{"id":9773,"date":"2021-06-30T19:16:53","date_gmt":"2021-07-01T00:16:53","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=9773"},"modified":"2021-06-30T19:16:54","modified_gmt":"2021-07-01T00:16:54","slug":"diana-inmortal-como-habria-sido-su-vida-a-los-60-anos-vanity-fair","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/diana-inmortal-como-habria-sido-su-vida-a-los-60-anos-vanity-fair\/","title":{"rendered":"Diana inmortal: \u00bfc\u00f3mo habr\u00eda sido su vida a los 60 a\u00f1os? | Vanity Fair"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"font-size:18px\"><em>Su aparici\u00f3n en The Crown la ha acercado a la generaci\u00f3n Netflix y su empat\u00eda se ha normalizado dentro de la familia real. Pero \u00bfqui\u00e9n ser\u00eda hoy, qu\u00e9 podr\u00eda haber logrado, y que habr\u00eda pensado de la entrevista con Oprah? Responde su bi\u00f3grafa, Tina Brown.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1016\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Captura-de-Pantalla-2021-06-30-a-las-19.05.25-1016x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9774\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Captura-de-Pantalla-2021-06-30-a-las-19.05.25-1016x1024.jpg 1016w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Captura-de-Pantalla-2021-06-30-a-las-19.05.25-298x300.jpg 298w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Captura-de-Pantalla-2021-06-30-a-las-19.05.25-150x150.jpg 150w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Captura-de-Pantalla-2021-06-30-a-las-19.05.25-768x774.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Captura-de-Pantalla-2021-06-30-a-las-19.05.25.jpg 1226w\" sizes=\"(max-width: 1016px) 100vw, 1016px\" \/><figcaption>Vanity Fair<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-medium-font-size\">TINA BROWN \/ VANITY FAIR<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Era julio de 1997, y el lugar, el restaurante\u00a0<strong>Four Seasons<\/strong>\u00a0situado al lado de<strong>\u00a0Park Avenue<\/strong>, en\u00a0<strong>Manhattan<\/strong>. Todas las cabezas se giraron cuando ella, deslumbrante, cruz\u00f3 la estancia con un traje de\u00a0<strong><a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/tags\/chanel\/351\">Chanel<\/a><\/strong>\u00a0de color verde menta, para comer con\u00a0<strong>Anna Wintour,<\/strong>\u00a0la directora de\u00a0<em>Vogue<\/em>, y conmigo.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/tags\/lady-di\/1197\">Diana<\/a>\u00a0siempre era much\u00edsimo m\u00e1s bella en persona que en las fotograf\u00edas. Su piel presentaba el leve resplandor de una perla de agua dulce, sus ojos eran enormes mares azules de sentimiento, y era f\u00e1cil olvidar lo alta que era, sobre todo con unos\u00a0<strong>Manolos<\/strong>\u00a0con tac\u00f3n de casi ocho cent\u00edmetros.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda viajado a&nbsp;<strong>Nueva York<\/strong>&nbsp;con ocasi\u00f3n de la subasta ben\u00e9fica de sus ic\u00f3nicos vestidos de la d\u00e9cada de 1980 en&nbsp;<strong>Christie\u2019s<\/strong>&nbsp;(una idea del&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/tags\/guillermo-windsor\/3720\">pr\u00edncipe Guillermo<\/a>, y se hab\u00eda marcado como objetivo transformarse en una mujer de sustancia. Sab\u00eda que ocupaba una posici\u00f3n \u00fanica desde la que pod\u00eda emplear su celebridad global para promover causas humanitarias.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese d\u00eda, en la comida, me sorprendi\u00f3 lo claras que ten\u00eda las cosas. Traz\u00f3 el esquema de lo que hoy se considerar\u00eda un acuerdo para crear contenido medi\u00e1tico en diversas plataformas: un largometraje cada dos a\u00f1os, cada uno de ellos centrado en una discreta campa\u00f1a humanitaria. A\u00f1adi\u00f3 que en primer lugar ella se dedicar\u00eda a promover una concienciaci\u00f3n sobre el tema; posteriomente producir\u00eda un documental junto a una cadena de televisi\u00f3n y, en \u00faltima instancia, dejar\u00eda una estructura montada para seguir vinculada a la causa. El asunto con el que quer\u00eda empezar era el analfabetismo. Es posible que, de forma compungida, ella se definiese como una mujer sin muchas luces, pero Diana siempre fue una adelantada a su tiempo. Su plan se parece mucho al que han ideado&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/tags\/meghan-markle\/4211\">Meghan<\/a>&nbsp;y&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/tags\/principe-harry\/4714\">Harry<\/a>, pero con una diferencia esencial: estaba mejor desarrollado.https:\/\/fa8b786f1345f6e22ed02c9231a47789.safeframe.googlesyndication.com\/safeframe\/1-0-38\/html\/container.html<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo habr\u00eda sido Diana con sesenta a\u00f1os? Yo creo que lo habr\u00eda logrado todo. Le obsesionaba la comunicaci\u00f3n: los n\u00fameros de su perfil de Instagram habr\u00edan estado al nivel de los del Papa. Desde su muerte, el mundo ha ido avanzando de forma clara en la direcci\u00f3n que ella marc\u00f3. Todo lo que en su momento dijo la princesa sobre la necesidad que ten\u00eda la familia real de modernizarse se est\u00e1 viendo reafirmado despu\u00e9s de Meghan. Todo lo que ella opinaba sobre la necesidad de promover una mayor empat\u00eda y sensibilidad se ha convertido hoy en un valor social que define nuestra \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/aws.revistavanityfair.es\/prod\/designs\/v1\/assets\/768x942\/250834.jpg\" alt=\"Princesa Diana\" title=\"Princesa Diana\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><em>La princesa Diana saliendo del hotel Carlyle, para comer con Anna Wintour en el Four Seasons de Manhattan, en julio de 1997.<\/em>\u00a9 GETTY IMAGES<\/p>\n\n\n\n<p>Hablar de salud mental (como hizo ella al revelar su bulimia), romper el tab\u00fa en torno al sida y poner de manifiesto la lacra de las personas sin hogar: estas inquietudes contempor\u00e1neas eran muy propias de Diana. En 2015, durante la crisis de los refugiados en\u00a0<strong>Europa<\/strong>, volv\u00ed a acordarme de ella: habr\u00eda sido la primera en utilizar su protagonismo medi\u00e1tico para mostrar las miserias de los ca\u00f3ticos campamentos de chabolas que se formaron en la ciudad de\u00a0<strong>Calais<\/strong>. Tras los ataques del 11-S, no habr\u00eda dudado, con toda la intenci\u00f3n, en visitar una mezquita. Diana fue una pionera, que se mov\u00eda \u00fanicamente por intuici\u00f3n. Por eso sus gestos siempre denotaban tanta autenticidad, y tambi\u00e9n por eso le salieron mal tantas cosas en la vida. \u201cNunca he visto a una persona que fuese un proyecto en construcci\u00f3n tanto como lo era Diana\u201d, me dijo en cierta ocasi\u00f3n\u00a0<strong>Anthony Julius<\/strong>, el abogado que represent\u00f3 a la princesa en su divorcio. \u201cCasi pod\u00edas ver como iba cambiando y conform\u00e1ndose ante tus ojos\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/tags\/familia-real-britanica\/4955\">familia real brit\u00e1nica<\/a>&nbsp;lleva veinticinco a\u00f1os esperando que el persistente embrujo que sigue ejerciendo Diana en la psique de los ciudadanos empiece a disiparse. Despu\u00e9s de la investigaci\u00f3n sobre su muerte, del juicio en 2002 a su exmayordomo&nbsp;<strong>Paul Burrell<\/strong>, del sinf\u00edn de libros y ataques en los tabloides, tendr\u00eda que llegar al fin un momento en que todo volviese a ser como antes. Hubo un per\u00edodo dulce en los a\u00f1os transcurridos entre el compromiso de Guillermo y&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/tags\/kate-middleton\/3054\">Kate<\/a>, los&nbsp;<strong>Juegos Ol\u00edmpicos de Londres<\/strong>&nbsp;y la maravillosa alegr\u00eda inclusiva que se vivi\u00f3 en la boda de Harry y Meghan en el castillo de&nbsp;<strong>Windsor<\/strong>. El pr\u00edncipe Carlos fue saliendo lentamente del oprobio y se convirti\u00f3 en un prof\u00e9tico h\u00e9roe de las cuestiones medioambientales en&nbsp;<strong>Davos<\/strong>,&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/tags\/camilla-parker-bowles\/4021\">Camilla<\/a>&nbsp;fue alabada por abordar el tema de la violencia dom\u00e9stica y por fundar un animado club de lectura en Instagram, y todos ellos tocaron el coraz\u00f3n de los ciudadanos con sus charlas de&nbsp;<strong>Zoom<\/strong>&nbsp;durante la epidemia de covid.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de tantos esfuerzos, no podr\u00eda haber sido una coincidencia m\u00e1s desafortunada para la familia real que la \u00faltima temporada de&nbsp;<em>The Crown<\/em>, la que trata los a\u00f1os de Diana, se haya estrenado en un per\u00edodo en que da la impresi\u00f3n de que los episodios m\u00e1s explosivos de su historia se est\u00e1n repitiendo.&nbsp;<strong>Emma Corrin<\/strong>, que interpret\u00f3 a la princesa en la cuarta temporada, lo hizo con tal brillantez que llev\u00f3 la agon\u00eda sufrida por Diana de joven a una nueva generaci\u00f3n. En&nbsp;<strong>Estados Unidos<\/strong>, donde vivo y donde los primeros a\u00f1os de Diana junto a Carlos han quedado eclipsados por la tragedia de su muerte, la reivindicaci\u00f3n de su figura que han llevado a cabo las chicas de la generaci\u00f3n Z y las millennials ha tenido algo de euf\u00f3rico. Como es l\u00f3gico, casi ninguna de ellas hab\u00eda visto la entrevista que&nbsp;<strong>Martin Bashir<\/strong>&nbsp;le hizo a Diana en el programa&nbsp;<em>Panorama<\/em>, en 1995, pero gracias a la reveladora charla de Meghan y Harry con Oprah, vimos la triste mirada ojerosa de Diana y sus terribles frases: \u201c\u00c9ramos tres en este matrimonio\u201d o \u201cYo era un problema, y punto\u201d, que aparecieron sin cesar en nuestras pantallas como cebos de las bombas que, desde&nbsp;<strong>Santa B\u00e1rbara<\/strong>, se soltaron en el programa de Oprah.https:\/\/fa8b786f1345f6e22ed02c9231a47789.safeframe.googlesyndication.com\/safeframe\/1-0-38\/html\/container.html<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/aws.revistavanityfair.es\/prod\/designs\/v1\/assets\/768x512\/250835.jpg\" alt=\"La princesa Diana y el periodista Martin Bashir en la hist\u00f3rica entrevista de Panorama en la BBC, 1995.\" title=\"La princesa Diana y el periodista Martin Bashir en la hist\u00f3rica entrevista de Panorama en la BBC, 1995.\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><em>La princesa Diana y el periodista Martin Bashir en la hist\u00f3rica entrevista de Panorama en la BBC, 1995.<\/em>POOL PHOTOGRAPH \/ CORBIS VIA GETTY IMAGES<\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda no sabemos c\u00f3mo acabar\u00e1 la historia de Harry y Meghan, pero el modo en que esta \u00faltima se presenta como si fuese la&nbsp;<em>Sirenita<\/em>&nbsp;jam\u00e1s podr\u00e1 compararse al modo en que Diana destroz\u00f3 a pisotones su zapato de cristal. Al igual que la hero\u00edna de un cuento, se convirti\u00f3 en princesa. Pero su rechazo a cumplir con el papel que le hab\u00edan asignado, su empe\u00f1o por vivir en el ahora y su b\u00fasqueda de la felicidad en sus propios t\u00e9rminos le permitieron zafarse del g\u00e9lido pasado de los Windsor, y del est\u00e9ril presente. Su muerte a los treinta y seis a\u00f1os nos la dej\u00f3 en una juventud perpetua, en la imagen congelada de un anhelo jam\u00e1s colmado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 habr\u00eda pensado ahora la Diana de sesenta a\u00f1os al ver la entrevista con\u00a0<strong>Oprah<\/strong>\u00a0desde el barco del magnate\u00a0<strong>David Geffen<\/strong>\u00a0en el\u00a0<strong>Caribe<\/strong>, junto a su tercer marido? \u00bfLe habr\u00eda alegrado que su adorado Harry hubiese encontrado el amor que ella nunca hab\u00eda tenido, que el pr\u00edncipe haya luchado con valent\u00eda para proteger a una esposa tan abatida que hab\u00eda albergado, igual que le pas\u00f3 a Diana, ideas de suicidio? Quiz\u00e1 le habr\u00eda mandado un mensaje de texto a su viejo amigo\u00a0<strong>Elton John<\/strong>, con un tono fr\u00edvolo pero triste: \u201cTodo esto yo ya me lo s\u00e9\u201d. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/aws.revistavanityfair.es\/prod\/designs\/v1\/assets\/655x983\/250954.jpeg\" alt=\"diana 13\" title=\"diana 13\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00a9 GETTY IMAGES<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En este fragmento de su libro superventas&nbsp;<em>The Diana Chronicles<\/em>, de 2007, Tina Brown describe la transformaci\u00f3n de Diana despu\u00e9s de que esta se viera al fin libre de su t\u00edtulo de alteza real:<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Diana nunca tuvo mejor aspecto que el que luci\u00f3 en los d\u00edas posteriores a su divorcio. Tanto en su vida como en su apariencia, de lo que se trataba era de soltar lastre. Esta operaci\u00f3n empez\u00f3 por el personal del palacio de Kensington, que dej\u00f3 reducido al personal de limpieza, un cocinero y un ayudante de c\u00e1mara. El untuoso Paul Burrell se convirti\u00f3 en el amo de su vida privada, pues aunaba los papeles de asistente personal, sirviente, ch\u00f3fer, chico de los recados, confidente y hombro en que llorar. Diana reforz\u00f3 su ruptura con su vida de casada al llenar una resistente bolsa de basura con todo un juego de porcelana del pr\u00edncipe de Gales y destrozarlo con un martillo. Ahora solo utilizaba protecci\u00f3n policial cuando asist\u00eda a un evento p\u00fablico; su agente favorito era Colin Tebbutt, que hab\u00eda dejado de trabajar para el Cuerpo de Protecci\u00f3n Real y sent\u00eda debilidad por la princesa: \u201cSiempre hab\u00eda alegr\u00eda cuando estaba en casa. Creo que Diana estaba empezando a disfrutar de la vida. Era una mujer distinta, m\u00e1s madura\u201d.  <\/p>\n\n\n\n<p>La prensa conoc\u00eda los rostros de los ch\u00f3feres de Diana, as\u00ed que para despistar a los periodistas uno de estos conductores,&nbsp;<strong>Colin Tebbutt<\/strong>, a veces se disfrazaba. \u201cPoco antes de su muerte, Diana quiso ir a la peluquer\u00eda. Yo ten\u00eda un viejo&nbsp;<strong>Toyota MR2<\/strong>, que ella llamaba \u201cla tartana\u201d, as\u00ed que la llev\u00e9 en ese veh\u00edculo. Abr\u00ed el maletero y saqu\u00e9 una enorme gorra de b\u00e9isbol y unas gafas. Cuando sali\u00f3, yo estaba empapado de sudor y me pregunt\u00f3: \u2018\u00bfSe puede saber qu\u00e9 haces?\u2019. Contest\u00e9: \u2018Me he disfrazado\u2019. Me respondi\u00f3: \u2018No s\u00e9 si te hab\u00edas dado cuenta, pero soy la princesa de Gales\u2019\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los martes por la noche, la princesa se sentaba ante el escritorio de su estudio del&nbsp;<strong>palacio de Kensington<\/strong>&nbsp;y se dedicaba a continuar con su serie de cartas de agradecimiento, mientras escuchaba c\u00f3mo un piano interpretaba el Concierto para piano n.\u00ba 2 de&nbsp;<strong>Rajm\u00e1ninov<\/strong>&nbsp;y su pieza favorita:&nbsp;<em>A Nightingale Sang in Berkeley Square<\/em>, de&nbsp;<strong>Manning Sherwin<\/strong>. Kensington era su refugio. En las tardes c\u00e1lidas de verano, desaparec\u00eda tras los muros del jard\u00edn con pantalones cortos, una camiseta y sus gafas de sol de&nbsp;<strong>Versace<\/strong>, con una bolsa de libros y CD para su&nbsp;<strong>Discman<\/strong>. Los fines de semana, cuando Guillermo y Harry estaban en casa, Burrell la ve\u00eda con una amplia falda de algod\u00f3n y montada en una bicicleta con un cesto en la parte delantera, recorriendo a toda velocidad el camino de acceso al palacio mientras los chicos pedaleaban en\u00e9rgicamente tras ella.&nbsp;<strong>Cuando cumpli\u00f3 treinta y seis a\u00f1os, en junio, recibi\u00f3 noventa ramos de flores y Harry reuni\u00f3 a un grupo de compa\u00f1eros de clase para que le cantasen el Cumplea\u00f1os feliz por tel\u00e9fono.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que sucedi\u00f3 en su vida, las preferencias estil\u00edsticas de Diana se volvieron m\u00e1s sobrias y emp\u00e1ticas tras su divorcio. Sus nuevos trajes de noche eran minimalistas y con un toque sexy, algo que le hab\u00eda estado vedado mientras formaba parte activa de la familia real. \u201cSab\u00eda que ten\u00eda unas piernas espl\u00e9ndidas y quer\u00eda lucirlas\u201d, cont\u00f3 el dise\u00f1ador&nbsp;<strong>Jacques Azagury<\/strong>. Lo cierto es que Diana ofrec\u00eda su mejor aspecto cuanto m\u00e1s informal se mostraba: estuvo espectacular, por ejemplo, al salir del coche, mostrando sus largas piernas, en una ocasi\u00f3n en que sali\u00f3 a comer con&nbsp;<strong>Rosa Monckton<\/strong>&nbsp;en&nbsp;<strong>Le Caprice<\/strong>, con unos vaqueros lavados a la piedra, una camiseta blanca, una americana azul marino con un corte precioso y unos zapatos planos sin calcetines (normalmente calzaba unos Jimmy Choo de grogr\u00e9n negro, los \u201cmocasines Diana\u201d).&nbsp;<em>Vanity Fair<\/em>&nbsp;encarg\u00f3 al fot\u00f3grafo de origen peruano&nbsp;<strong>Mario Testino<\/strong>&nbsp;que la retratase tal como ella quer\u00eda ser vista en ese momento: una mujer moderna, con un papel activo en la escena global, \u201cllena de vida, energ\u00eda y fascinaci\u00f3n\u201d, por citar las palabras de&nbsp;<strong>Meredith Etherington-Smith<\/strong>, la exdirectora de moda que present\u00f3 a Diana y Testino.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/aws.revistavanityfair.es\/prod\/designs\/v1\/assets\/655x983\/250859.jpeg\" alt=\"Princesa Diana\" title=\"Princesa Diana\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><em>La princesa Diana de Gales en 1997.<\/em>\u00a9 GETTY IMAGES<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando&nbsp;<strong>Meredith<\/strong>&nbsp;conoci\u00f3 personalmente a Diana en el palacio de Kensington, le sorprendi\u00f3 lo distinta que era de la princesa p\u00fablica de anta\u00f1o. Ahora era una figura alta y el\u00e9ctrica que no iba maquillada, lo que resaltaba de veras lo delicado y exquisito de su piel. Su cabello ya no parec\u00eda un casco r\u00edgido; sin laca, sin estar peinado hacia atr\u00e1s, flotaba en torno a la cabeza de la princesa como el diente de le\u00f3n al viento. Con su infalible sentido para el dramatismo, Diana logr\u00f3 que las extraordinarias fotograf\u00edas de&nbsp;<strong>Mario Testino<\/strong>&nbsp;en la portada de&nbsp;<em>Vanity Fair<\/em>&nbsp;se publicasen la misma semana en que se dict\u00f3 su sentencia de divorcio.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, en el a\u00f1o posterior a dicho divorcio, sus relaciones con el pr\u00edncipe Carlos alcanzaron al fin una c\u00f3moda estabilidad. La llegada en 1996 de&nbsp;<strong>Mark Bolland<\/strong>, que pas\u00f3 a desempe\u00f1ar el papel de vicesecretario privado de Carlos, inici\u00f3 un per\u00edodo de glasnost entre las oficinas del pr\u00edncipe y la princesa. Bolland era un estratega h\u00e1bil, hab\u00eda trabajado en marketing y, lo que resultaba muy \u00fatil, hab\u00eda sido director durante cuatro a\u00f1os de la&nbsp;<strong>Comisi\u00f3n de Quejas a la Prensa<\/strong>. Era un hombre que viv\u00eda en el mundo real, no en la burbuja de palacio. Parte de su cometido consist\u00eda en&nbsp;<strong>terminar la guerra entre los pr\u00edncipes de Gales<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora Diana buscaba una causa en la que implicarse con pasi\u00f3n, algo en lo que su presencia pudiera producir un resultado transformador, tal como hab\u00eda hecho a mediados de la d\u00e9cada de 1980 con el sida.&nbsp;<strong>Mike Whitlam<\/strong>, por aquel entonces director general de la&nbsp;<strong>Cruz Roja Brit\u00e1nica<\/strong>, ten\u00eda la respuesta. Esta instituci\u00f3n formaba parte de una red de organismos globales que promov\u00edan la prohibici\u00f3n de las minas antipersona: ped\u00edan que se eliminasen y que se ayudase a las v\u00edctimas. Empez\u00f3 a mandarle a Diana fotograf\u00edas e informes sobre los efectos devastadores de las minas que no se hab\u00edan retirado despu\u00e9s de una guerra. Whitlam vio que esta era la mejor causa para Diana en el mejor momento.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, el lunes 13 de enero de 1997, con unos vaqueros azules y una americana, Diana aterriz\u00f3 en medio del agobiante calor de&nbsp;<strong>Luanda<\/strong>, la capital de&nbsp;<strong>Angola<\/strong>, tras un vuelo comercial de once horas al sur de&nbsp;<strong>\u00c1frica<\/strong>. El pa\u00eds sufr\u00eda las consecuencias de una guerra civil de veinte a\u00f1os. A lo largo de este conflicto se hab\u00edan desperdigado quince millones de minas, entre una poblaci\u00f3n de doce millones de personas, y apenas hab\u00edan empezado a retirarlas. En las calles se ve\u00eda a hombres, mujeres y ni\u00f1os sin piernas; pocos contaban con sillas de ruedas o siquiera muletas. Unos setenta mil inocentes hab\u00edan pisado una mina; uno de cada trescientos treinta y cuatro ciudadanos padec\u00eda alguna amputaci\u00f3n, pero solo se colocaban unos pocos cientos de pr\u00f3tesis al mes.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/aws.revistavanityfair.es\/prod\/designs\/v1\/assets\/768x530\/250860.jpg\" alt=\"La princesa Diana en Angola, 1997.\" title=\"La princesa Diana en Angola, 1997.\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><em>La princesa Diana en Angola, 1997.<\/em>\u00a9 GETTY<\/p>\n\n\n\n<p>A Diana le impact\u00f3 lo que vio. En el desastre de&nbsp;<strong>Huambo<\/strong>, una zona todav\u00eda en disputa y repleta de minas, visit\u00f3 un peque\u00f1o y aislado hospital que no ten\u00eda ni electricidad ni suficientes camas. En \u00e9l estaba Rosaline, de diecis\u00e9is a\u00f1os, que hab\u00eda perdido la pierna derecha y el ni\u00f1o que llevaba en su vientre. Tambi\u00e9n Helena, de siete a\u00f1os, que hab\u00eda salido a buscar agua y hab\u00eda pisado una mina que le hab\u00eda reventado los intestinos. Un suero salino la manten\u00eda con vida.&nbsp;<strong>Arthur Edwards<\/strong>, que cubr\u00eda el viaje para&nbsp;<em>The Sun<\/em>, cuenta que la ni\u00f1a se encontraba tumbada y expuesta cuando Diana lleg\u00f3 a su lado. Lo primero que hizo la princesa fue algo instintivo: adecent\u00f3 a la peque\u00f1a, la tap\u00f3. Lo que una madre habr\u00eda hecho. Le preocupaba la dignidad de la ni\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>La bondad de ese gesto fue algo que el periodista nunca olvid\u00f3, ni tampoco el modo en que Diana habl\u00f3 suavemente con la peque\u00f1a mientras le acariciaba la mano. Cuando la princesa sigui\u00f3 su recorrido,&nbsp;<strong>Christina Lamb<\/strong>, la corresponsal en el extranjero del&nbsp;<em>Sunday Times<\/em>, se qued\u00f3 junto a la ni\u00f1a agonizante. \u2018Me pregunt\u00f3: \u2018\u00bfQui\u00e9n era esa mujer?\u2019. Era muy complicado explicarle qui\u00e9n era Diana a alguien que no la conoc\u00eda. As\u00ed que le dije: \u2018Una princesa de Inglaterra, un sitio muy lejano\u2019. Y entonces la peque\u00f1a a\u00f1adi\u00f3: \u2018\u00bfEs un \u00e1ngel?\u2019\u201d. La ni\u00f1a muri\u00f3 poco despu\u00e9s. \u201cLo \u00faltimo que vio\u201d, relat\u00f3 Lamb, \u201cfue a una bell\u00edsima mujer que le pareci\u00f3 un \u00e1ngel\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, para varios diputados tories y ministros del Gobierno en&nbsp;<strong>Londres<\/strong>, Diana no ten\u00eda nada de celestial. Era una persona que se dedicaba \u201ca darse publicidad\u201d, un ser \u201cimprevisible\u201d, seg\u00fan&nbsp;<strong>lord Howe<\/strong>, vicesecretario de Estado en el&nbsp;<strong>Ministerio de Defensa<\/strong>. A Howe le ofend\u00eda que el apoyo que Diana brindaba a la prohibici\u00f3n de las minas antipersona no coincidiese con las directrices del partido conservador. A&nbsp;<strong>Peter Viggers<\/strong>, miembro del&nbsp;<strong>Comit\u00e9 Selecto de Defensa de los Comunes<\/strong>, le dio un ataque. \u201cNo ayuda\u201d, declar\u00f3, \u201cque una princesa muy mal informada se\u00f1ale a los amputados y diga lo horrible que es esto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto es que Diana si ayud\u00f3. Much\u00edsimo. La princesa tan mal informada recibi\u00f3 el apoyo de la oposici\u00f3n laborista de&nbsp;<strong>Tony Blair,<\/strong>&nbsp;de los liberal-dem\u00f3cratas y de ciertas figuras militares. La arist\u00f3crata hab\u00eda acabado metida precisamente en el tipo de pol\u00e9mica que&nbsp;<strong>Henry Kissinger<\/strong>&nbsp;le hab\u00eda recomendado que evitase. Bueno, pues qu\u00e9 l\u00e1stima. Angola fue el primer indicio del tipo de mujer en que Diana iba a convertirse.<\/p>\n\n\n\n<p>El compromiso de Diana con el asunto de las minas antipersona no era, por emplear una de las expresiones desde\u00f1osas favoritas de la reina, un \u201ctruco publicitario\u201d. Aquello sac\u00f3 todo lo mejor de ella, al estar al servicio de una causa que era desgarradora, poco conocida y controvertida. Perseguida en Angola por la prensa, el d\u00eda despu\u00e9s de que los tories hubiesen lanzado sus cortinas de humo en Londres, Diana no entr\u00f3 en la pol\u00e9mica. \u201cSe trata de una distracci\u00f3n innecesaria\u2026 Es algo triste. Me dedico a las causas humanitarias, no a la pol\u00edtica\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/aws.revistavanityfair.es\/prod\/designs\/v1\/assets\/265x398\/250863.jpg\" alt=\"S\u00edndrome Princesa: Kate, Letizia, Beatriz\" title=\"Lady Diana logr\u00f3 superarlo\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00a9 GTRESONLINE<\/p>\n\n\n\n<p>Efectivamente, pocos pol\u00edticos habr\u00edan tenido la valent\u00eda de hacer lo que hizo ella a continuaci\u00f3n. La Cruz Roja hab\u00eda llegado a la conclusi\u00f3n de que era demasiado peligroso ir a&nbsp;<strong>Cuito<\/strong>, la ciudad con el mayor n\u00famero de minas de \u00c1frica, llena de bombas trampa. Varios ni\u00f1os acababan de morir mientras jugaban al f\u00fatbol en una zona que en teor\u00eda estaba limpia. Pero Diana se neg\u00f3 a cancelar su viaje. Al d\u00eda siguiente se encontraba en Cuito con una visera, un chaleco antibalas por encima de una camisa de algod\u00f3n blanco y unos pantalones caqui, preparada para que la guiasen con sumo cuidado por otra zona supuestamente limpia, aunque se distingu\u00edan minas expuestas y medio extra\u00eddas. Recurriendo a toda la osada valent\u00eda que hab\u00eda empleado para enfrentarse a la familia real, pero por una causa mucho mejor,&nbsp;<strong>la princesa se intern\u00f3 en un campo de minas a medio extraer<\/strong>. \u201cUn par de periodistas\u201d, cont\u00f3 Whitlam, \u201cno hab\u00edan podido hacer la foto que quer\u00edan y le preguntaron en broma si le importar\u00eda repetir el recorrido. Para sorpresa de todos, ella accedi\u00f3\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa princesa se dio cuenta de que esa era una de las im\u00e1genes que iba a crear un verdadero impacto en todo el mundo\u201d, a\u00f1adi\u00f3 Whitlam. \u201cAs\u00ed que hizo el trayecto por segunda vez\u201d. En este segundo paseo quedaron perfectamente sintetizados la valent\u00eda, la capacidad estrat\u00e9gica y el poder medi\u00e1tico brillantemente dirigido que ten\u00eda Diana. El Gobierno conservador, que hab\u00eda perdido de forma estrepitosa la batalla de las relaciones p\u00fablicas, recul\u00f3, afirm\u00f3 que todo hab\u00eda sido un malentendido y prometi\u00f3 que apoyar\u00eda la defensa de una prohibici\u00f3n mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>Demasiado tarde. Aquello solo fue otro s\u00edntoma de que el Gobierno estaba desconectado del sentir popular. Pocos meses despu\u00e9s, los tories sufrieron una tremenda derrota en las elecciones generales.&nbsp;<strong>Tony Blair, el nuevo defensor de Diana, se convirti\u00f3 en primer ministro con cuarenta y cuatro a\u00f1os<\/strong>. Su victoria, en un brillante d\u00eda de mayo tras dieciocho largos a\u00f1os de dominio de los conservadores, se recibi\u00f3 con la euforia de un nuevo amanecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Ojal\u00e1 pudi\u00e9ramos terminar aqu\u00ed la historia de Diana. En ese momento era una mujer plena que hab\u00eda hallado su futuro. Pero la princesa siempre se mostr\u00f3 fr\u00e1gil al asumir un nuevo papel. El amor, o su ausencia, siempre le causaba tristeza. Junto al abatimiento, apareci\u00f3 en ella una emoci\u00f3n que nunca hab\u00eda frenado sus innovadoras iniciativas en favor de las v\u00edctimas de las minas, o de los pacientes de sida: el miedo. Su amante,&nbsp;<strong>Hasnat Khan<\/strong>, se alejaba definitivamente de ella. Que el hombre se negase a hacer p\u00fablica la relaci\u00f3n entre ambos significaba, en la pr\u00e1ctica, que no quer\u00eda casarse con ella. Khan les dijo a sus amigos que no pod\u00eda enfrentarse a la vor\u00e1gine que supondr\u00eda convertirse en la nueva pareja de Di en todos los tabloides.<\/p>\n\n\n\n<p>Como sab\u00eda que iba a ser rechazada, Diana empez\u00f3 a deprimirse. Sent\u00eda que no ten\u00eda donde ir, nadie con quien compartir sus cuitas. No se hablaba con su madre:&nbsp;<strong>Frances<\/strong>&nbsp;hab\u00eda enfadado mucho a Diana al conceder una entrevista pagada a la revista&nbsp;<em>Hello!<\/em>&nbsp;en mayo de 1997, en la que hab\u00eda comentado inocentemente que el hecho de que su hija hubiera perdido el t\u00edtulo de alteza real era \u201cuna aut\u00e9ntica maravilla, ya que as\u00ed ha podido encontrar al fin su identidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/aws.revistavanityfair.es\/prod\/designs\/v1\/assets\/768x587\/250861.jpg\" alt=\"Hasnat Khan, Diana de Gales\" title=\"Hasnat Khan y Diana\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><em>Hasnat Khan y Diana de Gales, en los 90.<\/em>GETTY \/ GTRES<\/p>\n\n\n\n<p>En per\u00edodos malos como este, la insegura Diana se sent\u00eda observada, espiada. En un viaje a&nbsp;<strong>Roma<\/strong>&nbsp;con su amigo argentino&nbsp;<strong>Roberto Devorik<\/strong>, inquiet\u00f3 a este al contarle sus tremendas sospechas. S\u00ed, Diana viv\u00eda con miedo, pero no era la muerte lo que tem\u00eda, sino la idea de \u201cvolver a hundirse en la oscuridad\u201d, seg\u00fan le cont\u00f3 a Devorik. Siempre hab\u00eda llevado esa oscuridad en su interior, desde ni\u00f1a. Siempre la hab\u00eda combatido con el brillo deslumbrante que pose\u00eda. Ahora, m\u00e1s que nunca, ten\u00eda miedo de quedarse a solas en la oscuridad.<\/p>\n\n\n\n<p>El miedo de Diana a quedar marginada se intensific\u00f3 a medida que se acercaba agosto. Sus hijos desaparec\u00edan entre los brezos agrestes de&nbsp;<strong>Balmoral<\/strong>, cosa que les encantaba. Tras la entrevista en&nbsp;<em>Panorama<\/em>&nbsp;y el divorcio del pr\u00edncipe de Gales, dejaron de llegarle invitaciones a similares y aisladas fincas aristocr\u00e1ticas, en la que los ni\u00f1os pod\u00edan practicar tiro. Con ella, Guillermo y Harry no ten\u00edan m\u00e1s remedio que quedarse en&nbsp;<strong>Londres<\/strong>, verse agobiados en&nbsp;<strong>Disney World<\/strong>&nbsp;o verse obligados a comportarse con correcci\u00f3n en la casa de campo de alg\u00fan nuevo rico multimillonario. La princesa le confes\u00f3 a la escritora&nbsp;<strong>Shirley Conran<\/strong>, madre del dise\u00f1ador&nbsp;<strong>Jasper Conran<\/strong>, que le parec\u00eda que, cuando llegaban las vacaciones, no pod\u00eda ofrecerles nada a Guillermo y Harry que estuviese a la altura de Balmoral. \u201cSe dedican a hacer esas actividades tan de chicos, a matar cosas\u201d, explic\u00f3 con un suspiro, \u201cy adem\u00e1s hay una estupenda pista de karting\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La cercan\u00eda entre&nbsp;<strong>Eton<\/strong>&nbsp;y Windsor hab\u00eda fomentado el establecimiento de un estrecho v\u00ednculo entre Guillermo, la&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/tags\/isabel-ii\/3913\">reina<\/a>&nbsp;y el&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.revistavanityfair.es\/tags\/felipe-de-edimburgo\/4304\">duque de Edimburgo<\/a>. A veces, por las tardes, el joven sal\u00eda a pasear por el&nbsp;<strong>Great Park de Windsor<\/strong>&nbsp;con el pr\u00edncipe Felipe, y reaccionaba a los modales bruscos y el sentido del humor de su abuelo con un entusiasmo del que el pr\u00edncipe Carlos siempre se hab\u00eda mofado. Felipe, al haberle fallado a su hijo, ve\u00eda a Guillermo como el v\u00e1stago que siempre hab\u00eda deseado tener. A ambos les apasionaba la historia militar. Aquello le gustaba a Diana, pero tambi\u00e9n le provocaba celos. Guillermo era su m\u00e1s \u00edntimo confidente.<\/p>\n\n\n\n<p>El joven era m\u00e1s maduro de lo que cabr\u00eda esperar por su edad; sobrellevaba tanto el peso de las confidencias maternas como de sus futuras responsabilidades. Diana hab\u00eda repasado con \u00e9l los t\u00e9rminos del divorcio antes de acceder a ellos. Empez\u00f3 tambi\u00e9n a incluirlo en algunas de las comidas que celebraba en el palacio de Kensington con la prensa.&nbsp;<strong>\u201cTodas mis esperanzas est\u00e1n ahora puestas en Guillermo\u201d<\/strong>, me cont\u00f3. \u201cEspero que cuando se haga mayor se le d\u00e9 tan bien lidiar con la prensa como a&nbsp;<strong>John Kennedy Jr.<\/strong>\u201d. Pero Guillermo no era hijo de&nbsp;<strong>John F. Kennedy<\/strong>, sino el heredero al trono brit\u00e1nico. Por mucho que Guillermo se pareciese f\u00edsicamente a ella y sonriese como ella, no cab\u00eda duda de que ten\u00eda un v\u00ednculo tan estrecho con el pr\u00edncipe Carlos y la Corona como el que guardaba con lady Diana Spencer, quiz\u00e1 a\u00fan mayor. De forma inevitable, Guillermo tendr\u00eda que acabar \u201cwindsorizado\u201d. En tanto que futuro rey de Inglaterra, ese era su destino.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel \u00faltimo verano, la princesa estuvo pululando de un sitio a otro hasta que acab\u00f3 recalando en&nbsp;<strong>Par\u00eds<\/strong>. No obstante, en los d\u00edas que le quedaban libres entre sus paseos en yate con&nbsp;<strong>Dodi Al Fayed<\/strong>, dio la impresi\u00f3n de que ten\u00eda ideado un claro futuro en Londres. Junto a Shirley Conran, traz\u00f3 el plan de algo que nunca hab\u00eda tenido: una carrera profesional. \u201cQuer\u00eda sentirse realizada en ese aspecto\u201d, declar\u00f3 Conran. \u201cQuer\u00eda hacer algo por s\u00ed misma para demostrar que no era tonta\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Diana le\u00eda con avidez los informes de las asociaciones ben\u00e9ficas; por fin se estaba formando. Mike Whitlam, de la Cruz Roja, le record\u00f3 lo siguiente en el viaje de ambos a Angola: \u201cNo olvide que los brit\u00e1nicos dejaron diez millones de minas antipersona en los desiertos del norte de \u00c1frica\u201d. Ella contest\u00f3: \u201cMike, creo que acabar\u00e1 descubriendo que son veintitr\u00e9s millones\u201d. La princesa acertaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Si hubiera vivido, cabe la posibilidad de que perder el t\u00edtulo de alteza real hubiera sido lo mejor que le hab\u00eda pasado en la vida, tal como hab\u00eda declarado su madre. S\u00ed, estaba perdiendo casi todas las ventajas y la protecci\u00f3n de la burbuja real. Pero el poder de su toque m\u00e1gico con los medios de comunicaci\u00f3n y la opini\u00f3n p\u00fablica era algo que nadie pod\u00eda arrebatarle. Y lo que estaba ganando era la&nbsp;<strong>libertad<\/strong>: la libertad de actuar sin las restricciones ni las limitaciones de palacio, de los bur\u00f3cratas de la pol\u00edtica, la libertad de dedicarse a las causas que ella eligiera con independencia de lo pol\u00e9micas que pudiesen resultar, la libertad de influir en las cosas importantes y ver los resultados.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/aws.revistavanityfair.es\/prod\/designs\/v1\/assets\/768x512\/250862.jpg\" alt=\"En 1997,  Lady Di con Dodi al Fayed.\" title=\"Lady Di con Dodi al Fayed.\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><em>En 1997, Lady Di con Dodi al Fayed.<\/em>@GTRES<\/p>\n\n\n\n<p>En&nbsp;<strong>Ottawa<\/strong>, no mucho despu\u00e9s de su paseo por los campos de minas, ciento veintid\u00f3s Gobiernos sellaron un tratado para prohibir el uso de las minas antipersona. Cuando el comit\u00e9 del Nobel le concedi\u00f3 a esta campa\u00f1a el&nbsp;<strong>Premio Nobel de la Paz<\/strong>, lo hizo asoci\u00e1ndolo al nombre de la principal promotora estadounidense,&nbsp;<strong>Jodie Williams<\/strong>. En la C\u00e1mara de los Comunes, en la segunda lectura de la Ley de Minas Antipersona de 1998, el secretario de Exteriores,&nbsp;<strong>Robin Cook<\/strong>, le rindi\u00f3 un bello homenaje a Diana, la princesa de Gales, por su \u201cenorme contribuci\u00f3n para que muchos de nuestros ciudadanos fueran conscientes del coste humano de estas minas\u201d. Diana no estuvo para o\u00edrlo. Se hallaba sola en una isla, en su tumba de&nbsp;<strong>Althorp<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Tina Brown es una galardonada periodista y escritora, y ha sido directora de Tatler, Vanity Fair y The New Yorker<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Traducci\u00f3n de Ismael Attrache.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/www.revistavanityfair.es\/realeza\/articulos\/princesa-diana-como-seria-su-vida-hoy\/50566<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Su aparici\u00f3n en The Crown la ha acercado a la generaci\u00f3n Netflix y su empat\u00eda se ha normalizado dentro de 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