Un empresario ha presentado una solicitud de varias marcas asociadas a James Bond alegando falta de uso. Los propietarios de la franquicia denuncian un ataque «sin precedentes» contra el héroe de culto.

Por Eléa Guilleminault-Bauer Traducido y adaptado por Darío Gael Blanco / Vanity Fair
Su nombre es Bond. James Bond. Bueno… ¿por cuánto tiempo más? Este es quizás uno de los enfrentamientos más inesperados del universo Bond. Nos referimos al duelo legal entre los propietarios de la franquicia y un promotor inmobiliario austriaco decidido a arrebatarle su identidad. Josef Kleindienst, fundador del Kleindienst Group —que en estos momentos está construyendo un faraónico complejo turístico en unas islas artificiales frente a la costa de Dubai— ha emprendido una serie de acciones legales por falta de uso contra varias marcas registradas de la franquicia James Bond. En su punto de mira están apelativos y expresiones tan emblemáticos como «James Bond», «007», «James Bond Agente Especial 007» y la inolvidable frase «Bond, James Bond». Según la legislación británica y europea, si una marca no se explota comercialmente durante cinco años en las categorías para las que está registrada, puede ser objeto de un procedimiento de caducidad.
En este contexto, los abogados de Danjaq, la empresa estadounidense que posee los derechos mundiales del merchandising de Bond junto con la británica Eon, han reaccionado con firmeza. «Las marcas de James Bond figuran entre las más reputadas de la Unión Europea», subraya Rudolf Böckenholt, del bufete Boehmert & Boehmert, que representa a Danjaq (dirigida, a su vez, por la familia de Albert R. Broccoli, coproductor original de las películas), en un comunicado recogido por The Guardian, en el que explica que sus clientes poseen la licencia «para muchos productos de consumo, desde artículos de lujo hasta bienes de uso cotidiano». También califica las intenciones de Kleindienst como un «ataque sin precedentes». Lejos de ser una simple operación simbólica, el intento de Kleindienst afecta a categorías de productos que van desde coches en miniatura a publicaciones digitales (cómics, libros electrónicos, etc.), pasando por cosméticos e incluso restaurantes y bares de copas. El promotor no se ha detenido ahí; también ha presentado una solicitud de la marca James Bond ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea. El que haya optado por no hacer lo mismo en Reino Unido puede deberse a que allí se aplica más estrictamente la «prueba de intención de uso».
Un posible golpe de suerte
El contexto hace que el asunto sea aún más delicado. La franquicia lleva inactiva desde el estreno de Sin tiempo para morir en 2021. Todavía no se ha anunciado el sucesor de Daniel Craig, y la próxima película sigue sin fecha de estreno. El periodo de inactividad se acerca peligrosamente al más largo jamás registrado entre dos entregas (seis años y cuatro meses). Algo que le viene como anillo al dedo a quien quiera argumentar que la marca «no está siendo explotada comercialmente».
Pero el fantasma de James Bond relegado a un museo es apenas una ilusión. La franquicia, respaldada por Amazon, al parecer ya está preparando la próxima película y el relevo del personaje. Así ha sido desde que la compañía de Jeff Bezos adquiriese MGM por unos 8.500 millones de dólares, una decisión muy polémica. En marzo, la compañía confirmó que la próxima película sería producida por Amy Pascal (expresidenta de Sony Pictures) y David Heyman, el peso pesado detrás de Harry Potter, Barbie y Paddington, entre otras muchas franquicias de éxito. Mientras se especula sobre quién se pondrá el traje del espía más famoso del mundo, el equipo de producción parece firmemente establecido.
Josef Kleindienst, por su parte, mantiene que planea «próximos» proyectos para la marca, sin entrar en detalles. Sus intenciones podrían ir desde explotar productos derivados hasta locales de ocio. Y si consigue que se levanten ciertas protecciones, nada le impediría lanzar, por ejemplo, un bar de Martini con licencia de James Bond… sin tan siquiera pedir permiso. El holding Danjaq ha pedido más tiempo para defenderse ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO). Tendrá hasta mediados de junio para responder, una prórroga que, según las normas, solo se concederá en «circunstancias excepcionales». Mientras esperamos a que 007 resurja en el cine, su mayor batalla bien podría ser jurídica.
Artículo original publicado por Vanity Fair Francia. Accede aquí.
Fuente: https://www.revistavanityfair.es/articulos/el-nuevo-villano-de-james-bond-es-un-magnate-inmobiliario