{"id":92469,"date":"2024-12-26T07:20:29","date_gmt":"2024-12-26T13:20:29","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=92469"},"modified":"2024-12-26T07:20:31","modified_gmt":"2024-12-26T13:20:31","slug":"opinion-signos-de-navidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/opinion-signos-de-navidad\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n | Signos de Navidad"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"500\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-71831\" style=\"width:152px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar.jpeg 500w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar-300x300.jpeg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar-150x150.jpeg 150w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-27257aba796181782a833f9e5154a65c\" style=\"font-size:26px\"><strong><em>Por Dr. Fidencio Aguilar V\u00edquez<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<strong>Navidad&nbsp;<\/strong>tiene un significado especial: El&nbsp;<strong>nacimiento de Jesucristo<\/strong>, el hijo de Dios vivo, a fin de culminar el proceso de salvaci\u00f3n del g\u00e9nero humano y volver a vincularlo con su Creador. El ni\u00f1o que nace es envuelto en pa\u00f1ales por su madre; esta imagen es un&nbsp;<strong>signo que anticipa a ese mismo hombre<\/strong>, treintaitr\u00e9s a\u00f1os despu\u00e9s, bajado de la cruz, envuelto en lienzos por su misma madre y las personas que la ayudan. Nace el Salvador en el establo y muere el Redentor en la cruz.&nbsp;<strong>Resucita para resucitarnos<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Los pa\u00f1ales y los lienzos envuelven al mismo hombre; en la\u00a0<strong>Navidad<\/strong>\u00a0para protegerlo del fr\u00edo; en el Calvario para proteger su cuerpo de la corrupci\u00f3n. Pero\u00a0<strong>\u00c9l<\/strong>,\u00a0<strong>que es la vida verdadera<\/strong>, no es un Dios sino de vivos; la muerte por eso no tiene la \u00faltima palabra. La \u00faltima palabra la tiene la vida; el que cree en \u00c9l vivir\u00e1 para siempre. Los pa\u00f1ales que envuelven al ni\u00f1o hablan de las penas que pasaron sus padres para llegar al establo. Los lienzos que cubren al hombre hablan del Calvario que aqu\u00e9l pas\u00f3 para salvarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<strong>establo y la cruz,<\/strong>&nbsp;situaciones humillantes, se vuelven&nbsp;<strong>signos de vida y de salvaci\u00f3n<\/strong>. Hay un v\u00ednculo estrecho entre ambos momentos. Los dos son dif\u00edciles, arduos, penosos; pero, bebido el c\u00e1liz libremente, los dos son gozosos, sanadores, redentores. La paz, el amor y la concordia se anuncian en la Navidad; se cumplen en el G\u00f3lgota. Los&nbsp;<strong>pastores<\/strong>&nbsp;que reciben el anuncio de los&nbsp;<strong>\u00e1ngeles<\/strong>&nbsp;son los disc\u00edpulos que reciben la noticia de que el Se\u00f1or ha resucitado y corren a buscarlo con&nbsp;<strong>gozo e inquietud<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando llegan encuentran al ni\u00f1o y a su madre; en segundo plano al padre. Le adoran y alaban a Dios. Luego llegan los&nbsp;<strong>magos de Oriente<\/strong>&nbsp;y le ofrecen sus regalos. Despu\u00e9s, el padre toma al ni\u00f1o y a su madre y se los lleva a Egipto, porque ha sido advertido en sue\u00f1os que el rey quiere matarlo. Cuando los disc\u00edpulos ven al maestro, a la orilla del lago, no se atreven a preguntar, pero&nbsp;<strong>saben que es \u00c9l<\/strong>. Y le pregunta al disc\u00edpulo que lo neg\u00f3<em>: \u201c\u00bfMe amas m\u00e1s que estos?\u201d \u00abT\u00fa lo sabes todo, sabes que te amo\u00bb<\/em>. Tres veces.<\/p>\n\n\n\n<p>Es la confesi\u00f3n del amor. En Bel\u00e9n y en Jerusal\u00e9n apareci\u00f3 la&nbsp;<strong>estrella<\/strong>&nbsp;que anunciaba la paz, el amor, el cumplimiento de la promesa:&nbsp;<strong>Un<\/strong>&nbsp;<strong>Salvador nos ha nacido<\/strong>. Un&nbsp;<strong>Redentor<\/strong>&nbsp;nos ha redimido de todo mal, de toda muerte, de todo pecado. Ni el mal ni la muerte ni el pecado tienen la&nbsp;<strong>\u00faltima palabra<\/strong>, aunque estemos en medio de tanto mal, tanta muerte y tanto pecado. Como los pastores, como los magos, como los disc\u00edpulos y las mujeres con la madre, miramos al reci\u00e9n nacido, al resucitado:&nbsp;<em>\u201cT\u00fa sabes que te amo\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Desde ni\u00f1o, la<strong>&nbsp;Navidad<\/strong>&nbsp;ha sido especial para m\u00ed. En mi pueblo se hac\u00edan lumbradas (fogatas) en torno de las cuales las familias se reun\u00edan para&nbsp;<strong>celebrar el nacimiento<\/strong>&nbsp;del Salvador. Mi mam\u00e1 hac\u00eda tamales y atole que tom\u00e1bamos en la Nochebuena. Luego, con los ni\u00f1os de otras familias del barrio, jug\u00e1bamos y prend\u00edamos todo&nbsp;<strong>tipo de cuetes y pirotecnia<\/strong>; hab\u00eda accidentes como que te explotara en la mano una \u201cpaloma\u201d o una \u201cbombita\u201d. El pueblo se iluminaba con tanta lumbre que se prolongaba incluso hasta el amanecer. No hab\u00eda intercambio de regalos, pero s\u00ed&nbsp;<strong>abrazos por la Navidad<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>De joven, ya sin mi mam\u00e1, pero con la presencia constante de mi pap\u00e1, la<strong>&nbsp;Navidad<\/strong>&nbsp;no dejaba de ser especial. Ahora, mi pap\u00e1 hab\u00eda establecido que la cena de Nochebuena vendr\u00eda despu\u00e9s de la misa de gallo. No s\u00f3lo eso, como era adorador nocturno y varios de mis hermanos y yo lo acompa\u00f1\u00e1bamos cada mes, en la&nbsp;<strong>Vigilia de Navidad<\/strong>, que era antes de la misa, nos concentr\u00e1bamos un poco m\u00e1s en lo que celebr\u00e1bamos. La Navidad era entonces una aut\u00e9ntica fiesta. Las&nbsp;<strong>fogatas<\/strong>&nbsp;cobraron un sentido especial.<\/p>\n\n\n\n<p>No dejaba de haber una&nbsp;<strong>din\u00e1mica de la Navidad<\/strong>&nbsp;al margen de su sentido religioso. Las fiestas, las reuniones, los bailes (m\u00e1s que posadas), los amigos, las chicas, proliferaban en la segunda quincena de diciembre, previo al acontecimiento navide\u00f1o. Incluso me di cuenta del&nbsp;<strong>gran sentido comercial<\/strong>&nbsp;que parec\u00eda devorarlo todo. Gasto por aqu\u00ed, gasto por all\u00e1, todo era, o pretend\u00eda serlo, quedar bien con los dem\u00e1s, con los amigos, con la chica especial. La Navidad f\u00e1cilmente pasaba a un segundo plano.<\/p>\n\n\n\n<p>Es verdad que la&nbsp;<strong>Navidad<\/strong>&nbsp;concita a la reuni\u00f3n familiar, a la reconciliaci\u00f3n, a la fraternidad entre cercanos, amigos o conocidos, y esto tiene su belleza. Pero tambi\u00e9n es verdad que a menudo la vaciamos de su sentido y la&nbsp;<strong>hipercomercializamos<\/strong>. Nos quedamos s\u00f3lo con las c\u00e1scaras y pronto \u00e9stas nos molestan. No es raro escuchar actualmente que la Navidad puede molestar a ciertos esp\u00edritus, a ciertas conciencias o a ciertas sensibilidades. En el fondo, creo, nos molesta su vaciamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Para mirar la Navidad con la imagen adecuada, basta fijar nuestros ojos en el&nbsp;<strong>ni\u00f1o que nos nace<\/strong>: fr\u00e1gil y tierno, necesitado del calor y del alimento. Hay que mirar a la&nbsp;<strong>madre<\/strong>&nbsp;que nos lo muestra (\u201cBendita eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre\u201d). Podemos mirar al&nbsp;<strong>esposo<\/strong>, silencioso, en segundo plano, pero siempre presente. Los animales nos dan una idea de c\u00f3mo la<strong>&nbsp;naturaleza<\/strong>&nbsp;entera se conmueve. Los<strong>&nbsp;magos<\/strong>&nbsp;(el saber, los conocimientos y las artes) adoran al ni\u00f1o ofreci\u00e9ndole sus regalos.<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros podemos tambi\u00e9n&nbsp;<strong>ofrecerle lo que somos<\/strong>, lo que tenemos, los talentos y posibilidades que se nos han dado. Que ese ni\u00f1o, luego ya hombre, nos conceda que dichos&nbsp;<strong>dones&nbsp;<\/strong>se&nbsp;<strong>desarrollen y crezcan<\/strong>, y den el fruto que pueden dar. As\u00ed, podremos ofrec\u00e9rselos, como signo de agradecimiento y de adoraci\u00f3n, como lo hicieron los pastores y los magos. Y reconoci\u00e9ndonos sus disc\u00edpulos, podamos, como Pedro, confesarle lo que hay en nuestro coraz\u00f3n:&nbsp;<em>\u201cSe\u00f1or, t\u00fa lo sabes todo. Sabes que te amo.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Dr. Fidencio Aguilar V\u00edquez La&nbsp;Navidad&nbsp;tiene un significado especial: El&nbsp;nacimiento de Jesucristo, el hijo de Dios vivo, a fin de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":71831,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[8,22],"tags":[34419],"class_list":["post-92469","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","category-opinion-invitada","tag-signos-de-navidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/92469","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=92469"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/92469\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":92470,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/92469\/revisions\/92470"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media\/71831"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=92469"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=92469"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=92469"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}