{"id":97034,"date":"2025-04-02T08:19:27","date_gmt":"2025-04-02T14:19:27","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=97034"},"modified":"2025-04-02T08:19:29","modified_gmt":"2025-04-02T14:19:29","slug":"opinion-si-yo-pudiera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/opinion-si-yo-pudiera\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n | Si yo pudiera"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"500\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-71831\" style=\"width:156px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar.jpeg 500w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar-300x300.jpeg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar-150x150.jpeg 150w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-27257aba796181782a833f9e5154a65c\" style=\"font-size:26px\"><strong><em>Por Dr. Fidencio Aguilar V\u00edquez<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>A la memoria de mi hermano Zeferino<\/em><br><em>(el viento del oeste).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ma\u00f1ana cumplo 59 a\u00f1os de edad<\/strong>; si no me equivoco mi acta de nacimiento se\u00f1ala que a las 11.30 de aquel 3 de abril de 1966 por vez primera vi la luz de este mundo. No quiero trasladarme a aquellos d\u00edas, de cuya percepci\u00f3n no tengo plena conciencia, sino constatar que ese mundo sigue siendo este mundo presente y seguramente lo seguir\u00e1 siendo cuando mi vida pase a otra dimensi\u00f3n. Estoy tratando de mirar la&nbsp;<strong>totalidad de mi existencia<\/strong>. Sobre todo, quiero vislumbrar que la misma ha tenido sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 si hablar de m\u00ed mismo tenga&nbsp;<strong>inter\u00e9s&nbsp;<\/strong>para los lectores y lectoras (necesitar\u00edan mucha paciencia, quiz\u00e1 tambi\u00e9n alguna conmiseraci\u00f3n). Los resquicios personales privados no suelen ser de mayor inter\u00e9s, salvo si se tratara de alguna&nbsp;<strong>novela de alg\u00fan escritor consagrado<\/strong>; no s\u00e9, pienso en Dolgoruki, el protagonista de&nbsp;<em>El adolescente<\/em>, de&nbsp;<strong>Dostoievski<\/strong>, o en Meursault de&nbsp;<em>El extranjero<\/em>, de&nbsp;<strong>Camus<\/strong>, cuyos tonos de vida resultan relevantes para las historias narradas y para nosotros mismos que en ellas nos reconocemos.<\/p>\n\n\n\n<p>En general suelen ser los&nbsp;<strong>grandes hombres y mujeres<\/strong>&nbsp;quienes nos cautivan con sus haza\u00f1as, vivencias, acciones y determinaciones, y nos animan a querer vivir ese mundo o esas posibilidades que han visto y por las cuales se empe\u00f1an. A trav\u00e9s de ellos, hemos visto un&nbsp;<strong>mundo mejor<\/strong>, una mejor sociedad, donde la justicia, el bien y\/o la verdad tengan cabida y rijan a los seres humanos, haciendo de ellos mejores personas. No hay duda de que&nbsp;<strong>toda \u00e9poca&nbsp;<\/strong>y&nbsp;<strong>toda sociedad<\/strong>&nbsp;necesitan h\u00e9roes.<\/p>\n\n\n\n<p>No es mi caso, desde luego, menos a mi edad. Aunque es cierto que de ni\u00f1o fantaseaba mucho con ser uno de ellos. Como siempre me gustaron las figuras de los&nbsp;<strong>soldados romanos<\/strong>, me imaginaba a m\u00ed mismo, en esos primeros a\u00f1os, con un atuendo similar, haciendo actos de justicia y hero\u00edsmo. No hab\u00eda le\u00eddo a\u00fan al&nbsp;<em>Quijote<\/em>, quiz\u00e1 porque para mis&nbsp;<strong>imaginaciones infantiles<\/strong>&nbsp;el se\u00f1or era ya muy viejo, pero no cabe duda que, de haberlo hecho, mi imaginaci\u00f3n no se hubiera quedado quieta. Encantadora la ni\u00f1ez.<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a muchas carencias, tuve una&nbsp;<strong>infancia feliz<\/strong>, muy fantasiosa, muy r\u00e1pida y tambi\u00e9n de mucho aprendizaje. El&nbsp;<strong>paisaje de mi infancia<\/strong>&nbsp;fue el del pueblo \u00beel campo\u00be, la casa, la escuela, la parroquia. En esos a\u00f1os lo fue tambi\u00e9n el futbol y, en alg\u00fan momento, el beisbol, pero m\u00e1s el primero. Bastaba una pelota, unos tenis desgastados y rotos y mucha imaginaci\u00f3n. El&nbsp;<strong>patio de la casa<\/strong>&nbsp;era la cancha; dos pares de piedras en las orillas, las porter\u00edas y el estadio todo el per\u00edmetro. Pero aun solo, jugaba el goleador.<\/p>\n\n\n\n<p>Aprender a leer cambia todo. Yo lo hice bajo la ense\u00f1anza de mi maestra&nbsp;<strong>Mar\u00eda Elena Urban<\/strong>, leyendo editoriales de peri\u00f3dicos. Fue el inicio de mi&nbsp;<strong>camino&nbsp;<\/strong>por las<strong>&nbsp;letras<\/strong>,&nbsp;<strong>las ideas<\/strong>&nbsp;y el&nbsp;<strong>mundo del lenguaje<\/strong>. Una forma de realizar la propia humanidad es el uso del lenguaje:&nbsp;<strong>somos lenguaje<\/strong>. Desde luego, no s\u00f3lo existe el lenguaje escrito, que es de suyo todo un mundo, sino los diversos lenguajes, incluyendo el corporal, el c\u00f3smico, el hist\u00f3rico y el espiritual \u00betanto natural como sobrenatural\u00be; somos palabras vivas.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi&nbsp;<strong>juventud&nbsp;<\/strong>fue diversa, plural, abierta. No s\u00f3lo la viv\u00ed en mi pueblo, sino fuera, en la ciudad, con otros c\u00edrculos, m\u00e1s all\u00e1 de los conocidos. Hasta cierto punto, por razones vocacionales, sal\u00ed de mis&nbsp;<strong>mundos familiares<\/strong>: mi hogar y mi pueblo, mis amigos de la secundaria y el bachillerato. Llegu\u00e9 a pensar y a sentir que, cuando sal\u00ed de mi casa, a los 19 a\u00f1os, nunca m\u00e1s volver\u00eda a ver a mi familia ni a mis amigos. No fue as\u00ed, sino que conoc\u00ed&nbsp;<strong>nuevos amigos<\/strong>&nbsp;y pude formar&nbsp;<strong>mi propia familia&nbsp;<\/strong>y volver a mi familia originaria.<\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<strong>filosof\u00eda<\/strong>&nbsp;fue, primero, un elemento de mi&nbsp;<strong>vocaci\u00f3n personal<\/strong>; luego, mi&nbsp;<strong>vocaci\u00f3n profesional<\/strong>. Me cost\u00f3 mucho esfuerzo, sangre y sudor, como suele decirse, hasta quedar emocionalmente exhausto. La lectura de novelas y algo de poes\u00eda fue mi remanso por algunos a\u00f1os, cuando la vena literaria me sali\u00f3 al encuentro.&nbsp;<em>El Quijote<\/em>&nbsp;me trajo sosiego, las novelas policiacas me llevaron al mundo pasional,&nbsp;<strong>Vargas Llosa<\/strong>&nbsp;me llev\u00f3 a&nbsp;<strong>Octavio Paz<\/strong>&nbsp;y \u00e9ste a sus&nbsp;<strong>ensayos y a la po\u00e9tica<\/strong>. Un nuevo mundo se me abri\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Literalmente, como plantea&nbsp;<em>Sostiene Pereira<\/em>, el libro de Tabucchi, la filosof\u00eda parte de la verdad, pero termina en ficciones; la literatura parte de ficciones, pero llega a algunas verdades. Y as\u00ed es, al menos lo que se ve: hay muchas filosof\u00edas, hoy por hoy, con todo y que su pretensi\u00f3n es conocer lo real, lo profundo, lo aut\u00e9ntico, lo verdadero. Tan es as\u00ed que una corriente filos\u00f3fica contradice y se contrapone a otra. El resultado final es una pluriversidad, tanto que aquella pretensi\u00f3n original (la verdad) se diluye.<\/p>\n\n\n\n<p>La literatura, en cambio, parte de la ficci\u00f3n, de lo que los escritores plantean, generalmente invenciones, fabulaciones, imaginaciones. Parte de la<strong>&nbsp;pluriversidad<\/strong>&nbsp;(no se diga la imaginaci\u00f3n po\u00e9tica). Pero en su diversidad de vericuetos, en sus vaivenes oscilatorios, nos va mostrando algunas verdades profundas, hondas, ciertas, aut\u00e9nticas\u2026 reales. Sobre todo, como ha dicho&nbsp;<strong>Francisco<\/strong>&nbsp;en su&nbsp;<em>Carta sobre la literatura<\/em>, \u00e9sta nos descubre&nbsp;<strong>el coraz\u00f3n de lo humano<\/strong>. Nos recuerda que lo somos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cumplo 59 a\u00f1os de edad con una&nbsp;<strong>revaloraci\u00f3n<\/strong>, primero hacia atr\u00e1s, con todos y cada uno de los momentos \u00beafortunados y desafortunados\u00be de cada uno de sus d\u00edas. La sensaci\u00f3n del camino andado es de gratitud: a mis ancestros y a mis pap\u00e1s, en cuyo honor yo vivo; a mis hermanos y sus familias, cuyo cari\u00f1o guardo en el coraz\u00f3n; a mis amigos y amigas (y sus familiares) que de mil formas me han tendido la mano para&nbsp;<strong>no dejar de ser yo<\/strong>; a la mam\u00e1 de mis hijos por quien soy un&nbsp;<strong>padre afortunado<\/strong>. \u00a1Mil gracias!<\/p>\n\n\n\n<p>En todos ellos y ellas he visto la mano amorosa, misericordiosa y misteriosa de Dios. Muchas veces he sido como el&nbsp;<strong>hijo pr\u00f3digo<\/strong>, y\u00e9ndome a tierras lejanas, malgastando lo que me ha dado. Y, cuando he regresado, me ha cubierto de besos haciendo fiesta. O he sido como el&nbsp;<strong>hijo mayor<\/strong>&nbsp;que \u00beemberrinch\u00e1ndose\u00be no quiere recibir al hermano encontrado y le reclama al Padre. Tambi\u00e9n me ha dicho Dios:&nbsp;<em>\u201cTodo lo m\u00edo es tuyo, pero es necesario alegrarnos por tu hermano<\/em>\u201d. \u00a1Gracias Se\u00f1or, porque me amas tanto!<\/p>\n\n\n\n<p>Quedan el&nbsp;<strong>presente y el futuro<\/strong>&nbsp;de mi existencia temporal. La filosof\u00eda me ha ayudado a ordenar un poco el pensamiento, la literatura un poco a tener imaginaci\u00f3n.&nbsp;<strong>Pensamiento e imaginaci\u00f3n<\/strong>&nbsp;son indispensables para vivir el presente y construir el futuro. Es cierto que tambi\u00e9n son necesarias las entra\u00f1as, la pasi\u00f3n y la afectividad. Pensamiento, imaginaci\u00f3n y entra\u00f1as tienen por&nbsp;<strong>n\u00facleo el coraz\u00f3n<\/strong>. Humanizar el coraz\u00f3n es nuestra vocaci\u00f3n. El Dios hecho hombre nos ha dicho c\u00f3mo.<\/p>\n\n\n\n<p>Termino estas l\u00edneas con esa&nbsp;<strong>oraci\u00f3n de<\/strong>&nbsp;<strong>Romano Guardini<\/strong>&nbsp;sobre la paciencia:&nbsp;<em>\u201cSe\u00f1or, tenme paciencia y d\u00e1mela, para que todas las potencialidades que se me han dado rindan su fruto en beneficio de los dem\u00e1s, en este breve lapso de la existencia que es la vida\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>A todos mis&nbsp;<strong>lectores y lectoras<\/strong>, les agradezco su<strong>&nbsp;paciencia<\/strong>&nbsp;al mirar mis textos. Hablar sobre m\u00ed no es con af\u00e1n novelesco, es para situarme en el concierto de la existencia consciente. Me gustar\u00eda mirar un&nbsp;<strong>mundo m\u00e1s humano<\/strong>. Dios nos permita construirlo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Dr. Fidencio Aguilar V\u00edquez A la memoria de mi hermano Zeferino(el viento del oeste). 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