{"id":9590,"date":"2021-06-26T20:42:25","date_gmt":"2021-06-27T01:42:25","guid":{"rendered":"http:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=9590"},"modified":"2021-06-26T20:42:26","modified_gmt":"2021-06-27T01:42:26","slug":"los-ninos-que-alemania-entrego-a-lituania-tras-la-caida-de-hitler-cambiaban-un-hijo-por-un-saco-de-patatas-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/los-ninos-que-alemania-entrego-a-lituania-tras-la-caida-de-hitler-cambiaban-un-hijo-por-un-saco-de-patatas-el-mundo\/","title":{"rendered":"Los ni\u00f1os que Alemania entreg\u00f3 a Lituania tras la ca\u00edda de Hitler: \u00abCambiaban un hijo por un saco de patatas\u00bb | El Mundo"},"content":{"rendered":"\n<p style=\"font-size:18px\"><em>Un libro rescata la historia oculta de estos menores que cruzaban la frontera cuando apenas aprend\u00edan a andar en busca de comida<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"953\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Captura-de-Pantalla-2021-06-26-a-las-20.36.32-1024x953.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9591\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Captura-de-Pantalla-2021-06-26-a-las-20.36.32-1024x953.jpg 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Captura-de-Pantalla-2021-06-26-a-las-20.36.32-300x279.jpg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Captura-de-Pantalla-2021-06-26-a-las-20.36.32-768x714.jpg 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Captura-de-Pantalla-2021-06-26-a-las-20.36.32-1536x1429.jpg 1536w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Captura-de-Pantalla-2021-06-26-a-las-20.36.32.jpg 1922w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Un ni\u00f1o alem\u00e1n llora durante el traslado a un orfanato de Berl\u00edn en 1945<strong> AP<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-cyan-blue-color has-text-color has-medium-font-size\">QUICO ALSEDO \/ EL MUNDO<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>La vida es un enigma y el pasado, el almac\u00e9n donde se esconden sus secretos, y del que, aunque creamos saber mucho, descubrimos que casi no tenemos ni pajolera idea de nada.<\/p>\n\n\n\n<p>El escritor y guionista lituano&nbsp;<strong>Alvydas Slepikas<\/strong>&nbsp;estaba una tarde de 2009 en&nbsp;las oficinas de la productora en que trabaja, Videometra, cuando recibi\u00f3 la visita de un hombre. Ven\u00eda a contar la historia de su madre, \u00abcre\u00eda que con ella pod\u00eda hacerse una pel\u00edcula, o una serie o algo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia: ella, alemana de nacimiento, ten\u00eda cinco a\u00f1os&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/la-aventura-de-la-historia\/2014\/10\/06\/5432697e22601d981d8b4580.html\">cuando el Tercer Reich cay\u00f3<\/a>&nbsp;y dej\u00f3 toda Prusia Oriental en manos del Ej\u00e9rcito Rojo. Los rusos comenzaron a tratar a los vencidos con su proverbial y legendaria brutalidad:&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.elmundo.es\/cronica\/2015\/03\/08\/54fadb85268e3ee0518b4570.html\">violar mujeres<\/a>, matar ni\u00f1os, dejar morir de inanici\u00f3n en general. El hambre era tal -y aqu\u00ed arranca la historia- que los orgullosos prusianos, otrora ricos, comenzaron a enviar a sus rubicundos hijos a por comida al monte, como si de adultos prehist\u00f3ricos se tratara.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY d\u00f3nde los enviaban? A Lituania, m\u00e1s all\u00e1 de la frontera, cruzando el r\u00edo Niemen (Nemunas para los lituanos). Eso le pas\u00f3 a la madre de aquel hombre: con cinco a\u00f1os -repitamos: cinco a\u00f1os-,&nbsp;<strong>fue enviada a por comida al otro lado de la frontera<\/strong>. Con el tiempo, acab\u00f3 qued\u00e1ndose en Lituania, hizo vida all\u00ed y tuvo un hijo: \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Slepikas arque\u00f3 una ceja. Apenas hab\u00eda o\u00eddo hablar de aquello. Todo lo que ten\u00eda que ver con la Segunda Guerra Mundial permanec\u00eda en Lituania, cuenta a PAPEL, en el desv\u00e1n de los tiempos:&nbsp;<strong>el pa\u00eds hab\u00eda sido arrasado tanto por Hitler como posteriormente por los rusos<\/strong>, y permanecido en la \u00f3rbita sovi\u00e9tica hasta 1991.<\/p>\n\n\n\n<p>Pocas semanas despu\u00e9s le hicieron a Slepikas una entrevista y le preguntaron por sus proyectos: \u00abEstoy recopilando material sobre los &#8216;ni\u00f1os lobo&#8217; que cruzaron desde Prusia\u00bb, contest\u00f3. \u00abAh\u00ed recib\u00ed una avalancha de llamadas y correos&#8230; Ya no pude parar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Estaba la historia del hombre que desconoc\u00eda su nombre, y que luchaba por al menos conocerlo antes de morir. La de la madre que simplemente se hab\u00eda sumergido en silencio en un Nemunas helado con sus dos hijos de la mano, completamente segura de que aquella g\u00e9lida y silenciosa muerte era mucho mejor que la furia ciega e inhumana de los rusos.&nbsp;<strong>Cientos de ni\u00f1os enviados solos a ning\u00fan lugar, para huir del horror<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>La hambruna era tal que se lleg\u00f3 a practicar el canibalismo en los pueblos prusianos junto a la frontera. \u00abAlgunos alemanes&nbsp;<strong>llegaron a vender a sus hijos como mano de obra barata<\/strong>&nbsp;a los lituanos, que los aceptaban no porque los necesitaran, sino por hacerles el favor, salv\u00e1ndoles de una muerte segura\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni\u00f1as alemanas cuyo futuro era seguro y probablemente pl\u00e1cido antes de la guerra terminaron prostituidas. Un cap\u00edtulo m\u00e1s de los horrores inconcebibles que vivi\u00f3 una Europa orgullosa, y que los vivi\u00f3, no lo olvidemos, anteayer.<\/p>\n\n\n\n<p>No puede extra\u00f1ar, as\u00ed, que la historia de los&nbsp;<em>ni\u00f1os lobo<\/em>&nbsp;fuera tab\u00fa en Lituania hasta que Slepikas compil\u00f3 muchos de esos testimonios, y compuso con ellos la novela&nbsp;<em>Bajo la sombra de los lobos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso fue en 2011. Hoy, el librito, 250 p\u00e1ginas crudas, sobrias, muy medidas sentimentalmente -pasarse ser\u00eda francamente inaguantable-, que<strong>&nbsp;emanan todo el terror que el ser humano es capaz de producir&nbsp;<\/strong>pero no puede soportar, se estudia en todos los colegios lituanos. Fue considerado mejor novela hist\u00f3rica de 2019 por&nbsp;<em>The Times<\/em>. Y llega ahora a las librer\u00edas espa\u00f1olas de la mano de Tusquets.<\/p>\n\n\n\n<p>Slepikas (Videniskiai, Lituania, 1966) se explica a PAPEL por correo electr\u00f3nico con un tono tan penetrante como el del propio libro. Desvela hechos incre\u00edbles y por tanto tan cre\u00edbles: absolutamente salvajes.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-elmundo.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2021\/06\/25\/16246353378283.jpg\" alt=\"El escritor lituano Alvydas Slepikas\"\/><figcaption>El escritor lituano Alvydas Slepikas<strong>E. M.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00abAl caer Hitler, la hambruna era tal en Prusia que los sovi\u00e9ticos permitieron que los agricultores lituanos les vendieran alimentos a los prusianos. Lo m\u00e1s com\u00fan era el intercambio en especie. A cambio de comida, las mujeres alemanas primero daban lo que ten\u00edan, lo que hab\u00edan salvado de la guerra: cubiertos, cualquier objeto, lo que fuera&#8230; Pero todo se acab\u00f3 pronto, y como el Gobierno sovi\u00e9tico s\u00f3lo daba pan a cambio de trabajos forzados -y eso a las mujeres, a los ancianos y ni\u00f1os no se les daba nada-, los alemanes comenzaron a cambiar a sus hijos por comida\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Contin\u00faa Slepikas: \u00abLa alternativa era ver a sus cr\u00edos morir de hambre ante sus ojos.&nbsp;<strong>Se iban a los granjeros y les ped\u00edan que se los llevaran como ayudantes a cambio de un saco de harina o de patatas<\/strong>, con la esperanza de que hicieran vida en Lituania y en el futuro encontraran el camino de vuelta. Los agricultores no necesitaban a estos ni\u00f1os, y muchos hac\u00edan lo posible por no llev\u00e1rselos, porque tem\u00edan represalias de los soldados rusos&#8230; Pero muchos se los llevaban, y falsificaban sus documentos. Muchos otros ni\u00f1os, y tambi\u00e9n adolescentes, al ver que desde el otro lado de la frontera llegaban agricultores cargados de v\u00edveres, comenzaron a cruzarla en busca de comida. Se escond\u00edan en los trenes, en los carromatos, cruzaban a pie el r\u00edo helado&#8230;\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro narra con sorda normalidad como ni\u00f1os de siete a\u00f1os acostumbrados a vivir entre ruinas y minas eran enviados a buscarse literalmente la vida a muchos kil\u00f3metros de sus casas,&nbsp;<strong>sin entender el idioma, durmiendo en los bosques, llamando a puerta fr\u00eda a las casas<\/strong>&nbsp;de sus hasta entonces enemigos a pedir mendrugos de pan, algo caliente, lo que fuera.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDe cu\u00e1ntos&nbsp;<em>ni\u00f1os lobo<\/em>&nbsp;hablamos? \u00abSeg\u00fan el historiador alem\u00e1n Christopher Spatz hubo unos 30.000, aunque despu\u00e9s de la guerra algunos regresaron a Alemania del Este y otros ingresaron en orfanatos especiales en las profundidades de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, que semejaban m\u00e1s bien prisiones o campos de concentraci\u00f3n. Con el tiempo, muchos de los que se quedaron en Lituania llegaron a recuperar el contacto con sus familias en Alemania gracias a Cruz Roja. Cuando publiqu\u00e9 el libro, en 2012, casi 60 a\u00f1os despu\u00e9s, Edelweiss, la organizaci\u00f3n que une y apoya a los&nbsp;<em>ni\u00f1os lobo<\/em>&nbsp;en Lituania ten\u00eda unos 330 miembros\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El autor se pone especialmente sugestivo cuando se le pregunta por el tremendo baile de identidades que entra\u00f1a esta historia: \u00abLos aldeanos les falsificaban documentos porque tem\u00edan ser deportados a Siberia por ayudar a los alemanes, as\u00ed que estos ni\u00f1os crecieron ocultos, la gran mayor\u00eda sin acceso a una educaci\u00f3n. Es posible incluso que muchos&nbsp;<em>ni\u00f1os lobo<\/em>&nbsp;jam\u00e1s llegaran a saber que lo eran. Estos ni\u00f1os no s\u00f3lo perdieron su infancia, sino tambi\u00e9n su futuro.&nbsp;<strong>Muchos se congelaron en el bosque, o murieron de hambre, o sufrieron abuso sexual<\/strong>. Conoc\u00ed a un hombre que nunca hab\u00eda celebrado su cumplea\u00f1os porque en su pasaporte s\u00f3lo figuraba el a\u00f1o de nacimiento, los n\u00fameros del mes y del d\u00eda estaban a cero. Otro s\u00f3lo hab\u00eda logrado descubrir su apellido real, pero no su nombre. Llorando, me dijo: &#8216;Me gustar\u00eda saber mi nombre real al menos antes de la muerte, para no yacer bajo un nombre que no es el m\u00edo&#8217;\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Lituania vivi\u00f3 pendularmente entre Alemania y Rusia todo el siglo XX, pero a borbotones durante los a\u00f1os de la guerra. Slepikas cuenta c\u00f3mo primero lleg\u00f3 Hitler, que ocup\u00f3 parte de la costa en 1939, pero el desembarco bestia fue el de los sovi\u00e9ticos en 1940.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abUn a\u00f1o despu\u00e9s comenzaron las deportaciones a la tundra siberiana. Muchos inocentes, familias, los mejores agricultores, todos fueron deportados en vagones para animales. Despu\u00e9s volvieron los nazis, y la gente al principio esperaba algo de humanidad, porque se trataba de una naci\u00f3n europea e instruida, pero todo fue a peor:&nbsp;<strong>quemaron pueblos enteros, hubo asesinatos en masa, los jud\u00edos fueron transportados a campos<\/strong>, muchos lituanos colaboraron en el exterminio de sus vecinos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, en Lituania, no pueden exhibirse, por ley, s\u00edmbolos nazis ni sovi\u00e9ticos. Aquellos lituanos de frontera que hab\u00edan sufrido la furia asesina del Tercer Reich terminaron adoptando&nbsp;<em>de facto<\/em>&nbsp;a miles de ni\u00f1os prusianos por pura piedad, a\u00fan a riesgo de su vida si fueran descubiertos por los sovi\u00e9ticos.&nbsp;<strong>El horror ciego de la guerra termin\u00f3 hermanando a personas de bandos supuestamente diferentes<\/strong>, borrando las fronteras pol\u00edticas e incluso culturales.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final, adagio extensible a todo conflicto armado, tanto vencedores como vencidos fueron de alguna manera&nbsp;<em>v\u00edctimas<\/em>&nbsp;del ej\u00e9rcito hegem\u00f3nico del momento, en aquel entonces, el Rojo: \u00abPrusia Oriental fue la primera regi\u00f3n alemana a la que lleg\u00f3 Stalin al final de una guerra larga y cruenta\u00bb, narra Slepikas. \u00abLos soldados rusos estaban extenuados, eran como vasijas de barro cocidas en el horno de la guerra.&nbsp;<strong>Hab\u00edan muerto y hab\u00edan matado durante a\u00f1os, as\u00ed que cuando llegaron a este punto se comportaron con una crueldad extrema<\/strong>: una vida m\u00e1s o menos no importaba. Fue como una venganza por toda esa guerra, y la propaganda sovi\u00e9tica no hac\u00eda sino fomentar esa crueldad\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Una atm\u00f3sfera que convert\u00eda a personas normales en completos asesinos de apariencia psicop\u00e1tica: \u00abLa guerra despierta los demonios que duermen en las personas. Es f\u00e1cil imaginar a un criminal de guerra como una persona normal en tiempos de paz, una persona que no habr\u00eda matado ni hecho da\u00f1o a nadie. Por otro lado, en las guerras actuales en \u00c1frica los ni\u00f1os y adolescentes son los asesinos m\u00e1s sangrientos: es evidente que la guerra los transforma. Hablando con los&nbsp;<em>ni\u00f1os lobo<\/em>, me di cuenta de que, para muchos de ellos, esa guerra a\u00fan no hab\u00eda terminado. Las heridas segu\u00edan sin sanar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Bajo la sombra de los lobos<\/em>&nbsp;tiene tambi\u00e9n aroma, en su callada simplicidad, de cuento infantil, de un terror g\u00f3tico mudo, parco. Al leerlo y observar el duro horror que tiene lugar en el escenario, uno siente bajo sus pies el temblor de un r\u00edo subterr\u00e1neo, soterrado, mucho m\u00e1s horrible, probablemente insufrible.<\/p>\n\n\n\n<p>Slepikas concede que no es la sensaci\u00f3n de uno: es as\u00ed. \u00abNo quer\u00eda deleitarme en la crueldad.\u00a0<strong>El libro se habr\u00eda convertido en insoportable para muchas personas, y yo quer\u00eda que lo leyeran en especial los adolescentes<\/strong>, para que el mayor n\u00famero de lectores posibles conocieran el destino de los\u00a0<em>ni\u00f1os lobo<\/em>\u00a0y sus experiencias. Creo que como escritor he conseguido captar el sentido de los hechos, aunque es una novela muchos ni\u00f1os lobo me han dicho que he descrito lo que era su vida. Pero tambi\u00e9n he de reconocer que el \u00fanico y principal reproche que he escuchado de ellos es que en la vida real todo fue m\u00e1s cruel\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: https:\/\/www.elmundo.es\/cultura\/2021\/06\/25\/60d5f98221efa04b5e8b4614.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un libro rescata la historia oculta de estos menores que cruzaban la frontera cuando apenas aprend\u00edan a andar en busca [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":9591,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[2303,2305,2304],"class_list":["post-9590","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","tag-alvydas-slepikas","tag-lituania","tag-teercer-reich"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9590","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9590"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9590\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9592,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9590\/revisions\/9592"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9591"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9590"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9590"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9590"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}