{"id":9865,"date":"2021-07-03T10:42:00","date_gmt":"2021-07-03T15:42:00","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=9865"},"modified":"2021-07-03T10:42:04","modified_gmt":"2021-07-03T15:42:04","slug":"cuando-angelica-liddel-conocio-a-rafael-de-paula-el-toreo-como-tantas-cosas-desaparecera-por-la-invasion-de-la-mediocridad-papel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/cuando-angelica-liddel-conocio-a-rafael-de-paula-el-toreo-como-tantas-cosas-desaparecera-por-la-invasion-de-la-mediocridad-papel\/","title":{"rendered":"Cuando Ang\u00e9lica Liddel conoci\u00f3 a Rafael de Paula. \u00abEl toreo, como tantas cosas, desaparecer\u00e1 por la invasi\u00f3n de la mediocridad\u00bb | Papel"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:18px\"><em>El legendario torero es un mito vivo para la dramaturga y poeta, una de las autoras m\u00e1s feroces del teatro europeo. El pr\u00f3ximo d\u00eda 8 ella estrena en el Festival de Avi\u00f1\u00f3n su \u00faltima pieza, &#8216;Liebestod&#8217;, un homenaje a Juan Belmonte. EL MUNDO los re\u00fane por primera vez en Jerez de la Frontera.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1001\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Captura-de-Pantalla-2021-07-03-a-las-10.35.46-1001x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9866\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Captura-de-Pantalla-2021-07-03-a-las-10.35.46-1001x1024.jpg 1001w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Captura-de-Pantalla-2021-07-03-a-las-10.35.46-293x300.jpg 293w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Captura-de-Pantalla-2021-07-03-a-las-10.35.46-768x785.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Captura-de-Pantalla-2021-07-03-a-las-10.35.46-1502x1536.jpg 1502w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Captura-de-Pantalla-2021-07-03-a-las-10.35.46-2003x2048.jpg 2003w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Captura-de-Pantalla-2021-07-03-a-las-10.35.46.jpg 2038w\" sizes=\"(max-width: 1001px) 100vw, 1001px\" \/><figcaption>Fotograf\u00eda Jos\u00e9 Aym\u00e1<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">ANTONIO LUCAS \/ Jerez de la Frontera \/ Fotograf\u00eda: JOS\u00c9 AYM\u00c1 \/ PAPEL \/ EL MUNDO<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>En una placita asc\u00e9tica de Jerez de la Frontera, Ang\u00e9lica Liddell empu\u00f1a un vaso de agua con gas soltando haces de palabras para fijar su admiraci\u00f3n por Rafael de Paula.&nbsp;<strong>Ella es una de las creadoras de m\u00e1s talento, tormenta y potencia del teatro europeo<\/strong>&nbsp;. 55 a\u00f1os. Nunca ha asistido a una corrida de toros. \u00c9l es un torero legendario. 81 a\u00f1os. Tampoco ha pisado el teatro. Ambos, a petici\u00f3n de Liddell, se van a encontrar por primera vez en unas horas. EL MUNDO los acompa\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Ang\u00e9lica est\u00e1 nerviosa. De Paula, s\u00f3lo intrigado. Es viernes por la noche. Pide m\u00e1s agua con gas. Y, al rato, suena el tel\u00e9fono: De Paula confirma la cita de ma\u00f1ana: \u00abA las 11.00, en la puerta del Hotel Jerez\u00bb. Ella dice&nbsp;<strong>\u00abtemblar\u00e9, me quedar\u00e9 paralizada\u00bb<\/strong>. \u00c9l (a\u00fan al tel\u00e9fono) pregunta de nuevo el lugar y a\u00f1o de nacimiento de la escritora (Figueres, 1966), y si en verdad se llama como dice que se llama. (Su nombre burocr\u00e1tico es Ang\u00e9lica Gonz\u00e1lez).<\/p>\n\n\n\n<p>La cita puede ser una cat\u00e1strofe. O un incendio. O un aquelarre. O el principio de un amor. Incluso una fiesta. Es la hora. Es s\u00e1bado.&nbsp;<strong>A las 11.07, Rafael de Paula asoma con paso fr\u00e1gil por el &#8216;hall&#8217; del hotel<\/strong>. El pelo m\u00e1s corto que la \u00faltima vez. M\u00e1s blanco, menos desesperado. Camina asistido por un bord\u00f3n con punta de goma. Es un hombre pero podr\u00eda ser un druida, un temporal batiendo las rocas, un desprendimiento. Se detiene en el vest\u00edbulo y con la mirada vulpina escanea el entorno. Ang\u00e9lica Liddell se acerca y ese momento, ese instante, ese segundo previo, prenatural, enfrenta a dos seres que han hecho de la rabia un arte distinto, del cuerpo un idioma propio, de la penumbra una ferocidad, de la belleza un abismo.&nbsp;<strong>Algo ocurre entre ellos: un raro estremecimiento los vincula. Alguna gente mira y murmura<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ang\u00e9lica:<\/strong>&nbsp;No imagina, maestro, lo que para m\u00ed significa conocerlo. He llegado a usted desde Juan Belmonte, que es la \u00fanica senda posible siguiendo el curso de la poes\u00eda. Cu\u00e1ntos caminos recorridos para que sea verdad este d\u00eda&#8230; Usted y yo a\u00fan creemos en el peso de la tragedia, Rafael. El suyo es un arte sin miedo a lo espiritual. Lo admiro mucho.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Rafael de Paula:<\/strong>&nbsp;Bueno, bueno, te lo agradezco. \u00bfAng\u00e9lica, no es cierto? Pues eso, Ang\u00e9lica, a ver qu\u00e9 pasa.&nbsp;<strong>Hoy tengo ganas de decir cosas<\/strong>. \u00bfQu\u00e9 hora es&#8230;? \u00bfLas 11.20? Es el momento mejor para un amontillao. Si os parece, vamos a la Venta Gabriel, en los Cuartillos, a las afueras de Jerez. All\u00ed nadie molesta y estaremos a gusto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l se apoya en ella hasta llegar al coche del fot\u00f3grafo Jos\u00e9 Aym\u00e1 y&nbsp;<strong>comienza la marcha hasta la venta en una ma\u00f1ana de venganza solar que calienta las cabezas&nbsp;<\/strong>. Por el camino se habla y no se habla, cada cual ocupando los ojos en los retales de campo que recortan las ventanillas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2021\/06\/28\/16248969986747.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Una mesa en la Venta Gabriel. Cinco sillas. Al costado, otra m\u00ednima carretera que se disputan dos tractores en direcciones opuestas. Ang\u00e9lica Liddell habla de los \u00faltimos ensayos de su nueva pieza,&nbsp;<em>Liebestod. El olor a sangre no se me quita de los ojos Juan Belmonte<\/em>, que estrena en el Festival de Avi\u00f1\u00f3n el pr\u00f3ximo 8 de julio. Estar\u00e1 una semana en cartel y ya tiene el no hay billetes. \u00abEn Francia nos quieren\u00bb, dice. Del 23 al 25 de julio llevar\u00e1 la obra al Festival Grec de Barcelona. La suya es la propuesta m\u00e1s esperada de las dos citas. En el mismo espacio fundir\u00e1 a Wagner con Belmonte.&nbsp;<strong>La fascinaci\u00f3n por el m\u00e1s insurgente de los maestros del toreo le lleg\u00f3 (como descarga un rayo) al leer la biograf\u00eda firmada por Manuel Chaves Nogales<\/strong>. Traen la botella de amontillao. Cinco copas. Una cubitera. Queso en un plato; en el otro, jam\u00f3n. Tambi\u00e9n agua con gas para un vaso solo.<\/p>\n\n\n\n<p>Rafael de Paula prende un ducados, chasquea suavemente los labios. Y hace que responde a algo, aunque nadie pregunt\u00f3. Echa a hablar navegando sobre recuerdos e intuiciones, sin temor a naufragar.&nbsp;<strong>Monologa con algo de catarsis, propiciando silencios y asombros en el aforo peque\u00f1o<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R. de P.:<\/strong>&nbsp;Belmonte dice eso de que se torea como se es. Y tiene raz\u00f3n. Belmonte trae el temple. Y lo que \u00e9l hace, con los pies planos, no hay quien lo haga m\u00e1s. Es un revolucionario. El toro que torea Belmonte ah\u00ed queda. No necesita, como Joselito, torear todos los toros del mundo. A \u00e9l le bast\u00f3 con 10 o 12 en su vida entera. Ah\u00ed tienes el fen\u00f3meno. Es clasicismo y pureza como nunca antes.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A. L.:<\/strong>&nbsp;\u00bfCree que la muerte de Joselito transform\u00f3 el sentimiento de Belmonte en la plaza&#8230;?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.P.:<\/strong>&nbsp;&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A.L.:<\/strong>&nbsp;Dicen que le gustaba el crep\u00fasculo y torear en el campo cuando se hac\u00eda de noche.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.P.<\/strong>: Mira, Ang\u00e9lica, a m\u00ed los t\u00f3picos no me gustan. Belmonte era un hombre muy inteligente y estaba lejos de esas cosas. Se relacion\u00f3 con los mejores artistas de su tiempo, porque ellos lo buscaron: Ortega y Gasset o Valle-Incl\u00e1n, que (por cierto) no sab\u00eda de toros&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A.L.:<\/strong>&nbsp;Le suced\u00eda como a m\u00ed, que no s\u00e9 nada. Pero me interesa la tragedia que acumula el toreo, a la que he llegado por la poes\u00eda y por la belleza. Es verdad, hay quienes no entendemos de toros, pero tenemos la sensibilidad para detectar el enigma y lo bello all\u00ed donde sucede.&nbsp;<strong>Me siento cerca de la genealog\u00eda espiritual de algunos toreros<\/strong>. De usted, del que m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.P.:<\/strong>&nbsp;De Belmonte se dice que era cl\u00e1sico. Vale. Bien. Pero exactamente era barroco y del romanticismo, con una cabeza digna de haber sido esculpida por Miguel \u00c1ngel Buonarroti.&nbsp;<strong>\u00a1Si delante del toro parece hasta bonito!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>A.L.:<\/strong>&nbsp;Porque se transfigura. Ese es el esp\u00edritu excelso del arte.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.P.:<\/strong>&nbsp;Eso les ocurre a los genios, que son seres superiores. Yo he conocido a alguno, tanto mujeres como hombres. Para m\u00ed,&nbsp;<strong>Belmonte era un ser superior. Y mi suerte es que me dio su reconocimiento<\/strong>. Ten\u00eda una gran intuici\u00f3n y ten\u00eda que ser as\u00ed. Belmonte es como ten\u00eda que ser. No hablaba, pero cuando abr\u00eda la boca era como escuchar las campanas de la catedral&#8230; Y eso sucede porque \u00e9l no estuvo cerca de la verdad, sino en la verdad. Pi\u00e9nsalo. Es muy distinto estar cerca a estar dentro&#8230;. Estamos aqu\u00ed en la gloria, \u00bfno te parece, Ang\u00e9lica?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A.L.:<\/strong>&nbsp;Para m\u00ed escucharlo a usted es escuchar la verdad, algo cada vez m\u00e1s dif\u00edcil.&nbsp;<strong>Por eso lo he buscado.<\/strong>&nbsp;Hay personas tocadas por los dioses&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.P.:<\/strong>&nbsp;Pero mucho de eso se ha perdido. Hoy el toreo tiene demasiada mentira. La manera de ejecutar el toreo est\u00e1 llena de falsedad y de hombres embusteros. Yo tengo un sentido del toreo serio, pero estos de ahora \u00bfa d\u00f3nde han&nbsp;<em>llevao<\/em>&nbsp;el arte? \u00bfA d\u00f3nde?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A.L.:<\/strong>&nbsp;Al espect\u00e1culo m\u00e1s burdo.&nbsp;<strong>El toreo, como tantas cosas, desaparecer\u00e1 por la invasi\u00f3n de la mediocridad<\/strong>. Hay que volver al arte, a la liturgia, a la misa. Al teatro le sucede lo mismo, Rafael. Se ha perdido el sentido de la tragedia y el sentido de la verdad. En todos los \u00e1mbitos del arte estamos viviendo en el embuste. Es una cat\u00e1strofe. Yo me siento cada vez m\u00e1s sola.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2021\/06\/28\/16248969960649.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Rafael de Paula pide m\u00e1s amontillao. El silencio se llena de p\u00e1jaros que pasan y del ruido de una moto haciendo trompos. Ang\u00e9lica Liddell estrenar\u00e1 en Avi\u00f1\u00f3n un vestido de torear negro y azabache como el que sac\u00f3 Rafael de Paula en la tarde del 14 de abril de 1986, en La Maestranza. Lo ha hecho el mismo sastre: Justo Algaba. De Paula le da instrucciones para ce\u00f1irlo bien, y le indica detalles necesarios sobre el color del faj\u00edn y del corbat\u00edn. Tambi\u00e9n de los pespuntes.&nbsp;<strong>Y cuando nadie lo espera se pone en pie, se quita la chaqueta, con el bord\u00f3n hace el palillo de la muleta y explica, a su manera intransferible, lo que es un muletazo, lo que puede suceder en un pase de pecho infinito si la emoci\u00f3n se pone de su parte<\/strong>&#8230; En ese instante la ma\u00f1ana queda quieta y musical en la palma de su mano derecha.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ang\u00e9lica Liddell observa, se encoge levemente y en los ojos le asoma un agua de m\u00e1s<\/strong>. Dos, tres, cuatro pases. Rafael de Paula sonr\u00ede, mantiene la postura, despu\u00e9s del pase de pecho, explica los detalles y algo lo estremece muy suave. Desarma despacio la muleta haciendo que la chaqueta vuelva a ser lo que es. Pide el bord\u00f3n para dar los tres pasos hasta la silla. El ducados que prende, una vez sentado, le humea la ceja.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A.L.:<\/strong>&nbsp;Los toros son la expresi\u00f3n m\u00e1s alta de la belleza de nuestra cultura. No es tipismo, ni folclore, sino aquello que expresa la est\u00e9tica de lo sublime. \u00a1Y que algo as\u00ed no lo hayan sabido proteger ni los toreros&#8230;!&nbsp;<strong>Eso delata que se ha acabado con el sentido tr\u00e1gico del arte, con la autenticidad de algo tan sobrecogedor que hiere.<\/strong>&nbsp;Sin embargo, en usted hay trascendencia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.P.:<\/strong>&nbsp;Porque no finjo lo que no existe. Yo voy a lo m\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A.L.:<\/strong>&nbsp;\u00bfLe interesa alg\u00fan torero de hoy?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.P.:<\/strong>&nbsp;Morante es el \u00fanico que tiene lo que no tienen los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A.L.:<\/strong>&nbsp;El espect\u00e1culo&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.P.:<\/strong>&nbsp;Un momento. Si hablamos de toros no cabe la palabra espect\u00e1culo. El toreo es un acontecimiento.&nbsp;<strong>Quien dice espect\u00e1culo es un ignorante<\/strong>. \u00bfC\u00f3mo se puede tener puro sentimiento si se habla de esa manera?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A.L.:<\/strong>&nbsp;Tiene raz\u00f3n. Tiene raz\u00f3n. De hecho, considero el teatro de la misma manera, un acontecimiento. Eso es.&nbsp;<strong>El teatro es como el toreo, la desnudez pura<\/strong>. Y a\u00fan mejor que el teatro, porque el toro no miente nunca y adem\u00e1s no sabe hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>El mediod\u00eda est\u00e1 venteado con aires de finca. Los comensales que llegan a la venta miran a Rafael de Paula. Lo vuelven a mirar. Hacen amago de acercarse, pero ninguno remata la senda de mesa a mesa. La conversaci\u00f3n se expande sin orillas y se detiene con la misma vehemencia con la que saltamos de un tema a otro. En el cap\u00edtulo de la amistad, Rafael de Paula hace un gesto de dolor dejando salir una tristeza s\u00fabita al recordar a su amigo Pedro Trapote, ganadero fallecido hace unos meses, a los 54 a\u00f1os.&nbsp;<strong>Un llanto hipado siega las palabras. La mesa se pone oscura como una noche imprevista<\/strong>. Ang\u00e9lica Liddell se contagia de duelo y los dos lagrimean y bajan la cabeza y hunden en el pecho la barbilla. Con las manos deshacen m\u00ednimos surcos de agua en su cara. Y no se miran. Y alguien dice \u00abay, ay, ay\u00bb. Y tampoco se mueve nadie. Y Rafael se levanta despacio impuls\u00e1ndose con el bord\u00f3n, muy despacio, y sale a la calle.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2021\/06\/28\/16248969975053.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>La hora de recoger es la m\u00e1s dif\u00edcil.&nbsp;<strong>En el coche de regreso a Jerez, la conversaci\u00f3n vuelve a ser dispersa, casi festiva, alegre a su manera<\/strong>. Si el llanto dej\u00f3 tristeza, el sol pone perpetuidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A.L.:<\/strong>&nbsp;Rafael,&nbsp;<strong>me acordar\u00e9 mucho de usted el d\u00eda que pise el escenario de Avi\u00f1\u00f3n<\/strong>&nbsp;con el vestido de torear negro y azabache que me he hecho, igual que el suyo, aunque no sabr\u00e9 llevarlo como lo llevaba usted.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.P.:<\/strong>&nbsp;Bueno, bueno. A m\u00ed me pareces una persona inteligente, Ang\u00e9lica.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A.L.:<\/strong>&nbsp;\u00bfY ahora, cuando llegue a su casa, qu\u00e9 har\u00e1?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.P.:<\/strong>&nbsp;Qu\u00e9 voy a hacer: sentarme y pensar.<\/p>\n\n\n\n<p>Al salir del coche, la despedida es una extra\u00f1a ceremonia. Sin aspavientos. Sin carnaval. Ang\u00e9lica Liddell pregunta a Rafael de Paula si lo puede tocar. \u00c9l asiente.&nbsp;<strong>Ella entorna los ojos y pasa las manos indecisas por la cara del torero, leyendo la piel y sus salientes con las yemas de los dedos, como hacen los ciegos<\/strong>. Cara a cara, Rafael de Paula y Ang\u00e9lica Liddell. Un torero legendario, una mujer de instinto feroz en el teatro. Dos seres que vienen de la noche y hacia la noche van. Puede que no se vuelvan a encontrar. Se miran a la corta distancia que queda entre las \u00faltimas sospechas de estar solos, con el peso (a plena luz) de una misma penumbra.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A.L.:<\/strong>&nbsp;Es usted un hombre muy hermoso.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>R.P.:<\/strong>&nbsp;Muchas gracias.<\/p>\n\n\n\n<p>Rafael de Paula pide ayuda para abrir la cancela del breve jard\u00edn de su casa. Le damos tres vueltas de llave a la cerradura. Empuja levemente con un hombro y entra despacio en sus dominios, con dignidad imbatible, con elegante desamparo. Espectral. Sin mirar atr\u00e1s. Pide, mientras se aleja, que volvamos a echar el cierre. \u00abTiradme las llaves por encima. Ma\u00f1ana las recojo\u00bb. Lanzamos el llavero y el golpe seco del metal contra el cemento es la confirmaci\u00f3n de que la tarde est\u00e1 ultimada, igual que concluyen bruscamente una vida, una historia. Clac.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/www.elmundo.es\/cultura\/teatro\/2021\/07\/02\/60d5a96ffdddffa0b38b45fd.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El legendario torero es un mito vivo para la dramaturga y poeta, una de las autoras m\u00e1s feroces del teatro [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":9866,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[2463,2464,2462,2465],"class_list":["post-9865","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","tag-angelica-liddel","tag-festival-de-avinon","tag-rafael-de-paula","tag-toreo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9865","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9865"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9865\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9867,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9865\/revisions\/9867"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9866"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9865"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9865"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9865"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}