{"id":99066,"date":"2025-05-07T08:58:56","date_gmt":"2025-05-07T14:58:56","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=99066"},"modified":"2025-05-07T08:58:57","modified_gmt":"2025-05-07T14:58:57","slug":"opinion-modernidad-posmodernidad-transmodernidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/opinion-modernidad-posmodernidad-transmodernidad\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n | Modernidad, posmodernidad, transmodernidad"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"500\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-71831\" style=\"width:162px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar.jpeg 500w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar-300x300.jpeg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar-150x150.jpeg 150w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-27257aba796181782a833f9e5154a65c\" style=\"font-size:26px\"><strong><em>Por Dr. Fidencio Aguilar V\u00edquez<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<strong>modernidad&nbsp;<\/strong>comenz\u00f3 hace cinco siglos con rasgos peculiares cuyo prop\u00f3sito principal fue&nbsp;<strong>independizar al ser humano<\/strong>&nbsp;\u2014su visi\u00f3n de s\u00ed mismo, del mundo y de las cosas\u2014 de su conexi\u00f3n con el \u00e1mbito sobrenatural sostenido por la&nbsp;<strong>fe<\/strong>&nbsp;cat\u00f3lica. A partir de entonces, dicho \u00e1mbito fue perdiendo vitalidad en los&nbsp;<strong>asuntos humanos,<\/strong>&nbsp;quedando relegado al fuero interno. Lo natural se impuso como valor frente a lo sobrenatural. La raz\u00f3n se emancip\u00f3 de la fe y se abri\u00f3 al&nbsp;<strong>conocimiento de lo infinito<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el surgimiento de la\u00a0<strong>ciencia moderna<\/strong>, se produjo un cambio\u00a0<strong>epistemol\u00f3gico y antropol\u00f3gico<\/strong>\u00a0notable. Por un lado, la\u00a0<strong>raz\u00f3n<\/strong>\u00a0ocup\u00f3 un lugar privilegiado como criterio de juicio; por otro, la<strong>\u00a0imagen<\/strong>\u00a0del ser humano experiment\u00f3 una suerte de desmoronamiento: dej\u00f3 de ser el \u201crey de la creaci\u00f3n\u201d para convertirse en un habitante m\u00e1s de un universo infinito. La\u00a0<strong>Tierra<\/strong>, precisamente como morada humana, dej\u00f3 de ser el\u00a0<strong>\u00abcentro\u00bb\u00a0<\/strong>para volverse un planeta m\u00e1s. El<strong>\u00a0hombre<\/strong>\u00a0fue derribado de su silla regia y reducido a \u201cfragmento\u201d, y ya no al n\u00facleo de la existencia (1).<\/p>\n\n\n\n<p>Este proceso trajo consigo la&nbsp;<strong>exaltaci\u00f3n de la raz\u00f3n humana<\/strong>. La ciencia, la t\u00e9cnica, la pol\u00edtica y la econom\u00eda reflejaban el triunfo de esta facultad para construir no ya el \u00abpara\u00edso eterno\u00bb en el otro mundo, sino la \u00abtierra prometida\u00bb en este: en esta historia,&nbsp;<em>hic et nunc<\/em>. El&nbsp;<strong>cielo de la fe sobrenatural<\/strong>&nbsp;se derrumbaba, mientras con las solas manos humanas se intentaba edificar la tierra de la&nbsp;<strong>raz\u00f3n natural<\/strong>. El mundo se convirti\u00f3 en el objeto de toda esperanza humana. El para\u00edso parec\u00eda posible aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero pronto sobrevino la&nbsp;<strong>desilusi\u00f3n y la crisis<\/strong>. Desde el coraz\u00f3n mismo de la modernidad \u2014en el Renacimiento y la Ilustraci\u00f3n\u2014 lat\u00edan ya elementos que contradec\u00edan la&nbsp;<strong>supremac\u00eda de la raz\u00f3n<\/strong>. La exaltaci\u00f3n del genio como sujeto aut\u00f3nomo, por encima de toda norma, evidenci\u00f3 pronto la crisis del&nbsp;<strong>pensamiento moderno<\/strong>&nbsp;y el resquebrajamiento del mundo racional-emp\u00edrico (2). No era la raz\u00f3n, sino la parte oscura, el mundo on\u00edrico o el instinto, lo que verdaderamente reg\u00eda al hombre (3).<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como la raz\u00f3n despert\u00f3 fascinaci\u00f3n, tambi\u00e9n lo hizo la dimensi\u00f3n no luminosa del ser humano: los&nbsp;<strong>sue\u00f1os<\/strong>, el&nbsp;<strong>instinto<\/strong>. \u00c9stos fueron vistos incluso como la fuente m\u00e1s creativa del ser humano, el sustrato de la creatividad y el arte. A nivel social, los mitos encarnaban esta dimensi\u00f3n profunda de la&nbsp;<strong>capacidad humana<\/strong>&nbsp;para imaginar una nueva sociedad.<em>&nbsp;\u201cEl mito, no es un producto intelectual como la utop\u00eda, era un conjunto de im\u00e1genes capaces de mover a las masas a la acci\u00f3n revolucionaria\u201d&nbsp;<\/em>(4). Todo esto ya se intu\u00eda desde el siglo XIX.<\/p>\n\n\n\n<p>El siglo XX, marcado por dos guerras mundiales y m\u00faltiples conflictos b\u00e9licos, termin\u00f3 por desenmascarar la&nbsp;<strong>fascinaci\u00f3n por la raz\u00f3n<\/strong>. Esta no s\u00f3lo no hab\u00eda hecho m\u00e1s humano al ser humano, sino que se hab\u00eda sometido al poder. Fue el siglo de la triple A: angustia, alienaci\u00f3n y absurdo. La&nbsp;<strong>modernidad<\/strong>, en su af\u00e1n por construir la<strong>&nbsp;\u00abtierra prometida\u00bb<\/strong>, dio paso a los totalitarismos deshumanizantes.<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed emergi\u00f3 una paradoja antropol\u00f3gica con consecuencias sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas. Ni el&nbsp;<strong>mercado ni el Estado<\/strong>&nbsp;respondieron de&nbsp;<strong>manera humana<\/strong>.&nbsp;<em>\u201cLa contradicci\u00f3n es esta: el hombre rechaza al mundo tal como es, sin aceptar abandonarlo. En realidad, los hombres se aferran al mundo y en su inmensa mayor\u00eda no desean dejarlo. Lejos de querer siempre olvidarlo, sufren, por el contrario, porque no lo poseen bastante, extra\u00f1os ciudadanos del mundo, desterrados en su propia patria\u201d<\/em>&nbsp;(5).<\/p>\n\n\n\n<p>Tras ese colapso antropol\u00f3gico, la&nbsp;<strong>modernidad&nbsp;<\/strong>tambi\u00e9n se&nbsp;<strong>derrumb\u00f3<\/strong>. El&nbsp;<strong>pensamiento posmoderno<\/strong>&nbsp;emergi\u00f3 con nueva efervescencia. Los \u00eddolos hab\u00edan ca\u00eddo, y al sujeto moderno no le qued\u00f3 m\u00e1s que inventarse sus&nbsp;<strong>propios valores<\/strong>, sin pretensi\u00f3n de universalidad, objetividad o inmutabilidad. La vida se convirti\u00f3 en una constante fabulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, ante la pandemia del COVID-19, la&nbsp;<strong>posmodernidad<\/strong>&nbsp;enmudeci\u00f3 \u2014no dijo una sola palabra\u2014 y cay\u00f3 en el olvido. La vida dej\u00f3 de parecer una f\u00e1bula para revelarse como riesgo permanente. Desde el deterioro ecol\u00f3gico, la&nbsp;<strong>\u201ccasa com\u00fan\u201d<\/strong>&nbsp;est\u00e1 en peligro. Otros fen\u00f3menos sociales, econ\u00f3micos y pol\u00edticos \u2014como la trata de personas, el tr\u00e1fico ilegal de armas, drogas, personas y \u00f3rganos humanos, as\u00ed como la corrupci\u00f3n, la impunidad y la violencia\u2014 revelan que la&nbsp;<strong>vida humana est\u00e1 amenazada<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>M\u00e9xico no es la excepci\u00f3n<\/strong>. Sufrimos estos problemas en grado superlativo. Los gobiernos, federal y locales, no saben \u2014ni pueden, quiz\u00e1 ni quieren\u2014 resolverlos.&nbsp;<strong>En lugar de gobernar<\/strong>, hacen ret\u00f3rica, y adem\u00e1s&nbsp;<strong>mala ret\u00f3rica<\/strong>. En vez de reconocer los problemas, los niegan. Lo m\u00e1s grave es que la&nbsp;<strong>sociedad est\u00e1 adormecida<\/strong>. Pero ning\u00fan problema puede resolverse si no se admite, se estudia, se analiza y, en conjunto, se enfrenta. La modernidad no respondi\u00f3 a los anhelos m\u00e1s profundos del ser humano. La posmodernidad crey\u00f3 hacerlo al admitir el fragmento, pero tampoco lo consigui\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<strong>transmodernidad<\/strong>&nbsp;\u2014perm\u00edtaseme el t\u00e9rmino\u2014 aparece sin palpar el&nbsp;<em>humus<\/em>&nbsp;contempor\u00e1neo. No conoce el suelo que pisa, quiz\u00e1 porque no hay suelo. Es un t\u00e9rmino provisional. Los&nbsp;<strong>horizontes&nbsp;<\/strong>por venir estar\u00e1n signados por la<strong>&nbsp;esperanza<\/strong>&nbsp;\u2014la esperanza que no defrauda\u2014, esperanza en lo humano y en lo trascendente. No ser\u00e1 la polarizaci\u00f3n \u2014que tarde o temprano colapsar\u00e1\u2014, sino la&nbsp;<strong>reconciliaci\u00f3n<\/strong>&nbsp;la que nos permitir\u00e1 salir de esta situaci\u00f3n l\u00edquida. Mirar el rostro del(a) otro(a), convencidos de que somos hermanos, nos har\u00e1&nbsp;<strong>nuevamente humanos<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas:<\/strong><br>1. F. Aguilar V\u00edquez,&nbsp;<em>La comprensi\u00f3n de nuestro tiempo<\/em>, UPAEP\/EDAMEX, M\u00e9xico, 1998, cap\u00edtulo: \u201cLas revoluciones antropol\u00f3gicas\u201d.<br>2. F. Aguilar V\u00edquez,&nbsp;<em>M\u00edstica y pol\u00edtica<\/em>, UPAEP\/EDAMEX, M\u00e9xico, 2000, cap\u00edtulo: \u201cCrisis de la visi\u00f3n moderna\u201d.<br>3. F. Aguilar V\u00edquez, \u201cEducaci\u00f3n, fuente y resultado del humanismo\u201d,&nbsp;<em>Esp\u00edritu<\/em>, n\u00fam. 52 (2003), pp. 354-356.<br>4. F. D. Baumer,&nbsp;<em>El pensamiento europeo moderno. Continuidad y cambio en las ideas, 1600\u20131950<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1985, p. 374.<br>5. A. Camus,&nbsp;<em>El hombre rebelde<\/em>, Alianza Mexicana, M\u00e9xico, 1989, p. 291.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>+ OPINI\u00d3N INVITADA: Las opiniones expresadas son responsabilidad del autor<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Dr. Fidencio Aguilar V\u00edquez La&nbsp;modernidad&nbsp;comenz\u00f3 hace cinco siglos con rasgos peculiares cuyo prop\u00f3sito principal fue&nbsp;independizar al ser humano&nbsp;\u2014su visi\u00f3n 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