de visiones indescriptibles o de una comprensión de los misterios de la vida y la muerte.
Los nuevos estudios apuntan a que no se trata de metáforas, sino que ese estado alterado habría estado provocado por una mezcla de farmacología y teatralidad ritual, que les habría inducido un trance colectivo muy profundo, transformador e inolvidable.
Según el análisis de espectrometría publicado en la revista Scientific Reports, el proceso de crear esta bebida visionaria habría sido intencionado, ritualizado y transmitido durante generaciones. Tal vez fue precisamente eso lo que protegían los juramentos de silencio: un camino a lo inefable.