{"id":92402,"date":"2024-12-23T08:15:24","date_gmt":"2024-12-23T14:15:24","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=92402"},"modified":"2024-12-23T08:15:26","modified_gmt":"2024-12-23T14:15:26","slug":"cuento-de-navidad-dedicado-a-paul-auster-telva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/cuento-de-navidad-dedicado-a-paul-auster-telva\/","title":{"rendered":"Cuento de Navidad dedicado a Paul Auster | TELVA"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-pale-ocean-gradient-background has-background has-medium-font-size\"><strong>Este cuento de Navidad est\u00e1 inspirado en un relato de\u00a0<a href=\"https:\/\/www.telva.com\/cultura\/2024\/05\/01\/6632193302136ec5b48b4577.html\">Paul Auster<\/a>, y dedicado con todo el cari\u00f1o al escritor que falleci\u00f3 el pasado 30 de abril de 2024.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"828\" height=\"830\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/17349462128257.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-92403\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/17349462128257.webp 828w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/17349462128257-300x300.webp 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/17349462128257-150x150.webp 150w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/17349462128257-768x770.webp 768w\" sizes=\"(max-width: 828px) 100vw, 828px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Jacobo P\u00e9rez-Enciso<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-f4526445a072f7a76326b2d1e59bf79d\"><strong><a href=\"https:\/\/www.telva.com\/autor\/cesar-suarez.html\">C\u00c9SAR SU\u00c1REZ<\/a> \/ TELVA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap has-medium-font-size\">En un vuelo a Los \u00c1ngeles en primera clase me acord\u00e9 de la primera vez que vol\u00e9 en primera clase, destino Tokio. Casi puede vivir una persona en estos dos metros cuadrados de viajero con privilegios. Mi amigo Risco dice que con seis metros es suficiente, lo que da de s\u00ed una furgoneta. \u00c9l vivi\u00f3 en una dos a\u00f1os y echa de menos aquella \u00e9poca. Si lo piensas, un ser humano activo pasa m\u00e1s de la mitad del d\u00eda sentado o tumbado, con suerte leyendo, bailando o tecleando, a no ser que seas escalador o nadador ol\u00edmpico. No necesitamos mucho m\u00e1s que un buen cuchillo, una cuchara, una taza, una olla de hierro, un plato bonito, un l\u00e1piz, objetos \u00fatiles, a ser posible antiguos, que nos alegren el d\u00eda. Cosas de las que puedas contar una historia, dice Risco. Con eso deber\u00eda ser suficiente, aunque a m\u00ed no me convence. Lo mejor de volar es que de pronto uno no sabe d\u00f3nde est\u00e1. Ese rato de suspensi\u00f3n a\u00e9rea es como un trance de adormidera. Lo so\u00f1ado se hace tan v\u00edvido y flexible como el espacio que atravesamos. Este territorio es un buen sitio para encontrar una historia. Y yo buscaba una historia de Navidad.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-telva.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2024\/12\/23\/17349480779843.png\" alt=\"Paul Auster con Harvey Keitel y Wayne Wang durante el rodaje de Smoke\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Paul Auster con Harvey Keitel y Wayne Wang durante el rodaje de Smoke<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfCu\u00e1ndo empieza uno a considerarse un objeto antiguo? \u00bfCu\u00e1nto falta para que aparezcan en mis manos las primeras manchas?<\/h2>\n\n\n\n<p>A mi vecino de compartimento, o como se llame este cub\u00edculo, se le ve contento en su peque\u00f1o establo. Tendr\u00e1 setenta y tantos a\u00f1os, podr\u00eda ser mi padre, pero mi padre no ha ido nunca tan lejos en avi\u00f3n, que yo sepa. El vecino da sorbos complacientes a un vaso de pl\u00e1stico con champ\u00e1n de bienvenida. Yo ped\u00ed agua con gas porque me gusta c\u00f3mo los americanos pronuncian \u00absparkling\u00bb. Mientras sorbe, recibe una llamada, a\u00fan no hemos despegado. Apura el l\u00edquido y deja el vaso en la mesita que le corresponde. El artefacto donde se coloca el dispositivo para manejar la pantalla me impide ver su cara. Solo veo su mano izquierda, la que no sostiene el m\u00f3vil. Con el \u00edndice y el pulgar pinza el borde del vaso y repiquetea con \u00e9l en la mesita, como si tantease la superficie lunar, mientras pregunta si por all\u00ed est\u00e1 lloviendo mucho. La persona al otro lado no le entiende bien o no le escucha, y el hombre sin posar el pl\u00e1stico, acentuando cada palabra con un golpecito del vaso, repite cada vez m\u00e1s despacio la pregunta en ingl\u00e9s: \u00ab\u00bfIs there a lot of rain?\u00bb. Tiene peque\u00f1as manchas en las manos. Yo observo las m\u00edas. A\u00fan me libro. \u00bfCu\u00e1ndo empieza uno a considerarse un objeto antiguo? \u00bfCu\u00e1nto falta para que aparezcan en mis manos las primeras manchas? \u00bfCu\u00e1ntas furgonetas de Risco caben en un avi\u00f3n que va Los \u00c1ngeles?<\/p>\n\n\n\n<p>Cada vez que vuelo me acuerdo de mi abuela Dolores. Ella apenas sali\u00f3 del pueblo hasta que la llevaron a Madrid para quedarse a vivir all\u00ed, con la vida ya hecha, siete hijos criados, una que se qued\u00f3 en el camino, toneladas de ropa tendida y miles de cocidos a sus espaldas. Nunca subi\u00f3 a un avi\u00f3n. La \u00faltima Nochebuena que nos juntamos todos en el bar del t\u00edo Gerardo fue aquella en que mi abuela cambi\u00f3 la Misa del Gallo por unos langostinos. Cuando terminamos de cenar me pregunt\u00f3 que si quer\u00eda acompa\u00f1arle a la del Gallo. Le dije que s\u00ed, claro. Eran ya casi las doce y est\u00e1bamos a tope cantando \u00abLos campanilleros\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Dolores, v\u00e1monos que empieza la misa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfYa? Mira, mira tu hermano c\u00f3mo rasca la botella de an\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Que no llegamos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Parece que han sobrado langostinos, trae para ac\u00e1 la bandeja que me los como de postre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Entonces no vamos, \u00bfno?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Mijo, si total la iglesia va a seguir en el mismo sitio ma\u00f1ana&#8230;, pero \u00bfy si estos langostinos no los volvemos a ver?<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">So\u00f1\u00e9 que iba al tablao Casa Juan de Tokio a ver a Paco de Luc\u00eda y en la ciudad hab\u00eda carteles anunciando un combate de boxeo entre Auster y Murakami<\/h2>\n\n\n\n<p>En aquel viaje en primera a Tokio le\u00ed el \u00abCuento de Navidad de Auggie Wren\u00bb, que escribi\u00f3 Paul Auster como ep\u00edlogo a su gui\u00f3n de&nbsp;<em>Smoke<\/em>. Lo s\u00e9 porque guardo entre las p\u00e1ginas del libro la tarjeta de embarque del vuelo, con unas anotaciones en la parte de atr\u00e1s. Me gusta releer el relato de Auster cuando se acercan las navidades. Adem\u00e1s, la ventaja es que puedo encontrarlo con facilidad en mi biblioteca, porque a partir de la \u00abB\u00bb de Beckett el orden alfab\u00e9tico empieza a disiparse. As\u00ed que ech\u00e9 en la mochila el libro de Auster para el vuelo a Los \u00c1ngeles. Me qued\u00e9 dormido sin ni siquiera abrirlo. El ruido de las turbinas me liquida. So\u00f1\u00e9 que iba al tablao Casa Juan de Tokio a ver a Paco de Luc\u00eda y en la ciudad hab\u00eda carteles anunciando un combate de boxeo entre Auster y Murakami. Me despert\u00f3 ese extra\u00f1o aroma del carrito con el men\u00fa. En el cuento de Auster, Auggie Wren tiene un estanco en el centro de Brooklyn. Paul Benjamin es un escritor del barrio que va a la tienda de Auggie a comprar los puritos holandeses que le gusta fumar. Con el tiempo, se hacen amigos. Un d\u00eda, Paul le dice a Auggie que el New York Times le ha encargado un cuento de Navidad, pero est\u00e1 atascado. Auggie le dice que si le invita a comer, le contar\u00e1 el mejor cuento de Navidad que haya o\u00eddo nunca. Entonces, Auggie relata c\u00f3mo un d\u00eda persigui\u00f3 a un chaval que hab\u00eda entrado a robar al estanco. No le pill\u00f3, pero en la carrera el chaval perdi\u00f3 la cartera. En ella ten\u00eda el carnet de conducir y una foto de pie rodeando con su brazo a una se\u00f1ora, probablemente su abuela. Se llamaba Robert Goodwin. Unas semanas despu\u00e9s llega la Navidad y, como Auggie no tiene nada mejor que hacer, decide ir a la direcci\u00f3n del carnet del chico a entregar la cartera. Le abre la puerta una se\u00f1ora de unos ochenta a\u00f1os, ciega, y lo primero que le dice es:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Sab\u00eda que vendr\u00edas, Robert, sab\u00eda que no te olvidar\u00edas de tu abuela Ethel en Navidad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNo me preguntes por qu\u00e9 lo hice. No tengo ni idea. Puede que no quisiera decepcionarla o algo as\u00ed, no lo s\u00e9. Simplemente sali\u00f3 as\u00ed, y de pronto, aquella anciana me abrazaba delante de la puerta y yo la abrazaba a ella\u00bb, escribe Paul Auster.<\/p>\n\n\n\n<p>En la parte de atr\u00e1s de la tarjeta del vuelo a Tokio que usaba de marcap\u00e1ginas, yo hab\u00eda anotado esto: \u00abMe recuerda al cuento de Lolo. \u00bfConoc\u00eda Lolo el cuento de Auster? Buscar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Al regresar de Los \u00c1ngeles deshice la maleta y devolv\u00ed el libro de Auster a su sitio. All\u00ed mismo, entre El palacio de la Luna y La invenci\u00f3n de la soledad, encontr\u00e9 unas cuartillas mecanografiadas que jurar\u00eda que antes no estaban ah\u00ed. Era el cuento de Lolo al que me refer\u00eda, el que me hab\u00eda regalado la \u00faltima Nochebuena que nos juntamos todos en el bar del t\u00edo Gerardo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-telva.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2024\/12\/23\/17349479260567.png\" alt=\"Harvey Keitel en Smoke\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Harvey Keitel en Smoke<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Caminaba por Vallecas d\u00eda tras d\u00eda como si explorase un pa\u00eds, hiciera el tiempo que hiciera, tomando notas de escenas y frases cazadas al vuelo. Dec\u00eda que iba a escribir la historia oral del barrio<\/h2>\n\n\n\n<p>Lolo era como de la familia, le conoc\u00edamos de toda la vida. Mi padre y mis t\u00edos jugaban de cr\u00edos con su padre en el barrio. Era el primo Lolo. \u00c9l a m\u00ed me llamaba \u00absocio\u00bb y siempre me saludaba amagando un croch\u00e9. No hab\u00eda tenido suerte en la vida. Su padre muri\u00f3 de un infarto cuando \u00e9l a\u00fan era adolescente y su madre le hab\u00eda seguido apenas tres a\u00f1os despu\u00e9s. Viv\u00eda con su hermano, mayor que \u00e9l, pero no se llevaban bien. Saltaba de un trabajo a otro, callejeando desde el Puente de Vallecas a Payaso Fof\u00f3, de San Diego a las Siete Tetas, como si aquello fuera Brooklyn. Hablaba de las proezas del Rayo Vallecano. Envolv\u00eda sus historias con una capa de ficci\u00f3n que hac\u00eda que cualquier asunto pareciese una leyenda. Siempre llevaba un palillo de dientes en la boca. Cuando entraba en una cafeter\u00eda cog\u00eda un pu\u00f1adito de ellos y se los met\u00eda en el bolsillo. Lo primero que hac\u00eda al saludar a alguien era ofrecerle uno. Ten\u00eda los bolsillos llenos de palillos y de servilletas de papel con apuntes. Caminaba por Vallecas d\u00eda tras d\u00eda como si explorase un pa\u00eds, hiciera el tiempo que hiciera, tomando notas de escenas y frases cazadas al vuelo. Dec\u00eda que iba a escribir la historia oral del barrio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bueno, familia, yo me retiro, \u00a1Feliz Navidad a todos!- dijo Lolo poco despu\u00e9s de terminar de cenar, cuando ya volv\u00edamos al ataque con \u00abLos Campanilleros\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfYa te vas, Lolo? Pero si no son ni las doce&#8230;- dijo el t\u00edo Gerardo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Que ma\u00f1ana tengo cita a primera hora con el peluquero.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014S\u00ed, un corte navide\u00f1o, no te digo&#8230; Venga, Lolo, cu\u00eddate, ya sabes que aqu\u00ed tienes tu casa cuando quieras.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de irse, Lolo hizo que mi abuela soltase los langostinos por un momento para darle un abrazo. Despu\u00e9s abri\u00f3 su zurr\u00f3n y sac\u00f3 un sobre de los que se hac\u00eda \u00e9l mismo con una hoja arrancada de alguna revista. Me dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Toma, socio, te he escrito un cuento de Navidad. Es un regalo. Ya me dir\u00e1s qu\u00e9 te parece. Estoy pensando enviarlo al New York Times el a\u00f1o que viene.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Gracias, primo, a ver si te dejas ver m\u00e1s a menudo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se coloc\u00f3 un palillo en la boca, empuj\u00f3 el puente de sus gafas con el dedo \u00edndice en gatillo y se desliz\u00f3 bajo el cierre met\u00e1lico de la puerta del bar hacia la calle.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Confiaba en que respetase la vieja ley no escrita de las tardes de Nochebuena. No pod\u00eda dejarme tirado. Despu\u00e9s nos pasar\u00edamos por el bar del t\u00edo Gerardo a tomar la pen\u00faltima<\/h2>\n\n\n\n<p>As\u00ed que aqu\u00ed est\u00e1 el cuento de Navidad que Lolo me regal\u00f3 aquella Nochebuena y encontr\u00e9 entre los libros de Auster:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abQued\u00e9 con Mario enfrente del almac\u00e9n de jamones de la calle Monte Perdido. La tradici\u00f3n era tomar unos botellines la tarde de Nochebuena y encontrarnos con la gente. La pen\u00faltima era en el Vicente, desde donde muchos llamaban a casa para avisar de que se hab\u00edan liado y no llegaban a la cena. Llevaba m\u00e1s de media hora esper\u00e1ndole y no aparec\u00eda. Me estaba pelando de fr\u00edo. Entr\u00e9 en la cabina, marqu\u00e9 el n\u00famero de su casa, pero se trag\u00f3 la moneda sin dar se\u00f1al. Apunt\u00e9 una frase que alg\u00fan rom\u00e1ntico hab\u00eda escrito con rotulador en el cajet\u00edn: \u00ab\u00bfQui\u00e9n lo impide?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Hac\u00eda ya unas cuantas semanas que no le ve\u00eda. Me estaba dando largas. Me contaron que se hab\u00eda enganchado otra vez. Era autom\u00e1tico: cuando ca\u00eda en el pozo, se esfumaba. Yo no le ped\u00eda explicaciones. Le hab\u00eda dejado una nota en el buz\u00f3n de su casa: \u00ab\u00bfD\u00f3nde te metes? Nos vemos el 24 en el almac\u00e9n de jamones, como siempre. L.\u00bb. Confiaba en que respetase la vieja ley no escrita de las tardes de Nochebuena. No pod\u00eda dejarme tirado. Despu\u00e9s nos pasar\u00edamos por el bar del t\u00edo Gerardo a tomar la pen\u00faltima. Si Mario estaba jodido de verdad, raz\u00f3n de m\u00e1s para vernos. Su madre dec\u00eda que cuando su hijo se \u00abenroscaba\u00bb yo era el \u00fanico al que abr\u00eda la puerta.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de quedarme tieso de una pulmon\u00eda, decid\u00ed pasarme por casa de sus padres y probar suerte. Puede que estuviera enfermo, o que de pronto le hubiera entrado el esp\u00edritu navide\u00f1o y se hubiera decidido a cenar con sus viejos, yo qu\u00e9 s\u00e9. Llam\u00e9 al telefonillo.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfEst\u00e1 Mario?<\/p>\n\n\n\n<p>Descolgaron sin respuesta. Volv\u00ed a probar.<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00bfSe\u00f1or Tom\u00e1s? Soy Lolo. \u00bfEst\u00e1 Mario?<\/p>\n\n\n\n<p>La puerta se abri\u00f3. Sub\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>En las escaleras me cruc\u00e9 con un chaval que bajaba a toda mecha. Par\u00f3 en seco a pedirme el aguinaldo, sin villancico, ni pandereta, ni leches.<\/p>\n\n\n\n<p>-Oye, \u00bfme das algo?<\/p>\n\n\n\n<p>-Pero bueno, chaval, \u00bfsin cantar ni un villancico?<\/p>\n\n\n\n<p>-Es que no me s\u00e9 ninguno.<\/p>\n\n\n\n<p>-C\u00f3mo no te vas a saber \u00abLos peces en el r\u00edo\u00bb o cualquiera de estos, pero \u00bfen qu\u00e9 mundo vives?<\/p>\n\n\n\n<p>El chaval se encogi\u00f3 de hombros e insisti\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>-Es que no me va esto de cantar, en verdad. Mi madre me ha dicho que salga a la calle a dar la murga a ver si saco para petardos. \u00bfMe das algo o qu\u00e9?<\/p>\n\n\n\n<p>-Venga el villancico.<\/p>\n\n\n\n<p>-Y dale. Me s\u00e9 la de \u00abAve Mar\u00eda, cuando ser\u00e1s m\u00eda&#8230;\u00bb, de Bisbal, \u00bfte sirve?<\/p>\n\n\n\n<p>-\u00a1Anda, tira para abajo!<\/p>\n\n\n\n<p>El chaval se despidi\u00f3 cort\u00e9smente con un \u00abadi\u00f3s, capullo\u00bb y sigui\u00f3 bajando las escaleras en tromba.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegu\u00e9 al rellano del tercero. Nunca me acordaba de si era la puerta de la derecha o la de la izquierda. No hab\u00eda ning\u00fan letrero de \u00abA\u00bb y \u00abB\u00bb. La de la derecha estaba entornada. Me asom\u00e9. El pasillo estaba en penumbra. Ol\u00eda a pa\u00f1o mojado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfSe\u00f1or Tom\u00e1s? Soy Lolo, he quedado con Mario pero no s\u00e9 nada de \u00e9l. \u00bfSe puede?<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-telva.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2024\/12\/23\/17349480741104.png\" alt=\"Harvey Keitel y William Hurt en Smoke\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Harvey Keitel y William Hurt en Smoke<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00abAy, qu\u00e9 alegr\u00eda m\u00e1s grande, hijo. Ay\u00fadame a levantarme que tengo que preparar la cena. Nosotros no \u00edbamos a hacer gran cosa. Hace tanto tiempo que no nos juntamos todos&#8230;\u00bb<\/h2>\n\n\n\n<p>Hac\u00eda siglos que no entraba en casa de los padres de Mario, desde que est\u00e1bamos en el instituto por lo menos. El accidente de su hermano Rub\u00e9n fue un golpe brutal. La madre, Tomasa, no lo super\u00f3. Se pasaba el d\u00eda llorando. No quer\u00eda ver a nadie. En cuanto pudo, Mario se fue a vivir con unos colegas. La se\u00f1ora Tomasa le echaba en cara que le hubiera dejado la moto a su hermano, que \u00abpor culpa de un in\u00fatil sin cabeza\u00bb como \u00e9l hab\u00eda perdido un hijo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No hay quien respire en esta casa. No aguanto a mis viejos. \u00bfQu\u00e9 hago, me mato yo tambi\u00e9n? Tengo que salir de aqu\u00ed o nos vamos a volver todos locos- me dijo una vez.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfTu padre qu\u00e9 dice?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Qu\u00e9 va a decir. Que la desgracia ya no tiene arreglo, que hay que seguir viviendo y esas cosas. Pero en cuanto abre la boca mi madre le carga tambi\u00e9n a \u00e9l la culpa de lo que pas\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>La voz del se\u00f1or Tom\u00e1s ven\u00eda de la cocina.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Pasa hijo, pasa, qu\u00e9 alegr\u00eda que vengas a vernos. Entra al sal\u00f3n, que est\u00e1 la Tomasa, se va a poner muy contenta. No se lo va a creer. Ahora voy yo, que termino de fregar.<\/p>\n\n\n\n<p>Avanc\u00e9 por el pasillo casi a tientas. No hab\u00eda ninguna luz encendida y adem\u00e1s llevaba las gafas empa\u00f1adas. Al fondo, sentada en el sill\u00f3n con las piernas bajo las enaguas de la mesa camilla, adivin\u00e9 a la se\u00f1ora Tomasa. La \u00fanica iluminaci\u00f3n proven\u00eda del halo de la pantalla de la tele sin volumen. El Rey daba su discurso navide\u00f1o. La cacat\u00faa de Mario se paseaba por el antebrazo de la se\u00f1ora Tomasa. Cuando se deten\u00eda, piaba y se frotaba la cabeza contra la manga de su due\u00f1a. Me acerqu\u00e9 al sill\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Buenas noches, se\u00f1ora Tomasa, \u00a1cu\u00e1nto tiempo!, soy Lolo, el amigo de su hijo Mario. Feliz Navidad&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>La se\u00f1ora Tomasa me mir\u00f3 asombrada, al principio no reaccion\u00f3 pero de pronto contest\u00f3 con entusiasmo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Qu\u00e9 alegr\u00eda que vengas a visitarme, hijo. Si\u00e9ntate. Esto yo creo que lo ha dicho el Rey ya antes. \u00bfTe quedas a cenar?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Muchas gracias, pero solo sub\u00eda a felicitarles la Navidad a usted y al se\u00f1or Tom\u00e1s, y a preguntar por Mario&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Es que ahora en verano paso un calor horroroso y no me apetece ni comer. No s\u00e9 por qu\u00e9 tenemos enchufado el brasero. \u00bfD\u00f3nde estabas? \u00bfPor qu\u00e9 has tardado tanto?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Bueno, es que estaba esperando a Mario. Pens\u00e9 que hab\u00edamos quedado, como todas las nochebuenas, pero no s\u00e9 nada de \u00e9l desde hace tiempo y&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ay, qu\u00e9 alegr\u00eda m\u00e1s grande, hijo. Ay\u00fadame a levantarme que tengo que preparar la cena. Nosotros no \u00edbamos a hacer gran cosa. Hace tanto tiempo que no nos juntamos todos&#8230; F\u00edjate que yo creo que esto que est\u00e1 diciendo el Rey ya lo dijo el a\u00f1o pasado. \u00bfD\u00f3nde se habr\u00e1 metido Tom\u00e1s?<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/e00-telva.uecdn.es\/assets\/multimedia\/imagenes\/2024\/12\/23\/17349480871433.png\" alt=\"William Hurt en Smoke\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">William Hurt en Smoke<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El se\u00f1or Tom\u00e1s abri\u00f3 una puerta de la parte de abajo del armario y sac\u00f3 dos \u00e1lbumes. Los dej\u00f3 en el otro sill\u00f3n junto a la se\u00f1ora Tomasa. Esta cogi\u00f3 uno y empez\u00f3 a hojearlo con una sonrisa<\/h2>\n\n\n\n<p>Me gir\u00e9 hacia la cocina, donde se supone que estaba el se\u00f1or Tom\u00e1s, por ver si aparec\u00eda. La situaci\u00f3n era rara. Casi a oscuras, con el Rey mudo gesticulando en plano y contraplano, la cacat\u00faa esp\u00eddica, el olor a pa\u00f1o mojado&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Tom\u00e1s, que ha venido Mario! Mira que no avisar ni nada&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tomasa, que soy Lolo, el amigo de su hijo Mario, \u00bfse acuerda?<\/p>\n\n\n\n<p>Por fin, apareci\u00f3 el se\u00f1or Tom\u00e1s con una tos bronqu\u00edtica y un exiguo plato de queso. Encendi\u00f3 una l\u00e1mpara de mesa que tampoco arregl\u00f3 mucho la carencia lum\u00ednica, pero al menos pudimos vernos las caras. La se\u00f1ora Tomasa estaba muy delgada, ten\u00eda las cejas dibujadas y un leve pero continuo temblor de cabeza. Era evidente que no estaba bien. Yo no sab\u00eda que hab\u00eda deca\u00eddo tanto.<\/p>\n\n\n\n<p>Pude distinguir sus ojos emocionados cuando abri\u00f3 los brazos para abrazarme.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Sab\u00eda que vendr\u00edas- dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 pod\u00eda hacer? No iba a dejar a la se\u00f1ora Tomasa tal cual y darle un disgusto, con la ilusi\u00f3n que le hab\u00eda hecho verme. Creo que el se\u00f1or Tom\u00e1s se hab\u00eda dado cuenta del juego y de alguna manera me invitaba a seguirles la corriente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Qu\u00e9 bien que te quedes, hijo, voy a descongelar unas croquetas y ver\u00e1s qu\u00e9 r\u00e1pido apa\u00f1amos algo. No pens\u00e1bamos ni cenar. Aqu\u00ed todos los d\u00edas son iguales. A tu madre parece que todo lo que le preparo de comer le sabe mal&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Anda, Tom\u00e1s, ac\u00e9rcame las fotos de las vacaciones de cuando eran peque\u00f1os, que las veamos otra vez- dijo la se\u00f1ora Tomasa.<\/p>\n\n\n\n<p>El se\u00f1or Tom\u00e1s abri\u00f3 una puerta de la parte de abajo del armario y sac\u00f3 dos \u00e1lbumes. Los dej\u00f3 en el otro sill\u00f3n junto a la se\u00f1ora Tomasa. Esta cogi\u00f3 uno y empez\u00f3 a hojearlo con una sonrisa. Aprovechando que estaba distra\u00edda, el se\u00f1or Tom\u00e1s se volvi\u00f3 hacia m\u00ed y me dijo en voz baja:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Lo \u00fanico que s\u00e9 de Mario es que est\u00e1 interno en un centro en la sierra. No hablamos con \u00e9l desde hace tres meses. No quiere ver a nadie. Tuvimos que vender la casa de la playa. A ver si acaba la mala racha&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Mira, hijo, \u00bfa que no te acuerdas de esta foto? Mira c\u00f3mo llevas a caballito a tu hermano, \u00a1si no pod\u00edas con \u00e9l! Hay mucha niebla en esta ventana, no puedo ver nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Me qued\u00e9 un rato m\u00e1s, charlando con la se\u00f1ora Tomasa, viendo fotos antiguas de la familia, hasta que de pronto solt\u00f3 el \u00e1lbum y se qued\u00f3 dormida. La cacat\u00faa hab\u00eda trepado a su hombro y por fin se hab\u00eda tranquilizado. El se\u00f1or Tom\u00e1s no volvi\u00f3 de la cocina, o de donde fuera que se hab\u00eda metido. Me qued\u00e9 con ganas de probar sus croquetas. Arrop\u00e9 a la se\u00f1ora Tomasa con las enaguas y me deslic\u00e9 por el pasillo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfSe\u00f1or Tom\u00e1s, est\u00e1 por ah\u00ed? Que me voy, ya me pasar\u00e9 otro d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>TE PUEDE INTERESAR<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.telva.com\/moda\/looks\/2024\/12\/12\/675aa63101a2f1d87a8b45a1.html\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.telva.com\/moda\/looks\/2024\/12\/12\/675aa63101a2f1d87a8b45a1.html\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.telva.com\/moda\/looks\/2024\/12\/12\/675aa63101a2f1d87a8b45a1.html\">Ayuso lo vuelve a hacer, vestido con escotazo y manga murci\u00e9lago en unos premios de periodismo<strong>Telva<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.marca.com\/tiramillas\/actualidad\/2024\/12\/21\/6766cf2f46163f3a608b45b0.html?emk=BOOTE-MKT-TE-MA--midwidget-&amp;s_kw=&amp;utm_source=telva.com&amp;utm_medium=interno_taboola&amp;utm_campaign=BOOTE-MKT-TE-MA--midwidget-&amp;utm_term=0&amp;utm_content=&amp;tblci=GiB7IXrSTFHBGj_WU-46YWUGivHPKFKkvAUYKhVMM22AqiDFokkot_n4mKDq7MwCMPq_Rw#tblciGiB7IXrSTFHBGj_WU-46YWUGivHPKFKkvAUYKhVMM22AqiDFokkot_n4mKDq7MwCMPq_Rw\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.marca.com\/tiramillas\/actualidad\/2024\/12\/21\/6766cf2f46163f3a608b45b0.html?emk=BOOTE-MKT-TE-MA--midwidget-&amp;s_kw=&amp;utm_source=telva.com&amp;utm_medium=interno_taboola&amp;utm_campaign=BOOTE-MKT-TE-MA--midwidget-&amp;utm_term=0&amp;utm_content=&amp;tblci=GiB7IXrSTFHBGj_WU-46YWUGivHPKFKkvAUYKhVMM22AqiDFokkot_n4mKDq7MwCMPq_Rw#tblciGiB7IXrSTFHBGj_WU-46YWUGivHPKFKkvAUYKhVMM22AqiDFokkot_n4mKDq7MwCMPq_Rw\"><\/a><a target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.marca.com\/tiramillas\/actualidad\/2024\/12\/21\/6766cf2f46163f3a608b45b0.html?emk=BOOTE-MKT-TE-MA--midwidget-&amp;s_kw=&amp;utm_source=telva.com&amp;utm_medium=interno_taboola&amp;utm_campaign=BOOTE-MKT-TE-MA--midwidget-&amp;utm_term=0&amp;utm_content=&amp;tblci=GiB7IXrSTFHBGj_WU-46YWUGivHPKFKkvAUYKhVMM22AqiDFokkot_n4mKDq7MwCMPq_Rw#tblciGiB7IXrSTFHBGj_WU-46YWUGivHPKFKkvAUYKhVMM22AqiDFokkot_n4mKDq7MwCMPq_Rw\">P\u00e9rez-Reverte responde a Baltasar Garz\u00f3n por sus palabras sobre el sistema judicial espa\u00f1ol: \u00ab\u00c9l ayud\u00f3 mucho a desprestigiarlo\u00bb<strong>Marca<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>No hubo respuesta. Abr\u00ed la puerta y baj\u00e9 las escaleras silbando \u00abLos Campanilleros\u00bb. Si me daba prisa, a\u00fan llegaba a tiempo al bar del t\u00edo Gerardo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><\/h2>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p>C\u00e9sar Su\u00e1rez es redactor jefe de cultura de TELVA desde 2008 y autor de los libros&nbsp;<em>C\u00f3mo cambiar tu vida con Sorolla<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>El enigma Paco de Luc\u00eda<\/em>, ambos publicados por Lumen.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.telva.com\/cultura\/2024\/12\/23\/67692cd501a2f12a5d8b45a8.html\">https:\/\/www.telva.com\/cultura\/2024\/12\/23\/67692cd501a2f12a5d8b45a8.html<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este cuento de Navidad est\u00e1 inspirado en un relato de\u00a0Paul Auster, y dedicado con todo el cari\u00f1o al escritor que 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