{"id":94448,"date":"2025-02-17T12:42:16","date_gmt":"2025-02-17T18:42:16","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=94448"},"modified":"2025-02-17T12:42:18","modified_gmt":"2025-02-17T18:42:18","slug":"the-new-yorker-cien-anos-de-un-movimiento-cultural-abc","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/the-new-yorker-cien-anos-de-un-movimiento-cultural-abc\/","title":{"rendered":"&#8216;The New Yorker&#8217;, cien a\u00f1os de un movimiento cultural | ABC"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading has-electric-grass-gradient-background has-background\">La revista sopla cien velas con una exposici\u00f3n y el estreno de un documental. Recordamos la historia de una cabecera que ha transformado el rostro de la ficci\u00f3n contempor\u00e1nea y el periodismo literario<\/h2>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Truman Capote, John Hersey, John Hersey, J. D. Salinger, y John Cheever son algunas de las firmas que han escrito en esta cabecera<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"717\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/portadas-newyorker-klC-U70260556772AyC-1200x840@diario_abc-1024x717.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-94449\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/portadas-newyorker-klC-U70260556772AyC-1200x840@diario_abc-1024x717.webp 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/portadas-newyorker-klC-U70260556772AyC-1200x840@diario_abc-300x210.webp 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/portadas-newyorker-klC-U70260556772AyC-1200x840@diario_abc-768x538.webp 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/portadas-newyorker-klC-U70260556772AyC-1200x840@diario_abc.webp 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-24deb42c8e992e07518f82a74a162160\"><strong><a href=\"https:\/\/www.abc.es\/autor\/jaime-g-mora-1365\/\">Jaime G. Mora<\/a> \/ ABC<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Madrid<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Hace cien a\u00f1os, un joven periodista que hab\u00eda servido en la guerra y arrastraba una fama de desali\u00f1ado que nunca lo abandon\u00f3, tuvo una de las mejores peores ideas de la historia del periodismo: crear una \u00abrevista c\u00f3mica de quince centavos\u00bb que contara Manhattan. La&nbsp;llam\u00f3 &#8216;The New Yorker&#8217; y fue \u00abel fracaso m\u00e1s sonado de 1925\u00bb, seg\u00fan cuenta&nbsp;<strong>James Thurber<\/strong>&nbsp;en &#8216;Mis a\u00f1os con Ross&#8217; (Libros Walden).&nbsp;<strong>Harold Ross<\/strong>, as\u00ed se llamaba el fundador de la revista. Fue en 1925, un a\u00f1o de \u00e9xitos memorables en literatura, m\u00fasica y entretenimiento, cuando &#8216;The New Yorker&#8217;, seg\u00fan Thurber, se convirti\u00f3 en \u00abel \u00fanico fracaso que sigui\u00f3 adelante\u00bb. Un siglo despu\u00e9s, la cabecera es sin\u00f3nimo del mejor periodismo de largo aliento, aquel que consolidaron en sus p\u00e1ginas firmas como&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/cultural\/20151007\/abci-ajuste-cuentas-memoria-capote-201510071823.html\">Truman Capote<\/a>&nbsp;o&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/abci-sensacional-fracaso-john-huston-202201300231_noticia.html\">Lillian Ross<\/a>, y tiene entre su hist\u00f3rica n\u00f3mina de colaboradores a escritores como J. D. Salinger, John Cheever, Shirley Jackson y John Updike.<\/p>\n\n\n\n<p>Este reportaje podr\u00eda escribirse solo poniendo un nombre detr\u00e1s de otro, pero aqu\u00ed hemos venido a contar por qu\u00e9 el aniversario de &#8216;The New Yorker&#8217; es un acontecimiento cultural. \u00abRoss jam\u00e1s habr\u00eda podido imaginar en lo que se convertir\u00eda su peque\u00f1a &#8216;revista c\u00f3mica de quince centavos&#8217;, ni la solidez de su legado. El &#8216;New Yorker&#8217; de Ross transform\u00f3 el rostro de la ficci\u00f3n contempor\u00e1nea, perfeccion\u00f3 una nueva forma de periodismo literario, estableci\u00f3 nuevos est\u00e1ndares para el humor y el arte c\u00f3mico, influy\u00f3 en las agendas culturales y sociales, y se convirti\u00f3 en sin\u00f3nimo de sofisticaci\u00f3n. Cambi\u00f3 lo convencional por lo revolucionario\u00bb, resumi\u00f3&nbsp;<strong>Thomas Kunkel<\/strong>&nbsp;en &#8216;Genius in disguise&#8217;, la biograf\u00eda del fundador. Los actos organizados para este centenario dan la medida de la relevancia, a\u00fan hoy, de la revista: habr\u00e1 una exposici\u00f3n dedicada a la cabecera en la Biblioteca P\u00fablica de Nueva York, y Netflix tiene previsto estrenar un documental.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>David Remnick<\/strong>&nbsp;comanda la revista desde 1998. Con \u00e9l &#8216;The New Yorker&#8217; dio el salto al digital, sobrevivi\u00f3 a un cambio de propiedad y en la crisis del papel ha conseguido mantener rentable la cabecera. En estos tiempos tan ajenos a los quioscos, Remnick ha impulsado reportajes de impacto global, como las torturas contra iraqu\u00edes en la c\u00e1rcel de Abu Ghraib, los abusos del productor&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.abc.es\/gente\/harvey-weinstein-diagnosticado-cancer-medula-20241022063300-nt.html\">Harvey Weinstein<\/a>&nbsp;o la relaci\u00f3n de la todopoderosa familia Sackler con la epidemia de adicci\u00f3n a los opioides. Del otro lado, los cr\u00edticos le reprochan a Remnick que con \u00e9l al frente la revista se ha entregado a la agenda izquierdista.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/cultural\/abci-ronan-farrow-investigacion-brillante-libro-decepcionante-202005050151_noticia.html\">Ronan Farrow<\/a>, hijo de Mia Farrow y emblema de la cultura de la cancelaci\u00f3n &#8211;<strong>Woody Allen<\/strong>&nbsp;lo sabe bien-, es uno de sus reporteros estrella. A\u00fan escuece una columna publicada en &#8216;The New York Times&#8217; en la que se le acusaba de dejarse llevar por Twitter al cancelar la participaci\u00f3n de Steve Bannon, uno de los ide\u00f3logos del trumpismo, en el festival que la revista celebra cada a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">&#8216;Mis a\u00f1os con Ross&#8217;<\/h3>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/s1.abcstatics.com\/abc\/www\/multimedia\/cultura\/2025\/02\/17\/PortadaMisano-klC--224x330@diario_abc.jpg\" alt=\"Imagen - 'Mis a\u00f1os con Ross'\"\/><\/figure>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Autor<\/strong>\u00a0James Thurber\u00a0<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Traducci\u00f3n<\/strong>\u00a0Manuel Moreno\u00a0<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Editorial<\/strong>\u00a0Libros Walden\u00a0<\/li>\n\n\n\n<li><strong>N\u00famero de p\u00e1ginas<\/strong>\u00a0380\u00a0<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Precio<\/strong>\u00a018 euros<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 tiempos aquellos en los que Harold Ross, \u00abcauteloso por naturaleza, fundamentalmente conservador\u00bb, como escribi\u00f3 Thurber, \u00abse manten\u00eda firmemente fiel a su creencia original de que el &#8216;New Yorker&#8217; no era una revista dise\u00f1ada para frenar mareas, unirse a cruzadas o adoptar posturas pol\u00edticas\u00bb. \u00c9l, como recuerda el vi\u00f1etista hist\u00f3rico de la revista, \u00abno iba a publicar un mont\u00f3n de &#8216;cosas de conciencia social&#8217; porque su intuici\u00f3n le dec\u00eda que, si lo hac\u00eda, aquello le abrumar\u00eda. [&#8230;] \u00c9l quer\u00eda prosa superior, dibujos divertidos y un periodismo s\u00f3lido sin propaganda. [&#8230;] Nada deb\u00eda estar demasiado estudiado o forzado, no deb\u00eda ser muy art\u00edstico literario o intelectual. [&#8230;] &#8216;Todos los escritores son demasiado autoconscientes&#8217;, dijo miles de veces\u00bb. Los tiempos cambian, decididamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque cien a\u00f1os dan para mucho, &#8216;The New Yorker&#8217; ha preferido mirar en esta celebraci\u00f3n hacia su pasado. Y c\u00f3mo la revista se hizo grande merece un cap\u00edtulo propio en la historia period\u00edstica y literaria del siglo XX. Aquella publicaci\u00f3n de los a\u00f1os veinte estaba llamada a ser un producto para los sofisticados de Nueva York, en aquellos a\u00f1os del jazz y distanciados de los problemas del mundo, pero los inicios fueron duros: a punto estuvo de cerrar, y si sobrevivi\u00f3 fue por el empe\u00f1o de Ross y porque su mecenas, Raoul Fleischmann, le renov\u00f3 su confianza con alg\u00fan cr\u00e9dito extraordinario. En aquellos primeros compases, a Ross le costaba hasta convencer a sus amigos de la tertulia del Algonqu\u00edn de que escribieran para \u00e9l.&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/cultural\/20130701\/abci-cultural-libros-poemas-perdidos-201307011407.html\">Dorothy Parker<\/a>, por ejemplo, solo aport\u00f3 una pieza y dos poemas en el primer a\u00f1o, el del estreno.Noticia Relacionada<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/abci-sensacional-fracaso-john-huston-202201300231_noticia.html#vca=modulo-rel-uno&amp;vso=abc&amp;vmc=noticias-rel&amp;vli=cultura\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/s1.abcstatics.com\/abc\/www\/multimedia\/cultura\/2022\/01\/26\/john-huston-U82245152100VpS-620x349@abc.jpg\" alt=\"El sensacional fracaso de John Huston\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/abci-sensacional-fracaso-john-huston-202201300231_noticia.html#vca=modulo-rel-uno&amp;vso=abc&amp;vmc=noticias-rel&amp;vli=cultura\">El sensacional fracaso de John Huston<\/a><\/h3>\n\n\n\n<p>Jaime G. Mora<\/p>\n\n\n\n<p>Recuperan &#8216;Picture&#8217;, la cr\u00f3nica en la que Lillian Ross narr\u00f3 las mil y un desventuras vividas en la realizaci\u00f3n de la pel\u00edcula de &#8216;Medalla roja al valor&#8217;<\/p>\n\n\n\n<p>Superadas las primeras tormentas a finales de los a\u00f1os 30 y ya entrada la d\u00e9cada de los 40, &#8216;The New Yorker&#8217; tuvo su gran despertar period\u00edstico, art\u00edstico y pol\u00edtico. \u00abLa guerra hizo a &#8216;The New Yorker&#8217;\u00bb, mantiene Remnick. Frente a la equidistancia de las primeros a\u00f1os, esta vez Ross opt\u00f3 por encomendar a reporteros como Janet Flanner y&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/cultural\/abci-boxeo-dulce-liebling-201805240041_noticia.html\">Liebling<\/a>&nbsp;que contaran la guerra. &#8216;Hiroshima&#8217;, el reportaje de treinta mil palabras de John Hersey sobre la bomba at\u00f3mica, fue la consagraci\u00f3n definitiva. Considerado uno de los primeros ejemplos del nuevo periodismo, ocup\u00f3 un n\u00famero completo y desde entonces no ha dejado de publicarse. La parte de la ficci\u00f3n se hizo tambi\u00e9n m\u00e1s ambiciosa. La publicaci\u00f3n de un relato largo de&nbsp;<strong>Mary McCarthy<\/strong>&nbsp;ampli\u00f3 los horizontes. A partir de ah\u00ed llegaron talentos como Salinger. El cuento &#8216;La loter\u00eda&#8217;, de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/libros\/abci-shirley-jackson-gran-maestra-stephen-king-201701142122_noticia.html\">Shirley Jackson<\/a>, se public\u00f3 en las p\u00e1ginas del &#8216;New Yorker&#8217;. Cheever tambi\u00e9n public\u00f3 un buen n\u00famero de relatos en la revista, entre ellos, &#8216;El nadador&#8217;. Son dos de los relatos m\u00e1s reconocibles de la literatura norteamericana.<\/p>\n\n\n\n<p>El envidiable departamento de &#8216;factchecking&#8217;, dedicado a contrastar la veracidad de todo lo que se publica, lo instituy\u00f3 Ross. Estaba obsesionado con la puntuaci\u00f3n gramatical y la claridad sint\u00e1ctica. El manual de estilo oficioso de la revista persegu\u00eda el uso excesivo de adverbios -\u00ablos escritores siempre usan demasiados malditos adverbios\u00bb-, luchaba contra los clich\u00e9s -\u00abcualquier cosa que sospeches que es un clich\u00e9, si dudas lo es\u00bb- y recordaba que \u00aba nadie le importa un bledo un escritor o sus problemas excepto a otro escritor\u00bb. Las portadas ilustradas, sin duda la parte m\u00e1s le\u00edda de la revista, y tambi\u00e9n las vi\u00f1etas deb\u00edan ajustarse igualmente a este tipo de criterios. \u00abCreo que se convirti\u00f3, de lejos, en el editor m\u00e1s meticuloso, mani\u00e1tico, cr\u00edtico y detallista que el mundo haya conocido\u00bb, dijo Thurber.Noticia Relacionada<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/libros\/shirley-jackson-ultimo-grito-reina-madre-terror-20240330140115-nt.html#vca=modulo-rel-uno&amp;vso=abc&amp;vmc=noticias-rel&amp;vli=cultura\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/s3.abcstatics.com\/abc\/www\/multimedia\/cultura\/2024\/03\/26\/shirley2-U03767437350Ydb-366x256@diario_abc.jpg\" alt=\"Shirley Jackson, el \u00faltimo grito de la Reina Madre del terror\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/libros\/shirley-jackson-ultimo-grito-reina-madre-terror-20240330140115-nt.html#vca=modulo-rel-uno&amp;vso=abc&amp;vmc=noticias-rel&amp;vli=cultura\">Shirley Jackson, el \u00faltimo grito de la Reina Madre del terror<\/a><\/h3>\n\n\n\n<p>David Mor\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>&#8216;Cuentos oscuros&#8217;, colecci\u00f3n de relatos in\u00e9ditos en espa\u00f1ol e ilustrados por Carmen Segovia, ahonda en el renacido y creciente culto que rodea a la autora de &#8216;Siempre hemos vivido en el castillo&#8217;<\/p>\n\n\n\n<p>Tras su muerte, en 1951, asumi\u00f3 la direcci\u00f3n&nbsp;<strong>William Shawn<\/strong>, el se\u00f1or Shawn, que se mantuvo al frente de la revista los siguientes treinta y cinco a\u00f1os. Era un genio extra\u00f1o. \u00c9l fue quien edit\u00f3 &#8216;Hiroshima&#8217; y quien, a\u00f1os despu\u00e9s, apostar\u00eda por sacar en varias entregas &#8216;A sangre fr\u00eda&#8217;, la archiconocida &#8216;novela de no ficci\u00f3n&#8217; de Truman Capote, que en 1959 hab\u00eda trabajado en la revista como joven asistente en el departamento de arte. Shawn nunca las tuvo todas consigo: en el fondo dudaba de que todo lo que contaba Capote fuera cierto y tanta violencia lo repel\u00eda. Shawn rechaz\u00f3 publicarle a Philip Roth la novela &#8216;Goodbye, Columbus&#8217; por su mal gusto. En un art\u00edculo provocador, Tom Wolfe caracteriz\u00f3 a Shawn como una momia y se refiri\u00f3 a la redacci\u00f3n como \u00abvejestorios, bisontes mensajeros, chocando los unos contra los otros\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo la batuta de Shawn, &#8216;The New Yorker&#8217; public\u00f3 ensayos tan relevantes como &#8216;Carta desde una regi\u00f3n de mi mente&#8217;, de James Baldwin; &#8216;Eichmann en Jerusal\u00e9n&#8217;, de&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/20140101\/abci-hannah-arendt-nacionalismo-nazismo-201312292127.html\">Hannah Arendt<\/a>, y textos de Renata Adler o Dwight Macdonald. \u00abEl &#8216;New Yorker&#8217; de esos a\u00f1os era una revista maravillosa. Lo era de una manera especial, irreproducible. Contaba con una escritura y un arte c\u00f3mico excelentes y, con frecuencia, sorprendentes. [&#8230;] El ensalzamiento de la revista, elev\u00e1ndola a la categor\u00eda de movimiento, fue en gran parte responsabilidad de Shawn\u00bb, cuenta&nbsp;<strong>Ben Yagoda<\/strong>&nbsp;en &#8216;About Town&#8217;, un libro sobre la historia de la revista. \u00abPero tambi\u00e9n tendr\u00eda que cargar con la mayor parte de la culpa de su declive\u00bb. Y lo hubo.<\/p>\n\n\n\n<p>El &#8216;New Yorker&#8217; empez\u00f3 a competir con &#8216;The New York Times&#8217; por los reportajes de actualidad, con &#8216;The New York Review of Books&#8217; por los cr\u00edticos y ensayistas<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando&nbsp;<strong>Robert Gottlieb<\/strong>&nbsp;relev\u00f3 a Shawn en 1987, \u00abla revista ya no era tan esencial\u00bb, recuerda el editor en sus memorias. \u00abIncluso las famosas vi\u00f1etas se hab\u00edan vuelto demasiado predecibles\u00bb. Shawn \u00abhab\u00eda presidido su transformaci\u00f3n en un fen\u00f3meno cultural americano, un fen\u00f3meno, adem\u00e1s, tremendamente rentable. Pero a mediados de los 80 esa rentabilidad hab\u00eda menguado\u00bb. Lillian Ross, reportera estrella de la revista y amante de Shawn durante a\u00f1os, recibi\u00f3 a Gottlieb con una carta firmada por un buen n\u00famero de redactores pidi\u00e9ndole que renunciara. \u00abJanet Malcolm, una de mis mejores amigas, figuraba en ella\u00bb. Gottlieb dur\u00f3 cinco a\u00f1os en el cargo. Intent\u00f3 revitalizar la secci\u00f3n de ficci\u00f3n -su gran especialidad- con nuevas firmas y un dise\u00f1o m\u00e1s ingenioso. Consigui\u00f3 reducir las p\u00e9rdidas de doce a dos millones de d\u00f3lares. \u00abCinco a\u00f1os despu\u00e9s de aquello me contaron que las p\u00e9rdidas se hab\u00edan disparado hasta los veinte millones\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Gottlieb se refiere aqu\u00ed a&nbsp;<strong>Tina Brown<\/strong>, que lleg\u00f3 desde &#8216;Vanity Fair&#8217; para modernizar por fin la revista. Introdujo las fotograf\u00edas, seis d\u00e9cadas despu\u00e9s, y acerc\u00f3 el dise\u00f1o de la revista a lo que hac\u00edan otras publicaciones. Public\u00f3 reportajes deliberadamente provocadores, sexualmente expl\u00edcitos, redujo la longitud de los textos. El &#8216;New Yorker&#8217; empez\u00f3 a competir con &#8216;The New York Times&#8217; por los reportajes de actualidad, con &#8216;The New York Review of Books&#8217; por los cr\u00edticos y ensayistas, y con &#8216;Vanity Fair&#8217; por la publicidad\u00bb, dice Ben Yagoda. Esto es lo que hered\u00f3 Remnick en 1998, una cabecera m\u00e1s terrenal a la que ha conseguido dar un equilibrio entre el legado hist\u00f3rico y lo que exigen los nuevos tiempos. \u00abSon innumerables los escritores, artistas y editores que han hecho del &#8216;New Yorker&#8217; lo que es\u00bb, dice el actual director. Que este centenario sirva para celebrar una revista que fue \u00fanica.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.abc.es\/cultura\/the-new-yorker-cien-anos-movimiento-cultural-20250217042157-nt.html\">https:\/\/www.abc.es\/cultura\/the-new-yorker-cien-anos-movimiento-cultural-20250217042157-nt.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La revista sopla cien velas con una exposici\u00f3n y el estreno de un documental. 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