El hallazgo de tres pecios y su cargamento, desde cerámica hasta restos de un puerto perdido revela unas rutas marítimas y redes comerciales del Mediterráneo antiguo mucho más complejas de lo que se pensaba.

Sarah Romero / NatGeo
Los arqueólogos han hecho un descubrimiento frente a la costa de Israel que está dando un giro inesperado a lo que creíamos saber sobre el comercio mediterráneo durante la Edad de Hierro. En las aguas poco profundas de la laguna de Dor, también conocida como laguna de Tantura, un equipo internacional de arqueólogos de la Universidad de California en San Diego (Estados Unidos) y la Universidad de Haifa (Israel), ha desenterrado tres cargamentos de barcos naufragados que datan de entre los siglos XI y VI a.C.
Este hallazgo constituye la primera evidencia directa de cargamentos de barcos de la Edad de Hierro hallados en un puerto conocido del Levante meridional. Más allá de su rareza obvia, estos pecios reescriben la historia del comercio marítimo en un período marcado por transiciones geopolíticas, colapsos de civilizaciones y la posterior reconfiguración de las rutas comerciales.
Dor: un puerto olvidado
La antigua ciudad portuaria de Dor, ubicada a orillas del Carmelo, en la costa del actual Israel, fue un epicentro comercial durante más de mil años. Fundada en la Edad de Bronce, resurgió tras el colapso de las grandes civilizaciones mediterráneas alrededor del 1200 a.C., y volvió a florecer en la Edad de Hierro bajo el control sucesivo de fenicios, israelitas, asirios y babilonios. Hasta ahora, gran parte de lo que sabíamos sobre su rol comercial provenía de fuentes terrestres. Por eso estos naufragios cambian por completo las reglas del juego.
“Si bien las excavaciones hasta la fecha solo han descubierto las capas superiores del banco de arena del sitio, los hallazgos ya apuntan a Dor como un centro marítimo dinámico cuyas fortunas subieron y bajaron con las mareas geopolíticas”, explican los investigadores en su estudio publicado en la revista Antiquity.

A. Yasur-Landau et al., Antiquity (2025)
Tres naufragios y tres historias de comercio
Los tres cargamentos fueron hallados uno encima del otro, como si el fondo marino hubiera conservado las capas en una suerte de cápsula del tiempo. Cada naufragio representa una etapa distinta del desarrollo marítimo en la región. El primero es Dor M (del siglo XI a.C.): el cargamento más antiguo hallado que se corresponde con un barco que naufragó durante la Edad de Hierro I, apenas un siglo después del colapso del Bronce Final. Los arqueólogos encontraron aquí ánforas de almacenamiento de alimentos, piedras de lastre y un ancla con inscripciones en escritura chipro-minoica, usada en Chipre y en regiones circundantes.
La presencia de esta escritura, junto con la tipología de la cerámica, sugiere vínculos comerciales con Egipto, Chipre y la costa fenicia. Curiosamente, estos objetos coinciden cronológicamente con el viaje narrado en el texto egipcio la «Historia de Unamón», que describe una expedición marítima a Dor y otras ciudades cananeas que arrancó en el verano del año V en la era del último faraón de la Dinastía XX, Ramsés XI.

Yasur-Landau et al., Antiquity (2025)
El segundo de los naufragios es Dor L1 (de los siglos IX–VIII a.C.), de un período en que Dor estaba bajo el control del Reino de Israel. El cargamento consistía en tinajas de estilo fenicio y vajilla común, como cuencos delgados de cerámica utilitaria. Algunas piezas incluso tenían orificios de reparación, lo que evidencia el uso prolongado de los objetos a bordo. A diferencia del cargamento anterior, no se encontró ningún rastro de importaciones egipcias ni chipriotas, lo que indica una contracción del comercio internacional. Sin embargo, la presencia del ancla de piedra confirma que fue un naufragio real y no parte de desechos flotantes. Es probable, según los expertos, que este barco se dedicara al abastecimiento de puertos regionales en una economía más local.
Por último, el tercer naufragio es Dor L2 (que se corresponde a los siglos VII–VI a.C.). Se trata del cargamento más reciente, que data de una época en que Dor estaba bajo dominio asirio o babilónico, aunque administrada nuevamente por los fenicios. Los investigadores se toparon aquí con ánforas de asas de cesta de estilo chipriota, algunas con semillas de uva y resina en su interior, lo que sugiere que quizá estuviera dedicado al transporte de vino o de conservantes. Pero lo más llamativo fue hallar nueve flores de hierro pre-fundido con escoria, como una evidencia directa de comercio de metales a escala industrial. Además, se identificaron piedras de lastre volcánicas y con cuarzo, provenientes de regiones lejanas, lo que confirma que el barco había cruzado el Mediterráneo antes de hundirse en la bahía.
500 años de historia de la Edad de Hierro
Las excavaciones combinan métodos tradicionales de arqueología subacuática con herramientas de última generación como modelado 3D, imágenes multiespectrales, análisis de residuos y mapeo digital lo que está permitiendo reconstruir rutas comerciales, estructuras portuarias y hasta la posible disposición de los barcos.
¿Se podrán encontrar los cascos de los barcos? Los arqueólogos creen que es posible. Pero los restos ya han demostrado que, a pesar de los cambios políticos, el comercio marítimo siguió avanzando con fuerza la economía del Mediterráneo.
Fuente: NatGeo