{"id":92342,"date":"2024-12-20T10:52:39","date_gmt":"2024-12-20T16:52:39","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=92342"},"modified":"2024-12-20T10:52:41","modified_gmt":"2024-12-20T16:52:41","slug":"la-paradoja-es-que-quien-nos-acredita-como-humanos-es-una-maquina-ethic","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/la-paradoja-es-que-quien-nos-acredita-como-humanos-es-una-maquina-ethic\/","title":{"rendered":"\u00abLa paradoja es que quien nos acredita como humanos es una m\u00e1quina\u00bb | ethic"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"614\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/juan-villoro-1024x614.webp\" alt=\"\" class=\"wp-image-92343\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/juan-villoro-1024x614.webp 1024w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/juan-villoro-300x180.webp 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/juan-villoro-768x461.webp 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/juan-villoro.webp 1500w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Fotograf\u00eda Sof\u00eda Grivas<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-14245cc842acfbc80b0cee4363c5b765\"><strong>Mariana Toro Nader \/ ethic<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Para<\/em><em>&nbsp;el escritor y cronista Juan Villoro (Ciudad de M\u00e9xico, 1956), la cultura digital ha alterado el paradigma de la lectura.&nbsp;<\/em><em>En su ensayo&nbsp;<\/em><em>\u2018<\/em><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.anagrama-ed.es\/libro\/argumentos\/no-soy-un-robot\/9788433924292\/A_608?itinerario=nos-queda-el-lenguaje\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>No soy un robot<\/em><\/a><em>\u2019 (Anagrama, 2024) demuestra que, de cara al avance vertiginoso de la inteligencia artificial, tenemos la opci\u00f3n de \u00abacudir a un instrumento que contiene la gran reserva de lo humano: el libro\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Afirma que&nbsp;<\/strong><strong>\u00ab<\/strong><strong>el siglo XXI asiste a un cambio en el paradigma lector que no ocurr<\/strong><strong>\u00ed<\/strong><strong>a desde el siglo XII<\/strong><strong>\u00bb<\/strong><strong>.&nbsp;<\/strong><strong>\u00bf<\/strong><strong>C<\/strong><strong>\u00f3mo hemos llegado a este punto?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las transformaciones de la lectura han sido lentas. En los siglos XII y XIII los escol\u00e1sticos consolidaron la paginaci\u00f3n y la estructura de los libros hechos a mano, y el siglo XV los populariz\u00f3 con la imprenta. Desde entonces no hab\u00eda habido un cambio tan radical como el que ahora experimentamos. Vivimos rodeados de aparatos alimentados de letras; a tal grado que los mensajes escritos se han vuelto atmosf\u00e9ricos, est\u00e1n en todas partes. Esto ha alterado en forma definitiva las costumbres, la econom\u00eda y la arena pol\u00edtica. El caso de Cambridge Analytica revela que la voluntad popular puede ser manipulada con mensajes en red. Estamos ante un horizonte in\u00e9dito que resulta preocupante para todos y fascinante para un cronista.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><em>\u00abLa gran reserva de la cultura est\u00e1 en la capacidad de leer entre l\u00edneas\u00bb<\/em><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<\/strong><strong>Quien habla maravillas de su refrigerador parece un idiota<\/strong><strong>\u00bb<\/strong><strong>, escribe, mientras en todos los sectores hay quienes hablan maravillas de la IA. \u00bf<\/strong><strong>C<\/strong><strong>\u00f3mo salir de esa oposici\u00f3n entre el consumidor acr<\/strong><strong>\u00ed<\/strong><strong>tico y el ludista? O, mejor dicho, \u00bfc<\/strong><strong>\u00f3mo se ve el punto medio?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Geoffrey Hinton, conocido como \u00abpadre de la IA\u00bb, renunci\u00f3 a su cargo en Google porque consider\u00f3 que hab\u00eda creado un monstruo. Es el m\u00e1s reciente Premio Nobel de F\u00edsica y sorprende que sus logros sean tan significativos como su arrepentimiento. La IA aporta beneficios extraordinarios, de eso no hay duda. No creo que la soluci\u00f3n a los excesos de la tecnolog\u00eda consista en refugiarse en una cueva y renunciar a la luz el\u00e9ctrica. Hay que convivir de la mejor manera posible con un instrumento \u00fatil pero peligroso, que sustituye progresivamente tareas humanas. En el escenario m\u00e1s dram\u00e1tico, la IA se puede convertir en su propio amo. Pero tal y como est\u00e1 ahora es acaso peor, pues depende de amos muy poco confiables. \u00bfPodemos pensar que Vladimir Putin o Elon Musk act\u00faen con solidaria responsabilidad social? Otro asunto a destacar es la forma en que la IA procesa los datos. Recientemente, el campe\u00f3n de Go perdi\u00f3 ante un procesador preparado para disputar ese juego. Lo m\u00e1s peculiar es que el campe\u00f3n no entendi\u00f3 el modo en que jugaba la m\u00e1quina y la m\u00e1quina tampoco pudo explicarlo. Ciertos movimientos fueron rigurosamente inexplicables. La IA entrega el resultado sin que resulte claro el proceso para llegar ah\u00ed. Esto me recuerda las clases de Matem\u00e1ticas que sufr\u00ed en el bachillerato. Cuando nos ped\u00edan despejar una ecuaci\u00f3n, no bastaba con mostrar el resultado; hab\u00eda que poner los pasos para llegar ah\u00ed, de ese modo el maestro sab\u00eda c\u00f3mo razon\u00e1bamos. La IA da el resultado sin que conozcamos todos los pasos. A cierto nivel de complejidad, no es posible saber c\u00f3mo procesa los datos, es decir, c\u00f3mo \u00abpiensa\u00bb. Desde un punto de vista meramente pragm\u00e1tico o comercial, se puede confiar en que entregue resultados; desde un punto de vista cultural, desconcierta no poder seguir su \u00abrazonamiento\u00bb, sobre todo cuando dependemos de sus decisiones.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Hablemos sobre la historia de Stanislav Petrol,<\/strong><strong>&nbsp;<\/strong><strong>\u00abel hombre que salv<\/strong><strong>\u00f3&nbsp;<\/strong><strong>al mundo\u00bb, que decidi<\/strong><strong>\u00f3&nbsp;<\/strong><strong>no activar el protocolo de contraataque nuclear en plena Guerra Fr<\/strong><strong>\u00ed<\/strong><strong>a. Si la decisi\u00f3n hubiera estado a cargo de una m<\/strong><strong>\u00e1<\/strong><strong>quina, simplemente habr<\/strong><strong>\u00ed<\/strong><strong>a le<\/strong><strong>\u00ed<\/strong><strong>do los datos y se hubiera desatado una guerra nuclear. Lo mismo sucede con Chesley Sullenberger y su amerizaje en el r<\/strong><strong>\u00ed<\/strong><strong>o Hudson. Una IA habr<\/strong><strong>\u00ed<\/strong><strong>a buscado la opci\u00f3n menos mala entre las&nbsp;<\/strong><strong>\u00fa<\/strong><strong>nicas que conoc<\/strong><strong>\u00ed<\/strong><strong>a: tratar de llegar a un aeropuerto. Los pasajeros se salvaron porque el avi\u00f3n iba en manos de un humano, gracias a esa creatividad<\/strong><strong>\u2026&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ambos ejemplos me parecen estupendos. A veces el ser humano opta por lo improbable y act\u00faa movido por intuici\u00f3n o por mera superstici\u00f3n. No siempre acierta, pero la supervivencia de la especie ha dependido de ciertas corazonadas eficaces. Nuestra subjetividad es sumamente compleja. Una de las principales habilidades humanas es la capacidad de autoenga\u00f1o, que permite hacer cosas para las que en principio no estamos capacitados. Y algunas de nuestras principales motivaciones provienen de una carencia o del dolor. En eso aventajamos a las m\u00e1quinas, que no saben sufrir.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><em>\u00abLas m\u00e1quinas carecen de dos recursos esenciales para el conocimiento: el gusto y el capricho\u00bb<\/em><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Al respecto del s<\/strong><strong>\u00ed<\/strong><strong>ndrome de Chaplin:&nbsp;<\/strong><strong>\u00bfqu<\/strong><strong>\u00e9&nbsp;<\/strong><strong>tan parecidos somos a nosotros mismos cuando estamos llenos de filtros, mostrando solo el mejor&nbsp;<\/strong><strong>\u00e1<\/strong><strong>ngulo, la mejor comida, el mejor viaje? \u00bf<\/strong><strong>Qu<\/strong><strong>\u00e9&nbsp;<\/strong><strong>tan parecidos somos a esa marca personal que nos instan a crear en redes sociales? \u00bf<\/strong><strong>C<\/strong><strong>\u00f3mo ser una marca&nbsp;<\/strong><strong>\u2013<\/strong><strong>por definici<\/strong><strong>\u00f3<\/strong><strong>n monol<\/strong><strong>\u00ed<\/strong><strong>tica y perdurable<\/strong><strong>\u2013&nbsp;<\/strong><strong>cuando el ser humano es, en esencia, voluble?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, la leyenda cuenta que Chaplin se present\u00f3 a un concurso de aficionados que lo imitaban y no obtuvo el primer lugar. Ser genuino no es lo mismo que parecerlo. Esto cobra especial sentido en la espectral sociedad de las c\u00e1maras y las pantallas. Nuestra personalidad c\u00edvica depende de tener un NIP definido y estables se\u00f1as de identidad. Lo importante no es que la foto del pasaporte se parezca a nosotros sino que nosotros nos parezcamos a ese documento. Somos una huella dactilar, un iris en el ojo, un&nbsp;<em>password<\/em>. Las m\u00e1quinas nos registran de modo alfanum\u00e9rico al tiempo que nuestra conducta se vuelve m\u00e1s limitada uy reiterativa. Vivimos en una etapa de homologaci\u00f3n donde los algoritmos procuran que seamos semejantes a nosotros mismos. Las ofertas que recibimos en red tienen que ver con lo que ya hemos buscado; en este sentido, el algoritmo repite nuestros intereses, apostando por lo que ya nos gusta. Es la sutil tiran\u00eda de lo mismo. En cambio, la literatura nos diversifica, no pretende repetir el efecto de otro libro sino entusiasmarte con algo que no sab\u00edas que te pod\u00eda gustar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Habla de la&nbsp;<\/strong><strong>\u00ab<\/strong><strong>crisis de pasado<\/strong><strong>\u00bb<\/strong><strong>, que lo anterior se descarta solo porque ya sucedi\u00f3. Sin embargo, \u00bfno cree que hay tambi<\/strong><strong>\u00e9<\/strong><strong>n una&nbsp;<\/strong><strong>\u00ab<\/strong><strong>crisis de futuro<\/strong><strong>\u00bb<\/strong><strong>?&nbsp;<\/strong><strong>\u00bfUna incapacidad para imaginar futuros mejores? \u00bfLa imposibilidad de la utop<\/strong><strong>\u00ed<\/strong><strong>a?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os 60 las utop\u00edas estuvieron en oferta. Hoy, la guerrilla, la revoluci\u00f3n psicod\u00e9lica, el amor libre sin protecci\u00f3n, la aurora comunista y el regreso a una naturaleza intacta son rutas inviables. Despu\u00e9s de una sobredosis de promesas es l\u00f3gico que no abunden los heraldos del futuro. En cambio, el orden digital ha reforzado el \u00abadanismo\u00bb del que hablaba Ortega y Gasset, la sensaci\u00f3n de que todo se debe conseguir de manera instant\u00e1nea y de que somos los primeros en nombrar lo que sucede. Las nuevas generaciones desconf\u00edan de lo ya sucedido y el pasado se ha convertido en una tarea para especialistas. Esto explica que numerosos pol\u00edticos propongan como novedades idearios que ya fracasaron en otros tiempos. En el plano familiar, el c\u00e9lebre abismo generacional pasa por un descr\u00e9dito de todo lo que huela a algo anterior. El pasado se ha sometido a un embargo, lo cual permite reinventarlo en forma indiscriminada. Los videojuegos y la PlayStation ofrecen con enorme \u00e9xito una Edad Media que nunca ocurri\u00f3 o una mitolog\u00eda maya dise\u00f1ada por&nbsp;<em>gamers<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><em>\u00abSer culto sirve para leer menos\u00bb<\/em><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Paul Virilio dice que cada tecnolog<\/strong><strong>\u00ed<\/strong><strong>a crea su accidente. Por su parte, Mustafa Suleyman habla del&nbsp;<\/strong><strong>\u00ab<\/strong><strong>efecto venganza<\/strong><strong>\u00bb<\/strong><strong>, el problema de la contenci\u00f3<\/strong><strong>n: toda tecnolog<\/strong><strong>\u00ed<\/strong><strong>a es capaz de fallar, y a veces en formas que contradicen su prop\u00f3sito original. En su opini\u00f3<\/strong><strong>n,&nbsp;<\/strong><strong>\u00bf<\/strong><strong>cu<\/strong><strong>\u00e1<\/strong><strong>les ser<\/strong><strong>\u00e1n \u2013<\/strong><strong>o son<\/strong><strong>\u2013&nbsp;<\/strong><strong>los&nbsp;<\/strong><strong>\u00ab<\/strong><strong>efectos venganza<\/strong><strong>\u00bb&nbsp;<\/strong><strong>de la IA?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El principal temor fue expresado en&nbsp;<em>2001: Odisea del espacio<\/em>: la computadora que se independiza de su programaci\u00f3n original y act\u00faa por cuenta propia. El escenario m\u00e1s extremo es la rebeli\u00f3n de las m\u00e1quinas. Sin embargo, no es muy \u00fatil establecer un temor l\u00edmite porque eso permite pensar que, mientras no se llegue ah\u00ed, lo que tenemos no es tan malo. Eso deja el campo libre a los cambios minuciosos que se producen en nombre de la eficacia tecnol\u00f3gica. La huelga de guionistas en Hollywood fren\u00f3 una transformaci\u00f3n que ya estaba en curso. La inmensa mayor\u00eda de los argumentistas del cine y la televisi\u00f3n industriales puede ser desplazada por procesadores; esa medida solo se detuvo por una protesta gremial bien organizada. Por desgracia, esa resistencia no prospera en otros \u00e1mbitos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfY al respecto de la&nbsp;<a href=\"https:\/\/ethic.es\/2024\/01\/la-memoria-de-los-libros\/\">lectura<\/a>?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Respecto a la lectura, la principal \u00abvenganza\u00bb consiste en que las m\u00e1quinas leen m\u00e1s que nosotros y se conf\u00eda progresivamente en sus an\u00e1lisis. La gran reserva de la cultura no est\u00e1 en la cantidad de libros sino en el modo del leer, en los valores entendidos o impl\u00edcitos, en la capacidad de leer entre l\u00edneas. En&nbsp;<em>No soy un robot<\/em>&nbsp;sostengo que ser culto sirve para leer menos. Nadie puede asimilarlo todo. Ante la inmoderada marea de datos que recibimos en las redes, la formaci\u00f3n literaria sirve para descartar lo que no nos conviene: un dato crucial o el tono de una frase hacen que sepamos si eso sirve o no para nosotros. En cambio, las m\u00e1quinas deben leer todo lo que enfrentan y carecen de dos recursos esenciales para el conocimiento: el gusto y el capricho. En el arte todo juicio es relativo. Cuando Nabokov critica a Dostoievski eso no invalida a Dostoievski, simplemente se\u00f1ala que es un autor que no pertenece al \u00absistema Nabokov\u00bb. Las m\u00e1quinas carecen de verdades relativas y afinidades electivas. Mi libro dispara algunas alarmas pero tambi\u00e9n trata de ofrecer recursos de resistencia.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-medium-font-size\">\u00a0<strong><em>\u00abEl mundo digital ha creado una esclavitud feliz\u00bb<\/em><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Por otro lado,<\/strong><strong>&nbsp;<\/strong><strong>\u00bfq<\/strong><strong>u<\/strong><strong>\u00e9 cree que&nbsp;<\/strong><strong>se puede hacer ante el colonialismo de datos?<\/strong><strong>&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el trabajo fabril, la enajenaci\u00f3n es evidente y se padece de manera f\u00edsica. En cambio, el mundo digital ha creado una esclavitud feliz. La gente es adicta al tel\u00e9fono, pero no vive eso como una enajenaci\u00f3n sino como la posibilidad de revisar miles de opciones y de mantenerse conectado con la tribu. Mientras tanto, entrega sus datos personales y se convierte en mercanc\u00eda. Los creadores de Internet imaginaron un medio gratuito y liberador; ahora critican que se haya monetizado y manipule a los usuarios. Urge una legislaci\u00f3n m\u00e1s eficaz para proteger a los ciudadanos. Hay muchas tareas necesarias; entre otras cosas, la&nbsp;<a href=\"https:\/\/ethic.es\/comprension-lectora-a-la-baja-como-revertirlo\/\">educaci\u00f3n<\/a>&nbsp;debe replantearse en la era del&nbsp;<em>copy paste<\/em>. Hay datos alarmantes sobre la p\u00e9rdida de la memoria, que se ha desplazado a los repositorios de silicona. Preservar la memoria es una tarea social de primera necesidad. Tambi\u00e9n hay que combatir la discriminaci\u00f3n digital. Mi madre tiene 91 a\u00f1os y perdi\u00f3 las huellas dactilares; esto la alej\u00f3 de manera definitiva del sistema bancario. Y en todas partes asoma este asunto. En M\u00e9xico, la ind\u00edgena Mar\u00eda de Jes\u00fas Patricio Mart\u00ednez trat\u00f3 de ser candidata independiente a la presidencia. El requisito para lograrlo era conseguir un mill\u00f3n de firmas de votantes, pero se deb\u00edan recabar en una aplicaci\u00f3n que se descargaba en tel\u00e9fonos celulares de gama media, algo imposible de conseguir para las comunidades ind\u00edgenas. Las an\u00e9cdotas al respecto abundan; es absurdo, por ejemplo, que en un museo debas acudir a un c\u00f3digo QR para recibir informaci\u00f3n sobre una pieza. Mi libro se llama&nbsp;<em>No soy un robot<\/em>&nbsp;en alusi\u00f3n a la frase con la que debemos estar de acuerdo en una p\u00e1gina web. La paradoja es que quien nos acredita como humanos es una m\u00e1quina. En numerosos niveles de la vida estamos siendo juzgados por aparatos. Debemos reaccionar ante esto y una de las mejores formas de hacerlo consiste en acudir a un instrumento que contiene la gran reserva de lo humano: el libro.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><em>\u00a0\u00abLos influencers caducan r\u00e1pido, pero lo que hoy escribe un poeta tendr\u00e1 formas lentas de perdurar\u00bb<\/em><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p><strong>Los textos virtuales son literales. Las redes sociales suelen ser el hogar del t\u00f3pico. No dan suficiente tiempo para el contexto, para una l<\/strong><strong>\u00ed<\/strong><strong>rica bien planteada. \u00bfEstamos asistiendo a la muerte de la met<\/strong><strong>\u00e1<\/strong><strong>fora?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>De repente, en un chat alguien lanza un l\u00facido aforismo o una met\u00e1fora deslumbrante, pero se trata de excepciones. La red es un basurero en el que a veces brillan joyas. Pero la&nbsp;<a href=\"https:\/\/ethic.es\/2023\/12\/la-poesia-en-la-era-de-tiktok\/\">poes\u00eda<\/a>&nbsp;sigue sucediendo. Rara vez los versos se vuelven virales, lo cual no importa mucho porque su funci\u00f3n es otra: son anticuerpos. Los vendavales de la modernidad pasan, pero la poes\u00eda permanece. Hace poco habl\u00e9 con un&nbsp;<em>booktuber<\/em>&nbsp;mexicano que ha tenido enorme \u00e9xito. No llega a los 30 a\u00f1os pero se siente acabado, seg\u00fan me dijo despu\u00e9s de unos tequilas. La causa es esta: la gente que lo segu\u00eda en YouTube se ha desplazado a TikTok; en un par de a\u00f1os se volvi\u00f3 obsoleto. Mientras tanto, Vallejo y Quevedo siguen siendo cl\u00e1sicos. Los&nbsp;<em>influencers<\/em>&nbsp;caducan r\u00e1pido, pero lo que hoy escribe un poeta tendr\u00e1 formas lentas de perdurar.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00ab<\/strong><strong>El libro ya cambi<\/strong><strong>\u00f3&nbsp;<\/strong><strong>el mundo, pero si se inventara hoy, ser<\/strong><strong>\u00eda a\u00fa<\/strong><strong>n mejor<\/strong><strong>\u00bb<\/strong><strong>. El lector literario interpreta la informaci\u00f3n; el lector digital solo la consume. \u00bfSi se inventara el libro hoy se recuperar<\/strong><strong>\u00ed<\/strong><strong>a la posibilidad de que hubiera m<\/strong><strong>\u00e1<\/strong><strong>s lectores literarios, es decir, cr<\/strong><strong>\u00ed<\/strong><strong>ticos?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lo m\u00e1s importante de un libro no es lo que dice del autor sino lo que dice del lector. La lectura es un peculiar proceso de autoconocimiento. De pronto, un ruso o un japon\u00e9s con el que no tienes nada que te revelan algo ins\u00f3lito de ti mismo. A diferencia de los discursos un\u00edvocos, que solo pueden ser interpretados de una manera, la literatura tiene muchos modos de ser comprendida y cambia de un lector a otro. Un libro cerrado no es una obra de arte; solo se convierte en eso cuando un lector le insufla vida. En \u00abPierre Menard, autor del&nbsp;<em>Quijote<\/em>\u00bb, Borges copia dos fragmentos id\u00e9nticos de la novela de Cervantes. Aunque se trata del mismo pasaje, significa cosas muy diferentes porque es le\u00eddo en contextos muy distintos. Lo que est\u00e1 en juego en la lectura es nuestra propia vida. La literatura es un espejo cambiante que se aparta por completo del flujo lineal de la informaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/ethic.es\/entrevista-juan-villoro\/\">https:\/\/ethic.es\/entrevista-juan-villoro\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mariana Toro Nader \/ ethic Para&nbsp;el escritor y cronista Juan Villoro (Ciudad de M\u00e9xico, 1956), la cultura digital ha alterado 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