{"id":91716,"date":"2024-12-05T09:45:10","date_gmt":"2024-12-05T15:45:10","guid":{"rendered":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/?p=91716"},"modified":"2024-12-05T09:45:12","modified_gmt":"2024-12-05T15:45:12","slug":"opinion-la-paciencia-como-tension-entre-ser-y-querer-ser","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/opinion-la-paciencia-como-tension-entre-ser-y-querer-ser\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n | La paciencia como tensi\u00f3n entre ser y querer ser"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"500\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-71831\" style=\"width:245px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar.jpeg 500w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar-300x300.jpeg 300w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Fidencio-Aguilar-150x150.jpeg 150w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-27257aba796181782a833f9e5154a65c\" style=\"font-size:26px\"><strong><em>Por Dr. Fidencio Aguilar V\u00edquez<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPuede verse la&nbsp;<strong>paciencia&nbsp;<\/strong>como algo vivo, serio, profundo, hermoso, que valga la pena? \u00bfAlgo que nos saque del&nbsp;<strong>circuito moralista<\/strong>&nbsp;en el que con frecuencia nos colocamos o la colocamos? En una \u00e9poca en que prevalece el&nbsp;<strong>esp\u00edritu de aventura<\/strong>, la paciencia no parece ser una fuerza que nos impulse a tomar la sustancia de la vida; por el contrario, solemos mirarla como una suerte de<strong>&nbsp;resignaci\u00f3n<\/strong>&nbsp;de la persona conformista ante una realidad que no puede, o no quiere, cambiar, una suerte de&nbsp;<strong>justificaci\u00f3n de su pasividad<\/strong>. Pero entenderla as\u00ed es quitarle la sustancia de virtud, de fuerza para vivir.<\/p>\n\n\n\n<p>No; como toda&nbsp;<strong>virtud<\/strong>,&nbsp;<em>aret\u00e9<\/em>&nbsp;(en griego: fuerza, impulso, din\u00e1mica), la paciencia para ser tal posee esa fuerza discreta, escondida, a veces invisible, imperceptible de momento, pero luego de un tiempo, desarrollada, crecida, madurada y, sobre todo, con fruto. Desde la&nbsp;<strong>mirada de la fe cristiana<\/strong>, el gran paciente, como escribe&nbsp;<strong>Romano Guardini<\/strong>, es Dios.<strong>&nbsp;Dios<\/strong>&nbsp;cre\u00f3 al mundo y, pese a su perversi\u00f3n o deformaci\u00f3n, no lo ha destruido, como lo han hecho otros dioses que, por su<strong>&nbsp;impaciencia<\/strong>, crean y destruyen y vuelven a&nbsp;<strong>crear otro mundo<\/strong>, otra cosa (1).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" width=\"576\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Follow-Us-On-Whats-576x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-84141\" style=\"width:162px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Follow-Us-On-Whats-576x1024.png 576w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Follow-Us-On-Whats-169x300.png 169w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Follow-Us-On-Whats-768x1365.png 768w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Follow-Us-On-Whats-864x1536.png 864w, https:\/\/losperiodistas.com.mx\/portal\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Follow-Us-On-Whats.png 1080w\" sizes=\"(max-width: 576px) 100vw, 576px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><a href=\"https:\/\/whatsapp.com\/channel\/0029VaeRnMa77qVakJPLMI09\">Mantente informado en nuestro canal de WhatsApp<\/a><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Ya hab\u00eda le\u00eddo el texto guardiniano hace algunos a\u00f1os; la&nbsp;<strong>paciencia<\/strong>&nbsp;era una de las&nbsp;<strong>virtudes&nbsp;<\/strong>que parec\u00eda perderse discretamente entre otras virtudes como<strong>&nbsp;el<\/strong>&nbsp;<strong>orden y la veracidad<\/strong>. Hace algunas semanas lo volv\u00ed a releer a prop\u00f3sito de un par de sesiones que expuse, con el tema del binomio&nbsp;<strong>enfermedad-paciencia<\/strong>, en un diplomado sobre \u201cEl rostro humano\u201d, organizado por el CISAV. La tesis planteada era si la paciencia es la&nbsp;<strong>actitud humana<\/strong>&nbsp;m\u00e1s adecuada al fen\u00f3meno de la&nbsp;<strong>salud minada<\/strong>. En ese contexto, adem\u00e1s de mi propia experiencia con la enfermedad, el texto volvi\u00f3 a relucir.<\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<strong>pregunta guardiniana<\/strong>, y de toda teolog\u00eda, es por qu\u00e9 Dios cre\u00f3 al mundo si no ten\u00eda necesidad de \u00e9ste, si era en s\u00ed mismo feliz, suficiente, todopoderoso y pleno. Es un&nbsp;<strong>misterio&nbsp;<\/strong>que haya creado al mundo y a nosotros. Pero es un misterio porque, dice Guardini, tenemos una&nbsp;<strong>mirada naturalista<\/strong>, incluso siendo creyentes. Por eso, a lo m\u00e1s que llegamos es a verlo como causa primera. La respuesta, empero, se nos ha revelado: El&nbsp;<strong>Todopoderoso nos ama<\/strong>, ama al mundo que ha creado,&nbsp;<strong>lo sostiene<\/strong>&nbsp;y espera, con paciencia, que sea lo que \u00c9l ha querido al crearnos y al crear al mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>En el fondo, no s\u00f3lo crea al mundo y lo sostiene, sino que le&nbsp;<strong>guarda fidelidad<\/strong>. Dios no se harta del mundo, como&nbsp;<strong>Shiva<\/strong>, el dios creador de la religi\u00f3n hind\u00fa, que crea en un arrebato de emoci\u00f3n y destruye en otro arrebato de hartazgo, para crear nuevamente un nuevo mundo y as\u00ed indefinidamente. Dios crea al ser humano y le da conciencia,<strong>&nbsp;interioridad<\/strong>, esp\u00edritu, coraz\u00f3n; y le conf\u00eda al mundo para que prosiga su obra. Y su plan no s\u00f3lo es&nbsp;<strong>que el mundo exista, sino que sea vivido<\/strong>. El ser humano tiene entonces la tarea de generar, a partir del primero, un segundo mundo en&nbsp;<strong>justicia y verdad<\/strong>. Ese es el mundo que est\u00e1 llamado a ser el aut\u00e9ntico, el que Dios quiere.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa tarea no la ha cumplido el ser humano, por el contrario, ha&nbsp;<strong>desfigurado al mundo<\/strong>. Pero, aun as\u00ed, Dios no lo rechaza, es paciente. La par\u00e1bola del trigo y la ciza\u00f1a tambi\u00e9n ilustra esto. Un se\u00f1or siembra trigo en su terreno, pero un enemigo, de noche, siembra en aqu\u00e9l ciza\u00f1a. Los siervos del se\u00f1or le avisan de la situaci\u00f3n y le preguntan si arrancan la planta venenosa. El due\u00f1o les contesta que esperan al momento de la siega. De nuevo, sale a colaci\u00f3n la&nbsp;<strong>paciencia de Dios<\/strong>&nbsp;ante la&nbsp;<strong>libertad&nbsp;<\/strong>que, a veces o frecuentemente, genera&nbsp;<strong>mal y perversi\u00f3n<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>En el fondo, como en toda virtud, la&nbsp;<strong>paciencia supone la libertad<\/strong>, la de Dios al crear al mundo y serle fiel, y la del ser humano al cumplir o no lo que se la ha encomendado. En el caso del animal no puede decirse propiamente que sea paciente ni impaciente. La&nbsp;<strong>impaciencia<\/strong>&nbsp;s\u00f3lo cabe en el hombre, en ese deseo de querer elevarse a lo que todav\u00eda no es. Aqu\u00ed se aprecia la tensi\u00f3n entre&nbsp;<strong>el ser y el querer \u2014o deber\u2014 ser<\/strong>. El paciente se sostiene en tal tensi\u00f3n, el impaciente no. \u00c9ste vive en conflicto con su propia existencia, como el&nbsp;<em>Fausto<\/em>&nbsp;goethiano que la maldice y prefiere la&nbsp;<strong>magia<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Una y otra vez,&nbsp;<em>\u201cvuelve a presentarse la tensi\u00f3n entre lo que es el hombre y lo que querr\u00eda ser; lo que ya ha realizado y lo que todav\u00eda le queda por lograr.<\/em>\u201d La&nbsp;<strong>paciencia<\/strong>&nbsp;es lo que sobrelleva esa&nbsp;<strong>tensi\u00f3n<\/strong>. La impaciencia no la soporta y la bota, prefiere la figuraci\u00f3n, la enso\u00f1aci\u00f3n, hemos dicho, el&nbsp;<strong>acto m\u00e1gico<\/strong>. La persona paciente reconoce lo que es, lo que tiene, lo que puede; acepta las circunstancias, lo real, con lo que nace, sus condiciones biol\u00f3gicas, sociales, hist\u00f3ricas, incluso \u2014y esto es relevante\u2014 su&nbsp;<strong>destino<\/strong>. Y, sobre esto, el paciente sabe que su voluntad tiene espacio y lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>De hecho, la&nbsp;<strong>maduraci\u00f3n de la persona<\/strong>, el ser adulto, consiste en tener presente la realidad y, ante ella, asumir la propia responsabilidad. Siempre estar\u00e1n los riesgos de la fantas\u00eda, las ficciones y las ilusiones, tan de moda en nuestro tiempo. No es err\u00f3neo tener sue\u00f1os, anhelos, deseos de ser mejores o distintos. Lo riesgoso es fantasear y al final encontrarnos en el mismo punto. En cambio, si tomamos lo real como es, tomamos la fuerza para cambiarlo y darle forma. Eso es la&nbsp;<strong>paciencia<\/strong>: ser fiel a lo real y esperar, suscitar y cuidar que brote lo que est\u00e1 llamado a ser, como la vida en general.<\/p>\n\n\n\n<p>Las&nbsp;<strong>personas&nbsp;<\/strong>con las que&nbsp;<strong>deber\u00edamos de ser pacientes<\/strong>, desde la din\u00e1mica de las libertades, son nuestros padres, nuestras(os) c\u00f3nyuges, nuestros hijos, nuestros amigos o nuestros compa\u00f1eros de trabajo; sobre todo con nosotros mismos. Ser pacientes&nbsp;<strong>con nosotros mismos<\/strong>&nbsp;es la aceptaci\u00f3n de quienes somos (2). A veces querr\u00edamos ser distintos, mejores, pero, si seguimos nuestros deseos de ser, basados en ilusiones, volvemos a los mismos defectos, las&nbsp;<strong>mismas mezquindades<\/strong>&nbsp;y las mismas debilidades. Incluso podemos llegar a un hast\u00edo de nosotros mismos (eso ocurre hasta con esp\u00edritus grandes). Es importante, por ello&nbsp;<strong>aceptarse a s\u00ed mismo<\/strong>, sobrellevarse (3).<\/p>\n\n\n\n<p>Es bueno tener una imagen, una idea, un deseo de nosotros mismos en su forma id\u00f3nea, la&nbsp;<strong>mejor versi\u00f3n de s\u00ed mismo,<\/strong>&nbsp;dir\u00edan algunos; pero en esa nuestra propia imagen no demos por bueno lo que no es tal. Tampoco hay que contentarse consigo mismo (no ser filisteo); es pertinente mantener cierta insatisfacci\u00f3n ante nuestras&nbsp;<strong>insuficiencias y defectos<\/strong>, tener una sana autocr\u00edtica, que es la base de todo mejoramiento personal, interior, moral. Solamente as\u00ed, esa&nbsp;<strong>fuerza interior<\/strong>&nbsp;que da la tensi\u00f3n entre lo que somos y lo que estamos llamados a ser puede crecer, desarrollarse y dar fruto. Es la garant\u00eda de&nbsp;<strong>nuestra transformaci\u00f3n<\/strong>&nbsp;en seres mejores.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\nhttps:\/\/336ccf8ea2a9e591a54b03f169eba335.safeframe.googlesyndication.com\/safeframe\/1-0-40\/html\/container.html\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p>La transformaci\u00f3n no ocurre en la&nbsp;<strong>fantas\u00eda<\/strong>, sino en nuestra realidad, como se ha dicho, a veces defectuosa. Dejarse caer en manos de la ficci\u00f3n puede ser&nbsp;<strong>muy atractivo<\/strong>, pero consume mucha energ\u00eda moral y, al final, queda uno en el mismo lugar o, todav\u00eda peor, en el fastidio, en el hartazgo, en el&nbsp;<strong>ser viejo de nosotros<\/strong>&nbsp;mismos que quer\u00edamos superar. Para que la transformaci\u00f3n sea real se requiere justamente de la paciencia, es decir, de nuestra comprensi\u00f3n y adecuaci\u00f3n a nuestra realidad que es, como el punto de apoyo de Arqu\u00edmedes, la palanca para hacer surgir en nosotros a la&nbsp;<strong>persona nueva<\/strong>, al&nbsp;<strong><em>homo interior<\/em>&nbsp;de san Agust\u00edn<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo anterior exige la paciencia para&nbsp;<strong>comenzar de nuevo<\/strong>, no de manera mec\u00e1nica, sino de&nbsp;<strong>forma viva<\/strong>. En lo vivo se avanza s\u00f3lo si se vuelve a comenzar; se trata de una potencia iniciadora, de la iniciativa que cada d\u00eda tengamos, en suma, de&nbsp;<strong>nuestra libertad<\/strong>. Esto significa tener sentido realista, prudencia, mesura para la superaci\u00f3n de s\u00ed mismo, abrir camino a todo lo que haya de llegar a ser. Este es el fundamento del esfuerzo y el fundamento de todo devenir y lograr. Es un camino arduo, como toda virtud, que requiere ejercicio constante y, como tal, no se da sola, sino en armon\u00eda con otras virtudes. La paciencia es comprender c\u00f3mo&nbsp;<strong>funciona la vida<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Y la vida da fruto a trav\u00e9s de un proceso a veces largo, invisible, oculto, discreto. La paciencia es tambi\u00e9n&nbsp;<strong>sabidur\u00eda<\/strong>, esto es, conocer el modo como un pensamiento, una idea, una imagen cobra realizaci\u00f3n, se hace realidad. Todo esto siempre a partir de lo dado: \u201cTengo esto, no m\u00e1s\u201d, \u201csoy as\u00ed, no de otro modo\u201d, \u201cla persona con quien estoy vinculado es as\u00ed, no como los dem\u00e1s\u201d, \u201cme gustar\u00eda que fuera distinta, pero en principio as\u00ed es\u201d. Ser paciente es vislumbrar que dentro de esa persona, hay una vida, una realidad que est\u00e1 latente,&nbsp;<em>in nuce<\/em>, que est\u00e1 desarroll\u00e1ndose y brotar\u00e1. Es un&nbsp;<strong>proceso lento<\/strong>&nbsp;y en&nbsp;<strong>riesgo constante<\/strong>, como la semilla, como la planta, como el brote.<\/p>\n\n\n\n<p>La&nbsp;<strong>paciencia<\/strong>&nbsp;requiere mucha fuerza, profunda, silenciosa; en el caso de Dios es la&nbsp;<strong>suprema fuerza<\/strong>, el Todopoderoso que tiene paciencia con el mundo que ha creado y con el ser humano a quien le ha confiado su cuidado. La paciencia como una virtud viva requiere a una&nbsp;<strong>persona fuerte<\/strong>&nbsp;para recibir en s\u00ed, una y otra vez, lo que es y empezar de nuevo cada d\u00eda. Sin esa fuerza, entonces s\u00ed, hay mera pasividad, superficial tolerancia y un habituamiento a ser cosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 curioso: Ser paciente es tener&nbsp;<strong>amor a la vida<\/strong>, y hoy parece que es el impaciente el que tiene esa&nbsp;<strong>pasi\u00f3n por la vida<\/strong>. Pero \u00e9sta es una ilusi\u00f3n, en realidad no es as\u00ed. El paciente es un apasionado por la vida, se compromete con ella, le guarda fidelidad (como Dios al mundo y al hombre). Amor a la vida y saber que \u00e9sta crece despacio, tiene su tiempo, su proceso, sus horas y, adem\u00e1s, marcha por muchos caminos y rodeos. La paciencia supone confianza en la vida y&nbsp;<strong>s\u00f3lo el amor conf\u00eda<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cQuien no ama la vida, no tiene paciencia con ella. Entonces vienen: las vehemencias y los cortocircuitos, y hay heridas y roturas.\u201d (4).<\/p>\n\n\n\n<p>Puede decirse, entonces, que la paciencia viva es la&nbsp;<strong>persona entera en tensi\u00f3n<\/strong>&nbsp;entre lo que querr\u00eda ser y es, entre lo que querr\u00eda tener y tiene y entre lo que querr\u00eda hacer y hace. Soportar esa tensi\u00f3n y esa din\u00e1mica d\u00eda a d\u00eda, concentrarse en la posibilidad de cada momento, de cada minuto, de cada hora, eso es ser paciente. Con esta actitud, con esta disponibilidad prosperamos nosotros mismos en nuestras personas y prosperan las&nbsp;<strong>personas que se nos han confiado<\/strong>: los hijos, los disc\u00edpulos. De no hacerlo as\u00ed, a los primeros les hacemos da\u00f1o y a los segundos los asustamos y les arrebatamos la sinceridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Sintetizando, la paciencia es esa&nbsp;<strong>fuerza profunda y silenciosa<\/strong>&nbsp;que trabaja (arduamente y en tensi\u00f3n) por la vida que prospera, crece y da fruto lentamente. \u201cLa paciencia es la fuerza bajo cuya custodia puede desplegarse la vida que nos est\u00e1 encomendada.\u201d (5). En tal sentido, el Dios vivo (y no Shiva) posee una larga y sabia voluntad que conserva y deja madura al mundo (su creaci\u00f3n) que no necesita, pero que ama. La paciencia es, por eso,&nbsp;<strong>amor a la vida,<\/strong>&nbsp;<strong>pasi\u00f3n por la vida<\/strong>. Al final, Guardini cierra con broche de oro, una oraci\u00f3n sentida y vivida que puede hacernos recordar para qu\u00e9 estamos aqu\u00ed:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSe\u00f1or, tenme paciencia, y conc\u00e9demela, para que las posibilidades que se me han concedido crezcan y den fruto en el corto intervalo de mi vida en estos pocos a\u00f1os.\u00bb (6).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><br>1) Romano Guardini,&nbsp;<em>La esencia del cristianismo \/ Una \u00e9tica para nuestro tiempo<\/em>, Cristiandad, Madrid 2013, pp. 153ss.<br>2) Ib., p. 159.<br>3) Ib., p. 160.<br>4) Ib., p. 164.<br>5) Ib., p. 165.<br>6) \u00cddem.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Dr. Fidencio Aguilar V\u00edquez \u00bfPuede verse la&nbsp;paciencia&nbsp;como algo vivo, serio, profundo, hermoso, que valga la pena? \u00bfAlgo que nos 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