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Greta Thunberg, de liderar las protestas contra la emergencia climática a ser detenida por Israel | Vanity Fair

El barco en el que viajaba la activista, que desde que terminó el instituto ha añadido causas internacionales a su activismo climático, ha sido interceptado junto a otras 11 personas, incluido un ciudadano español, que intentaban llevar ayuda humanitaria a Gaza.

Greta Thunberg, en el discurso previo a su embarque rumbo a Gaza, frustrado por fuerzas militares israelíes en aguas internacionales. Fabrizio Villa/Getty Images

Greta Thunberg ha sido detenida por militares israelíes. No es la única: el activista español Sergio Toribio, la europarlamentaria francesa Rima Hassan, otros cinco ciudadanos franceses –incluyendo un periodista– y otros activistas internacionales (Alemania, Brasil, Países Bajos, Turquía), han sido apresados a bordo del Madleen. El barco, fletado por la organización humanitaria Flotilla de la Libertad, iba cargado con todo tipo de productos de primera necesidad y sanitarios que los activistas querían hacer llegar a Gaza, en plena emergencia humanitaria, y se encontraba en aguas internacionales según ha denunciado la organización.

Thunberg, la activista climática que se hizo famosa durante su adolescencia como icono del movimiento estudiantil contra la emergencia climática, había recibido desde el inicio de la travesía –que partió el 1 de junio desde Sicilia– todo tipo de descalificativos por parte del Gobierno israelí, así como advertencias sobre el destino que podría encontrar el viaje del Madleen, en una escalada que iba subiendo de tono cada día del viaje. El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Israel Katz, había advertido públicamente de que había encargado a los tres ejércitos de Israel “intervenir» contra «la flotilla del odio», “tomando todas las medidas necesarias para ello”, en un comunicado en el que también tildaba a Greta de antisemita y afirmaba que actuarían “contra cualquier intento de romper el bloqueo o ayudar a organizaciones terroristas”.

Un viaje que era poco menos que imposible que llegase a buen término, y en el que las amenazas de Katz tenían siniestros precedentes: Israel tiene sometida la Franja a un bloqueo naval desde 2007 –algo contra lo que ha protestado en numerosas ocasiones la comunidad internacional, empezando por Naciones Unidas–. Varios de los intentos previos de la Flotilla de la Libertad para entregar ayuda humanitaria a los gazatíes se habían topado con ataques contra sus navíos –un dron destrozó el motor del Conscience, el predecesor del Madleen, en mayo–… o directamente contra los activistas: Israel asesinó en aguas internacionales a nueve activistas y un periodista el 31 de mayo de 2010, cuando el primer viaje de la organización intentó llevar 10.000 toneladas de ayuda humanitaria a Gaza. Parte de los pasajeros de aquella travesía, que ascendían a más de 600, fueron deportados durante el mes de junio a sus países de origen.

Que el Madleen sería interceptado sólo era cuestión de tiempo. Las dudas que existían en la comunidad internacional estaban más bien en el uso de la violencia –que de momento no parece haber tenido lugar durante la detención o el traslado de los detenidos– igualaría las amenazas del ministro Katz; y en si los israelíes acatarían la legislación internacional marítima vigente desde 1982 (que Israel aún no ha firmado, y ante la que este acto sería piratería). El alcance mundial de Thunberg, que ha sido candidata al Premio Nobel de la Paz casi ininterrumpidamente desde 2019 y ese mismo año fue Persona del Año para la revista Time, puede haber jugado en su favor en la detención de los activistas.

Porque Thunberg, cuya figura menuda de duros discursos se hizo inmediatamente célebre cuando empezó con sus protestas, allá por 2018, no ha parado de estar en primera línea del activismo internacional. A su perfil climático, que no abandonó tras terminar el instituto –donde instauró los paros de estudiantes que se extendieron por todo el mundo y articularon el movimiento activista en todo el mundo–, ha ido añadiendo causas internacionales. Así, sus protestas contra la invasión de Ucrania, el conflicto entre Azerbaiyán y Armenia y, muy especialmente, el genocidio en Gaza, han ido combinándose con un discurso en el que relaciona directamente la crisis climática con la geopolítica actual. Entre la media docena de detenciones que sufrió en 2024 –en un activismo que combina desobediencia civil y no violencia– varias de ellas estuvieron relacionadas con protestas a favor del pueblo palestino.

“Tenemos que seguir intentándolo”, dijo Thunberg cuando se unió a la Flotilla de la Libertad. “En el momento en el que dejamos de intentarlo es cuando perdemos nuestra humanidad”. La misión del Madleen –ridiculizada por el ministro Katz como “un crucero para hacerse selfis”– residía más en la toma de conciencia sobre la situación en la Franja que en el desembarco en Gaza, quizás otra de las razones por las que la interceptación, de madrugada, con fuerzas combinadas de drones, embarcaciones y militares, ha sido más comedida de lo que habitúan las fuerzas israelíes.

A la que han correspondido los políticos europeos con un perfil bajo: el presidente francés, Emmanuel Macron, ha pedido el «regreso inmediato» de sus ciudadanos a Francia. Mientras, el Ministerio de Exteriores español ha convocado al encargado de negocios de la Embajada de Israel en España (Israel no tiene ahora mismo embajador/a en nuestro país, con el que mantiene una tensa relación diplomática en la actualidad). Curiosamente, Suecia, que también ha escalado en su crisis diplomática con Israel en las últimas semanas –especialmente por la negativa de Israel para solucionar la crisis humanitaria que han creado sus ataques– ha tenido una fría respuesta hacia una de sus ciudadanas más famosas. Maria Malmer Stenergard, ministra de Exteriores sueca, ha culpado directamente a Thunberg de su detención –«es su responsabilidad», dijo citando la alerta que desde hace 10 años mantiene su Ministerio sobre viajar a Gaza–, y también se ha quejado del colapso que ha causado en las líneas de su Ministerio la respuesta ciudadana de apoyo a Thunberg en forma de llamadas y mensajes.

Fuente: https://www.revistavanityfair.es/articulos/greta-thunberg-liderar-protestas-emergencia-climatica-detenida-por-israel

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