{"id":97839,"date":"2025-04-16T08:35:31","date_gmt":"2025-04-16T14:35:31","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=97839"},"modified":"2025-04-16T08:35:33","modified_gmt":"2025-04-16T14:35:33","slug":"opinion-vargas-llosa-une-bete-a-ecrire","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/opinion-vargas-llosa-une-bete-a-ecrire\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n | Vargas Llosa: Une b\u00eate \u00e0 \u00e9crire"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"500\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-71831\" style=\"width:199px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar.jpeg 500w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar-300x300.jpeg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar-150x150.jpeg 150w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-27257aba796181782a833f9e5154a65c\" style=\"font-size:26px\"><strong><em>Por Dr. Fidencio Aguilar V\u00edquez<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<strong>muerte de Vargas Llosa,<\/strong>&nbsp;como la de otros grandes y buenos artistas de la escritura, suscita la lectura y relectura de sus obras, que suele ser la forma en que su&nbsp;<strong>legado cobra nueva vigencia<\/strong>. Muere el hombre, pero persiste la obra. Desde&nbsp;<strong><em>La ciudad y los perros<\/em><\/strong>&nbsp;(que el autor hab\u00eda titulado inicialmente&nbsp;<em>La morada del h\u00e9roe<\/em>), rescatada por Carlos Barral en los a\u00f1os sesenta, hasta&nbsp;<strong><em>Le dedico mi silencio<\/em><\/strong>&nbsp;(la \u00faltima que public\u00f3 en vida), se traza un hilo conductor y una evoluci\u00f3n en el talante y talento del autor peruano.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Disciplina y preparaci\u00f3n<\/strong>, tanto f\u00edsica como intelectual, sumadas a&nbsp;<strong>inspiraci\u00f3n y creatividad<\/strong>, formaron en el Nobel una unidad que le dio consistencia y contundencia a su escritura. Su opci\u00f3n por las letras, primero en la Universidad de San Marcos y luego en la Complutense, donde realiz\u00f3 su doctorado, da cuenta de su&nbsp;<strong>f\u00e9rrea voluntad<\/strong>. Esta disciplina se reflejaba tambi\u00e9n en su&nbsp;<strong>rutina cotidiana<\/strong>: ejercicio f\u00edsico, seguido de dos horas de lectura de diarios y revistas antes de comenzar a escribir.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos de sus bi\u00f3grafos se\u00f1alan que su&nbsp;<strong>pasi\u00f3n por la escritura<\/strong>&nbsp;estaba por encima de otras, como las mujeres o los viajes. Cuando viv\u00eda en Par\u00eds, un&nbsp;<strong>editor<\/strong>&nbsp;que descansaba en su casa cont\u00f3 que, mientras escuchaba los silencios y las pulsiones de la m\u00e1quina de escribir, oy\u00f3 una&nbsp;<strong>voz femenina<\/strong>. Sigui\u00f3 escuchando las teclas y, despu\u00e9s de un rato, la voz del escritor: \u201c\u00bfQu\u00e9 haces? \u00a1V\u00edstete que te vas a enfriar!\u201d Luego, un portazo. Y enseguida, de nuevo, el tecleo incesante. Incluso en sus viajes de descanso, Vargas Llosa desaparec\u00eda durante un par de horas: iba a cumplir con su trabajo diario (1).<\/p>\n\n\n\n<p>Se han escrito y escribir\u00e1n muchos textos sobre \u00e9l, con raz\u00f3n, trat\u00e1ndose de un autor tan famoso, relevante y pol\u00e9mico. Yo quiero subrayar&nbsp;<strong>c\u00f3mo llegu\u00e9 a sus textos<\/strong>&nbsp;y c\u00f3mo me impact\u00f3 su&nbsp;<strong>personalidad intelectual<\/strong>. Me gust\u00f3 mucho un ensayo suyo sobre&nbsp;<strong>Albert Camus<\/strong>&nbsp;y el absurdo, que creo fue lo primero que le\u00ed de \u00e9l. Desde luego, su intervenci\u00f3n en los coloquios convocados por Octavio Paz, donde calific\u00f3 a M\u00e9xico como&nbsp;<strong>\u201cla dictadura perfecta\u201d<\/strong>, es insoslayable: sintetiz\u00f3 con precisi\u00f3n lo que era el&nbsp;<strong>r\u00e9gimen pol\u00edtico<\/strong>&nbsp;de entonces. Esto fue a principios de los noventa.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi reencuentro con sus textos vino con la publicaci\u00f3n de la edici\u00f3n especial del IV Centenario de&nbsp;<strong><em>Don Quijote de la Mancha<\/em><\/strong>&nbsp;(2004): \u201cUna novela para el siglo XXI\u201d (2). El tema de la&nbsp;<strong>libertad<\/strong>, ah\u00ed tratado, resulta profundamente sugerente y expresa lo que Vargas Llosa piensa de la novela: nos permite vivir vidas que no vivir\u00edamos, desear lo ajeno, imaginar mundos mejores. Y ese deseo puede derivar en&nbsp;<strong>cambio social positivo<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>En&nbsp;<strong><em>La verdad de las mentiras<\/em><\/strong>, afirma:&nbsp;<em>\u201ca la vez que aplacan transitoriamente la insatisfacci\u00f3n humana, las ficciones tambi\u00e9n la azuzan, espoleando los deseos y la imaginaci\u00f3n\u201d<\/em>&nbsp;(3). Desde ah\u00ed, el&nbsp;<strong>deseo de libertad<\/strong>&nbsp;cobra cuerpo. \u201cSalir de s\u00ed mismo, ser otro, aunque sea ilusoriamente, es una manera de ser menos esclavo y de experimentar los riesgos de la libertad\u201d (4). En ese \u00e1mbito puede tambi\u00e9n descubrirse la&nbsp;<strong>\u201cverdadera historia\u201d<\/strong>, la que los historiadores no saben o no pueden contar. \u00a1Y mucho menos la que narran los oficialismos!<\/p>\n\n\n\n<p>Este libro, adem\u00e1s, me dio una&nbsp;<strong>verdadera lecci\u00f3n de literatura<\/strong>&nbsp;<strong>contempor\u00e1nea<\/strong>. No s\u00f3lo ampli\u00f3 mi horizonte de mundos \u2014algunos ya entrevistos\u2014, sino que me llev\u00f3 a leer novelas referidas en \u00e9l y a descubrir autores valiosos.<\/p>\n\n\n\n<p>Le\u00ed&nbsp;<em>El coraz\u00f3n de las tinieblas<\/em>&nbsp;de&nbsp;<strong>Conrad<\/strong>,&nbsp;<em>Dublineses<\/em>&nbsp;de&nbsp;<strong>Joyce<\/strong>,&nbsp;<em>El lobo estepario<\/em>&nbsp;de<strong>&nbsp;Hesse<\/strong>&nbsp;(que ya hab\u00eda le\u00eddo),&nbsp;<em>Tr\u00f3pico de c\u00e1ncer<\/em>&nbsp;de&nbsp;<strong>Miller&nbsp;<\/strong>(y luego otros del mismo autor),&nbsp;<em>Auto de fe<\/em>&nbsp;de&nbsp;<strong>Canetti<\/strong>&nbsp;(y casi toda su obra traducida al castellano),&nbsp;<em>El reino de este mundo<\/em>&nbsp;de&nbsp;<strong>Carpentier<\/strong>\u2026 En fin, un banquete literario, con libros ya conocidos y otros nuevos, como&nbsp;<em>El cuaderno dorado<\/em>&nbsp;de&nbsp;<strong>Lessing<\/strong>&nbsp;y&nbsp;<em>Sostiene Pereira<\/em>&nbsp;de&nbsp;<strong>Tabucch<\/strong>i.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro libro suyo que me gust\u00f3 fue&nbsp;<strong><em>El lenguaje de la pasi\u00f3n<\/em><\/strong>, una colecci\u00f3n de breves ensayos sobre nuestro tiempo (5). Ah\u00ed descubr\u00ed a&nbsp;<strong>Octavio Paz<\/strong>. A partir de esa lectura decid\u00ed que no pod\u00eda continuar mi camino literario sin conocer a fondo al Nobel mexicano. Una mina me llev\u00f3 a otra, y ambas me abrieron un&nbsp;<strong>nuevo horizonte<\/strong>&nbsp;en la literatura hispanoamericana, as\u00ed como a autores mexicanos contempor\u00e1neos.<\/p>\n\n\n\n<p>No me detuve en los ensayos. Pas\u00e9 a las novelas.&nbsp;<strong><em>Conversaci\u00f3n en La Catedral<\/em><\/strong>&nbsp;me introdujo en los entresijos de la pol\u00edtica, en la bajeza del poder, en la degradaci\u00f3n de una sociedad sometida.&nbsp;<strong><em>La fiesta del Chivo<\/em><\/strong>&nbsp;es otro retrato de esa perversi\u00f3n del poder. Hay otras menos extensas pero igual de intensas, como&nbsp;<strong><em>El para\u00edso en la otra esquina<\/em><\/strong>&nbsp;(una pintura del feminismo y el erotismo),&nbsp;<strong><em>Travesuras de la ni\u00f1a mala<\/em><\/strong>&nbsp;(un amor que lo transforma todo), o&nbsp;<strong><em>El sue\u00f1o del celta<\/em><\/strong>&nbsp;(la oscuridad del alma y la conversi\u00f3n pol\u00edtico-social). Y, por supuesto<strong>,&nbsp;<em>Le dedico mi silencio<\/em><\/strong>, la \u00faltima, donde se explora la b\u00fasqueda de un guitarrista m\u00edtico. Todas ellas permiten acceder al coraz\u00f3n humano.<\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<strong>papa Francisco<\/strong>&nbsp;incluso cita una novela suya en&nbsp;<strong><em>Querida Amazonia<\/em><\/strong>. En el n\u00famero 34, escribe:&nbsp;<em>\u00ab<\/em><em>Durante siglos, los pueblos amaz\u00f3nicos transmitieron su sabidur\u00eda cultural de modo oral, con mitos, leyendas, narraciones, como ocurr\u00eda con [y aqu\u00ed cita al peruano] \u201cesos primitivos habladores que recorr\u00edan los bosques llevando historias de aldea en aldea, manteniendo viva a una comunidad a la que sin el cord\u00f3n umbilical de esas historias, la distancia y la incomunicaci\u00f3n hubieran fragmentado y disuelto\u201d<\/em><em>\u00bb<\/em>&nbsp;(6).<\/p>\n\n\n\n<p>Otros ensayos suyos iluminan nuestro tiempo.&nbsp;<strong><em>La llamada de la tribu<\/em><\/strong>&nbsp;presenta a los pensadores que influyeron en su liberalismo: Smith, Ortega y Gasset, von Hayek, Popper, Aron, Berlin y Revel.&nbsp;<strong><em>La civilizaci\u00f3n del espect\u00e1culo<\/em><\/strong>&nbsp;es una cr\u00edtica feroz a la cultura contempor\u00e1nea: mucha informaci\u00f3n, poca comprensi\u00f3n. Estoy por terminar&nbsp;<strong><em>El fuego de la imaginaci\u00f3n<\/em><\/strong>&nbsp;y revisito&nbsp;<strong><em>Un b\u00e1rbaro en Par\u00eds<\/em><\/strong>, donde est\u00e1 su discurso de ingreso a la Academia Francesa. Era, en efecto,&nbsp;<em>une b\u00eate \u00e0 \u00e9crire<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Leerlo deja una&nbsp;<strong>inquietud fecunda<\/strong>&nbsp;sobre el saber, la realidad y c\u00f3mo podr\u00eda transformarse desde una mejor imagen del ser humano. Como otros grandes pensadores y Nobel \u2014Paz, Camus o Canetti\u2014,&nbsp;<strong>Vargas Llosa<\/strong>&nbsp;se declaraba agn\u00f3stico. Yo creo, personalmente, que la fe religiosa es un don del cielo; pero si alguien, sin poseerla, deja algo tan valioso al morir, tambi\u00e9n es motivo de admiraci\u00f3n. Puede ense\u00f1ar a los creyentes a responsabilizarse de esta vida y de este mundo, y a hacerlos dignos de vivirse humanamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Observar su obra puede ayudarnos a responder aquella pregunta de&nbsp;<strong><em>Conversaci\u00f3n en La Catedral<\/em><\/strong>: \u201c\u00bfEn qu\u00e9 momento se jodi\u00f3 el Per\u00fa?\u201d. Lo mismo podr\u00edamos preguntar de M\u00e9xico. La respuesta parece estar en su obra: desde que el&nbsp;<strong>poder<\/strong>&nbsp;perdi\u00f3 la&nbsp;<strong>conciencia cr\u00edtica<\/strong>&nbsp;<strong>y moral<\/strong>; desde que la gente decente dej\u00f3 los asuntos p\u00fablicos en manos de profesionales indecentes. Es decir, desde que se apag\u00f3 la conciencia cr\u00edtica y moral del poder.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Post-facio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si Vargas Llosa hubiera vivido en la Angel\u00f3polis, habr\u00eda escrito novelas con t\u00edtulos elocuentes y sugerentes:&nbsp;<em>El g\u00f3ber precioso y las botellas de cognac<\/em>; y, acorde con 2025,&nbsp;<em>El g\u00f3ber injurioso: ret\u00f3rica y praxis del poder<\/em>. No faltar\u00eda alguna sobre la universidad:&nbsp;<em>Las cuotas no se pagan, se cobran<\/em>. O sobre las desapariciones:&nbsp;<em>La fiscal ausente. Emplayados en la batea<\/em>. La prensa tampoco escapar\u00eda:&nbsp;<em>De trinos y de alpiste<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas<\/strong><br>1) J. J. Armas Marcelo,&nbsp;<em>Vargas Llosa. El vicio de escribir<\/em>, De bolsillo, M\u00e9xico 2010, pp. 34ss.<br>2) Mario Vargas Llosa, \u201cUna novela para el siglo XXI\u201d en Miguel de Cervantes,&nbsp;<em>Don Quijote de la Mancha<\/em>, Edici\u00f3n del IV Centenario, Real Academia Espa\u00f1ola, Asociaci\u00f3n de Academias de la Lengua Espa\u00f1ola, M\u00e9xico 2004, pp. XIII-XXVIII.<br>3) Mario Vargas Llosa,&nbsp;<em>La verdad de las mentiras<\/em>, Punto de lectura, Madrid 2007, p. 23.<br>4) Ib., p. 24.<br>5) Mario Vargas Llosa,&nbsp;<em>El lenguaje de la pasi\u00f3n<\/em>, Punto de lectura, Madrid 2002, pp. 300-308.<br>6) Francisco, exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica&nbsp;<em>Querida Amazonia<\/em>, n. 34, nota 39. La obra citada de Vargas Llosa es&nbsp;<em>El hablador<\/em>, De bolsillo, Madrid 2015, pr\u00f3logo.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>+ OPINI\u00d3N INVITADA: Las opiniones expresadas son responsabilidad del autor<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Dr. Fidencio Aguilar V\u00edquez La&nbsp;muerte de Vargas Llosa,&nbsp;como la de otros grandes y buenos artistas de la escritura, suscita [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":71831,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8,22],"tags":[3885],"class_list":["post-97839","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","category-opinion-invitada","tag-mario-vargas-llosa"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/97839","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=97839"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/97839\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":97840,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/97839\/revisions\/97840"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/71831"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=97839"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=97839"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=97839"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}