{"id":98388,"date":"2025-04-25T06:11:21","date_gmt":"2025-04-25T12:11:21","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=98388"},"modified":"2025-04-25T06:11:23","modified_gmt":"2025-04-25T12:11:23","slug":"bienvenidos-al-siglo-antisocial-vivimos-ahora-mas-solos-que-nunca-icon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/bienvenidos-al-siglo-antisocial-vivimos-ahora-mas-solos-que-nunca-icon\/","title":{"rendered":"Bienvenidos al \u201csiglo antisocial\u201d: \u00bfvivimos ahora m\u00e1s solos que nunca? | ICON"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Las nuevas rutinas, como comer solos frente al m\u00f3vil, son el s\u00edntoma de una gran epidemia de aislamiento autoimpuesto. Los \u00faltimos estudios demuestran que provocan la infelicidad de cada vez m\u00e1s j\u00f3venes<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"751\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/2METUNGGEZBOLKUHGBBUXQ5N4I-copia-1024x751.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-98389\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/2METUNGGEZBOLKUHGBBUXQ5N4I-copia-1024x751.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/2METUNGGEZBOLKUHGBBUXQ5N4I-copia-300x220.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/2METUNGGEZBOLKUHGBBUXQ5N4I-copia-768x563.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/2METUNGGEZBOLKUHGBBUXQ5N4I-copia.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">&#8216;Habitaci\u00f3n de hotel&#8217;, de Edward Hopper, pintado en 1931.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-e142707f2946a69f5c82c70437f2a2f0\"><strong><a href=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/miquel-echarren-torres\/#?rel=author_top\">Miquel Echarri<\/a> \/ ICON<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfNos estamos quedando m\u00e1s solos que nunca? No es una pregunta ret\u00f3rica. O al menos no lo es para analistas tan l\u00facidos de la realidad contempor\u00e1nea como el estadounidense Derek Thompson, editor de la revista&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.theatlantic.com\/world\/\"><em>The Atlantic<\/em><\/a>&nbsp;y autor de ensayos como&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.theatlantic.com\/world\/\"><em>On Work: Money, Meaning, Identity<\/em><\/a>o<a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2019\/04\/02\/icon\/1554220027_104015.html.\"><em>Creadores de hits<\/em><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>En opini\u00f3n de Thompson, Estados Unidos y tal vez el planeta en su conjunto padecen una epidemia de soledad autoimpuesta que est\u00e1 transformando \u201cnuestras personalidades, nuestra ideolog\u00eda e incluso nuestra relaci\u00f3n con la realidad\u201d. \u00c9l ha bautizado la \u00e9poca en que vivimos como \u201cel siglo antisocial\u201d, y asegura estar sufriendo sus estragos tanto en su propia vida como en las de la mayor\u00eda de personas de su entorno inmediato.<\/p>\n\n\n\n<p>En un ambicioso art\u00edculo en la revista que coordina, Thompson parte de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.theatlantic.com\/magazine\/archive\/2025\/02\/american-loneliness-personality-politics\/681091\/\">una an\u00e9cdota elevada a categor\u00eda<\/a>, interpretada como s\u00edntoma: en el bar mexicano de Carolina del Norte que frecuenta \u00e9l desde hace a\u00f1os ya casi nadie acude a tomar un par de cervezas en la barra y charlar con los parroquianos. Hoy, el negocio parece ir mejor que nunca, pero se ha convertido en un local de comida preparada que despacha decenas de bandejas por minuto. La gente las encarga haciendo uso de una aplicaci\u00f3n, las recoge de un mostrador junto a la cocina, las paga y se las lleva a casa. Una delicada coreograf\u00eda de consumo que se ejecuta con precisi\u00f3n mec\u00e1nica y, al menos para Thompson, descorazonadora, en cuesti\u00f3n de segundos y sin que nadie cruce una sola palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>Un establecimiento que hasta apenas un par de a\u00f1os viv\u00eda de la interacci\u00f3n social espont\u00e1nea y locuaz se ha convertido en un silencioso n\u00facleo de intercambio de bandejas de comida por dinero. Los camareros ya no ejercen de psic\u00f3logos. Las mesas ya apenas se utilizan, han dejado de ser clubes sociales u oficinas improvisadas. Los Estados Unidos de&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/1992\/12\/21\/radiotv\/724892402_850215.html\">Frasier, Norm y Sam Malone<\/a>&nbsp;est\u00e1n dejando de existir.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Nada que decirnos<\/h3>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 ha ocurrido? Thompon conversa con Rae Mosher, administrador del reconvertido bar mexicano, y encuentra en \u00e9l a un profesional pragm\u00e1tico, que ha conseguido interpretar con precisi\u00f3n las expectativas y h\u00e1bitos de sus nuevos clientes: no quieren interactuar con nadie, les basta con integrar un acto de consumo sencillo y as\u00e9ptico en sus rutinas cotidianas. \u00bfPara qu\u00e9 obstinarse en sacarlos de su nueva zona de confort, de sus burbujas de fobia social en equilibrio con la hiperconectividad autista? D\u00e9mosles lo que piden.<\/p>\n\n\n\n<p>Thompson tiene una tesis: un enemigo invisible (digamos, provisionalmente, que ha sido una coalici\u00f3n de pandemia, tel\u00e9fonos m\u00f3viles y el signo de los tiempos) hace que pasemos cada vez m\u00e1s tiempo en nuestros hogares, consolidados como refugios de confort y ocio. Eso ha reforzado dos tipos de conexiones humanas: las m\u00e1s cercanas (con la familia nuclear y los amigos \u00edntimos) y las m\u00e1s lejanas, las decenas, centenares o miles de seres humanos con los que interactuamos de forma espor\u00e1dica en redes sociales. Lo que estamos sacrificando con este cambio de h\u00e1bitos y reorganizaci\u00f3n general de nuestro tiempo es el amplio espectro de&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/ideas\/2023-07-28\/charlar-con-desconocidos-ese-placer-casi-viejuno-que-estamos-aparcando.html\">relaciones intermedias<\/a>. Vecinos, gente del barrio, compa\u00f1eros de trabajo, camareros y dependientes de los locales que frecuentamos. Personas, en definitiva, que forman parte de nuestro entorno inmediato pero no de nuestro c\u00edrculo \u00edntimo y a las que no hace mucho dedic\u00e1bamos una parte sustancial de nuestro tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>La erosi\u00f3n imparable de este c\u00edrculo intermedio explicar\u00eda, de nuevo seg\u00fan Thompson, que lo \u00fanico que intercambiemos con los rostros conocidos sea un saludo cauto y reticente y que, cada vez m\u00e1s, desayunemos, comamos, cenemos e incluso nos tomemos una cerveza solos, con nuestro tel\u00e9fono m\u00f3vil o ante la pantalla del ordenador. Pero eso no es todo. De ese anillo de inmediatez superficial distante depende, en gran medida, la textura social y la consolidaci\u00f3n de redes comunitarias. Es en&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/espana\/madrid\/2024-06-20\/parroquianos-contra-turistas-por-que-los-bares-de-barrio-han-esquivado-la-gentrificacion.html\">lugares como los bares&nbsp;<\/a>donde la gente se da (o se daba) la oportunidad de explorarse, conocerse, entenderse y establecer peque\u00f1as o grandes conexiones anal\u00f3gicas. En los bares se formaban partidos pol\u00edticos y clubs sociales, se forjaban amistades expr\u00e9s o conexiones er\u00f3ticas. Todo ello, ant\u00eddotos contra la soledad.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Rancho solitario<\/h3>\n\n\n\n<p>Para Allie Volpe, experta en relaciones sociales y salud mental de la revista<em>&nbsp;Vox<\/em>, ninguna generaci\u00f3n de estadounidenses ha pasado tanto tiempo en soledad (voluntaria o involuntaria)&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.vox.com\/even-better\/405015\/americans-dining-alone-social-isolation-loneliness-world-happiness-repo\">como la actual<\/a>. Para Volpe, el principal s\u00edntoma de este auge del comportamiento antisocial es que uno de cada cuatro estadounidenses come solo todos o casi todos los d\u00edas de la semana, un 53% m\u00e1s que en 2003.<\/p>\n\n\n\n<p>La tendencia resulta tan llamativa que el \u00cdndice Global de Felicidad (World Happiness Report) de las Naciones Unidas le ha dedicado uno de los&nbsp;<a href=\"https:\/\/worldhappiness.report\/ed\/2025\/sharing-meals-with-others-how-sharing-meals-supports-happiness-and-social-connections\/\">principales cap\u00edtulos de su \u00faltimo informe anual<\/a>. Con frecuencia, comemos solos porque elegimos estar solos, aunque sea en esa soledad tan concurrida de nuestras interacciones digitales.<\/p>\n\n\n\n<p>No es una decisi\u00f3n sin consecuencias. Para Jan-Emmanuel De Neve, profesor de Econom\u00eda y Bienestar de la Universidad de Oxford y uno de los editores del \u00edndice, \u201cexiste una correlaci\u00f3n muy directa entre soledad e infelicidad\u201d. M\u00e1s a\u00fan, la soledad autoimpuesta, por mucho que parezca responder a una tendencia individual o generacional y, por tanto, parezca \u201csatisfactoria a corto plazo\u201d es fuente de desequilibrios emocionales y p\u00e9rdida de bienestar.<\/p>\n\n\n\n<p>Los pa\u00edses m\u00e1s felices del mundo, seg\u00fan De Neve, siguen siendo Finlandia, Dinamarca, Islandia y Suecia. Es decir, precisamente aquellos en los que, entre otros muchos factores, menos parece haber progresado en los \u00faltimos a\u00f1os la epidemia de la soledad. Seg\u00fan John Helliwell, otro de los editores del \u00cdndice, resulta muy significativo que el porcentaje de finlandeses de todas las edades que comen en compa\u00f1\u00eda haya incluso aumentado en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Finlandia, por cierto, es tambi\u00e9n el lugar del planeta en que resulta m\u00e1s probable que te llamen para decirte que has perdido la cartera y&nbsp;<a href=\"https:\/\/edition.cnn.com\/travel\/worlds-happiest-countries-2025-wellness\/index.htm\">queden contigo para devolv\u00e9rtela<\/a>. En palabras de Helliwell, tener un estado del bienestar financiado con impuestos progresivos \u201csuele hacer m\u00e1s felices a una amplia mayor\u00eda ciudadanos\u201d, pero \u201cno garantiza que un desconocido te devuelva la cartera o que tus compa\u00f1eros de trabajo est\u00e9n dispuestos a sentarse a comer contigo\u201d. Esto \u00faltimo depende m\u00e1s bien de la existencia de \u201cindividuos con sentido comunitario y que se preocupan genuinamente por las personas que les rodean\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n ese factor, la riqueza, variedad y frecuencia de las interacciones sociales, ayudar\u00eda a explicar que dos pa\u00edses latinoamericanos, Costa Rica y M\u00e9xico, hayan entrado por vez primera en la estrecha \u00e9lite de los 10 m\u00e1s felices del mundo. Estados Unidos, en cambio, desciende a la posici\u00f3n 24, una p\u00e9rdida de felicidad relativa no atribuible a la inflaci\u00f3n, a la reelecci\u00f3n de Donald Trump o al consumo de fentanilo, sino a que un grupo de edad en concreto, los menores de 30 a\u00f1os (s\u00ed, los que dedican m\u00e1s tiempo a las interrelaciones sociales y menos a las f\u00edsicas), se declara ahora&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/sociedad\/2023-01-26\/la-huella-de-la-pandemia-en-ninos-y-adolescentes-duermen-menos-comen-peor-y-son-mas-infelices-sobre-todo-ellas.html\">m\u00e1s infeliz que nunca<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta tentador concluir que los costarricenses y mexicanos son cada vez m\u00e1s felices porque, a diferencia de los estadounidenses, comen en compa\u00f1\u00eda. Pero De Neve y su equipo insisten en que la felicidad, por mucho que pueda pesarse, medirse y calibrarse en t\u00e9rmino objetivos, depende de m\u00faltiples factores y no permite lecturas tan reduccionistas.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfSoledad con e\u00f1e?<\/h3>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 decir de Espa\u00f1a? \u00bfC\u00f3mo se traduce a nuestro pa\u00eds esta (presunta) epidemia global de soledad autoimpuesta que hace que los seres humanos seamos cada vez m\u00e1s infelices? Despu\u00e9s de todo, vivimos en uno de los para\u00edsos de la interacci\u00f3n social espont\u00e1nea, la tierra de los 277.000 bares y restaurantes (uno por cada 175 habitantes), el lugar en que nadie est\u00e1 nunca demasiado lejos de una ca\u00f1a fr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Datos recientes, como los de&nbsp;<a href=\"https:\/\/hbsc.org\/publications\/reports\/a-focus-on-adolescent-mental-health-and-well-being-in-europe-central-asia-and-canada\/\">un estudio de 2024 elaborado por la consultora HSBC<\/a>, apuntan que tambi\u00e9n los espa\u00f1oles (como los estadounidenses y a diferencia de finlandeses y costarricenses) nos sentimos hoy m\u00e1s solos que nunca. La tendencia se ven\u00eda observando de manera muy n\u00edtida, desde hace al menos una d\u00e9cada, entre los mayores de 65 a\u00f1os, y sol\u00eda considerarse uno de los peajes que pagamos por ser una de las sociedades m\u00e1s longevas del mundo: los espa\u00f1oles viven cada vez m\u00e1s tiempo y, tarde o temprano, se quedan sin apenas compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La novedad es que cada vez son m\u00e1s (alrededor de uno de cada cuatro) los j\u00f3venes y adolescentes espa\u00f1oles que se sienten solos o muy solos. Es m\u00e1s, tres de cada cuatro dicen conocer al menos a una persona de su grupo de edad que padece soledad no deseada. El estudio ha detectado correlaciones que podr\u00edan resultar muy significativas. Por ejemplo, cerca de la mitad de los que dicen sentirse solos asegura haber sufrido discriminaci\u00f3n o acoso en la escuela. Y, como ocurre en Estados Unidos, los j\u00f3venes que m\u00e1s utilizan internet y las redes sociales suelen ser los m\u00e1s proclives a sentirse solos y a quejarse de una falta nociva de relaciones \u201creales\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Otros indicadores apuntan en la misma direcci\u00f3n. En Espa\u00f1a, hace ya varios a\u00f1os que el n\u00famero de personas adultas sin pareja (20,68 millones de personas) supera al de casadas (20,1). Por supuesto, entre los&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/sociedad\/2025-03-02\/cada-vez-mas-solteras-y-mas-felices-muchos-hombres-no-estan-sabiendo-estar-a-la-altura.html\">14,9 millones de solteros<\/a>&nbsp;y los 5,8 millones de separados y viudos hay un alto porcentaje de personas que tienen relaciones sentimentales no formalizadas, pero las cifras suponen, en cualquier caso, un brusco golpe de volante en direcci\u00f3n a una sociedad con cada vez menos proyectos de convivencia y compromisos estables.<\/p>\n\n\n\n<p>La Encuesta Continua de Hogares del&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.ine.es,\/\">Instituto Nacional Estad\u00edstica (INE<\/a>), cuenta tambi\u00e9n una historia muy parecida: el n\u00famero de espa\u00f1oles que viven solos no deja de aumentar y ha alcanzado ya los 4.584.200 de individuos. De momento, este \u00edndice de soledad residencial afecta sobre todo a los mayores de 65 a\u00f1os (25% del total), pero est\u00e1 aumentando en todos los grupos de edad. Cada vez son m\u00e1s los ciudadanos que aseguran haber pasado casi toda su vida adulta en completa soledad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, el dato que tal vez m\u00e1s nos acerca a responder a una pregunta crucial: \u00bfexiste una excepci\u00f3n ib\u00e9rica en t\u00e9rminos de soledad o m\u00e1s bien estamos m\u00e1s cerca de lo que creemos de los Estados Unidos que describe Derek Thompson? Ese dato es&nbsp;<a href=\"https:\/\/documentacion.fundacionmapfre.org\/documentacion\/publico\/es\/media\/group\/1119025.do\">el porcentaje de espa\u00f1oles<\/a>&nbsp;que comen y cenan solos de manera habitual. Y, al parecer, no deja de crecer y supera ya el 20%, no muy lejos del 25% registrado en Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace ya 43 a\u00f1os que Paul Auster escribi\u00f3&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2010\/05\/29\/babelia\/1275091970_850215.html\"><em>La invenci\u00f3n de la soledad<\/em><\/a>. En nuestro mundo contempor\u00e1neo de hiperconectividad y soledades muy concurridas, la estamos reinventando. Tambi\u00e9n en la Espa\u00f1a de los cientos de miles de bares.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><\/h2>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/elpais.com\/suscripciones\/premium\/upgrade\/?utm_source=autopromo&amp;utm_medium=interno&amp;utm_campaign=YYYY_MM_capping_upgrade\"><\/a><a href=\"https:\/\/elpais.com\/icon\/2025-04-25\/bienvenidos-al-siglo-antisocial-vivimos-ahora-mas-solos-que-nunca.html#\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/elpais.com\/icon\/2025-04-25\/bienvenidos-al-siglo-antisocial-vivimos-ahora-mas-solos-que-nunca.html#\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Sobre la firma<\/h3>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/https%3A%2F%2Fauthor-service-images-prod-us-east-1.publishing.aws.arc.pub%2Fprisa%2F762ddd5b-32ab-45e0-a9aa-55b8754d659c.png?auth=a7117f959a5ae2ccf93726e237a3387a96bc73294822fd197ffa733eca0217de&amp;width=100&amp;height=100&amp;smart=true\" alt=\"Miquel Echarri\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/miquel-echarren-torres\/\">Miquel Echarri<\/a>Ver biograf\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/elpais.com\/icon\/2025-04-25\/bienvenidos-al-siglo-antisocial-vivimos-ahora-mas-solos-que-nunca.html\">https:\/\/elpais.com\/icon\/2025-04-25\/bienvenidos-al-siglo-antisocial-vivimos-ahora-mas-solos-que-nunca.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las nuevas rutinas, como comer solos frente al m\u00f3vil, son el s\u00edntoma de una gran epidemia de aislamiento autoimpuesto. 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