{"id":93169,"date":"2025-01-17T09:21:56","date_gmt":"2025-01-17T15:21:56","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=93169"},"modified":"2025-01-18T08:13:37","modified_gmt":"2025-01-18T14:13:37","slug":"opinion-perspectivas-episteme-historicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/opinion-perspectivas-episteme-historicas\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n | Perspectivas episteme-hist\u00f3ricas"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"500\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-71831\" style=\"width:209px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar.jpeg 500w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar-300x300.jpeg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar-150x150.jpeg 150w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>\u00a0A mi hijo\u00a0<strong>Rub\u00e9n,<\/strong><\/em><br><em>Por su cumplea\u00f1os 27<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-27257aba796181782a833f9e5154a65c\" style=\"font-size:26px\"><strong><em>Por Dr. Fidencio Aguilar V\u00edquez<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Comprender nuestro tiempo<\/strong>&nbsp;es una de las inquietudes que asalta a cualquier persona en alg\u00fan momento de su vida, sobre todo si se dedica al&nbsp;<strong>ejercicio intelectual<\/strong>. Pero por tal ejercicio no hemos de ir lejos: se trata de comprender, desde la luz de la inteligencia (<em>intus<\/em>&nbsp;\u2013&nbsp;<em>legere<\/em>: leer dentro), el significado de lo que percibimos, de lo que conocemos y de lo que decidimos. No s\u00f3lo eso, sino, adem\u00e1s, de lo que estamos viviendo (<strong>presente<\/strong>), lo que hemos vivido (<strong>pasado<\/strong>) y lo que queremos vivir (<strong>futuro<\/strong>), cosa no f\u00e1cil.<\/p>\n\n\n\n<p>La percepci\u00f3n, el conocimiento (o los saberes) y la decisi\u00f3n, constituyen&nbsp;<strong>tres de las grandes dimensiones&nbsp;<\/strong>sobre las que se sostiene la realidad de la&nbsp;<strong>vida humana<\/strong>. Son tan reales esos \u00e1mbitos que conforman nuestra vida cotidiana. Tienen, adem\u00e1s, un v\u00ednculo de cierta continuidad y superaci\u00f3n uno respecto del otro que, si no los distinguimos adecuadamente, no s\u00f3lo nos podr\u00edamos confundir, sino abiertamente caer presas de la manipulaci\u00f3n de sus&nbsp;<strong>\u00f3rdenes de verdad<\/strong>&nbsp;y de sus l\u00edmites. Se requiere agudeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde que nos levantamos y tomamos una taza de caf\u00e9 o t\u00e9, hasta que nos vamos a dormir, nuestra jornada cotidiana se despliega en el mundo de la<strong>&nbsp;percepci\u00f3n<\/strong>. Vemos, olemos, tocamos, o\u00edmos, gustamos muchas cosas a lo largo del d\u00eda. Es nuestra realidad m\u00e1s inmediata. Literalmente, sentimos que es la&nbsp;<strong>realidad entera<\/strong>&nbsp;porque todo el d\u00eda estamos percibiendo: a las personas, a las cosas y a nosotros mismos. Llegamos a creer que s\u00f3lo lo que se toca es real. Lo diferente es el sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no es as\u00ed. Una vez que levantamos la mirada sobre el mundo de los sentidos caemos en la cuenta de que, adem\u00e1s, existe un \u00e1mbito caracterizado por&nbsp;<strong>diversos saberes<\/strong>, lo que podr\u00edamos denominar en general la ciencia y su aplicaci\u00f3n, la tecnolog\u00eda. De hecho, tambi\u00e9n nuestra vida cotidiana est\u00e1 inundada de sus productos: el tel\u00e9fono, el autom\u00f3vil, las comunicaciones, nuestras casas, nuestras ciudades, el globo en general y todo aquello que, de una manera u otra, es operado por el<strong>&nbsp;conocimiento<\/strong>. Al grado que \u00e9ste puede contradecir, y lo hace, a la percepci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<strong>saber<\/strong>, sin embargo, tampoco es todo. Los grandes conocimientos cient\u00edficos, como la capacidad de clonar seres vivos (incluso humanos) o la inteligencia artificial (AI) tienen el l\u00edmite de las&nbsp;<strong>decisiones humanas<\/strong>. Llega un momento en el que los grandes cient\u00edficos (pensemos en Oppenheimer y la bomba at\u00f3mica) dejan la decisi\u00f3n en manos de otros. Esto significa que la&nbsp;<strong>decisi\u00f3n<\/strong>&nbsp;es de naturaleza distinta a la del conocimiento. Se puede saber algo y decidir otra cosa distinta y contraria a aqu\u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Si en adici\u00f3n a lo anterior consideramos la mirada sobre el pasado, el presente y el futuro (la historia en general), la&nbsp;<strong>realidad<\/strong>&nbsp;se vuelve m\u00e1s&nbsp;<strong>compleja<\/strong>. El pasado es ya un universo entero, en cualquier ramo del conocimiento. Pensemos en el terreno literario; estudiar tan solo a los&nbsp;<strong>autores cl\u00e1sicos contempor\u00e1neos<\/strong>&nbsp;o de los siglos recientes: Balzac, Stendhal, Flaubert, Proust, Kafka, Gide, Lawrence, Joyce. Inmediatamente tenemos esa sensaci\u00f3n de mar abierto, inmenso, \u00bfy los griegos? Y antes de ellos, \u00bflos caldeos? Y junto a estos, \u00bflos chinos, los hind\u00faes y los japoneses? \u00bfY los primitivos? (1).<\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<strong>presente&nbsp;<\/strong>no por cercano&nbsp;<strong>nos es accesible<\/strong>, \u00bfc\u00f3mo entender la guerra en Ucrania y en Palestina y en otros lados del globo? \u00bfEntendemos la violencia en Am\u00e9rica Latina y, particularmente en algunos lugares de M\u00e9xico tan cercanos? Acabamos de presenciar la juramentaci\u00f3n de Maduro en Venezuela sin haber mostrado una sola acta electoral donde se avale su triunfo. \u00bfEntendemos el fen\u00f3meno? Vimos, eso s\u00ed, el aparato de poder a todo vapor protegi\u00e9ndolo. No tiene el talante ni el talento de Bol\u00edvar ni de Francisco de Miranda.<\/p>\n\n\n\n<p>El<strong>&nbsp;futuro<\/strong>&nbsp;es quiz\u00e1 el m\u00e1s insondable y es tambi\u00e9n una constelaci\u00f3n abierta. Cre\u00edamos que las ideolog\u00edas, desde la ca\u00edda del comunismo a partir de 1989, estaban fallecidas y hoy vemos con sorpresa su resurgimiento. Ciertamente no por su fuerza filos\u00f3fica o hist\u00f3rica, sino por la gran&nbsp;<strong>manipulaci\u00f3n del poder<\/strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>desde el poder<\/strong>. Precisamente se trata de una tergiversaci\u00f3n del \u00e1mbito del saber y del \u00e1mbito de la decisi\u00f3n. Como si el saber fuera lo mismo que la decisi\u00f3n, la ideolog\u00eda decide en nombre del saber, pero sin \u00e9ste, es decir, fuera del saber. La decisi\u00f3n se rige m\u00e1s bien por&nbsp;<strong>cuestiones \u00e9ticas<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>En efecto, los&nbsp;<strong>saberes de la ciencia<\/strong>&nbsp;(sobre todo en su sentido moderno) buscan conocer \u2014y por ello dominar\u2014 el funcionamiento de las cosas, a fin de conducirlas a fines determinados, con tales medios. La conciencia moral no responde a la pregunta: \u00bfc\u00f3mo funciona esto?, sino a esta otra: \u00bfnos es l\u00edcito conducirla a estos fines, a estos prop\u00f3sitos? Esos fines y prop\u00f3sitos, \u00bfson l\u00edcitos? Las<strong>&nbsp;decisiones&nbsp;<\/strong>tienen esa connotaci\u00f3n especial: su licitud o no; en suma, si son buenos o no humanamente.<\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<strong>ideolog\u00eda&nbsp;<\/strong>resurgida, en sus vertientes de&nbsp;<strong>derecha o de izquierda<\/strong>, no descansa sobre el conocimiento ni sobre los saberes. En realidad, manifiesta una dislocaci\u00f3n del mundo de las&nbsp;<strong>decisiones<\/strong>: le ha quitado su fuente \u00e9tica y moral y ha colocado, en su lugar, el&nbsp;<strong>culto al poder<\/strong>. Quiere, adem\u00e1s, adornarse con el conocimiento y con la historia, simplificando&nbsp;<em>ad nauseam<\/em>&nbsp;toda realidad: amigos y enemigos. Por eso&nbsp;<strong>polariza<\/strong>. Los gobiernos de Estados Unidos (a partir del 20 de enero pr\u00f3ximo), M\u00e9xico y Venezuela est\u00e1n en ese horizonte.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Orwell<\/strong>&nbsp;ha detallado en&nbsp;<em>1984<\/em>&nbsp;el&nbsp;<strong>perfil de la ideolog\u00eda<\/strong>: la invenci\u00f3n de una&nbsp;<strong>neolengua<\/strong>&nbsp;y el&nbsp;<strong>control central del poder<\/strong>. No hay verdad m\u00e1s que la que dice el poderoso. Y tal verdad puede cambiar al gusto de quien detenta el poder, por eso dicha verdad se reinventa cada d\u00eda. \u00bfSe puede escapar de tal sistema? Smith, el protagonista, es reducido a una suerte de piltrafa humana. Lo m\u00e1s humano que permanece en \u00e9l es el recuerdo y la sensaci\u00f3n de que, antes del&nbsp;<strong><em>Gran hermano<\/em><\/strong>, la realidad estaba ah\u00ed, en su percepci\u00f3n y en su mente. Lo primero que destruye la ideolog\u00eda no es la realidad, es el&nbsp;<strong>lenguaje<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto lo descubrieron los sofistas en la antigua Grecia. Y lo siguen utilizando los&nbsp;<strong>poderosos&nbsp;<\/strong>para&nbsp;<strong>dominar y controlar<\/strong>. El ant\u00eddoto a esas pretensiones fue S\u00f3crates. No el convencer, sino la virtud es lo que humaniza. La virtud en la \u00abciudad\u00bb, en la comunidad, agregar\u00eda su disc\u00edpulo Plat\u00f3n, ejercitando la&nbsp;<em>politeia<\/em>, siendo&nbsp;<em>polit\u00e9s<\/em>, siendo&nbsp;<strong>ciudadano<\/strong>, con los derechos de decir lo que siente y lo que piensa, con&nbsp;<strong>entera libertad<\/strong>,&nbsp;<strong>convicci\u00f3n<\/strong>&nbsp;y<strong>&nbsp;verdad<\/strong>, con parres\u00eda (2).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas<\/strong><br>1 Octavio Paz,&nbsp;<em>Cuarenta a\u00f1os de escribir poes\u00eda. Conferencias en El Colegio Nacional<\/em>, DGE\/ Equilibrista, El Colegio Nacional, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, M\u00e9xico 2014, p. 16.<br>2 V\u00e9ase mi art\u00edculo \u201cParresia y pol\u00edtica\u201d, e-consulta, 17\/abr\/2024,&nbsp;<a href=\"https:\/\/goo.su\/BjQDIoD\">https:\/\/goo.su\/BjQDIoD<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0A mi hijo\u00a0Rub\u00e9n,Por su cumplea\u00f1os 27 Por Dr. Fidencio Aguilar V\u00edquez Comprender nuestro tiempo&nbsp;es una de las inquietudes que asalta 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